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lunes, 2 de octubre de 2023

Uná Mitzvá costosa - Maise para Sucot


Todo Berditchev estaba en un dilema. Sucot estaba por llegar y no había un solo Etrog en toda la ciudad. El Rebe, Rav Levi Itzjak, le indicó a un grupo de sus jasidim que esperaran en un cruce cercano a la entrada de la ciudad con la esperanza de encontrar algún transeúnte que contara con un Etrog. Efectivamente, pasó una carreta por aquella ruta con un hombre que llevaba consigo un Etrog inusualmente hermoso. Estaba de camino de regreso a su casa. El problema era que su casa estaba en una ciudad lejana y sólo estaba en Berditchev simplemente de tránsito.

Llevaron al desconocido ante su Rebe, quien inmediatamente le suplicó que se quedara a pasar el Jag con ellos y que, al prestarles su Etrog, permitiría a toda la comunidad, incluyendo al Tzadik mismo a cumplir con la Mitzvá de las Cuatro Especies. El extraño no estaba de acuerdo. Iba de camino a casa para pasar el Yom-Tov con su familia. ¿Cómo podía alterar de repente su alegría festiva? El Tzadik le prometió Brajot de riqueza e hijos, pero ni siquiera esto ayudó. Tenía, gracias a Dios, riqueza e hijos, y no necesitaba nada.

Entonces el Tzadik le dijo: "¡Si me haces el favor, te prometo compartirte mi parte en el Oilom Habo! (Mundo Venidero)"

El desconocido cambió inmediatamente de opinión y accedió a quedarse en Berditchev para Yom Tob. El Tzadik estaba encantado, al igual que toda la comunidad, y así también lo estaba el extranjero.

Ahora bien, en ese momento el Tzadik emitió una orden en secreto a toda la gente del pueblo de Berdichev: nadie debía permitir que este invitado comiera en su Sucá. Nadie podía adivinar cuál podría ser la razón, pero era una orden del Rebe.

La primera noche del Jag, aquel hombre regresó ingenuo del Shul en dirección a la habitación que había alquilado en la casa de alguien. Allí, adentro, encontró todo preparado: vino para Kidush, dos Jalot, velas y una comida festiva. Quedó estupefacto. ¿Podría ser que el jefe de familia, un judío tan honrado y observante, no tuviera una Sucá?

Salió al patio y encontró una Sucá construida perfectamente como lo exige la halajá. En su interior pudo ver a su anfitrión y a toda su familia sentados felices alrededor de la mesa. Pidió ser admitido, pero le fue denegado el permiso para comer allí. ¿Por qué?! No hubo respuesta.

Un tanto abatido, procedió a visitar a las familias vecinas, cada una de las cuales encontró sentada felizmente en su Sucá. Suplicó que lo dejaran entrar, sentarse y comer allí, pero en cada caso la respuesta era una misma y desconcertante negativa.

Finalmente concluyó que detrás de todo esto habrá alguna indicación del Tzadik. Consternado, corrió a su casa y le preguntó: "¿Qué está pasando?! ¿Qué hice para merecer esto?"

Reb Levi Itzjak le respondió: "Si renuncias a reclamar la promesa que te hice respecto al Oilom Habo, inmediatamente daré la orden de que seas admitido en una Sucá..."

El extraño estaba sorprendido y shockeado, pero guardó silencio. ¿Qué haría ahora? Por un lado, tenía consigo la promesa del Tzadik de que le compartiría su parte en el Mundo Venidero. Por otro lado, había una Mitzvá esperando ser cumplida: comer en una Sucá.

Luego de pensarlo unos instantes, la Sucá prevaleció. Era impensable; eso es lo que era: que un judío como él, que durante toda su vida había observado la Mitzvá de la Sucá, ¿no lo haga este año? Todo Am Israel sentados en sus Sucot esa noche - y él estaría comiendo como un gentil, en su habitación adentro, D-os libre?

Le dijo al Tzadik que lo eximía inmediatamente de su promesa respecto al Mundo Venidero y (a pedido del Tzadik) incluso le dio la mano en confirmación. Luego se fue y comió calmadamente su Seudá en la Sucá de alguien.

Tan pronto como terminó el Yom Tob, Reb Levi Itzjak lo llamó.

"Ahora", dijo, "por la presente te devuelvo mi promesa. Quería que aprendieras, hijo mío, que no quería que obtuvieras tu parte en el Mundo Venidero a tan 'bajo' precio, mediante una negociación fácil.. Quería que te lo ganaras a través de tus obras. Es por eso que dispuse las cosas de tal manera que debieras ser puesto a prueba con respecto a la Mitzvá de la Sucá. Ahora que has superado la prueba y demostrado el máximo sacrificio personal para cumplir esta Mitzvá, realmente te mereces compartir mi porción en el Olam Habá!"

Fuente: A Treasury of Chassidic Tales on the Festivals (Uri Kaplun)

jueves, 28 de septiembre de 2023

La Sucá Flotante

En el año 1915, el gobernador del distrito de Kiev en Ucrania era el general Dernatalin, un odioso antisemita de origen alemán.

A medida que se acercaba la fiesta de Sucot, el general buscó formas de interferir con la preparación de la festividad por parte de los judíos que vivían en su distrito.

Estaba familiarizado con la tradición judía de comer y estar en la Sucá que construían en sus patios.

Luego de deliberar y consultarse con el círculo de sus conocidos, decidió tomar un curso de acción malévolo.

Aproximadamente una semana antes del inicio del Jag, hizo pública una proclamación de que estaba prohibido construir Sucot en el distrito de Kiev. La Sucá constituía un riesgo de incendio, fue la razón oficial proporcionada. Se amenazó con castigos severos a quienes transgredieran el decreto.

Los agricultores del distrito recibieron órdenes además de no traer madera ni ramas a la ciudad los próximos días.

La ciudad de Kiev estaba alborotada; ¡Quién se imaginaría tal cosa! ¿Impedirle a toda la comunidad judía que celebre la fiesta de Sucot conforme la Halajá?!

Ese mismo día se organizó una delegación, entre ellos uno de los ciudadanos judíos más pudientes, un exitoso hombre de negocios y un conocido y talentoso abogado. Pidieron una reunión urgente con el gobernador. Pero el general Dernatalin, al darse cuenta de por qué se convocaba la reunión, se negó siquiera a reunirse, dando una vaga excusa.

La opinión abrumadora entre la comunidad, muy indignada, era la de no ceder ante el decreto. Pero transgredirlo también era imposible. No se podía construir una Sucá en el interior, ni ocultarla de alguna manera.

La policía incrementó su vigilancia. Cualquier cosa que pudiera interpretarse como un posible inicio de la construcción de una sucá era inmediatamente detenido por ellos.

Los ricos de la ciudad y sus dignatarios convocaron una reunión para encontrar una solución. De repente habló el dueño de la compañía naviera local. "Muchos barcos navegan por el río Dniéper", dijo. "Construyamos una sucá enorme en uno de los barcos, y todos los ciudadanos serán invitados a comer allí."

Después de pensarlo un poco, el abogado comentó que esta idea no implicaba una transgresión del edicto del gobernador. Después de todo, él prohibió construir sucot en el terreno de su distrito, no habló nada de sobre el agua. También descartaba el motivo del decreto: el riesgo de incendio, ya que no era una amenaza en el agua como lo era en tierra.

Los participantes en la reunión quedaron encantados con esta solución. Tomaron la decisión de seguir adelante con el plan en total secreto, para que ni un susurro llegara al general. No tenían dudas de que haría todo lo que estuviera en su poder para obstruirlos.

Dos días antes del comienzo del Jag se preparó uno de los barcos y se construyeron dos enormes Sucot. Se construyó una sucá en la sección de Primera Clase, destinada a los ricos de la ciudad. Se construyó otra sucá en la sección de segunda clase para todos los demás judíos.

Las sucot fueron construidas 100% acorde a la halajá. El personal del barco hizo que las cocinas fueran kosher. Se prepararon enormes cantidades de comida para la multitud esperada. El propietario hizo saber que las comidas serían gratuitas para cualquiera que quisiera pueda cumplir la mitzvá de "Leishev basucá" (morar en la sucá).

La treta se mantuvo en secreto hasta el día víspera de Sucot. Sólo entonces comenzó a circular el rumor sobre la Sucá construida en un barco, que el pueblo judío de Kiev estaba invitado a observar la mitzvá de habitar en la sucá.

Varias horas antes del comienzo del jag, la policía descubrió la sucá en el barco. Se quedaron mirando asombrados la enorme sucá, sin saber cómo reaccionar. Las órdenes que les dieron no contenían instrucciones sobre lo que sucediera en el río Dnieper. Tampoco tenían justificación para ordenar el desmantelamiento de aquellas sucot por considerarlo un riesgo de incendio.

El jefe de policía corrió hacia el gobernador para informarle del inesperado giro de los acontecimientos. El general Dernatalin, atónito, no podía creer lo que oía. Exigió ir a ver por sí mismo la Sucá construida a la orilla del río.

Se hizo de noche y multitudes de yehudim se dirigieron hacia el río para observar la Mitzvá de la Sucá acorde a la halajá.

La comida festiva comenzó con suma alegría, hasta que comenzaron los susurros "¡Dernatalin está aquí!"

Este último estaba fuera de sí de furia. Amenazó con enviar a todos los que estaban allí a Siberia.

En ese momento, el rabino de Kiev dio un paso al frente, y se levantó para hablar. "Señor, honorable Gobernador", dijo, "debe saber usted que no hay nada, nada, que pueda hacer que un judío traicione o falte a  su religión. No hay poder en el mundo que sea capaz de arrancar de nuestros corazones las Mitzvot de la Torá que recibimos del Creador hace más de tres mil años. Nuestra sagrada Torá nos ordenó sentarnos en una Sucá, y aunque hemos estado en exilio cerca de dos mil años, no abandonaremos sus mandamientos."

El general escuchó atentamente las palabras del rabino. Cuando el rabino terminó su emotivo discurso, el general se acercó y, para sorpresa de todos los presentes, le estrechó la mano. Inmediatamente después se fue silenciosamente, junto con los agentes de policía.

Ese Sucot fue celebrado por el pueblo judío de Kiev con una alegría extraordinaria. Celebraban el Yom Teb en sí, como así también la victoria sobre aquellas personas que quisieron impedirles cumplir las Mitzvot y, en cambio, fueron vencidos.

A partir de ese día se notó un cambio en el gobernador. Dejó de causar problemas a la comunidad. Incluso anuló decretos anteriores que había dictado contra ellos.


Fuente:  Yerachmiel Tilles, de AscentOfSafed.com.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

El verdadero motivo del viaje

Durante varios meses, la cuestión de conseguir una Visa cernía en el aire. ¿Podrán los padres del novio, viviendo en Eretz Israel, conseguir el permiso de las autoridades estadounidenses para viajar a la boda de su hijo que se suponía tendría lugar allí?

Esto sucedió cuando Rab Itzjak Twersky, el hijo del Rebe de Rajamastrivka, Rab Yojanan Tversky, se comprometió en enlace con la hija del Rebe de Skver, que vivía en Estados Unidos. El hecho que Rabí Yojanan sea ciudadano nacido en Rusia generó grandes dificultades para obtener la visa, debido a las frías relaciones entre los países en aquel entonces.

La espera por la visa retrasó la fijación de la fecha de la boda. Cuando pasaron varios meses, el padre de la novia decidió que era imposible demorar más y debía fijarse una fecha para la boda. Para alegría de todos, poco antes de la boda, los afortunados padres recibieron las tan esperadas visas y lograron llegar a Estados Unidos.

Antes de la boda, los padres fueron con el novio a visitar al Lubavitcher Rebe para recibir su bendición. Rab Yojanan tenía ya conocido tempranamente al Rebe. El abuelo del Rebe, Reb Meir-Shlomo Yanovsky, sirvió como Rabino en Nikolayev, la ciudad donde nació el Rebe. Durante la Primera Guerra Mundial, el Rebe de Rajmastrivka tuvo que huir de su pueblo hasta Nikolayev, el Rebe de vez en cuando había ido a visitar a su abuelo y así fue como se conocieron.

Los invitados fueron llevados a la oficina del Rebe y la conversación se desarrolló cordialmente. El Rebe bendijo a los padres y al novio. Durante la conversación, el Rebe le dijo al Rebe de Rajmastrivka: "Hay un judío aquí en Nueva York cuyo apellido es Landsman y es profesor en la universidad. En su pasado fue observante de la Torá y las Mitzvot, pero cuando llegó a los Estados Unidos abandonó el camino y los hábitos del judaísmo." El Rebe le reveló entonces a Rab Yojanan que había intentado hacer regresar a este judío a una vida de Torá y Mitzvot, sin éxito.

"¿Está usted dispuesto a actuar respecto a este asunto?" le preguntó el Rebe, a lo que Rab Yojanan respondió afirmativamente. El Rebe agarró el teléfono y marcó el número de la casa del profesor Landsman. "El Rab Twersky de Nikolayev está aquí y desea encontrarse contigo", le dijo el Rebe. "¿Cuándo te parece cómodo el encuentro?" El profesor respondió que el viernes pasado el mediodía sería un momento adecuado. El Rebe le dio la dirección de la casa (donde se hospedaba el Rebe de Rajmastrivka) y organizó el encuentro entre ellos.

Efectivamente, el viernes por la tarde, el profesor Landsman se presentó en la casa donde se hospedaba Rab Yojanan. Inmediatamente después del cálido re-encuentro, ambos comenzaron a hablar acerca de los acontecimientos de la guerra y cómo lograron escapar de ella, siendo ambos sobrevivientes que vivían en la misma ciudad.

"¿Qué te trajo a los Estados Unidos?", le preguntó Landsman. Rab Yojanan le habló acerca de la boda de su hijo que está por realizarse en Nueva York. El profesor sacó una chequera del bolsillo de su traje y emitió un cheque como regalo de bodas. "No aceptaré el cheque antes de que terminemos nuestra conversación", le dijo el Rebe al sorprendido profesor. "¿Qué sucede? ¿Hay algún problema?", se preguntó.

Rabí Yojanán no respondió y comenzó a hablar con el hombre sobre su estado y situación en el cumplimiento de la Torá y las Mitzvot. "¿Qué pasa con el cuidado del Shabat?" le preguntó el Rebe. "Esto es difícil para mí", se justificó el profesor. "En invierno, vuelvo tarde de la universidad, cuando el Shabat ya comenzó, y si no me presento a trabajar , mi sustento se verá afectado."

"¿Y qué pasa con el Kashrut?", siguió preguntando Rab Yojanán. Landsman respondió que si hubiera un almacén cerca de su casa que vendiera productos kosher, se le haría más fácil, pero para conseguir productos kosher tiene que ir muy lejos, y el esfuerzo le resulta difícil. Y así, en cada asunto judío que Rab Yojanan planteaba, el profesor tenía una excusa preparada de por qué no lo cumplía.


De repente, el Rebe estalló en llantos, lágrimas de emoción: "En Rusia dimos nuestras vidas por cuidar la Torá y las Mitzvot", exclamó todo sacudido. "¡Podrían habernos disparado! ¡Enviarnos a la helada Siberia por muchos años! Y, sin embargo, entregamos nuestras almas por preservar la Torá y las Mitzvot, a pesar de todas las dificultades."

"Y cuando finalmente llegamos a un país donde hay libertad de expresión y religión, y todos pueden cumplir Mitzvot sin dificultad, precisamente ahora buscan excusas por qué no cumplir las Mitzvot?!"

El profesor estaba muy conmocionado con estas palabras. Lágrimas comenzarono a brotar de sus ojos. "Rab,", sollozó, "le prometo que volveré a cumplir las Mitzvot."

En aquellos próximos minutos, el Rebe lo guió sobre cómo podría manejarse para observan las mitzvot en la práctica y le ofreció soluciones para enfrentar los desafíos que implicaba la observancia del Shabat y el Kosher.

Cuando terminaron la conversación, el Prof. Landsman sacó el cheque nuevamente y quiso entregárselo al Rebe: "Sólo cuando escuche del Lubavitcher Rebe que has vuelto a cumplir Torá y Mitzvot, aceptaré tu regalo." respondió el Rebe.

Tres semanas después, sonó el teléfono en el hogar donde se hospedaba Rab Yojanan, que todavía se encontraba en Estados Unidos. La voz del Rebe de Lubavitch se escuchaba del otro lado de la línea.

"Seguro piensa usted que ha venido a los Estados Unidos para casar a su hijo", le dijo el Rebe. "Debe saber que usted ha llegado hasta aquí para traer a este judío de regreso a sus fuentes y raíces. ¡Landsman ya cumple Torá y Mitzvot!"


Fuente: Sijat Hashabua #1916, Haazinu 5784 (Según la historia del rabino Najman-Yosef Tversky, nieto del Rebe de Rahmastrivka)

Carta del Rebe para Rosh Hashaná 5743 - Rosh Hashaná que cae en Shabat

Carta Rebe Rosh Hashana 5784 - 

Lo atraparon al Berdichever - Rosh Hashaná 5784


El Shul estaba colmado de una palpable sinceridad y emoción cuando el Tzadik Rab Levi Itzjak de Berditchev encabezaba la Tefilá del primer día de Rosh Hashaná. Cuando comenzaron el Piyut “LeE-l orej din” (Al Todopoderoso que dispone el juicio), la congregación lloraba, preparándose para el juicio. La voz del Rebe se volvió cada vez más ahogada por las lágrimas, y cuando llegó a las palabras: לְקוֹנֶה עֲבָדָיו בְּדִין - “Para Aquel que adquiere a Sus sirvientes en el juicio”, se quedó inmóvil, con el rostro pálido, en silencio, como si estuviera en otro mundo.

Momentos más tarde, el color volvió a su rostro y el Rebe exclamó con alegría: “Al que adquiere a Sus siervos en el juicio… al que tiene compasión de Su pueblo… al que vela por aquellos que lo aman… al que apoya a sus sinceros en el Día del Juicio!”

¿Qué pasó? Después del rezo, el Rebe explicó:

"Vi al Satan en el Shamaim, cargando bolsas de pecados. Muchas bolsas. Las cosa pintaban mal. De repente, su ojo atento divisó a un judío pecando en Rosh Hashaná, así que dejó sus bolsas y fue a recoger este pecado gigante y suculento. Mientras el Satan estaba ocupado, aproveché la oportunidad para revisar sus paquetes. “¿Cómo se puede responsabilizar a Yidn por estos pecados? Después de todo, ¡consideren su pobreza y sufrimiento! Consideremos también la absoluta ignorancia de Torá. Todas estas circunstancias del galut han llevado a que los yehudim se vuelvan insensibles al pecado. ¿Se los puede culpar? Los pecados se derritieron en mis manos y cuando el Satan regresó, sus sacos estaban vacíos.

"¡Ladrón!" tronó. "¡Devuélvelos de inmediato!" Y, conociendo las leyes del robo, añadió: “¡Y tienes que pagar el doble de lo que robaste!” Le expliqué que ya no tenía pecados para devolver, y mucho menos duplicarlos. "En ese caso, tengo derecho a venderte como esclavo."

Me ofreció al primer Malaj (ángel) que encontró. "¿Qué? ¿Por qué querría asumir la responsabilidad de poseer a un judío en Golus?" se burló el ángel. "Tendré que ocuparme de él en circunstancias tan difíciles." Así dijo cada ángel, hasta agotar sus opciones y ofrecerme al mismo Todopoderoso, quien accedió. “Sí, yo creé a este judío y lo quiero como mi sirviente. Me comprometeré a cuidarlo y protegerlo.”

“Y así”, concluyó Berditchever, “ahora que Hashem ha aceptado, todos podemos ser Sus siervos. ¡Todos nuestros pecados serán disueltos y nuestras necesidades satisfechas!”

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¿Pero quién quiere ser un sirviente/esclavo?

Por irónico que parezca, ser un siervo de Hashem es en realidad la forma más liberadora de vivir.

Una de las razones por la cual se toca el Shofar en Rosh Hashaná es recordarnos Matan Torá, donde la Torá escribe que hubo un "sonido de Shofar muy poderoso". Rosh Hashaná es un momento para aceptar sobre nosotros mismos “Naase Venishmá” tal como lo hicieron nuestros antepasados.

La Torá nos brinda una perspectiva muy clara respecto a cada área de la vida. En lugar de estar limitados por la lógica humana, nos elevamos para ver el mundo desde el punto de vista de la Torá. Al seguir la Torá, toda nuestra vida se realza. Nos mantenemos por encima de las modas pasajeras y evitamos un sinfín de errores y confusiones porque seguimos el mejor plan posible. Esta es la verdadera libertad.

La Torá fue entregada en Shabat, y esto no es casualidad. Shabat también eleva y realza al yehudi; nos saca de lo mundano y nos eleva a nosotros y a todo lo que nos rodea a un mundo y atmósfera de Shabat Kodesh. Cuán afortunados somos de tener un regalo que literalmente nos desconecta y separa del mundo en el que vivimos durante la semana. Las “restricciones” del Shabat nos liberan.

Ser un עֶבֶד es bastante bueno. Pero hay más.

En Rosh Hashaná coronamos a Hashem como Rey y nos sometemos a ser Sus súbditos. Nuestros Sabios dicen: "El עֶבֶד de un rey, es un rey." Todo el mismo ser de un siervo representa a su amo, de modo que, cuanto mayor sea su amo, mayor es él.

Aceptar y asumir ser sirvientes de Hashem no sólo nos libera, como lo haría incluso si tuviéramos un gran e importante amo y patrón, sino que nos otorga el estatus único de realeza. De hecho, cuanto mayor sea nuestra sumisión a Hashem, más nos convertimos en un vehículo para Su realeza. Cuanto menos independientes seamos, más permitimos que Hashem brille a través de nosotros. Y cuando el Rey se expresa y refleja a través nuestro, es mucho más fácil superar desafíos y obstáculos.

Este año Rosh Hashaná cae en Shabat. Claramente, este año Hashem nos está dando una medida adicional de inspiración y fuerza para dejar de lado todas las pretensiones y permitirnos convertirnos en Sus súbditos y elevarnos.

Como servidores de Hashem, tenemos derecho también a esperar que Hashem satisfaga todas nuestras necesidades. Los siervos de Hashem merecen estar sanos, tener tranquilidad, disfrutar de Najes de sus hijos y contar con una Parnasá en abundancia.

Deséndole a todos los lectores de los Jasidishe Maises un Ketibá Vajatima Tová Leshana Tová Umetuká!


Fuente: de un artículo de Reb Mordejai Lipsker

©JasidiNews 
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lunes, 28 de agosto de 2023

La respuesta que recibió el Josid del Berditchever

Un Jasid de Rab Levi Itzjak de Berditchev poseía una habilidad única que entre los comerciantes de madera se buscaba con entusiasmo. Podía calcular y tasar el valor de los árboles y terrenos forestales a partir de un ligero examen superficial. Su talento era muy valorado, ya que un comerciante de madera a menudo tenía que decidir muy rápidamente si comprar o no un bosque.

Una vez, un rico comerciante de madera intentó contratar a este jasid y le ofreció un muy buen salario. "¿Dónde está ubicada tu empresa?" le preguntó.

"En una ciudad cerca de los distritos boscosos de Siberia".

"Ese pueblo está muy alejado de la comunidad judía. ¿Cómo educaré a mis hijos?"

"Eso no es problema. Puedes contratar un maestro para ellos a cargo mío."

"Como sabrás, soy un jasid y necesito una Mikve para sumergirme todas las mañanas."

"Construiré una Mikve en el lugar."

"¿Y qué hay con el Minián?"

"Tengo ocho judíos trabajando para mí allí.  Contigo y el maestro de tus hijos serían diez."

"Me gustaría consultarlo con mi Rebe antes de tomar cualquier tipo de compromiso. Te daré una respuesta en unos días."

El jasid llegó a Berditchev y solicitó una audiencia con el Rebe. El asistente le dijo que el Rebe estaba ocupado, tratando justo una pregunta halájica acerca de un pollo. Cuando terminara, podría tener lugar la audiencia.

El jasid esperó afuera. Enseguida escuchó al Rebe hablar.

"Ay, pollito, pollito, qué pena. Lo tenías todo tan bien servido en el gallinero de tu dueño. Te alimentaban con comida abundante, sabrosas semillas de mijo y migas. Sin embargo, ansiaste más, así que vagaste y deambulaste allí afuera en busca de comida perdida, mordisqueando todo lo que encontrases. ¿Qué resultó de todo eso? Te tragaste esta aguja y te perforó el estómago. Ahora me veo obligado a declararte: Treif! Treif! Treif!"

Al escucharlo al Rebe, el Jasid se dio cuenta inmediatamente que sus palabras contenían también una lección para él mismo.

"Ya no necesito tomar del tiempo del Rebe", le dijo al asistente. "Ya tengo mi respuesta."

 

[Adaptado por Yerachmiel Tilles de "Cuentos en la mesa de Shabat" (págs. 58-59), Rab Yehuda Jitrik, Reshimat Devorim.]

jueves, 24 de agosto de 2023

Historias de Shlijut en Madrid - Reb Itzjak Goldstein A"H - #1

Rab Itzjak Goldstein, Sheliaj del Rebe a la ciudad de Madrid por más de 40 años, y quien recibió varias instrucciones específicas y personales del Rebe en su Shlijut, falleció este 29 de Av 5783, a los 72 años. והקיצו ורננו שוכני עפר.




Una historia de su Shlijut, relatada por él para Beis Moshiaj


"Un domingo por la mañana, vino a verme un joven universitario (lo llamaremos David) con quien estudio un Shiur (una vez por semana) de Tania, durante varios meses.

Antes de empezar el Shiur de esta mañana, me comentó que debido a su trabajo se vio obligado a mudarse de Madrid a Valencia; allí consiguió un trabajo fijo, todos los días. Y tiene suerte de estar libre del trabajo en Shabat.

Y por eso, David me sigue diciendo, a partir de ahora el único día que podemos estudiar Jasidut en el Beit Jabad serían los domingos, porque trabaja toda la semana en Valencia, y los viernes después de terminar el trabajo, tiene que trasladarse hasta la comunidad judía más cercana, en Madrid (una distancia de unos 350 km) para celebrar Shabat en un ambiente judío. (Porque hay muy pocos judíos en Valencia, muy poca gente viene a rezar y sólo para la noche, el Kabalat Shabat; él no siente la santidad y clima de Shabat en Valencia.)

Pero, me cuenta David, lamentablemente hay veces que su trabajo termina los viernes a última hora de la tarde, y no está en su control a qué hora terminan de trabajar... como resultado no le queda otra opción, y a veces los viernes, viaja por la tarde llegando a Madrid lamentablemente cuando ya ha comenzado Shabat...

Pero, me continúa contando David, apenas llega se cambia, se pone ropa de Shabat, reza la Tefilá y hace el Kidush, y allí siente la Kedushá del Shabat. Y lo principal es que a la mañana siguiente, durante el día de Shabat, va a la sinagoga a hacer Tefilá y escuchar la lectura de la Torá, etc., y luego hace Kidush, etc.

David me pregunta, ¿es correcto lo que hago, lo de a veces salir el viernes por la tarde, llegando a Madrid cuando ya es de noche?

Le dije: 'Shamor veZajor -  Recuerda y observa, (estas dos palabras) en una misma declaración fueron pronunciadas en los diez Mandamientos' , es decir, recordar la Kedushá del Shabat va en conjunto con evitar su profanación, y es imposible dividirlos, no puede uno empujar al otro. Incluso a costa de observarlo mejor el resto del día, no se puede profanar el Shabat ni por un instante.

David escuchó estas palabras y se quedó callado. Le dije que era preferible que se quedara en Valencia durante todo el Shabat solo, sin Minian y sin 'amigos y clima', con tal de no profanarlo ni por un momento. Además le sugerí que hablara con su jefe en la oficina, para que ideara cómo organizar su trabajo los viernes, de modo que cuente con tiempo para llegar temprano a Madrid, antes del comienzo del Shabat.

Pero David afirmó que eso no depende de él y no puede manejarlo, y por lo tanto, la próxima semana va a pensarlo y tomaría una decisión de cómo se comportaría. Me preguntó también si no lo hace menos grave el hecho de que él mismo no maneja ni toca nada, simplemente está sentado en un asiento en el auto y un no-judío es el conductor...

Le dije que no hay una permisión para esto y que si realmente busca una solución, Hashem seguramente lo ayudará.

Después de eso comenzamos nuestra clase de Tania como de costumbre (y la luz y chispa jasídica hacen su efecto automáticamente). Al final del Shiur le dije: "Bueno, David, ¿cuándo nos volvemos a ver para estudiar Tania? ¿El próximo domingo entonces?" David me dijo: Rabino, he decidido en esta última hora no profanar el Shabat y me quedo en Valencia este próximo sábado, así que el domingo no me alcanzaría el tiempo (para viajar y volver luego al trabajo). ¡No sé cuándo nos volveremos a encontrar, pero el Shabat para mí es Kadosh!

jueves, 17 de agosto de 2023

El Año de la Construcción

Fue a principios del año 1992, [justo un día antes de que el Rebe de Lubavitch sufriera un derrame cerebral debilitante]. Miles de personas hacían fila para recibir la Brajá del Rebe y un dólar (para fomentar la Tzedaká).

Rab Yosef-Itzjak Pevzner también estaba en esa fila con un grupo de unas veinte personas, allegados y patrocinadores de su Beit Jabad esperando para hacerle entrega al Rebe de las llaves del enorme campus (que costó millones de dólares) que acababan de terminar de construir en París, Francia.

Tres años antes, en 1989, el Rebe declaró públicamente que ese año era Shnat HaBinyan - 'el Año de la Construcción'. Inmediatamente, cientos de instituciones de Jabad en todo el mundo comenzaron a construirse. Pero muy pocos, si es que hubo alguno, fueron de una escala tan grande como la del rabino Pevzner.

Rab Pevzner decidió construir un campus de edificios en adición a los edificios de la escuela y la Pnimiá que ya tenía. Pidió la Brajá del Rebe, la recibió y, semanas después, contaba con decenas de donantes adinerados interesados en su sueño. Ahora también podría admitir muchos más alumnos.

El proyecto era inmenso. Casi más de lo que esperaba el rabino Pevzner. Hubo muchas crisis y dificultades y tuvo que consultarse con el Rebe (quien se hizo partícipe con grandes donaciones y brindó también varias respuestas) innumerables veces.

Y después de tres años de trabajo día y noche casi sin descanso, se terminó. ¡Un milagro!

Ahora la fila avanzaba y finalmente llegó su turno. ¡Estaban parados frente al Rebe! Todos radiantes de alegría cuando Rav Pevzner se adelantó y le entregó al Rebe el manojo de llaves de todos los edificios y anunció con orgullo:

"Rebe, gracias a Di-s, el campus está terminado. Nos tomó tres años muy difíciles. Si no hubiera sido por las bendiciones y los consejos del Rebe, no podríamos haberlo logrado. Pero ahora, con la ayuda de Di-s, está terminado, y aquí están las llaves."

El Rebe tomó las llaves y, con una cara sonriente, dijo: "Comience inmediatamente a construir un nuevo edificio."

¡Todos estaban shockeados! Después de tres años de trabajo constante, pensaron que ya habían hecho más que suficiente. Pero el Rebe nunca se equivocó.

Les dio a cada uno de ellos un dólar (además de los cien dólares que había enviado antes a todos los grandes donantes), los bendijo a todos con éxito y un buen viaje de regreso, y regresaron a Francia.

Pero estaban completamente confundidos. Si no hubieran estado familiarizados con la grandeza del Rebe y su conocimiento aparentemente infinito tanto de Torá como de los asuntos seculares, no habrían tomado en serio lo que dijo.

¿Para qué necesitaban otro edificio? El plan era trasladar a los estudiantes a los nuevos edificios y los viejos edificios vacíos podrían usarse si fuera necesario, cuando haya muchos más alumnos, lo cual era muy poco probable. ¡Los nuevos edificios eran más que suficientes!

Pero aún más improbables eran las posibilidades de conseguir más terrenos de la ciudad; de hecho, era prácticamente imposible. El terreno que adquirieron ya era un milagro.

Pero Rab Pevzner, como fiel 'Sheliaj' del Rebe, ya no pensaba en términos normales; estaba acostumbrado a los milagros.

Fue a la municipalidad e inmediatamente pudo obtener una audiencia con el Ministro de Vivienda. Tan pronto como entró en su oficina, fue directo al grano; necesitaba otro terreno para construir otro edificio aún más grande.

Esperaba una respuesta como: "¡Más terrenos! ¿Pero para qué, rabino, si ni siquiera ha comenzado a usar lo que tiene? O, '¿No le gustaría tal vez que le entregue todo París'?".

Pero en cambio, el ministro se puso de pie y solicitó cordialmente que el rabino Pevzner lo llevara a dar un recorrido por el nuevo campus que acababa de terminar de construir.

Se hicieron los preparativos necesarios, y poco después el rabino pudo dedicar un buen tiempo mostrándole y explicándole los diversos sectores del edificio. Finalmente, mientras caminaban, se armó de valor y le preguntó al ministro si era un hombre religioso.

El ministro asintió, tras lo cual el rabino Pevzner comenzó a hablarle acerca del Lubavitcher Rebe, terminando con las palabras: "El Rebe quiere que construyamos un nuevo edificio. Es decir, otro edificio adicional. Y el Rebe nunca se ha equivocado."

El ministro se detuvo de repente. Lo mira de frente al rabino Pevzner, muy serio y le dice: "He oído hablar de tu Rebe y tenía entendido que es un hombre muy sabio. ¡Pero ahora sé que también es un profeta!"

El rabino Pevzner se sorprendió. ¿Quizás el ministro estaba siendo sarcástico? Pero entonces el hombre continuó.

"Rabino, no debes decirle a nadie lo que voy a contarte ahora. El intendente va a tomar todos tus edificios viejos. Ustedes se quedarán solo con estos nuevos. Él solo está esperando hasta después de las elecciones porque no quiero hacerse enemigos, pero ya se ha decidido. Los edificios de tu vieja escuela serán demolidos, y el terreno te lo quitarán para onvertirlo en un nuevo centro comercial. Y entonces te será imposible conseguir otro terreno o admitir más alumnos.

"No hay forma de que su Rebe haya podido enterarse de esto. ¡Es pura profecía! Rabino, como te dije, soy un hombre religioso y reconozco un milagro cuando lo veo. Vení mañana a mi oficina y te daré el terreno que estés necesitando, y entonces debes construir tanto como sea posible y tan pronto como sea posible. Antes de las elecciones."

Al final, el milagro llegó de otra manera.

El intendente perdió las elecciones y parecía que no hizo falta ningún milagro. ¡Hasta que, solo unos días después, se produjo un incendio que destruyó por completo los antiguos edificios!

¡Pero con el nuevo edificio adicional que el rabino Pevzner construyó a pedido del Rebe, pudo admitir más alumnos, y en poco tiempo también se llenó de nuevos alumnos que parecían haber aparecido de la nada!

¡El Rebe previó todo esto más de dos años antes de que sucediera!

Fuente: "HaGeula" (#253 - 2004).

domingo, 6 de agosto de 2023

La Kábala en contraste con la Oficina de Reclutamiento - 20 de Av

Reb Oizer Wienikursky cuenta el momento traumático en el que estuvo a punto de ser reclutado por el ejército ruso. Para un judío religioso ingresar al ejército comunista ruso brutalmente antisemita implicaba una experiencia peligrosa y agonizante.

El joven jasid acudió a Rav Levi Itzchak Schneerson, Rabino principal de Yekatrinoslav, para pedirle su bendición para asegurar un aplazamiento. Pero al rabino no le bastó simplemente con darle una Broje. En cambio, le dio a Oizer instrucciones sumamente detalladas; especificó la fecha y la hora exactas en las que debía presentarse en la oficina de reclutamiento, qué ruta tomar para llegar allí, los capítulos particulares de Tehilim que debería decir de antemano y exactamente cuántas monedas debía dar para Tzedaká.

También le indicó que cuando se parara en la entrada del edificio, debía detenerse, concentrarse y tener en mente el nombre sagrado de cuatro letras de Di-s. El Rab entonces lo bendijo y le prometió que nada malo le sucedería. Concluyó solicitando que el joven volviera después con un informe detallado de todo lo ocurrido.

Wienikursky siguió cuidadosamente todas las instrucciones del rabino. Cuando llegó a la oficina de reclutamiento, lo enviaron a una gran sala con varios escritorios. En cada una de estas mesas estaba sentado un médico con una especialidad particular, quien tenía la responsabilidad de examinar a cada candidato que pasara ante él, pero sólo en su área de especialización. Cada recluta, a su vez, debía acudir ante cada uno de los médicos, a fin de determinar su estado de su salud y descartar cualquier posibilidad de engaño.

“Pasé por la fila de mesas y fui examinado por cada médico”, relata Oizer, “cada uno anotó su opinión, por turno. Finalmente, llegué al escritorio del funcionario que notificaba a los reclutas la decisión de la Oficina.

El hombre me miró con lástima y exclamó: "¡Pobre hombre! ¿Qué pasó con usted?! ¡Cada médico le encontró algo malo y el diagnóstico de cada uno lo describe con una enfermedad diferente!"

Se fue a salvo con una exención completa y absoluta del ejército.

Fuente: "Em Beisrael" y Kfar Jabad Magazine - Yerajmiel Tilles

jueves, 3 de agosto de 2023

Un erudito fenomenal y un verdadero amigo - Rab Shteinsaltz

17 de Menajem Av - Yortzait Rab Adin Even Israel - Shteinsaltz (5780 - 2010)





Gaón y Jasid. Autor de más de 400 libros sobre todos los aspectos de la Torá, incluyendo Kabalá y Jasidut, aunque es más conocido y célebre por su monumental traducción lineal con comentarios de todo el Talmud de Babilonia, que comenzó a la edad de 28 años y finalmente completó en 2010.

Uno de sus discípulos más cercanos contó:

Durante uno de sus embarazos, mi esposa, que tenía diabetes juvenil, sufría de caídas drásticas, peligrosas y descontroladas en los niveles de azúcar en su sangre. Un viernes por la noche me encontré con el rabino Steinsaltz en el Beit Hakneset.

"¿Cómo van las cosas?" me preguntó.

"Para nada bien", respondí y comencé ahí mismo un recuento de toda la difícil situación.

Rab Adin preguntó acerca de los médicos y le respondí que ya habíamos probado todo. Bajó la mirada, esperó un poco, me miró con ojos penetrantes y me preguntó:

"¿Y Tefilá? ¿Estás rezando?"

A decir verdad, su pregunta me irritó. "¿De verdad cree usted que la Tefilá puede hacer algo?" Le respondí. "¿Estas palabras de verdad equilibrarán su nivel de azúcar?"

Rab Adin se puso rojo. Después de un momento me dijo: "Mira, si no crees en el poder de la Tefilá, entonces la única solución es que Di-s te empuje contra la pared. Él te apretará y te causará dolor hasta que finalmente, no solo que harás Tefilá, sino que gritarás. ¡Y entonces Él responderá!

La respuesta del Rab Adin Shteinsaltz me hizo sentir muy presionado e incluso un poco ofendudi. Empecé a sollozar, desconsoladamente. Me miró con compasión y me bendijo con un "Shabat Shalom", después de lo cual me fui a casa.

Sorprendentemente, desde ese día de Shabat hasta el final del embarazo, mi esposa no tuvo una caída glucémica significativa. En otras palabras, ¡nos salvamos!

Rab Adin estaba muy feliz de escuchar las buenas noticias. Cuando le agradecí profusamente, me respondió con una frase que para mí es inmortal:

"Mira, no sé si soy un 'Baba' cuyas Tefilot son más aceptadas que las de los demás. [No creo...]De todos modos, en realidad creo que sucedió aquí algo completamente diferente. Cuando le cuentas a un amigo tu problema desde lo más profundo de tu corazón, desde el punto débil de tu dolor - Di-s escucha.

"Este es el significado explícito del versículo: אָז נִדְבְּרוּ יִרְאֵי ה' אִישׁ אֶל רֵעֵהוּ וַיַּקְשֵׁב ה' וַיִּשְׁמָע' - "Entonces la gente temerosa de Di-s habló el uno con el otro, y Di-s escuchó, y Él oyó."  Hablaste desde lo profundo de tu corazón con un buen amigo y Di-s escuchó."

Fuente: Rab Yerajmiel Tilles 

miércoles, 2 de agosto de 2023

Luna llena

Rabí Shneur Zalman (el primer Rebe de Jabad) fue visitado una vez por un Melamed (maestro) de Klimovitz.

"Tengo un pequeño favor que pedirte", le dijo el Alter Rebe. "En tu camino de regreso a casa, por favor pasá por la ciudad de Yanovitz y pídele Mezuzot a Reb Reuven, el Sofer [escriba]", dijo.

Encantado con la oportunidad de satisfacer el pedido de su Rebe, el jasid partió de inmediato. En el camino, pensó: "Creo que le pediré a Reb Reuven que me escriba algunas Mezuzot a mí también. Sí, a pesar del elevado precio, compraré algunas. Después de todo, ¿hay prueba más grande de su calidad que este hecho que el Rebe mismo compra sus Mezuzot?"

Cuando el jasid llegó a la casa del soifer, le encargó las Mezuzot, tanto para el Alter Rebe como para él. Reb Reuven le dijo que tendría que esperar unos días. Fiel a su palabra, unos días más tarde, las Mezuzot estaban listas.

"Ten cuidado de no mezclar tus Mezuzot con las Mezuzot del Rebe", le advirtió Reb Reuven al melamed mientras se las entregaba, indicando cuidadosamente qué paquete era cuál.

El melamed decidió intencionalmente darle al Alter Rebe las otras y quedarse con las Mezuzot del Rebe para sí. Razonó: "¿Qué posible daño podría resultar de cambiar una tanda de Mezuzot por la otra? Si el Rebe nota el cambio, podré disculparme por haberlas mezclado."

Cuando el melamed llegó a Lubavitch, corrió a la casa del Rebe para darle las Mezuzot. El Rebe examinó cuidadosamente el paquete y miró atentamente cada una de las Mezuzot. Luego se volvió hacia su jasid y le dijo: "¿Son estas las que me envió Reb Reuven?"

El melamed se puso nervioso y respondió a regañadientes: "Tal vez cometí un error y confundí el (paquete de Mezuzot) suyo con las que me compré para mí."

Entonces sacó el segundo paquete y se las entregó al Rebe.

El Rebe las examinó de cerca. Finalmente alzó la vista y dijo felizmente: "Ah, sí. Estas son las Mezuzot que encargué."

Molesto y confundido, el melamed volvió a Yanovitz para enfrentarlo al Soifer, Reb Reuven. "¿Por qué me vendiste Mezuzot que no eran buenas?!" le reclamó en voz alta.

Le contó al sofer que por error le había dado al Rebe el paquete equivocado. Luego describió en detalle la reacción del Rebe al primer paquete (las designadas por Reb Reuven como las Mezuzot del melamed) y luego al segundo (las designadas para el Rebe).

"Debe ser", concluyó, "que las primeras Mezuzot no sirven."

Reb Reuven respondió delicadamente. "Quedate tranquilo, tengo la certeza de que tus Mezuzot también fueron escritas, al igual que las del Rebe, con las especificaciones más estrictas, con la misma concentración de pensamiento (Kavanot) y con todos los requisitos establecidos por el Arizal (de Tzfat). La única diferencia entre los dos sets es que tenía instrucciones previas del Rebe de escribir las suyas solo en día de luna llena. Es por eso que tuviste que esperar varios días en Yanovitz: no podía comenzar a escribir las Mezuzot del Rebe hasta que sea el 15 del mes. El Rebe debe haber visto que las Mezuzot que le diste fueron escritas antes de luna llena y sospechó que eran las equivocadas."

Hay mucho que aprender de esta historia.

Fuente: Yerajmiel Tilles

lunes, 31 de julio de 2023

EL MASHPIA QUE CRIÓ BOJURIM QUE PUDIERAN PENSAR #1



Reb Yejezkel (Jatche) Feigin fue uno de los más destacados talmidim de Tomjei Tmimim en Lubavitch, y fue parte del grupo de bojurim  enviados por el Rebe Rashab en 5672 (1911) para fundar la ieshivá Toras Emes en Jebrón. Se casó con la hija de Reb Yehuda Leib Tzeitlin de Zhuravitz y luego sirvió como mashpia en varias filiales de Tomjei Tmimim en Rusia. Eventualmente, se convirtió en el menahel de todas las sedes de Tomjei Tmimim.

En 5687 (1927), se convirtió en el secretario personal y gabai del Frierdiker RebeDesde entonces, Reb Jatche siempre estuvo a su lado, en Rusia, Riga y Polonia. También estuvo a cargo de la recaudación de fondos para el maamad (apoyo financiero para el Rebe y sus actividades). Fue asesinado al kidush Hashem el 9-10 Tammuz 5701 (1941) en Riga.

*

Durante un farbrenguen, un bojur se quejó con Reb Jatche: "Si supieras qué tipo de problemas tengo..."

R. Jatche le dijo: “Estás equivocado. Es simplemente una cuestión de arrogancia y quieres sentirte especial. No eres tan tonto como para engañarte y pensar que tienes talentos sobresalientes, así que imaginas que tienes problemas únicos, que nadie tiene o nadie los pasa así. Pero tu motivo es el mismo: sentirte diferente. Tienes que aceptar el hecho de que no tienes ni talentos sobresalientes ni problemas sobresalientes; eres como todos los demás…”.

*

En la ciudad de Poltava vivía un zapatero judío que, debido a la presión comunista, comenzó a abrir su tienda en Shabat. En ese momento, tal práctica todavía era extraña. Mientras que en épocas anteriores sus amigos habrían tratado de disuadirlo, bajo el gobierno comunista tal “actividad religiosa” podría enviarlos a Siberia por años.

Cada mañana de Shabat, Reb Jatche, quien era el mashpia en el Tomjei Tmimim local, pasaba por la tienda en su camino a la mikve.

Durante un farbrenguen, Reb Jatche mencionó cómo cada Shabat, cuando pasa por la tienda abierta, siente dolor. Los bojurim asumieron que se refería al hecho de que un yehudi abre su negocio en Shabat, pero inmediatamente aclaró:

“Consideramos y vemos a este zapatero como un mejalel Shabat y halájicamente eso es cierto. Pero luego comencé a pensar: ¿Realmente entiende de qué se trata Shabat y qué significa profanar un Shabat? Parece que nunca estudió las leyes de Shabat y seguramente tampoco su significado interno.

“Pero qué hay de nosotros, qué hay con los que sí saben de qué se trata Shabat, y venimos estudiando en Jasidut acerca la inmensa kedushá de cada momento. Si pasan unos minutos sin aprovecharlos al máximo para servir a Hashem (y en lugar de eso, dedicamos tiempo a una charla banal) , ¡entonces somos nosotros los verdaderos mechalelei shabos!”

*

Una vez, Reb Jatche estaba haciendo farbrenguen en un sótano mientras un bojur estaba afuera, haciendo de vigilante ´por si llegaban las autoridades soviéticas. Mientras, adentro, Reb Jatche les hablaba y exhortaba a los bojurim a que mejoraran sus avoidas Hashem, y muchos de ellos interiorizaron sus palabras, incluso soltaron algunas lágrimas y sollozos, dándose cuenta de lo lejos que estaban de donde debían estar. De repente, la puerta se abrió de golpe y el bojur entró corriendo, avisando que alguien se acercaba a la casa, y todos corrieron rápidamente a esconderse. Pronto se hizo evidente que se trataba de una falsa alarma, y ​​con suspiros de alivio regresaron a la mesa para continuar con el farbrenguen .

Reb  Jatche luego les preguntó: "¿Por qué cuando pensaron que estaban en peligro inminente no lloraron?"

“¿Qué lograrían nuestras lágrimas?” los estupefactos bojurim se preguntaron.

“Si es así”, continuó Reb Jatche, “¿por qué derraman lágrimas durante el farbrenguen sin preguntarse qué harían, cómo reacionarLas lágrimas por sí solas no son suficientes. Necesitamos buscar formas de salir del atasadero espiritual en el que nos encontramos.”

martes, 25 de julio de 2023

La fuerza del ceder

El Din Torá comenzó. Se llevó a cabo una primera audiencia y la segunda audiencia se programó para después de Tisha Beav, exactamente el día en que se suponía que abriría la tienda.



"Aquí tiene las llaves del apartamento. ¡Mazal Tov!" La mujer había estado esperando este momento durante varios meses. Un sueño de años comenzaba a hacerse realidad.

Todo comenzó cuando un día su hija pequeña llegó a casa con una noticia: "El supermercado del barrio cerró." Durante mucho tiempo, ella y su esposo pensaban lanzar un nuevo emprendimiento, pero cada vez que lo intentaban la idea no se concretaba. Ahora tenían la oportunidad de abrir un almacén grande, en lugar del que acababa de cerrar.

La pareja comenzó a buscar un lugar adecuado para su local. En un principio pensaron alquilar ese antiguo supermercado, pero su dueño ya había alquilado el edificio a otra persona. Unas semanas más tarde, encontraron un lugar que cumplía con todos los requisitos: un área espaciosa, un precio razonable y una ubicación perfecta: en la planta baja de su propio departamento.

Se firmó el contrato y la feliz pareja comenzó a instalar estantes y acondicionar el lugar para ser utilizado como almacén. La apertura se fijó para después de Tisha Beav.

Fue el 28 de Tamuz, la hija de la pareja irrumpió alarmada en la casa y contó que vio que la puerta del negocio estaba abierta; ellá pensó que sus padres estaban allí, pero para su asombro vio a un desconocido allí dentro.

La mujer bajó y entró en el local. "Hola", le dijo al hombre que estaba allí de pie, examinando los estantes, "¿puedo ayudarlo?"

"¡No entiendo qué está pasando acá!", respondió el hombre, quien no entendía el significado de la pregunta. "Yo alquilé este lugar y ya pagué el alquiler de un año por adelantado. ¡¿Quién instaló  estos estantes y colocó estos productos aquí?!".

La mujer se puso pálida. Una breve averiguación reveló que el dueño de la propiedad había firmado por error el contrato con el hombre. La verdad fue aún más dolorosa cuando resultó que este huésped era el primero en firmar el contrato, por lo que tenía el derecho a quedarse con el inmueble.

La inmobiliaria (y el agente inmobiliario) expresó su pesar y le pidió perdón a la pareja. "No entiendo cómo sucedió un error así", se disculpó. La pareja trató de hablarle de corazón al primer inquilino, que les ceda el local, ya que esto les permitiría abrir el almacén debajo de su casa y además ya habían invertido muchísimo dinero en la instalación de las estanterías, etc. Pero el inquilino no accedió. Exigió que vacíen el local rápidamente, porque después de Tisha BeAv se dispone a entrar.

La pareja entró en una verdadera crisis. Fueron a buscar con la esperanza de encontrar algún otro lugar para su negocio, en vano.

Como resultado, decidieron demandar al agente inmobiliario a un Din Torá. “El error del que habla nos causó grandes pérdidas”, le dijo la mujer a su esposo. "Tal vez la indemnización que recibamos alivie un poco el dolor."

El de la inmobiliaria les rogó a la pareja que no lo demandara. "Incluso si el dictamen sea que tenga que indemnizarlos, no puedo pagarlo", afirmó. Pero la pareja se mantuvieron en su postura. En un momento, el esposo pensó en dejarlo y listo, pero la esposa se mantuvo firme y afirmó que no podían ceder al dinero de compensación.

"No es sólo el dinero", argumentó acaloradamente. "No tenemos por qué pagar el precio de sus errores" Era evidente que un deseo de venganza ardía también en ella y la guiaba a su obstinada posición.

El Din Torá comenzó. Se llevó a cabo una primera audiencia y la segunda audiencia se programó para después de Tisha Beav, exactamente el día en que se suponía que abriría la tienda. Mientras tanto, la pareja encontró un lugar pequeño e incómodo, con muchas desventajas, para abrir su almacén. Reinstalaron las góndolas y comenzaron a llenar la tienda de mercadería, pero con falta de ganas e ilusión.

Durante el ayuno de Tishá Beav, la mujer quiso descansar un poco. "Por favor, jueguen en silencio", les pidió a sus chicos, pero los niños continuaron jugando ruidosamente, gritando y peleándose. "¡Nu, chicos, ya basta!", gritó enojada cuando tuvo que levantarse y salir de su habitación. "Hagan Vitur (aprendan a compartir y ceder) entre ustedes, ayuden así a construir el Beit Hamikdash. Ahora, hagan silencio. A mami le duele la cabeza y quiere descansar"

La casa efectivamente quedó en silencio, pero la mujer no pudo conciliar el sueño. Algo la inquietaba. De repente entendió: la frase que les acababa de decir a sus propios hijos - "Hagan Vitur (ceder) y ayuden a construir el Beit Hamikdash" - resonó en su mente. "Mis hijos," pensó para sí misma, "cedieron entre ellos, con tal de que sea para que se construiya el Beit Hamikdash, y ¿qué hice yo para que se construya? ¿Dónde está mi Vitur?"

Ahí mismo tomó una decisión en su corazón. Se levantó rápidamente para no arrepentirse y llamó al Beit Din. "Cancelen la demanda", le ordenó a la secretaria. Ahora volvió a su cama más tranquila, sabiendo que había contribuido con su parte a la reconstrucción del Beit Hamikdash.

Pasó Tisha Beav y la pareja abrió su almacén en esa ubicación menos exitosa. No obstante, el éxito resplandeció. La gente acudía en masa a su supermercadito y se ganó un muy buen nombre en toda la zona. El negocio prosperó.

Pasó un año y se hizo necesario ampliar el local. Una breve averiguación reveló que el inquilino que había alquilado el apartamento que inicialmente querían, lo había dejado. La pareja firmó un nuevo contrato y, hasta el día de hoy, la tienda continúa prosperando y generando muchas ganancias. “Creo que el éxito nos acompaña precisamente porque cedimos y cancelamos la demanda”, concluye la mujer su relato.

(Relatado por Rav Tzvi Nakar en su libro 'Emuná Shlomo') Sijat Hashabua #1907, Devarim 5783. 

sábado, 22 de julio de 2023

Una parada del Rebe en Rosh Piná - 5 de Av - Arizal y el Rebe Anterior



En el verano del 5629 (1929) el sexto Lubavitcher Rebe, Rabi Yosef-Itzjak Shneersohn, realizó un viaje desde Riga, Letonia, a Eretz Israel. El propósito expreso de su viaje era rezar en las tumbas de los Tzadikim allí. Visitó las cuatro "ciudades santas": Jebrón, Ierushalaim, Tiberia, Tzfat, como así también otros lugares.

Su itinerario era llegar a Tzfat durante el día de Hei Av (el 5 de Av), el Yortzait del "Ari Hakadosh", Rabi Itzjak Luria, líder de los cabalistas de Tzfat en los últimos años de su vida, 1570-1572. Este es un día muy auspicioso para rezar en el lugar de reposo del Arí.

Sin embargo, problemas con el automóvil alteraron temporalmente los planes y se vieron obligados a detenerse en Rosh Piná, una ciudad en la Galilea a diez minutos en automóvil de Tzfat. El Rebe salió del auto, acompañado por dos de sus jasidim que estaban en el auto con él, y tocaron a la puerta de una casa allí cercana que daba a la ruta.

Aquí es donde aparece el sr. Aviv Keller, la fuente principal de los eventos que siguieron, que no quedaron registrados en el diario del Rebe, ni de ninguno de los jasidim allí presentes.

El abuelo de Aviv, Aharon-Irmiyahu Keller, fue el primer judío en construir una casa en aquella área que hoy es la ciudad de Rosh Piná. Eso fue en 1878. El mismo Aviv nació allí el 27 de diciembre de 1918. Eso hace que tenga 96 años al momento de escribir este artículo [redactado en su original en inglés en julio de 2015] y todavía se mantiene fuerte. Su mente es aguda, su habla es clara y relata eventos de su larga vida, incluyendo su infancia, como si hubiesen ocurrido ayer. Aunque solo tenía diez años en ese momento, insiste en que recuerda cada detalle del notable evento, 86 años después.

La puerta a la que tocó el Rebe era la de la casa del tío de Aviv, Shimon Keller, a unos cincuenta metros de la casa de Aviv. La costumbre de la familia Keller en aquel entonces era reunirse todas las tardes en la casa de Shimon entre las 4 y las 5 de la tarde y tomar un té juntos.

"Una vez, mientras todos se relajaban y conversaban", recuerda Keller, "un automóvil grande e imponente se detuvo al costado de la ruta cerca de la casa. Ninguno de nosotros había visto antes un auto así. Era enorme. Además del conductor, tenía lugar para nueve pasajeros, incluyendo un asiento acolchado especialmente elevado en la parte delantera para el pasajero más importante.

Había un problema con una de las ruedas; se tambaleaba porque la llanta se había aflojado y el volante se había vuelto inestable. El conductor insistió en que debían detenerse. Él y algunos de los pasajeros se bajaron para analizar el problema. Al mismo tiempo, un distinguido caballero con aspecto rabínico descendió del auto, seguido de varios otros que se dirigían a él respetuosamente. Mis tíos no tenían idea de quién era.

Sin embargo, mi abuelo, que había estudiado en la Ieshivá en su juventud, lo reconoció de inmediato. '¡Es el Lubavitcher Rebe!' exclamó emocionado. Aunque nunca lo había visto, había leído acerca de su visita a Israel en uno de los periódicos. Todos notamos que el abrigo largo que llevaba puesto estaba hecho de algún tipo de material especial.

Cuando mi tío abrió la puerta, el Rebe se presentó y preguntó si éramos una familia judía. Mi abuelo saltó y corrió hacia la puerta. Señaló la Mezuzá y dijo: '¡Mire! Por supuesto que somos judíos.' Invitó al Rebe a entrar y también envió a alguien de inmediato a llamar al mecánico del pueblo para que ayudara a arreglar el neumático.

El Rebe se veía bastante alto. Mi abuelo solo le llegaba al hombro. Solicitó un lugar tranquilo para rezar Minjá. Mi tío lo acompañó a un lugar privado, y los hombres de nuestra familia que estaban presentes se sumaron a él en la Tefilá. Cuando terminaron, mi tío le ofreció al Rebe una taza de té, que él aceptó. El tío Shimon agregó hojas de limón recién cortadas de uno de nuestros árboles, lo que le brindaba un aroma tentador.

Era solo un niño. Decidí acercarme y tocar al visitante de aspecto interesante. Cuando lo hice, me miró y sonrió.

El conductor, un no judío contratado, un alemán, entró para anunciar que el automóvil, que resulta que era un Mercedes-Benz, estaba reparado y que podían continuar. Antes de que el Rebe saliera de la casa, miró a cada miembro de la familia y los bendijo a todos con una larga vida.

"Recuerdo sus palabras exactas: "Langlebn un guezunten yohren" - '[que] vivan larga vida y años saludables.'" Aviv sonrió y continuó. "La bendición se materializó ¡y cómo! Y sigue materializándose. Mi tío, el anfitrión, vivió hasta los 96. Mi abuelo vivió hasta los 89 y mi abuela hasta los 92. Ella, Sarah-Lipshe, dicho sea de paso, se sabía de memoria todo el davenen de Rosh Hashaná y Yom Kipur, y desde la Sección de Mujeres corrigía al Jazn si alguna vez cometía un error.

En cuanto a mí, ya tengo 96 años y medio. Cumpliré 97 el 24 de Tevet, si Di-s quiere, y espero tener el mérito de una vida aún más larga si el Todopoderoso así lo permite."

Y así, la visita no planificada a la familia Keller en Rosh Pina llegó a su fin, y el Rebe y su séquito reanudaron su viaje por la empinada colina hacia Tzfat. "Los escoltamos hasta la primera curva. De hecho, corrimos delante del automóvil, ya que se movía muy lentamente."

Aviv Keller sirvió veinte años como jefe del Consejo Religioso de la ciudad y otros quince como administrador de la famosa sinagoga antigua en el barrio de Rothschild, la sinagoga más antigua y más grande de Rosh Pina, y como su Jazan en las Altas Fiestas.

Aviv falleció el 14 de Kislev de este año (5783), teniendo 103 años. Tuvo 3 hijos, 7 nietos, más de 20 bisnietos y numerosos sobrinos y sobrinas nietas y sobrinos nietos. Su hijo mayor, un "jovencito" de 78 años,  vive todavía en Rosh Pina; y proporciona ayuda práctica y comidas diarias en su hogar. Disfruta de los visitantes que caen en su casa (¡avisando con un día de anticipación!), a quienes encanta con recuerdos detallados de la historia de Rosh Pina, de la cual es un legado viviente. Que continúe así, con buena salud y mente lúcida hasta los 120.

miércoles, 19 de julio de 2023

Una extraña visita que causó revuelo

Jacques empezó a venir a mí en mis sueños. Dice que está sufriendo. Me ruega que haga algo. ¡Tengo que hablar con el rabino! ¡Por favor!" La mujer se echó a llorar.

Jackeline A. tenía todo lo que una mujer joven podría desear. Su vida era feliz. Se ganaba la vida (dejándole un buen sustento) con su trabajo como diseñadora independiente, y estaba por casarse con Raúl, un hombre bueno y agradable. Ya habían comprado una casa en el conurbano bonaerense y se disponían a vivir en ella después de la boda.

Había solo un problema. Jackeline procedía de un hogar judío, aunque sin afinidad en absoluto a la tradición, y Raul era católico. Ambos no se sentían comprometidos con su religión y no consideraban nada malo entablar matrimonio.

Una diferencia angustiante, bastante extraña, es lo que único que perturbaba la calman de Jackeline en su su proyecto de matrimonio. Le molestaba y se sentía agobiada por la costumbre judía de 'Kever Israel': recibir un entierro judío acorde a la ley.

No podía recordar cuándo escuchó que era tan importante que un judío fuera enterrado en un cementerio judío, pero este asunto le causaba preocupación. ¿Qué pasará si ella se va antes que su esposo? ¿Le dará un entierro judío, como dice la la costumbre?

Cuando estos pensamientos cruzaban por su mente, los rechazaba. Se concentraba en su trabajo y en los preparativos de su próxima boda.

Un día, le ofrecieron a Jacqueline cierto trabajo en una sinagoga y centro comunitario judío local. La tarea era preparar algunos trabajos de publicación, y para eso ella se sentó en la oficina de la sinagoga y preparó las publicaciones de manera eficiente y profesional.

Al tercer día de su trabajo, la secretaria del rabino la llamó. "¿Te puedo pedir un favor? Mañana tendré que estar en otro lado. Te agradecería si pudieras reemplazarme por un día." Jacqueline accedió con mucho gusto.

La secretaria detalló el trabajo que se le exigiría: “Atender el teléfono y tomar nota de los mensajes. Si alguien viene a ver al rabino, pídele que llene este formulario, indicando su nombre, dirección y número de teléfono. Llévale le el formulario al rabino, y si tiene tiempo, lo recibirá, si no, me comunico con él al día siguiente."

"Y una cosa más", agregó la secretaria. "No sientas necesidad de entrar en discusiones con la gente. Muchos vienen a volcar sus problemas y dificultades. No dejes que descarguen todo sobre ti. Pídeles que esperen una reunión con el rabino."

Al día siguiente, Jacqueline se sentó en la silla de la secretaria y pasó la mañana contestando teléfonos. A las 12 del mediodía se abre la puerta. Una mujer de unos setenta años entró en la oficina. Se veía que estaba alterada.

"Por favor, señora, necesito ver al rabino", dijo la mujer. "Como no,", respondió Jacqueline, "por favor, llene este formulario mientras tanto."

La mujer tomó el formulario y comenzó a hablar. "Sabes, estoy tan preocupada que no sé qué hacer. No puedo dormir por la noche. Tengo pesadillas. Siento que cometí un crimen terrible."

"Está bien", dijo Jacqueline. "No hace falta que me lo cuente. El rabino se reunirá con usted. Él podrá ayudarla."

"Verás," continuó la mujer, ignorando la respuesta de Jacqueline. "Viví toda mi vida en Buenos Aires. Jack, mi esposo y yo estuvimos casados ​​por más de cincuenta años. Él era un buen hombre y murió el año pasado. Éramos muy unidos. Él era judío y yo no lo soy. No fue este un dato relevante. No hizo nada judío. Pero antes de morir me dijo: 'Por favor, enterrame en un cementerio judío. Es importante eso para mí.'

“Después de su muerte no supe qué hacer. ¿Cómo cumplir su última voluntad? ¿Con quién hablar? Estaba completamente sola. Y así fue que lo terminé enterrando en el cementerio de La Recoleta en la calle Junin. Quise cumplir con su pedido, pero simplemente no pude."

Los ojos de Jacqueline se abrieron de par en par. Un escalofrío sacudió su cuerpo. No podía creer lo que oía. La mujer continuó su relato:

"Y ahora Jack comenzó a aparecerme en sueños. Dice que está sufriendo. Me ruega que haga algo. ¡Tengo que hablar con el rabino! ¡Por favor!". Ella quebró en llanto.

Jacqueline trató de calmarla. "No llore. Todo estará bien. El rabino la recibirá pronto." Le entregó a la mujer un paquete de pañuelos y llevó el formulario a la oficina del rabino. Un minuto más tarde salió de la oficina para invitar a la mujer a pasar, pero la habitación estaba vacía. La mujer se había ido.

Jacqueline la esperó atentamente durante todo el día, pero la mujer no regresó. Tampoco apareció al día siguiente. Jacqueline trató de comunicarse con ella, pero el número de teléfono que figuraba en el formulario era incorrecto. Más tarde trató con la secretaria de ubicar su número en una guía telefónica, pero sin éxito. Incluso en la dirección registrada en el formulario no vivía ninguna mujer con ese nombre. El asunto quedó en el misterio.

Pero este suceso causó una transformación en el alma de Jacqueline. Empezó a reconsiderar no solo su futuro, sino también su presente. No pasó mucho tiempo y decidió cancelar la boda.

Empezó a venir al Beit Hakneset y a estudiar acerca del judaísmo. Tiempo después hizo Aliá y se anotó en un seminario de habla hispana en Ierushalaim. Con el tiempo, se casó con un hombre Iere Shamaim y hoy está criando una familia judía en Ir Hakodesh.

(De 'Elíahu Hanabi en la Tajaná Merkazit', del Dr. Eliezer Shur, él y su esposa conocen personalmente la historia de Jacqueline)

Fuente: Sijat Hashabua #1903 (Jukat 5783)

lunes, 17 de julio de 2023

La respuesta del Rebe a un niño curioso y frustrado de 8 años


En el año 1981, un niño de Teaneck le escribió al Rebe diciendo que estaba "curioso y frustrado" respecto a la existencia de Hashem. La respuesta del Rebe continúa inspirándolo hasta el día de hoy.

Por Anash.org


Tengo curiosidad y estoy frustrado porque quiero saber más acerca de Hashem.

Estas fueron las palabras iniciales de una carta escrita por Jaim Eljonon Cohen, entonces de 8 años, de Teaneck, Nueva Jersey, al Rebe en el verano de 5741 (1981). A pesar de las increíbles responsabilidades que asumió el Rebe y las innumerables cartas que recibía, el Rebe se tomó el tiempo de enviarle una carta, corta pero profunda. El destinatario continúa inspirándose con esta carta hasta el día de hoy.

Anash.org se encontró con el rabino Cohen, hoy de Monsey, Nueva York, para escuchar la historia de su correspondencia con el Rebe y lo que significa para él cuatro décadas después.

“Mis padres dejaron Crown Heights cuando yo tenía tres años y se mudaron a Teaneck, Nueva Jersey, donde comencé a asistir a la Ieshivá Rabí Samson Rafael Hirsch, conocida como 'Breuer's', porque era la Ieshivá más cercana, como decían mis padres, que servían leche Jalav Israel.

“En Breuer's, estudiábamos Limudei Kodesh por la mañana y los estudios seculares por la tarde. Durante ese período de tiempo, cuando estaba en cuarto grado, algunos de los estudios de la tarde, o tal vez algunos libros que leía en casa, me hicieron pensar en Hashem.

“El concepto de la omnipresencia de Hashem me dejó muy sorprendido (me volaba la cabeza). ¿Cómo puede existir algo que siempre estuvo ahí?

“Así que le pregunté a mi Moré, quien se molestó bastante conmigo. Me puedo imaginar que estará pensando que yo estaba soltando de mi boca kefirá… Así que me quedé con la pregunta y me estaba molestando mucho la verdad.

“Al notar cuánto eso me inquietaba, mis padres me sugirieron que le escribiera al Rebe”, cuenta el rabino Cohen.

Su madre guardó un borrador inicial de la carta que le envió al Rebe y el rabino Cohen la comparte con el público.

“Tengo curiosidad y estoy frustrado, porque quiero saber más sobre Hashem. Quiero saber de dónde vino Hashem y quién hizo a Hashem y quién lo hizo existir porque todos me dicen la misma respuesta: Él siempre estuvo ahí; y quiero saber más. ¿Podría el Rebe Shlita darme una respuesta?”, dice la carta, antes de que el escritor firme su nombre con el nombre de su madre

“No sé si mis padres esperaban recibir una respuesta o no, pero recibimos una carta”, cuenta el rabino Cohen.

La breve pero increíblemente profunda carta del Rebe dice lo siguiente:

“Recibí tu carta (sin fecha), en la cual escribes que quieres saber más sobre HaShem, etc.

El deseo de tal conocimiento es, por supuesto, digno de elogio (admirable), tal como el Rey David instruyó a su hijo Shlomo: “Conoce al Di-s de tu padre y sírvelo de todo corazón y con entusiasmo” (Crónicas I 28:9). Sin embargo, hay un tiempo para todo, y en este momento lo más importante para vos es concentrarte en el cumplimiento de las Mitzvot y tus estudios de Torá, y a su debido tiempo hablarás con tu Moré o Rabino en tu comunidad. en relación con las preguntas que pueda tener. Seguramente no hay necesidad de señalarte que en lo que respecta a asuntos de Torá y Mitzvot, Naasé (Haremos) viene antes que veNishmá (comprenderemos), y es a través de Naasé que un judío alcanza el veNishmá en su máxima medida posible.”

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“Debo decir que en aquel entonces, en cuarto grado, no aprecié la respuesta del Rebe tanto como la aprecio hoy”, dice el rabino Cohen. “Pero hoy, estoy impresionado por la profundidad de la respuesta que el Rebe le dio a un jovencito confundido.”

“Cuando eres niño, quieres una satisfacción inmediata. Y esa no fue una carta de gratificación y satisfacción inmediata (al instante). Pero el Rebe lo dijo de tal manera que dio a entender y dejó claro que es muy bueno que estés pensando acerca de esto. Es algo fundamental, como lo dice el Pasuk, y finalmente obtendrás tu respuesta, no te preocupes. El Rebe lo abordó claramente de una manera hermosa.

“Además del mensaje en la carta, aprendí un detalle adicional más adelante en la vida. Recientemente, recibí en mi casa al rabino Lima Wilhelm, Mashpia en la Yeshiva de Morristown, quien vino a hacer farbrenguen en casa para mi hijo (y toda su clase), que estudiaba en Morristown. Durante aquel farbrenguen, le mostré la carta. 'Debes saber', me comentó, 'que esta carta es muy singular por otra razón. Durante ese período de tiempo, el Rebe no respondía cartas personales. Miles de cartas llegaban a la puerta del Rebe todos los días, tratando asuntos de vida o muerte, y la palabra del Rebe literalmente podía causar un efecto dominó que se sentía en todo el mundo.”

“‘A pesar de todo eso, el Rebe sintió que era de suma importancia tomarse el tiempo y escribir una carta a un joven niño que estaba frustrado, que sentía que sus preguntas no estaban siendo respondidas, y darle orientación en la vida…'”



El borrador de la carta que le enviaría al Rebe