domingo, 31 de mayo de 2020

Video: Medicina preventiva


Empoderamiento del paciente

El enfoque del Rebe en la medicina preventiva y la responsabilidad del individuo por su propia salud.

Presentación n° 18 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

miércoles, 27 de mayo de 2020

La impresionante historia de Rab Malov - Su Kesher con Rashbi y el Baal Shem Tov


Era el mediodia de un jueves de verano del año 5736 (1976).  La tensión se sentía en la oficina del "Reshet Oholey Yosef Itzjak". Tonos elevados, ceños fruncidos. Durante un buen rato se estaba llevando a cabo una discusión Leshem Shamaim, cada uno dando su argumento y convencido de ser lo apropiado. Finalmente se oyó la voz del director de la "Reshet" de aquel entonces, Rab Moshe Slonim, dando a conocer su opinión, rechazando la sugerencia del supervisor general de la Reshet.

Rab Yejiel Malov sirvió durante varios años como Supervisor de "Reshet Oholey Yosef Itzjak", nombrado personalmente por el Rebe para dicho cargo. Fue en uno de los días de verano que se llevaba a cabo una reunión administrativa para preparar el programa de estudios del año escolar entrante. 
En aquella asamblea, Rab Malov había sugerido la idea de, como preparación para Yud Shvat, brindar una serie de cursos enriquecedores en la materia de Jasidut, enseñarle a los alumnos el desarrollo del movimiento Jasídico desde el comienzo de la revelación de Pnimiut Hatorá por medio de Rabi Shimon Bar Yojai, siguiendo por el Baal Shem Tov y pasar posteriormente por todos los Rebeim. 
Es respecto de este currículo que se estaba dando la controversia, cuando la mayoría del plantel, incluyendo su director, Rab Moshe Slonim sostenía que el programa abarque únicamente la historia y desarollo de la dinastía Jabad, por lo que el cuadernillo de estudio comenzaría desde el Alter Rebe (y alcanzar más en detalle, etc); mientras que Rab Malov mantenía su postura de no separar la Torá de Rashbi y del Baal Shem Tov de Jasidut Jabad, ya es que de ellos que se fundamente y origina.

La reunión finalizó como fuera mencionado, con la decisión del director, por lo que el currículo del programa como preparación para Yud Shvat comenzaría del Alter Rebe en adelante.
Rab Malov regresó a su casa luego de aquella reunión, aún dubitativo acerca de la resolución tomada...

Aquel viernes por la noche, luego de la Seuda de Shabat y haberse ido a dormir es que tuvo un sueño maravilloso. Se le aparecen dos personas distinguidas con barba blanca y le dicen que tienen un reclamo para con él, por lo que quieren llevarlo a un Din Torá.
Mientras habla con ellos, tiene como una certeza que uno de ellos es Rabi Shimon bar Yojai, y el segundo es Rabi Israel Baal Shem Tov. La citación al Din Torá Celestial era debido a que se había decidido omitirlos en el currículo de estudios de la Reshet..
Rab Malov describe que sintió en aquel sueño un miedo terrible y comenzaba a llorar; estaba seguro que saldría culpable y como consecuencia se lo llevarían de este mundo...El estaba suplicando que lo perdonaran, que tiene una familia...
Ellos accedieron a su súplica con la condición que enmendara lo resuelto. El que parecía ser el Baal Shem Tov le dijo que si reparaba el asunto, le prometían una gran recompensa en el Olam Habá. Aquí el Rab Malov se sintió con ímpetu y dijo, si era posible, que quería pedir recompensa también en el Olam Hazé. Aquí fue quien se veía como Rabi Shimon Bar Yojai quien le prometió recompensa también en el mundo terrenal...

"A las tres de la mañana me desperté todo completamente empapado de un frío sudor que corría por todo mi cuerpo. Generalmente, no soy de recordar sueños, pero este sueño en particular lo tenía tan presente en mi cabeza, y en mi corazón, como si lo hubiera vivido."

Apenas culminó Shabat me comuniqué con un miembro de la dirección de la Reshet, Reb Zushe Vilimobsky A"H y le conté todo lo experimentado. El convocó nuevamente a todos los miembros, pero no hizo un efecto semejante todo lo del sueño. La decisión permaneció vigente. Esto me llevó a tomar una iniciativa propia: elaborar un cuadernillo de estudios independiente con todo un programa bajo mi propio patrocinio, abarcando por supuesto toda la información desde Rabi Shimon Bar Yojai, pasando por el Baal Shem Tob, etc. Un trabajo que llevó mucho tiempo, muchas y arduas horas de trabajo, edición etc.
"Antes de emprender este trabajo, estaba vacilando si escribirle al Rebe respecto a este sueño. Luego de conversarlo y aconsejarme con Reb Sushe, escribí una carta con todos los detalles." Durante un tiempo no recibí ninguna respuesta. Mientras en la Reshet, comenzaron los estudios, y los alumnos contaban con ambos currículos el oficial, y además el otro elaborado personalmente por Rab Malov.

"Para Yud Shvat se organizó un encuentro en el que participaban miles de alumnos de la Reshet. Ese mismo día, una fecha tan especial, recibo una carta por correo del Rebe, fechada (Jeshvan 5737), en ella confirmaba recibo de mi carta, agradeciendo y notificando que se leería en el Tzion del Rebe Anterior, entonces el Rebe agrega en manuscrito las palabras (parafraseando de la expresión en arameo) "y un sueño bueno has visto, indudablemente".

Inmediatamente me dirigí al salón donde estaba por llevarse a cabo el evento y me acerqué al Rab Slonim pedirle conversar por unos minutos. Saco la carta del Rebe y le cuento todo. Rab Slonim tenía bien presente y recordaba el episodio de mi sueño. Se quedó leyendo la carta durante unos breves instantes.
Unos minutos más tarde subió al escenario para dirigir la palabra ante miles de niños, hablando con su característico entusiasmo; todo su discurso rondó alrededor de Rabi Shimon Bar Yojai y del Baal Shem Tov, saliendo completamente del esquema programado....Los demás miembros directivos de la Reshet no comprendían la transformación del Rab Slonim que tanto se había opuesto unos meses atrás...


Luego de todo este suceso, se despertó en mi un deseo de viajar al Rebe y entrar a Yejidut. Así que inmediatamente después, tomé un avión y viajé. Cuando entré en Yejidut el Rebe me dijo las siguientes palabras: "Tendrás dos hijos, a uno le pondrás el nombre de Rabi Shimon Bar Yojai, y el segundo llevará el nombre del Baal Shem Tob..."

Sucedió tal cual como el Rebe lo había dicho. Menos de un año después, en el '78 nació mi hijo Shimon y al año siguiente tuvimos nuestro hijo Isroel. Sorprendente también que luego de ellos sólo nacieron niñas; el Rebe había declarado "tendrás dos hijos"...


Con todo lo experimentado, sentía que, al parecer, mi Neshamá guarda una vínculo especial con Rabi Shimon Bar Yojai y el Baal Shem Tov. Me dispuse entonces a preguntarle al Rebe si debía ocuparme ("si tenía la obligación") de llevar a cabo cada año una Seudá especial al marcar el Histalkut de estos dos gigantes. 
En su respuesta el Rebe borró la palabra Jayab ("tenía la obligación") de mi pregunta y en su lugar escribió Ratzui. "es conveniente, oportuno" que cada año, etc.
   

Desde entonces. desde el año 5737 hasta este mismo año, (y que beez´h por varios años más) el Rab Malov lleva a cabo, bajo la indicación del Rebe, una Seudá y Farbrenguen especial en las fechas de Lag Baomer y Shavuot.

Maamar Haumnam del Rebe Rashab en español

Justo a tiempo para Shavuot!

Nos llega este Maamar realmente trascendental y fundamental por primera vez traducido al español. 
Un trabajo maravilloso.


domingo, 24 de mayo de 2020

Video: Un encuentro de Neshamot



Aspectos destacados de un Yejidut Klalit -audiencia privada compartida- celebrada el 9 de Sivan, 5745 - 1985


Presentación n° 17 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

jueves, 21 de mayo de 2020

Maise de Shavuot - Cómo escuchar los Diez Mandamientos



"¡Suficiente!" El Shpoler Zeide exclamó. "¡Esto pasó todos los límites!"


Sus jasidim de una zona rural a las afueras de Shpole habían estado sufriendo durante años bajo el pesado yugo de su cruel Poritz (propietario e intendente), un miembro de alto rango de la nobleza de Polonia, que era dueño de todas las tierras en aquella área. Constantemente aumentaba los alquileres de sus casas y de sus negocios. Pero eso también hacía con sus inquilinos no judíos. Lo que más dolió fueron sus viciosos giros antisemitas. A los judíos que estaban en deuda con él los hacía cantar y bailar frente a sus amigos aristocráticos durante sus fiestas de borrachos, para que pudieran divertirse riéndose de los judíos. Había intentado obligarlos a abrir sus negocios en Shabat. Pero su depravación más reciente fue la peor: había emitido una ley que en todos los edificios en sus extensas propiedades, tenía que colgar una imagen de "aquel hombre" de Nazaret, alrededor del cual se basa la religión gentil.

Con el paso de los años, cada vez que alguno de estos inquilinos judíos estaba en Shpole, le pedían al Rebe que los bendijera y rezara por su alivio de este tirano antisemita. Pero esto ya fue demasiado. Era impensable. Se reunieron todos como uno y viajaron juntos a lo del Shpoler Zeide. Cuando el tzadik escuchó este último suceso, se puso furioso.

"He esperado mucho tiempo para que ese malvado hombre cambie sus malos caminos. Pero esto es intolerable. Le tienen que dar una lección. Es hora de que escuche los Diez Mandamientos. No hay otra opción".

Los jasidim que lo rodeaban estaban asombrados por sus palabras. No tenían idea de lo que tenía en mente. Pero antes de que alguien pudiera juntar coraje para pedirle una interpretación, el Rebe ya había comenzado a hablar de nuevo.

"Escuchen atentamente, por favor; esto es lo que deben hacer. Sé que todos los años para Shavuot todos ustedes viajan a la gran ciudad para celebrar el Yom Tob con una gran congregación. Este año no se vayan. En cambio, quédense en casa y reúnanse en la propiedad más grande que tenga el Poritz, para llevar a cabo allí las Tefilot y las celebraciones del Jag.

"Antes del Yom Tob, envíen una pequeña delegación al Poritz, cuéntenle sobre sus preparativos e invítenlo a que venga a escuchar los rezos festivos de la mañana y que traiga a todos sus nobles amigos con él.

"En cuanto a ustedes, prepárense y purifíquense apropiadamente para la sagrada ocasión del Recibimiento de la Torá. Yo también me sumaré y me reuniré con ustedes. Así que ahora, vayan a casa en paz y no se preocupen."

El asombro de los oyentes no disminuyó en absoluto al escuchar tales instrucciones. De hecho, aumentó, sin embargo nadie tuvo el descaro de pedirle una explicación al Tzadik. Rápidamente salieron de la habitación del Rebe y se apresuraron a casa, ansiosos por cumplir las indicaciones del Rebe.

Los aldeanos que fueron a invitar al Poritz tuvieron una agradable recepción, para su sorpresa. Aceptó felizmente su pedido. Habiendo escuchado a algunos judíos cantando sus rezos antes, pensó para sí mismo que toda una congregación de ellos sería un espectáculo bastante entretenido para él y sus compañeros aristócratas. Le prometió a los inquilinos que él y sus colegas definitivamente asistirían. Luego los despidió e inmediatamente lanzó los preparativos para una gran fiesta para todos los aristócratas polacos en la región, lo más destacado sería el espectáculo del rezo judío que se llevaría a cabo en los terrenos que había arrendado a uno de sus inquilinos. Las invitaciones que envió incluyeron su promesa de una "sorpresa muy divertida".

El Shpoler Zeide llegó temprano en el día de Erev Shavuot, con una gran cantidad de jasidim que lo acompañaban. Rápidamente se dieron cuenta de que no habría suficiente espacio en la hacienda para tanta gente. El Rebe les dijo que fueran a la colina cercana y levantaran un gran carpa allí, debajo del cual colocarían una plataforma con una mesa para la lectura de la Torá.

Llegó la mañana de Shavuot. Las tierras cubiertas de hierba alrededor de la colina estaban colmadas de cientos de Yehudim, esperando con nerviosa anticipación para ver qué pasaría. Un número significativo de gentiles, todos los duques, condes y señores feudales, y otros ricos y nobles de la región, también esperaban ansiosos, esperando la maravillosa sorpresa que su anfitrión les había prometido.

El Rebe se acercó a la plataforma para ser él mismo quien dirija las Tefilot. Un silencio cayó sobre la congregación. Los judíos comenzaron a rezar con entusiasmo. Los gentiles, viendo a un anciano con una larga barba cubierto de la cabeza a las rodillas con un manto blanco de gran tamaño con hilos colgando de él hasta el suelo, cantando en voz alta las palabras de las oraciones mientras todo su cuerpo parecía estar temblando, los hizo reír de buena gana. Pero cuando gritó con una voz extraordinariamente poderosa, "Shema Isroel ... Ejad", sus risas cesaron al instante. Era como si un león hubiera rugido. Estaban sumidos por un terror. Intentaron disimularlo con sonrisas nerviosas. ¿Cómo podía un judío insignificante y absurdo hacerles tener miedo? Pero no lograban librarse de aquel pavor mientras la voz del Shpoler Zeide continuaba reverberando desde la ladera, hasta que, unos minutos después, los judíos rezando se quedaron absolutamente quietos, parados y en silencio.

La repetición de la Amidá festiva fue seguida por el alegre canto de Hallel y el canto de las Akdamot. La alegría de la festividad era palpable. El Rebe indicó con un gesto que el Sefer Torá fuera sacado y enrollado a su posición correcta en la porción de la Torá de Itró para la lectura de Shavuot (Shemot 19-20). Luego miró a la multitud que lo rodeaba, girando lentamente la cabeza. Estaba claro que estaba buscando a alguien. Su mirada finalmente se posó en un hombre alto, de aspecto muy distinguido, quien nadie (más) parecía conocer. El Shpoler Zeide lo convocó para que sea el Baal Koré (el lector de la Torá).

Todos murmuraban sorprendidos, pero pronto se sintieron complacidos por la elección. La voz del invitado era musical y poderosa. Cuando llegaron a la sección de los Diez Mandamientos, la atmósfera cambió radicalmente. Había sido una hermosa y clara mañana de primavera. El sol brillaba intensamente y el cielo era una hoja sólida de color azul pastel, sin una nube a la vista. De repente, los cielos se oscurecieron, y tremendos truenos resonaron sobre ellos. El miedo se apoderó de todos.

La voz del lector se elevó en volumen e intensidad. "Yo Soy tu Di-s que te sacó de Egipto". Un judío se paró junto al Poritz para traducirle palabra por palabra, pero sorprendentemente, el hombre se dio cuenta que podía entenderlo directamente, sin ayuda, a pesar de no saber ni una letra de hebreo. "No tendrás otros dioses delante de Mí. No harás ninguna estatua o imagen..." El Poritz temblaba y sentía dolores en su estómago al pensar en cómo pudo haberle exigido a los judíos que pusieran imágenes grabadas de culto cristiano en sus paredes.

Cuando escuchó "Recuerda el día de Shabat para santificarlo", sus rodillas se desplomaban. Su garganta estaba como ahogada. ¿Por qué intentó obligar a los judíos a abrir sus negocios en su día sagrado? "...El séptimo día es el santo Shabat para Di-s". Sintió que estaba por desmayarse.

Sus amigos fueron igualmente afectados. También sentían que entendían los mandamientos directamente, como si Lashon Hakodesh fuera su lengua materna. Cada uno pensó en sus pecados y estaban sumidos por el miedo. Sus caras mortalmente pálidas. Varios de ellos se desmayaron.

Después de unos momentos que parecieron una eternidad, la lectura llegó a su fin y los nobles se fueron recuperando. Profundamente avergonzados, se escabulleron de a uno, uno tras otro.

Después del Musaf y la conclusión de las Tefilot, los judíos se sentaron a la tradicional Seudá -comida- láctea. Entre plato y plato, el Shpoler Zeide dijo que ahora explicaría los misteriosos eventos que tuvieron lugar. Los jasidim emocionados escucharon atentamente.

"Les aseguro que su poritz y el resto de esos nobles recordarán por el resto de sus vidas cómo escucharon los Diez Mandamientos aquí hoy, y nunca más los volverán a afligir. Para lograr eso me vi obligado a molestar a Moshe Rabeinu mismo a venir aquí y que lea la Torá. No tuve elección. Él había ido demasiado lejos. Ustedes tienen un gran mérito, mis amigos, de haber estado aquí hoy."

Los judíos reunidos se miraron con asombro. Pero había mas aún.

"Sepan que su Poritz, el duque, no es simplemente un gentil más, regular. Tiene una chispa del alma de Itró, el sacerdote de Midián, que vino a los judíos en el desierto antes de que lleguen al monte Sinaí y reconoció la existencia de Di-s... y que Israel es Su pueblo elegido."

Esa noche, luego de que terminara el Jag, el duque envió un par de mensajeros a la casa de su inquilino para solicitarle al Rebe que viniera a verlo. El Tzadik estuvo de acuerdo y fue con ellos al castillo. Los dos hombres pasaron horas juntos a solas, a puertas cerradas. A la mañana siguiente, el Shpoler Zeide regresó a su casa. Nunca le contó a nadie de qué había hablado en privado con el Poritz.

A partir de ese día, la actitud del poritz hacia sus inquilinos judíos cambió drásticamente. Pudieron vivir en paz y prosperidad, sin ninguna presión injusta del duque. No solo eso, sino que con su propio dinero pagó y patrocinó la construcción de una sinagoga para los judíos que vivían en sus propiedades. Sin embargo, insistió que se construyera en ese preciso lugar en la colina donde el santo Rabí había venido a rezar.


[Traducido por JasidiNews. Adaptado por Yerajmiel Tilles (publicado por primera vez en la revista Kfar Jabad - Inglés) de Shemu V'tejí Nafshejem # 258.]

Nota biográfica:

Rabi Arieh Leib [? -6 Tishrei 1811], conocido como el Shpoler Zeide ('abuelo', un apodo que le dio el Baal Shem Tov en su Brit Milá), es famoso como un hacedor de milagros y dedicado al socorro y ayuda de los pobres judíos en peligro. En sus primeros años, fue discípulo de Rab Pinjas de Koritz, una figura destacada en la primera generación de jasidim.


domingo, 17 de mayo de 2020

¿Es un paso para atrás o para adelante?


Por R. Sh. D. Avtzon

A principios de los años '50, había un bajur que comenzó a estudiar seriamente solo después de haber completado la secundaria y convertirse en estudiante en 770. Sin embargo, poco después de integrarse en la Yeshiva, recibió un aviso del gobierno de que estaba siendo reclutado en el ejército y lucharía en la Guerra de Corea. [1]

Obviamente estaba decepcionado por varias razones, además del peligro, temía que pudiera tener un efecto negativo en su crecimiento espiritual. Por lo que entró a un yejidus con el Rebe y preguntó si tal vez debía evitar el reclutamiento e ir a estudiar a Canadá.

La respuesta del Rebe fue: "no tienes nada que temer. Irás y volverás sano, y podrás hacer un Kidush Hashem."

Agradeció al Rebe por esta brajá, pero mencionó que siente que sería este un paso para atrás en su crecimiento espiritual.

El Rebe respondió: se explica en Jasidus que la razón de cada descenso es en aras de un ascenso a un nivel más alto aún que antes. Y la única forma de lograr tal ascenso es teniendo un descenso temporal.

Sin embargo, el bojer cuyo nombre es Mendel G. hizo una expresión facial como demostrando que no comprende estas palabras y cómo se aplicarían a su situación.

Entonces el Rebe le indicó que colocara una silla delante suyo. Una vez hecho esto, el Rebe le preguntó si podía saltar sobre la silla.

Él respondió que no.

El Rebe le ordenó que retrocediera unos pasos y luego le preguntó: ¿Podrías saltar sobre la silla?

Esta vez el bojer respondió que sí. Puedo correr unos pasos y saltarla.

El Rebe le dijo: "así que, ya lo ves, al dar unos pasos hacia atrás puedes ahora avanzar a un lugar donde no podías hacerlo previamente. Así también, esto, lo que piensas o consideras como un retroceso, es a fin de permitirte alcanzar un nivel que de otro modo no hubieras alcanzado.

***

Elegí esta historia ya que todos estamos bajo cierto modo de confinamiento, etc., y para muchos de nosotros este es un gran paso para atrás. No podemos hacer Tefilá con Minian, no podemos asistir a shiurim y nuestros hijos no están en Jeider ni Yeshiva, y así sucesivamente.

Sin embargo, tenemos que darnos cuenta de que cada paso hacia atrás es a fin de permitirnos avanzar. Cuando podamos reanudar todo, lo haremos con mayor intensidad, con alegría y vigor. Pero en realidad, no tenemos que esperar para dar ese salto. Incluso ahora, podemos utilizar este pensamiento para cumplir con la directiva de Rashi sobre el primer versículo de Bejukotai, que uno debe esforzarse en la Torá. Esforzarse es un nivel de aprendizaje y estudio mucho más profundo que simplemente un estudio regular. Justamente ahora podemos encontrar muchísimos Shiurim y Farbrenguens en Zoom, etc.


[1] La Guerra de Corea entre 1950 y 1953

sábado, 16 de mayo de 2020

Video: Conectando a cada niño


En 1981, durante un Farbrenguen celebrando su cumpleaños, el Rebe lanzó la campaña del Sefer Torá de los Niños. Se convirtió esto en un esfuerzo global para que niños judíos compraran su propia letra en un Sefer Torá escrito especialmente para ellos.

El Rebe explicó que unificando a todos los niños judíos en este proyecto especial traería mérito y ayudaría a proteger al pueblo judío.


Presentación n° 16 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.