jueves, 17 de enero de 2019

Historia inspiradora - Viajar al Rebe - Yud Shvat 5779

La increíble historia del Rebe que acabamos de vivenciar con nuestra clase, 10º grado de LGHS Chicago (Escuela Secundaria):

BH tuvimos el zejut de presenciarlo con nuestros propios ojos. Estoy compartiéndolo porque quiero que inspire a la gente tanto como nos inspiró a mí y a todos nosotros... ahora que pasamosYud Shvat, es bueno recibir una inspiración así. Que el Rebe realmente está aquí y está con nosotros.

Traje a un grupo de alumnas de 10º grado del Instituto LGHS al Rebe este último Shabat (Parashat Bo, 12 de Enero 2019). BH el jueves por la noche tuvimos un hermoso Farbrenguen que duró hasta muy tarde. Fuimos a 770, al Ohel, a la casa del Rebe, etc. El viernes por la noche íbamos a comer en lo de los Rubashkin's. En realidad no estaban en casa y dejaron la casa a cargo de una mujer francesa que cocinó la comida y ocupada de la cocina. En cierto punto durante la comida sentí que algo no iba bien (no había un buen ambiente [?]). Por alguna razón sentí que algo que no estaba bien iba a suceder. Subí las escaleras, y en concreto le pedí verbalmente al Rebe que guiara este viaje y que resultara ser lo que correspondía que sea. Bajé las escaleras e inmediatamente, el dilema que me preocupaba (que no incumbe en la historia) se disipó y siguió siendo todo hermoso, estábamos cantando nigunim, etc. De repente, una de las chicas dice "¿qué es ese olor?" Empieza a oler a humo, a un olor a gas y a plástico quemándose. Muy pronto toda la casa se llenó de humo y todos entrando en pánico.
Un jasid que caminaba justo por la calle olió el humo, entró y nos dijo que llamáramos al 911 de inmediato. En todo este momento pasa por mi cabeza "No puedo creer que esto esté sucediendo", trato de mantener la calma y asegurarme de que todos estén fuera de la casa. Llegan los camiones de bomberos. Los bomberos están listos. Baruj HaShem pudieron desconectar el gas y deshacerse de la fuente de humo que había sido una gran acumulación de grasa en el fondo del horno. Entramos y la casa estaba aún muy llena de humo y era difícil respirar arriba, así que las chicas bajaron al sótano y se quedaron allí siguiendo el Farbrenguen.  Me fui a dormir esa noche extremadamente agotada.

Shabat por la mañana, me despierto con el sonido de una de los Madrijot del dormitorio diciéndome "¡son las 10:00! Me siento tan mal por el Rab Feldman..." al instante sentí una oleada de culpa mayor mezclada con remordimiento. ¿A qué me refiero? El rabino Feldman, un maestro Mejanej y Mentor de Mejanjim de Crown Heights, tenía programado dar a las jóvenes un Shiur de Jasidut esa mañana. Sabía que él había puesto mucho trabajo en eso, y ya había estado en contacto con él durante algunas semanas. Resultó ser que nos habíamos quedado dormidas y perdimos el Shiur. Me di cuenta de que probablemente había venido a una casa vacía y se fue. Me sentía terrible.

Después de Shabat, de inmediato, le envié un mensaje pidiéndole disculpas y explicando lo que sucedió la noche anterior. Él responde "no hay problema, ¿cuándo se van las chicas?" Respondí que se iban esa noche. Él continúa: "Siento que es mi obligación ir y hablar con las chicas, debido a una historia que me sucedió hoy."
Me dejó su mensaje mucha curiosidad y le dije que podía venir de inmediato a la 'Shluchim Office' y que cancelaríamos la próxima parte de nuestro programa para esa noche. Esto era algo que no quería perderme.

Al llegar se podía percibir que tenía algo importante para transmitir, porque por la forma en que comenzó a hablar, casi se sentía como si hubiera experimentado algo que era difícil de expresar con palabras, y  que era emotivo para compartir. Comentó que había llegado a la casa de los Rubashkins a tiempo esa mañana a las 9:15. Tocó a la puerta, no hubo respuesta. Pensó para sí mismo, tal vez están en la otra casa de Rubashkin en President St. Va alli, tampoco hay respuesta. Esta vez vuelve a la casa original y ve pasar un bajur. Le pregunta al bajur "¿hay un grupo de Chicago aquí?" "Sí, así es" dice el bajur. El rabino Feldman decidió sentarse ahí con un Maamer y esperar... después de un rato de esperar, se dio por vencido y se dijo a sí mismo: "Bueno, yo vine. Hice mi parte”. De ahí se fue al Shul con sus hijos. Ahí es cuando pasó la parte loca de la historia.

Por alguna razón, ya había escuchado la Kriat Hatorá por la mañana y se preguntaba cómo aprovechar su tiempo durante la Kriá. Algo que le gustaba hacer, cuando tenía tiempo libre, es leer Igrot Kodesh, simplemente porque la amplia gama de temas que desarrolla el Rebe en sus cartas es fascinante. Le pidió a su pequeño hijo que le traiga un Igrot Kodesh. Le trae el tomo VIII, y comienza a leer:

"Estoy seguro", dice el Rebe, "que el rabino Jodakov le informó que un grupo de בחורות ... de Chicago vino a visitarme (no a Crown Heights, sino a mí, אצלי) . Y es muy, muy apropiado (el Rebe escribe dos veces) que les hable acerca de tener un Jayus en Idishkait y respecto a Ahavat Hashem, Ahavat Hatorá y Ahavat Israel... "

El rabino Feldman está allí de pie leyendo la carta, y queda luego completamente sorprendido por la siguiente línea. Desde que Rab Feldman comenzó a dar conferencias y Shiurim a Mejanjim, siempre le escribe al Rebe de antemano. Esta vez, antes de que se suponía debía dar el Shiur, por alguna razón olvidó de escribirle:
"Estoy sorprendido", el Rebe continúa "que no me haya informado de esto."

Él está leyendo todo esto y queda completamente abrumado, corre hacia su amigo en la mesa de al lado y su amigo le dice en tono muy serio, "vas a tener que encontrar a esas chicas donde sea que estén... esto es un Shlijut directo del Rebe! Al terminar Shabat, vas y buscas a esas chicas." Me dirigí esa misma tarde a la casa de los Rubashkin's pero sin éxito, no había nadie. Pensé: lo intenté, ya está...pero cuando me llamaste, entendí que debía hablar con ustedes." Esa es la historia.
"Sólo sé", Rabí Feldman les dijo "que el Rebe sabe que están aquí y las llamó hoy: "un grupo que vino a visitar אצלי".
Las chicas estaban completamente sorprendidas e inspiradas, más allá de las palabras. Esto llevó a las jóvenes a realizar otro Farbrenguen en el que discutieron sobre las  Hajlatot que harían en el área de Ahavat Israel.
Una joven levantó la mano y preguntó cuál era la fecha de aquella carta: 4 de Shvat, el día que viajaron de Chicago a Crown Heights.

El punto es: El Rebe está con nosotros. Él se preocupa por nosotros, está al tanto de que venimos aquí y siendo sus Jasidim, cuando venimos a visitar, estamos ״אצלו״.


miércoles, 16 de enero de 2019

Bati Legani 5739 - Traducido por primera vez para Yud Shvat 5779


Bati Legani 5739 by on Scribd

Yud Shvat - Videos Alusivos













Aquí una grabación en video excepcional de un Farbrenguen en los primeros años, se puede apreciar un poco lo que habrá sido el primer Yud Shvat:

Yud Shvat - Maamar Bati Legani 5711 en español


Bati Legani 5711 by on Scribd

martes, 15 de enero de 2019

Kabalat Hanesiut - Reseña del traspaso del Nesiut del Frierdiker Rebe al Rebe



Luego del histalkus del Frierdiker Rebe, los Jasidim se tornaron hacia el Rebe con la esperanza de que aceptara ser el memale makom. Sin embargo, el Rebe se negó rotundamente a aceptar el nesius, insistiendo en que el Frierdiker Rebe continúa liderando a los Jasidim.

Sin embargo, cuando Anash, y especialmente los Tmimim, se acercaban al Rebe para pedirle su sagrado consejo, el Rebe respondía a sus preguntas. Incluso cuando se lo presionó a dar consejos respecto a asuntos materiales, el Rebe daba su opinión, aclarando que el consejo no venía bajo el título de "Rebe".

Sin embargo, los Jsidim comenzaron a presionar al Rebe para que aceptara formalmente el nesius. En cartas, y cara a cara, el Rebe siempre se negó a cambiar su hanhaga de como antes del histalkus. "No escuché nada del shver", dijo una vez el Rebe.

No obstante, los cambios ocurrieron. En Iyar, el Rebe comenzó a recibir personas a yejidut vistiendo un gartel, y en Lag B’omer, el Rebe recibió panim para que sean leídos en el Ohel. En Jai Elul, el Rebe escribió un mijtav klali por primera vez, dirigido a los judíos de todo el mundo,  siendo esto otra indicación más de que el Rebe estaba dispuesto a aceptar el nesius.

El comienzo del nuevo año (5711) trajo consigo muchos cambios positivos. En Simjat Torá, cuando el Rebe recibió la Aliá de Jatán Bereshit, el gabai, Reb Berel Jaskind tuvo el coraje de llamarlo al Rebe con el título "Adoneinu Moreinu V'rabeinu". Esta fue la primera vez que el Rebe era llamado a la Torá de esta manera públicamente, y todos los presentes se llenaron de emoción. En general, desde el comienzo del año (5711), muchas señales apuntaban a la disposición del Rebe a aceptar el nesius.

• El Rebe estableció un horario para Yejidut, recibiendo personas tres veces a la semana— las noches del domingo, martes y jueves, a partir de las 8:00.
• Desde Simjat Torá en adelante, el Rebe fue llamado a la Torá con el título "Adoneinu Moreinu V’rabeinu".
• En Yomei d’pagra (fechas célebres), el Rebe siempre hacía Farbrenguen.
• También durante este tiempo, el Rebe autorizó el establecimiento oficial de "Va’ad L’hafatzat Sijot".

El 26 de Tevet, aparecieron artículos en los periódicos judíos de Nueva York que informaban que los Lubavitcher Jasidim habían coronado a un nuevo Rebe el día 24 de Tevet, y que la aceptación oficial del liderazgo tendría lugar pronto, en Yud Shvat. Cuando el Rebe vio esto, le ordenó al rabino Hodakov que les dijera a los Jasidim más ancianos y distinguidos que se pusieran en contacto con el personal de redacción de los periódicos para denegar aquellos informes.

Rab Kazarnovsky, Rab Jacobson y Reb Shmuel Levitin entraron en la habitación del Rebe y le pidieron(suplicaron) que lo reconsiderara. Reb Shmuel argumentó que los periódicos no habían escrito que el Rebe había aceptado el nesius, sino que los Jsidim habían aceptado al Rebe como su líder, algo que no podía ser negado. Al final, el Rebe accedió a no ponerse en contacto con los periódicos.
Cuando Yud Shvat finalmente llegó, muchos Jasidim sentían que el Rebe finalmente aceptaría el nesius.
Luego de Shajarit, Reb Meir Ashkenazi le presentó al Rebe un "ksav hiskashrus" en nombre de todos los Jasidim, y le pidió al Rebe que tomara el nesius para acelerar la llegada del Moshiaj. El Rebe respondió: "Sí, pero ustedes deben ayudarme".

Mientras estaba en el Ohel, el Rebe recibió un pan kloli dirigido al Frierdiker Rebe, pidiéndole que se asegurara de que el Rebe aceptara el nesius y tuviera éxito en su papel de Rebe.
Inicialmente, el Rebe se negó a leerlo, pero cuando finalmente lo hizo, derramaba entonces lágrimas amargas.

El Rebe ingresó al Farbrenguen esa noche a las 9:45 p.m. Aproximadamente una hora de comenzado el farbrenguen, Reb Avraham Sender Nemtzov se puso de pie y anunció: “Todos quieren escuchar un Maamer! Las sijot son muy buenas y están bien, pero queremos escuchar Jasidus!".
El shul se quedó completamente en silencio. Todos los ojos fijos en el rostro del Rebe. La gente esperaba, sus corazones temblando de emoción y expectación.
Eran exactamente las 10:40 p.m.; el Rebe comenzó el Maamar del Frierdiker Rebe y comenzó diciendo: "En el maamer que el Rebe distribuyó el día de su Histalkus, comienza con Bosi legani..." Luego, el Rebe comenzó a hablar en tono de Maamar.

La emoción desbordó en 770. La gente comenzó a empujarse. Y luego un profundo silencio descendió sobre la habitación y el Rebe continuó el Maamer. El Rebe habló sobre la Avodá del dor hashvi’i y lloró profusamente. Cuando completó el seif Guimel, dijo: "Ahora vamos a tomar un descanso y diremos lejaim."
El rabino Nemtzov saltó (se paró) sobre la mesa y gritó: “Debemos decir Shehejeyanu! Hashem nos ha ayudado: ¡tenemos un Rebe!” Luego recitó la Brajá de Shehejeyanu con el nombre de Hashem y todos los presentes respondieron con un atronador "¡¡Omein!!". El Rebe sonrió y le pidió al rabino Nemtzov que se bajara de la mesa. Luego del Maamer, el rabino Nemtzov, en nombre de todos los Jsidim, bendijo al Rebe, en honor al nesius, con banei, jayei, umezonei, y todos nuevamente respondieron: "Omein!".

A las 12:55 a.m., el Rebe inició la melodía de 'ki vs'imjo', y abandonó el shul. Los jsidim continuaron cantando el Nigun mientras bailaron con suma alegría durante un largo rato.

lunes, 14 de enero de 2019

Impresionante historia que involucró a dos Shlujim haciendo una Mitzvá por un desconocido

Cuenta el rabino Avi Biderman, Sheliaj del Rebe en Viena, Austria:


El lunes, 23 de Tevet 5779 (31/12/18), recibo una llamada telefónica del rabino Zushe Zilberstein, Sheliaj del Rebe en Canadá, contándome una historia interesante.

"Me topé hoy con una carta que publicó una de las mujeres de la comunidad judía local", me cuenta, "y es por esa carta que te llamo."

En la carta, esa mujer escribe acerca de un sobreviviente del Holocausto que murió recientemente luego de una grave enfermedad. Aquel judío, escribe la mujer, no tiene parientes que se ocupen de realizarle un entierro judío. En consecuencia, y siendo yo la único judía que tuve con él un contacto estrecho en su vejez, tomé la iniciativa de organizarle un entierro judío.

Desafortunadamente, ella escribe, una de las asistentes que lo cuidaba y se ocupó de él hasta el final de su vida, afirmó que se convirtió al cristianismo y, por lo tanto, ella se oponía firmemente a darle un entierro judío. Yo, que lo conocí bien, siempre supe que era un Yehudi completo y absolutamente, con todo su corazón y alma.

Tras esta resistencia, y en ausencia de familiares que firmaran su voluntad de un entierro judío, un judío se vería obligado a ser enterrado como un goy...

Este yehudi tiene dos familiares que podrían firmar tal documento, una vive en Viena y el otro en Francia.

"Hasta el momento," la mujer termina en su carta, "después de varios intentos de localizar a estos familiares, intentos que desafortunadamente no se lograron, les escribo por este medio, tal vez alguno de ustedes tenga una idea de cómo ayudar a ese Yehudi, porque si hasta mañana por la noche no hay solución, me rindo."

Después de leer la carta, el rabino Zusha me cuenta, se me ocurrió la idea de llamarte, tal vez vos, como Sheliaj de Jabad en Viena, podrás contactar a este pariente.

Por supuesto, acepté con gusto la misión sagrada e inmediatamente traté de contactarla a aquella mujer judía (no es una mujer observante de Torá y Mitzvot, por ahora), que acababa de cumplir los 80 años.

Toda esa tarde y la mañana siguiente, traté de llamar al número que me habían dado, pero sin respuesta. Cuando vi que ella no estaba respondiendo y me di cuenta de que si seguía esperando, sería demasiado tarde para el fallecido, me dirigí personalmente a la dirección que me habían dado, tratando de encontrármela cara a cara.

Cabe señalar que estamos hablando del primero de enero, fecha de feriado en Viena, y muchas personas se van de vacaciones fuera de la ciudad, por lo que no esperaba (a primera instancia) encontrarla en casa.

Cuando llegué a la dirección, noté un enorme edificio con muchos apartamentos. Esperé bastante tiempo, solo para poder entrar al edificio. Después de entrar, encontré el apartamento y toqué la puerta durante mucho tiempo, sin respuesta. A pesar de que el edificio era enorme, no había un alma por la zona, así que no tenía a quien recurrir.

Cuando ya me había dado por vencido y comencé a caminar hacia la salida, preguntándome si esta era la dirección correcta. Y si no lo era, andá a buscar a la mujer por toda Viena, ¡y en tan poco tiempo!

De repente, veo frente a mí a una anciana subiendo las escaleras lentamente. Me acerqué a ella y le pregunté: ¿Disculpe, conoce a la Sra. Hillman? Sí, respondió ella. ¿Tiene alguna idea de dónde podría encontrarla? Le pregunté de nuevo, sí, ella respondió, y con una mirada de asombro, añadió: "Yo soy la señora Hillman, ¿qué busca?"

Le conté la historia brevemente y vi que se ponía realmente pálida, le temblaba todo el cuerpo y no podía hablar. Después de calmarse un poco, comenzó a contarme con gran emoción lo que le había sucedido ese día.

"Ni te imaginas", me dice ella, "hoy mismo me puse a pensar en mi primo en Canadá y preguntándome por su destino, como estará, etc y así como llego a mi casa, me cuentas que murió y que necesitan mi firma para hacerlo llegar a un entierro judío."

"Tienes que entender," continúa, con lágrimas que la ahogan, "a nivel lógico no había forma de que nos encontremos, dado que me he ido de vacaciones desde la semana pasada, y en vacaciones no contesto el teléfono ni estoy en mi casa todo el día. Y no tengo un correo electrónico en absoluto, así que en general es muy difícil localizarme."

Y hoy, desde la mañana temprano, salí de casa, y solo por casualidad recordé que me había olvidado el paraguas (dicho sea de paso, ese día al final no llovió en lo absoluto), y vine a casa por un minuto literal, para tomar mi paraguas e irme, y justo entonces nos encontramos.

Después de que ella se recuperó del shock inicial, fuimos juntos al Beit Jabad y durante aproximadamente dos horas nos sentamos juntos para firmar todos los documentos necesarios.

Solo cuando estuvo absolutamente segura de que había firmado todos los documentos requeridos, y que no habría problemas que pudieran surgir más adelante, se fue, no sin antes pedirme de que la informara sobre todos los desarrollos, y que de ahora en adelante nos mantendríamos en contacto.

Pasaron unos días y, por alguna razón, el entierro se retrasó un poco. Todos estos días la mujer me llamaba para averiguar qué estaba pasando con su primo. En cierto momento, después de esperar unos días sin progreso, la mujer me dijo: "Bueno, hicimos lo que pudimos."

Le dije: hay una cosa más que puede ud. hacer por el alma del difunto, encender las velas de Shabat, Entonces ella me dice, la verdad que lo había pensado, solo dime ¿cómo se cumple esa mitzvá? ¿Apago las velas antes de ir a la sinagoga o las dejo encendidas?

Les recuerdo, que estamos hablando de una mujer alejada, que ahora ya no se contentaba con encender velas, sino que iría al Shul, todo como consecuencia del caso mencionado.

El 7 de Shvat 5779, ese Yehudi fue llevado a un Kever Israel en un funeral judío como corresponde en Montreal.


Para terminar, una de las cosas que me cautivó de toda esta historia es que, en cierto momento, la mujer trató de comprender qué tenía que ver yo en toda la historia y me preguntó si conocí al difunto. Le dije que no. Ah, entonces, ¿el que te llamó desde Canadá debió haber conocido al difunto? La verdad que no, le respondí.

Luego, cuando comenzó a comprender lo que estaba sucediendo, intentó resumir la secuencia de eventos:
"Así que el rabino de Montreal no conoce al difunto, y usted no conoce al rabino de Montreal, y yo no lo conozco a ud., pero desde el cielo nos unieron para hacer llegar a este judío solitario a un entierro judío!".

Y la verdad es que ella se olvidó de mencionar a una persona más en esto, el Rebe de Lubavitch, que, si no fuera por la tremenda revolución que provocó en el mundo, a través de los Shlujim, una historia así no hubiera sucedido.

Una foto inédita del Rebe y su historia


La siguiente anécdota circuló recientemente en nombre de la Sra. Sorele Witkes:


16 Shvat 5735 (1975)

Yo tenía 11 años. Había venido de Londres con mi padre en un viaje a Nueva York para ver al Rebe en honor a mi Bat Mitzvá próximo.

Durante aquel viaje, tuve el privilegio de poder entrar a un Yejidut (audiencia privada) con el Rebe. El día después del Yejidut, teníamos programado volver a Inglaterra.

Antes de partir al aeropuerto, fuimos a 770 para un último Minjá con el Rebe.

Cuando el Rebe salía de su habitación para ir a Minjá, repartía monedas a los niños para que pongan en Tzedaká. Mi padre me mostró dónde debía pararme y él fue a buscar un lugar para ubicarse en el Shul para Minjá en el Minian del Rebe.

Mi padre tenía una cámara, que me la entregó y me sugirió que tomara una foto del Rebe cuando saliera de su habitación. Este sería un gran recuerdo de todo mi viaje, pero no estaba segura de si era lo apropiado. Mi padre me aseguró que estaba bien.
Tomé la cámara y esperé afuera de la habitación del Rebe.

Fui la primera en la fila cuando salió el Rebe y la primera en recibir una moneda. Luego me fui a un lado y tomé la cámara para sacar una foto. El Rebe me miró y sonrió. Me avergoncé y bajé la cámara.

En ese par de minutos que el Rebe continuó distribuyendo las monedas, esta misma escena se repitió: Yo alzaba la cámara, El Rebe me sonreía, me ponía nerviosa, y bajaba la cámara.

Cuando el Rebe terminó de dar monedas a todos los niños y estaba listo para entrar al Shul, se giró hacia mí y me hizo un gesto con la mano. Con una gran sonrisa, el Rebe me dijo: "¡Nu, nem a picture!" (=¡Toma una foto!).