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martes, 30 de junio de 2026

La melodía que respondió todas las preguntas


Cuando el Rab Berel Baumgarten llegó a la Argentina como el primer sheliaj del Rebe de Lubavitch, la realidad judía del país era muy distinta de la que conocemos hoy.

Era la década de los sesenta. Gran parte de la juventud judía estaba profundamente identificada con los movimientos sionistas, kibutzianos y jalutzianos. La comunidad ortodoxa, en cambio, era pequeña, débil y con escasa presencia pública. Hablar de jasidut Jabad en la Argentina era prácticamente hablar de un sueño.

Con paciencia infinita y una entrega absoluta, Rab Baumgarten comenzó un verdadero trabajo de hormiga. Visitó hogares, dio clases, organizó encuentros, estudió con jóvenes uno a uno y despertó incontables neshamot. Muchos de aquellos muchachos continuaron luego sus estudios en ieshivot, algunos viajaron a estudiar a 770, y con el paso de los años formaron la gran mayoría de las familias jasídicas de Jabad que hoy existen en la Argentina.

Reb Shaul Mizraji recuerda uno de aquellos episodios que jamás olvidó.

«Yo era apenas un muchacho, pero ya me había acercado mucho a Rab Berel y procuraba absorber todo lo que podía de él. Estudiaba con él y, al mismo tiempo, colaboraba en distintas tareas. Como me gustaba manejar, muchas veces hacía de chofer, y fue justamente así como tuve el mérito de presenciar la siguiente historia. En cierta oportunidad llevé al Rab Baumgarten a un importante club judío —creo que era Lamroth Hakol o Macabi— donde había sido invitado a participar de un encuentro con el público.

Apenas llegamos, la atmósfera era tensa. Bastaba mirar los rostros de los presentes para comprender que muchos habían venido dispuestos a enfrentarlo. Ni bien fue presentado, comenzaron a llover preguntas desde todos los rincones de la sala.
Las preguntas eran de toda clase: filosóficas, científicas, ideológicas y religiosas. Algunas eran extremadamente elaboradas. Rab Baumgarten aún no manejaba el español con soltura, de modo que, además de la profundidad de los planteos, muchas veces le costaba incluso comprender exactamente qué le estaban preguntando...
Entonces ocurrió algo completamente inesperado.

Rab Berel se puso de pie y dijo con toda naturalidad:

—Permítanme comenzar este encuentro con un nigún, una melodía jasídica.

Todos sabían que poseía una voz extraordinaria. Era un excelente jazán y un jasid que cantaba con toda el alma.
Comenzó entonces a entonar el famoso nigún del Shpoler Zeide, Kol BaYaar.

La melodía describe, en forma de parábola, el profundo anhelo de Hashem, nuestro Padre, por el regreso de Sus hijos, el pueblo de Israel. Los hijos responden que un guardián les impide volver. La idea está basada en el Midrash, donde Hashem llama a Israel a regresar, y el pueblo responde: "Depende de Ti, Amo del Universo".

Rab Berel no se limitó a cantar una sola versión. Fue interpretando la misma melodía en varios idiomas: ídish, hebreo, inglés, portugués y, por supuesto, español.

Mientras cantaba, podía verse cómo el ambiente iba transformándose. El hielo comenzaba a derretirse. Los rostros endurecidos se suavizaban. La tensión desaparecía poco a poco.

Cuando terminó el nigún, reinó un silencio absoluto.

Toda la sala estaba conmovida.

Finalmente, uno de los dirigentes tomó la palabra, representando aparentemente el sentir de todos los presentes.
—Rabino —le dijo—, ahora díganos lo que vino a compartir con nosotros.

Y, curiosamente, ya no hizo falta responder ninguna de las preguntas.
El nigún había hablado por sí solo.

Aquella reunión dejó una huella imborrable. No convenció únicamente a las mentes; tocó las neshamot.

---

No era la primera vez que ocurría algo semejante.

Muchos años antes, el Alter Rebe llegó a la célebre ciudad de Shklov, en uno de los momentos más intensos de la oposición de los misnagdim contra el movimiento jasídico. Se convocó a todos los judíos de la ciudad, especialmente a los grandes talmidei jajamim, para escuchar al líder jasídico.

Apenas llegó, comenzaron también allí las preguntas, los cuestionamientos y los desafíos halájicos.
Pero el Alter Rebe no respondió inmediatamente.
Primero entonó el nigún Taamu UReú.

Aquel nigún expresó aquello que las palabras no podían transmitir.

Se cuenta que, al concluir el encuentro, decenas de aquellos eruditos salieron detrás del Alter Rebe. Aquel primer contacto los marcó profundamente y, con el tiempo, muchos de ellos se convirtieron en sus jasidim.
No sólo por las respuestas que escucharon.
Sino por la verdad que habían sentido.

*
Quizás allí radica una de las mayores enseñanzas de esta historia.

Rab Berel Baumgarten actuó exactamente como lo habían hecho el Alter Rebe y, después de él, todos los Rebeim. Frente a un ambiente aparentemente hostil, frente a personas que parecían llegar dispuestas a discutir y refutar, no se dejó intimidar por las apariencias ni por el clima del momento.

Porque un jasid sabe que, por más capas que puedan cubrirla, en lo profundo de cada judío arde una neshamá pura que anhela conectarse con Hashem.

Con el tokef jasídico —esa firmeza serena, segura de la verdad de la Torá y llena de amor por cada judío— Rab Berel no respondió al desafío con confrontación, sino revelando aquello que todos compartían en lo más profundo: el vínculo eterno entre Hashem y Su pueblo.

Y cuando esa verdad aflora, muchas veces las preguntas dejan de necesitar respuestas.
Porque el corazón ya encontró aquello que la mente todavía estaba buscando.







Letra del Nigun Kol Bayaar

קוֹל בַּיַּעַר אָנוֹכִי שׁוֹמֵעַ, אַב לַבָּנִים קוֹל קוֹרֵא / 

א געשריי און א געוואלד און א געפילדער א פאטר אין וואלד זוכט דאך זיינע קינדער .
Una voz en el bosque escucho llamar,
un padre a sus hijos que viene a buscar.


בָּנַי בָּנַי לְהֵיכָן הָלַכְתֶּם, אֲשֶׁר עָלַי כָּךְ שְׁכַחְתֶּם / 
קינדער קינדער וואו זייט איהר געווזען וואס אויף מיר האט איהר שוין פארגעסען.
¡Hijos míos!, ¿Dónde pueden estar?
¿Cómo fue que de su Padre se pudieron olvidar?

 בָּנַי בָּנַי שׁוּבו לְבֵיתִי, כִּי לֹא אוּכַל לָשֶׁבֶת יְחִידִי בְּבֵיתִי / 
קינדער קינדער קומט צו מיר אהיים ווארום מיר איז אומעטיג צו זיצען אליין /

¡Hijos! ¡Hijos! regresen de nuevo al hogar;
ya no puedo Yo solito en Mi Casa morar.

אָבִינוּ אָבִינוּ אֵיךְ נָשׁוּב, והַשּׁוֹמֵר עוֹמֵד בְּשַׁעַר הַמֶּלֶךְ... / 
פאטער פאטער ווי קענען מיר געהן צו דיר אז דער שומר שטייט דאך ביי דער טיר /
¡Padre! ¡Padre! ¿cómo iremos hasta Ti,
si el guardián está en la puerta impidiéndonos subir?

🎵🎶Ay, ay, ay... ay, ay, ay...🎶🎵

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