domingo, 11 de agosto de 2019

Tishá Beav - Carta fascinante del Rebe Anterior a su hija


Una carta fascinante del Rebe Rayatz a su hija, la Rebetzin Jaya Mushka, en la que describe en colores sombríos y en un lenguaje contemporáneo el día de Tishá BeAv y sus acontecimientos a lo largo de la historia judía, haciendo un análisis de los sucesos acontecidos llegando a una conclusión y enseñanza de lo que tenemos que sacar de este día. 

Cumpliéndose cien años de esta carta. 

*

B"H, 5679, que se convierta en alegría

Querida hija 'שתי:


"Tishá BeAv" dos pequeñas palabras, que contienen una enorme y profunda amargura. "Tishá BeAv" expresa una maldición de calamidades, sangre, lágrimas y luto, muerte y gritos de miedo, a tal punto que ya es difícil distinguir qué es más grande, si las aguas del océano con su profundidad, o Tisha Beav con sus sufrimientos y muerte.

El comienzo del día calamitoso, o más bien, el día oscuro, ocurrió en el año 2449 desde la creación (hace 3230), cuando los espías fueron a recorrer la tierra de Israel, volvieron de su viaje (salieron el 29 de Sivan, 40 días tomó el viaje, y regresaron el nueve de Av) y entregaron informes falsos sobre lo que vieron.

Cuando Am Israel salió de Egipto, a raíz de las grandes maravillas y la Divinidad que presenciaron las personas,  había un grupo bastante grande de egipcios que se habían convertido y se llamaban "Guerim" (el verdadero significado de Guer es "habitante" y ellos se (asociaron) y habitaban entre los Yehudim), hacían todo lo que hacían los Bnei Israel, y de ellos sufrieron bastante los Yehudim. Todos los problemas derivaban de ellos, ya que siempre incitaron a la multitud.

La naturaleza de Bnei Israel es que ellos creen y están orgullosos de su fe, en la Torá Hakdosha. Esto dio lugar a que tengan un cierto grado de apreciación hacia estos Judíos Egipcios (es decir, "Guerim"), los valoraban (como pasa hoy en día, si una persona es laica, es decir, que no es religiosa, pero se apega a los Yehudim y no se avergüenza de ellos, despierta en ellos más apreciación que a un hermano verdadero que carga y acompaña sus sufrimientos con ellos. Y más todavía a un extraño, un francés, Inglés, y similares, que se los aprecia aún más. Y la palabra de estas personas tienen algún efecto sobre el público. Así fue en la salida de Am Israel de Egipto, que tenían una cierta apreciación a estos "Guerim"), y sus palabras y opiniones ocupaban un lugar (y eran aceptadas) y recibidas por el público. Por ellos los Judíos sufrieron, y se involucraron tanto con el pueblo, hasta que se unieron y eran parte del pueblo, pero su sangre era egipcia. Así que de acuerdo a su naturaleza, adonde sea que pudieran, hicieron llevar a Am Israel a una situación baja. Aquí fue la falta de agua, allí les faltaba comida y querían carne, el Man no les gustaba, simplemente buscaron la manera de amargar y arruinar la felicidad judía.

Cuando volvieron los espías y contaron la grandeza de las ciudades y el poder de sus fortalezas y de aquellas personas viviendo en la tierra, el pueblo judío todavía no entendían qué se supone que deben hacer, llorar o alegrarse. Y ya el "pueblo" comenzó hablando palabras de "incitación", y en la noche de Tishá Beav estalló un llanto masivo, que no quieren la tierra de Israel, que mejor para ellos es la tierra de Egipto, y comenzaron a persuadir que debían volver a Egipto.

Así nació Tishá  BeAv en el regazo de Am Israel, un lindo "regalo"  de "nuestros buenos amigos" los egipcios que se unieron a los Yehudim.

Los Judios de esa generación pagaron por ese regalo con sus vidas, durante 39 años consecutivos, en Tishá Be Av, salían al campo, fuera del campamento, a una distancia de un Viarst o dos del lugar donde lloraron, con sus familias, y cavaban sus propias tumbas, cada uno la suya, en la noche de Tishá BeAv se acostaban allí, y por la mañana, de día, los vivos salían y a los muertos se los cubrían con tierra y polvo. Así durante 39 años murieron 585 mil personas. Todos los que estuvieron involucrados en el llanto masivo.

En el año 3338 desde la creación del mundo (es decir, hace 2341) se destruyó en Tishá BeAv el primer Bet Hamikdash (Templo), y cientos de miles de Judios, mujeres y niños, fueron abatidos con todo tipo de muertes, y sus cuerpos rodaron por las calles y los campos como la paja y madera.

Sólo 70 años más tarde, Hashem hizo regresar a Bnei Israel de vuelta a Jerusalén y de nuevo empezaron a construir el  Bet Hamikdash (Segundo Templo); en ese entonces Israel tenía reyes propios, estaban bajo el dominio de Roma, pero la Tierra de Israel poseía su propio reino.

Durante varios siglos había entre los Judios algunos que buscaban hacer contactos (y relacionarse) con los palacios de los reyes, y empezaron a vivir una vida de amplitud y riqueza. Inicialmente hacían esto dentro de un contexto de conducta religiosa, y poco a poco se fueron alejando cada vez más de la religión.

Durante siglos que el Segundo Templo estuvo en pie, no tuvieron los Judios Menujá (tranquilidad). No era esta como la época del primer templo, donde existió una verdadera felicidad para Am Israel. Sin embargo, durante el Segundo Templo Israel estaban dispersos en varios países diferentes, y donde sea, los Judíos sufrieron, aquí por una cosa y allí por otra. Más que todo sufrieron los Yehudim de la envidia, todas las naciones envidiaban la vida moral judía, la pureza de la vida familiar judía, la lealtad mutua de padres e hijos, la pureza y belleza que emanaba de ellos, y el conocimiento de la Torá en su pureza, la educación judía tradicional acorde a la Torá. También el conocimiento filosófico y científico eran comunes entre los Judíos , hasta que incluso niños pequeños eran capaces de dar su opinión de manera clara y orgullosa en altas cuestiones científicas.

La familia judía, aun en lugares cuando materialmente estaban presionados, esto no ocupaba lugar con respecto a su estado judío moral. Incluso su valentía y talentos eran más que suficientes. Los padres estaban felices por sus hijos,  al verlos como ramas suaves, frescas y sanas que florecen como flores, y los hijos estaban orgullosos de sus padres sabios, sanos y bellos.

HakB"H dio su Brajá Hakdoshá, y los Yehudim se multiplicaron y fructificaron de tiempo en tiempo. También la economía desarrollaron cada vez más, pero los jóvenes comenzaron a anhelar  llevar una vida de amplitud excesiva que evocó la envidia de sus vecinos, los turcos y los tártaros.

La belleza moral y material de los Judíos atrajo los ojos de las casas reales, de Egipto, Roma y similares, y la juventud judía se involucró en la política en contra de la voluntad de los líderes judíos mayores.

Todo evento histórico mundial, tiene un comienzo pequeño y tonto como una telaraña (en lo profundo de la cultura judía tiene esto una explicación amplia y contundente).

Uno hizo un banquete y mandó llamar a su amigo, pero el sirviente se equivocó e invitó a otro hombre, que era su enemigo, y este lo echó de su casa.

En aquel festín estaban sentados y presenciando todo los Sabios, y aquella persona que fue expulsada dijo, los Jajamim no le protestaron al Baal Habait, y probablemente opinan como él, se fue inmediatamente y con sus sentimientos de ira fue y acusó que los Judíos se niegan a servir al rey (al Emperador).

En aquel momento, ya habían de los jóvenes que aprendieron mucho de la cultura de los Goim, y comenzaron a difundir entre las masas, acompañado por amplias explicaciones, sus puntos de vista, que los viejos se basan sólo en la fe, pero la multitud debe recurrir a la fuerza, y confiar en nuestro poder y fuerza, y salir a la guerra y llegar a la independencia.

En poco tiempo, los jóvenes lograron concentrar un público de masas, bajo la bandera de "Paritzim" y dominaron absolutamente todo. Incluso el manejo del Templo, que era santo y grandioso incluso a los ojos de las naciones (había muchos países lejanos, y reyes, que enviaban Korbanot, plata y oro, como un obsequio para el templo), en aquel momento que se dirigía por el Kohen Gadol, tomaron los "Paritzim" las riendas, y bajo su liderazgo fue nombrado otro Kohen Gadol de sus hombres.

Para llevar a que todo el público tenga que elegir la guerra, quemaron todos los tesoros y depósitos de grano, aceite, sal y maderas (que alcanzaba para abastecer por decenas de años), y quemaron las casas, hasta que el hambre y la necesidad dieron lugar a que salgan a la guerra, en contra de la voluntad de los más adultos.

Dieciocho años ataron  los "Paritzim" el nudo, y durante varios años gobernaron en Yerushalaim, hasta que entre los tres líderes del partido, Iojanan Haglili, Elazar Ben Anani y Shimon Haparitz, estalló una guerra civil, los más grandes de Yerushalaim desaparecieron del mundo a causa de entregas y confusiones. Mataron y dispararon a un sin número de personas. En el Bet Hamikdash, cuando se ofrecía un sacrificio, se derramó sangre humana .

1400 tesoros de todo tipo de bienes fueron quemados, y Shimon Haparitz mató a los tres niños de Amitay el Kohen, para luego asesinarlo a él mismo. De un portón de Yerushalaim llamado Najal Kidron sacaron 115.808 muertos de los respetados de Yerushalaim, y en esa guerra, desde el principio hasta la caída de Yerushalaim cayeron 601.575 Judios, soldados, además de los muertos en la guerra civil de los "Paritzim" (mencionado anteriormente).

El 17 de Tamuz, se vieron las primeras grietas (aberturas) en la muralla, y durante tres semanas lucharon los "Paritzim" con los Yehudim (que querían hacer la paz, en las mejores condiciones) y contra el enemigo. En Tishá BeAv entró el enemigo al Bet Hamikdash con alboroto y confusión, robaron y rompieron, y derramaron sangre, viejos y jóvenes, mujeres y niños.

Unas horas después del mediodía, comenzó a incendiarse el Bet Hamikdash; los Kohanim, servidores de Hashem, al ver el desastre y el terrible veredicto(Gzar Din), ancianos y jóvenes saltaron al fuego con alegría, como servidores del rey que corren a una marcha magnífica, mientras proclamaban: Si Hashem decretó semejante veredicto sobre su hogar sagrado no tenemos sus sirvientes lo que hacer en el mundo.
También nosotros subimos a los cielos en esas llamas ardientes del Bet Hamikdash. 80 mil jóvenes Kohanim se quemaron junto con el Bet Hamikdash, y el humo de la quema de sus cuerpos se mezcla con el humo de la quema de las paredes. En poco tiempo el Templo fue destruido.

Los enemigos al ver el orgullo de los Yehudim (que los niños se fortalecen, uno a su colega, padres y madres sacrificando antes a sus hijos e hijas y luego a sí mismos, a fin de no caer en sus manos, ya que los enemigos sin duda los forzarán a renegar a Dios y Su Santa Torá), castigaron aún más a los Judios, 300 bebés colgaron en ramas de los árboles, ataron a ancianos a la cola de caballos y así mataron a decenas de miles de Yehudim.

Sin embargo, los Yehudim permanecieron orgullosos de su fe y de su Tora Hakdoshá, y en el exilio amargo y oscuro sostuvieron con todas sus fuerzas su bandera judía, la santa bandera, nada les era difícil para ellos por su Torá y su Emuná.

El heroísmo de Am Israel se refleja en cada generación, a pesar de la Inquisición, y todas las penurias, mantuvieron los Judíos todo el tiempo su bandera, fortalecieron el estudio de la Torá en los jóvenes, y en lo más profundo de sus dulces y tiernos corazones inculcaron la Emuná Hakdoshá, y una buena conducta a fondo, y la memoria constante de los Kohanim quemados junto al Bet Hamikdash.

Los tiempos actuales, amargos y oscuros, nos dan una comprensión adecuada del Tishá BeAv cargado de llanto. Los Yehudim-Egipcios de nuestra generación "nos agraciaron" otra vez con un nuevo "Tishá B'Av". Una nueva tragedia de las viejas calamidades inolvidables de Shimon Haparitz y sus ayudantes, lamentaciones frescas sobre las páginas de nuestra historia empapadas de sangre.

Las Tzarot nuestras no son menores a las antiguas, así como entonces, también ahora, nuestros destructores y enemigos salen por desgracia de entre nosotros. Pagamos un precio muy caro por la vida, por el honor de la familia - Dios nos libre - pero ¿dónde están los héroes, los Kohanim quemados, cientos de niños que hablen abierta y libremente, declarando claramente delante de todos que Yehudim fuimos, Yehudim somos y Yehudim seguiremos siendo, la vida y la muerte están en las manos del Todopoderoso, pero la Emuná está con nosotros, Él es nuestro y nosotros de Él, no lo reemplazaremos y Él no nos  reemplazará?!

¿Dónde está el heroísmo judío, la bandera judía?! ¿Por qué se esconden y se avergüenzan de su orgullo judío? Recuerden que la sangre de millones de Yehudim que fue derramada por todos los países fluye por sus venas, todos nosotros tenemos un mismo Padre, y el castigo recibiremos todos juntos sólo porque somos Yehudim; vamos caminando ciegos del 'amor' de los que se nos presentan como nuestros amigos y de las figuras de la cultura mundial que nos muestra la cara sonriente, y gracias a ellos estamos debilitando la cultura  Kedoshá verdadera nuestra. No nos olvidemos de quienes nos otorgaron el regalo amargo y oscuro de Tishá BeAv. Ellos también fueron en aquellos días, "buenos amigos" con un rostro sonriente, pero ahora no se despegan las lágrimas de nuestros rostros.

El heroísmo de Am Israel está íntegro, no se arruinó, sólo que está disminuido y encogido. También nuestros hijos están impregnados de sangre judía y son fuertes por su fe, el punto Judio (Pintele Id) está entero. Por lo tanto podemos tener esperanzas de no dejarse llevar por la tentación de nuestros amigos ficticios, y poner nuestra confianza en Abinu Hakadosh, Hashem Itbarej, que juró que si cumplimos la Torá y Mitzvot, Él convertirá el día de luto de Tishá BeAv en un Yom Tob eterno, y el Mashiaj vendrá.

De mí, tu padre, uno de los millones de Yehudim que lloran y que miran hacia adelante -

Yosef Itzjak Shneersohn





Fuente: col.org.il

No hay comentarios:

Publicar un comentario