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domingo, 7 de julio de 2024

Un saludo desde el Gueinom

El segundo día de Rosh Hashaná, Yelin-Mor apareció repentinamente en la casa de Jacobson. El anfitrión sugirió:
"En mi barrio se encuentra el Lubavitcher Rebe. Está a punto de llevar a cabo un Farbrenguen con sus Jasidim. Al final distribuirá Kos Shel Brajá. Estás invitado a venir conmigo."

 Yelin-Mor respondió: "Si el Rebe no me conoce, ¿qué sentido tiene que vaya? Y si me conoce, peor... Desde luego que me expulsará..."



Guershon Jacobson comenzó a publicar en Nueva York un semanario en Idish llamado "Alguemeiner Journal", que se vendía bastante bien. La mayoría de sus escritores eran temerosos de Di-s, pero también publicó artículos de Natan Yelin-Mor, quien en su juventud editó el periódico Haa'Tzel, luchó en 'Leji' y fue miembro de la Kneset.

Yelin-Mor escribía artículos de calidad, pero expresó fuertemente su enfoque ateo. Jacobson les dijo a los tantos lectores que se quejaron ante él que "cuando tenía 5 años, los comunistas vinieron en medio del Kidush en Shabat y se llevaron a mi padre, quien nunca regresó. Y desde entonces creo que a cada persona se le debe dar voz, incluso si él no piensa como yo."

El segundo día de Rosh Hashaná, Yelin-Mor apareció repentinamente en la casa de Jacobson. El anfitrión le sugirió:
"En mi barrio se encuentra el Lubavitcher Rebe. Está a punto de llevar a cabo un Farbrenguen con sus Jasidim. Al final distribuirá Kos Shel Brajá. Estás invitado a venir conmigo."

Yelin-Mor respondió: "Si el Rebe no me conoce, ¿qué sentido tiene que vaya? Y si me conoce, peor entonces... Desde luego que me expulsará y los jasidim se lanzarán encima mío..."

Jacobson le explicó que el Rebe es una persona amable que no hace daño a nadie y lo convenció de sumarse. Vinieron al Farbrenguen. Al final, hicieron la fila para recibir una Kos Shel Braja, y Jacobson presentó a Yelin-More frente al Rebe, quien sonrió y le dijo:

"¡Es un honor para mí encontrarme con usted! Usted sabe que cuando Di-s le otorga a un judío un talento determinado, debe aprovecharlo y hacer uso del mismo lo mejor que pueda." Yelin-Mor estaba asombrado:

"¿Usted lee mis artículos?"

"Así es", respondió el Rebe.

"¡Así que usted está de acuerdo con mis palabras!"

"Yo no dije eso."

"¡¿Como se explica entonces?!"

"Si sólo leería las cosas con las que estoy de acuerdo", dijo el Rebe, "leería muy poco..."

"Si no está de acuerdo con mis palabras", continuó Yelin-Mor, "¿por qué me bendice?!"

"Un día llegarás a la verdad", concluyó el Rebe, "pero mientras tanto, seguí escribiendo."

Jacobson lamentó en ese instante que el Rebe no hablara con Yelin-Mor sobre Torá y Mitzvot. Cuando se iban, de repente llamaron de regreso a Yelin-More. El Rebe le preguntó:

"¿Cómo está en lo que respecta a asuntos de Torá y Mitzvot?"

Yelin-Mor respondió con su ingenio:

"El judío lo evalúa..."

"No eres un joven que le competa la indecisión. Debes hacer algo al respecto".

Yelin-Mor respondió:

"Soy como el judío de la historia del Rabino Levi Itzjak de Berditchov..."

Quiso explicarle al Rebe a qué se refería, pero el Rebe lo interrumpió:

"¡No es lo mismo! Ahí se trata respecto de otra persona, pero aquí te refieres a ti mismo..."

La conversación terminó con estas palabras. 
Cuando se fueron, Jacobson le preguntó:

"¿A qué historia del Rab Levi Itzjak te referías? ¿Y qué te respondió el Rebe?"

Yelin-Mor le explicó que se refería a la historia en la que el Rab Levi Itzjak llegó al Beit Hakneset en Yom Kipur, y se encontró con un judío fumando en la puerta y le dijo:

"¡Debes haber olvidado que hoy es Yom Kipur!"

"¡No lo olvidé!", respondió el hombre, riéndose.

"Entonces debes haber olvidado que está prohibido fumar en Yom Kipur..."

"¡Lo sé!"

Rabí Levi Itzjak alzó sus manos al cielo y dijo: "Ribono Shel Olam, observa qué hijos tienes. Incluso cuando fuman en Yom Kipur, ¡dicen la verdad!".

Yelin-More continuó explicando:

"Iba a decirle al Rebe que al menos no miento. El Rebe de alguna manera supo que me refería a esa historia y quiso decirme: Cuando una persona ve a alguien cometiendo una transgresión, debe juzgarlo favorablemente. Pero una persona no debe juzgarse de antemano así mismo favorablemente cuando se dispone a cometer una transgresión..."

Jacobson quedó admirado por el Ruaj Hakodesh del Rebe, pero no percibió que se hubiera aprovechado la oportunidad de 'romper la cáscara'.

Dos meses después, Yelin-Mor lo llamó a Jacobson y le dijo:

"Estoy en un hospital en grave estado, mis días están contados, por favor venga a visitarme."

Cuando Jacobson llegó y lo visitó Yelin-Mor le entregó un sobre cerrado y le dijo:

"Sólo cuando me muera, abrilo."

Después de un corto período, Yelin-Mor falleció.

Jacobson abrió el sobre y vio un artículo que comenzaba con las siguientes palabras:

"Están leyendo esto después de mi muerte. Como saben, no creí en 'la otra vida', pero si existe tal cosa, estoy en camino hacia allí. Quiero describirte por lo que estoy pasando ahora."

Luego comenzó a describir en su rico y elocuente lenguaje siete secciones del infierno y cómo se encuentra en la sección más baja... Describió la terrible oscuridad que reina allí, y agrega: "De repente vi una luz muy intensa, y me pregunté: ¿Qué relación tiene conmigo? Aquella luz penetró más hasta entrar en mi corazón y me levantó. Mis amigos en el infierno me preguntan: '¿De dónde viene esta luz?', y yo les respondo: 'Esta luz pertenece al Rebe de Lubavitch', y les conté acerca de nuestro encuentro."

"Tal vez el Rebe no cree que haya logrado cambiarme, pero algo cambió en mí. No me veía como un judío comprometido absolutamente a nada, pero el Rebe me trató de una manera diferente y me preguntó cómo estaba en términos de Torá y Mitzvot, como si visitara regularmente el Beit Hakneset. Él me vio como parte de Am Israel y nunca dejó de creer que había una parte en mí que todavía está conectada con Dios." El artículo terminaba con las palabras "Saludos desde el Infierno."

martes, 2 de julio de 2024

Qué será de Lubavitch - 30 años de Guimel Tamuz



Es normal y natural que cuando el calendario nos marca que nos estamos acercando a [cumplirse] los 30 años desde Guimel Tamuz 5754, uno comience a hacerse la pregunta obvia: “¿Qué será?” 

Por el rabino Gershon Avtzon – Cincinnati, Ohio

Es normal y natural que cuando el calendario nos dice que se acercan los 30 años de Guimel Tamuz 5754 – no importa cómo uno vea y sienta esta fecha – que el corazón comience a formularse la pregunta obvia: “¿Qué será?”

Me gustaría compartir dos historias (de muchas), donde el Rebe abordó esta cuestión y que nos mostrarán el enfoque correcto respecto a cómo abordar esta pregunta en nuestras propias vidas.

La primera historia:

En 5710-1950, Jasidut Jabad enfrentaba un dilema existencial. El Frierdiker Rebe había sido nistalek en Yud Shvat y el Rebe se negaba a asumir el mando. Los jasidim suplicaron, rogaron y le escribieron sinceras cartas al Rebe en las que le suplicaban que tuviera misericordia de ellos y aceptara el Nesius, pero en vano.

Un jasid en particular, Reb Avraham Pariz, que tenía una cercanía excepcional y única al Rebe, le escribió una carta muy apasionada en la que expresa dos puntos: 1) Varias razones y pruebas por las cuales el Rebe debería aceptar el Nesius; y 2) Que si el Rebe continúa negándose al pedido de los jasidim, entonces “¿qué pasará con Lubavitch”?

Respecto al primer punto, el Rebe respondió (Igrot Kodesh Volumen 3 página 308 #615): “Y [en cuanto a] lo que escribes acerca de mí: ¿De qué sirve tu escritura? No poseo [tales cualidades y condiciones]. Por mi parte, no necesito alusiones ni explicaciones. Me basta con contemplar brevemente mi nivel y situación para conocer mi estado. Entonces, ¿qué puede cambiar otra persona con pruebas y [explicaciones, argumentos] intelectuales?”

Respecto al segundo punto, el Rebe continuó: “¿Qué sucederá? ¿Qué sé yo? Lo que el Rebe está pensando es su responsabilidad; seguramente él se encargará de ello. ¿Cómo? No lo sé. Hay otras cosas que tampoco sé.”

La segunda historia

Era el año 1974. Israel apenas comenzaba a recuperarse de la devastadora guerra de Yom Kipur en la que cerca de 3.000 israelíes murieron y más de 9.000 resultaron heridos. El entonces Gran Rabino del norte de Tel Aviv, el rabino Israel Meir Lau, había viajado a Nueva York para visitar al Rebe y pedirle consejo.

Durante el curso de su conversación, el Rebe le preguntó al rabino Lau cuál era el estado de ánimo “en las calles de Israel”, después de haber enfrentado una guerra tan desafiante. El rabino Lau le dijo al Rebe que los judíos se preguntan unos a otros: "¿Vos vet zain?" ¿Qué será? [qué va a pasar]"

El Rebe inmediatamente agarró el brazo del rabino Lau y le dijo enfáticamente: “Idn fregn nit ¿voz vet zain? Zei freguen, ¿Voz gueit men ton? "Los judíos no preguntan: '¿Qué será?', preguntan: '¿Qué vamos a hacer?'

Estas dos historias nos muestran las respuestas duales que el Rebe espera que tengamos – e interioricemos – a la gran pregunta de “¿qué será?”. Por un lado, debemos estar seguros de que el Rebe – como Moshé Rabeinu de la generación y fiel pastor de la generación – ciertamente no abandonó a su leal rebaño. El Rebe tiene una visión y una misión y ciertamente tendrá éxito en la misión.

Es obvio que ha sido decidido y acordado por el Rebe – como todo lo que le sucede a un Rebe es con su acuerdo – que en aras del éxito de la misión especial de nuestra generación (¡la misión de traer la Gueulá!) necesitaríamos pasar por este período de ocultamiento y confusión. No debería sorprendernos que no entendamos los caminos del Rebe y deberíamos poder decirnos honestamente a nosotros mismos: “Lo que el Rebe está pensando es su responsabilidad; seguramente él se encargará de ello. ¿Cómo? No sé. Hay otras cosas que tampoco sé”.

Al mismo tiempo, no debemos contentarnos con la situación actual – y sentarnos y decir que el Rebe se hará cargo de la situación – debemos desafiarnos a nosotros mismos a hacer algo respecto del terrible ocultamiento y la oscuridad.

La comprensión de que la misión y la visión del Rebe se harán realidad, incluso si no entendemos el proceso, debería inspirarnos a querer ser socios en la misión. Esto se logra exigiéndonos a nosotros mismos hacer más en nuestro compromiso con el Idishkait y nuestro compromiso de compartir la luz de la Torá y el Jasidut con todos aquellos que nos rodean. Debemos salir al mundo con el mensaje y la profecía del Rebe sobre la inminente venida del Mashíaj.

Cuando, inevitablemente, nos encontramos con judíos que parecen deprimidos (bajoneados) y abatidos por los acontecimientos actuales del mundo, debemos compartir con ellos el mensaje del Rebe: “Los judíos no preguntan: '¿Qué será?', preguntamos: '¿Qué vamos a hacer al respecto?"

¡Vamos!¡En marcha!

¡Que tengamos el privilegio de ver y encontrarnos con el Rebe aquí en este mundo, en un cuerpo físico, en este plano terrenal, y él nos redimirá!”