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miércoles, 13 de mayo de 2026

Lag Baomer

La siguiente historia la escuché en la entrada al Ohel directamente de su protagonista, el sheliaj Reb Alter Bukiet (Boston):

Lag Baomer 5744 (1984)

En Lag Baomer era bien sabido que muchos acudían al Rebe para recibir una brajá de זרעא חייא וקיימא —hijos sanos y perdurables—, y en numerosos casos se veían resultados concretos.

Aquel año, debido a la gran multitud, se dispuso que las parejas esperaran al Rebe frente a su casa en President Street. Se organizó un Vaad Hamesader de avrejim para ordenar el flujo de gente. Entre ellos estaba Reb Alter Bukiet, quien pidió no tener que empujar a las personas; en su lugar, se le asignó abrir y cerrar la puerta del auto del Rebe.

“Había una presión enorme —relata—. Muchas parejas, de Anash y no de Anash, y también algunas de Satmer —a pesar de que aquellos años fueron recordados como una etapa particularmente difícil y tensa en la historia de las relaciones entre Satmer y Lubavitch—.

El Rebe tardó unos veinte minutos en avanzar desde la puerta de su casa hasta el coche. Se oían llantos y súplicas; algunos recibían brajot, otros no lograban ser escuchados. Era una escena muy intensa.

“Cuando el Rebe llegó al auto, yo sostenía la puerta con todas mis fuerzas para que no se cerrara por la presión de la multitud. De pronto, un avrej jasid de Satmer se introdujo parcialmente dentro del auto y, con gran desesperación, pidió una broje por hijos.

La presión aumentaba y yo sostenía la puerta para que no lo aplastara. El Rebe lo bendijo y luego le dijo:
‘Der kind vet darfn hobn mit vemen tzu shpiln zij’ —‘El niño necesitará con quién jugar’.
Al ver que no entendía, le indicó: ‘¡Zog Omein!’ —‘¡Di Amén!’—.
El hombre respondió ‘¡Omein!’, salió, cerré la puerta y el Rebe partió.

“Esa frase me quedó grabada. Nunca había escuchado algo así”.

Años más tarde, en 5759 (1999), Reb Alter viajó desde Boston al Ohel en el aniversario de su padre. De madrugada, mientras recitaba el Maane Lashon, vio entrar a un jasid de Satmer con dos niños. Tras recitar algunos Tehilim y leer un Pidion Nefesh, el padre les dice a los niños: "Nemt arois di Maamer"... "Saquen el Maamer", y los muchachos sacaron un maamar de Bar Mitzvá y lo recitaron allí mismo, junto al Tzion.

Más tarde, al encontrarse afuera, Reb Alter le preguntó quiénes eran.

El hombre respondió:
“Estos son 'Dem Rebe'ns Kinder', ‘los hijos del Rebe’. Nacieron gracias a su broje."

Y relató cómo, tras años sin hijos, se acercó al Rebe y recibió esa bendición, con las mismas palabras:
“Der kind vet darfn hobn mit vemen tzu shpiln zij”… ¡Zog Omein!

“Y gracias a eso nacieron mis mellizos”.

Como un rayo, Reb Alter lo reconoció:
“Dime, ¿eso fue en Lag Baomer 5744, junto al auto del Rebe?”

“¡Sí! ¡Incluso me metí dentro del auto!”, respondió.

“Entonces —dijo Reb Alter emocionado— yo era quien sostenía la puerta para que no te aplastaran”.

El jasid sonrió:
“Ahora entiendo por qué me resultabas conocido…”.

Señalando a los niños, concluyó:
“Son mellizos. Nacieron gracias a esa brajá, unos años después. Hoy es su Bar Mitzvá.
Estos son los únicos hijos que tengo — son los hijos del Rebe”. 


*

Lag Baomer es un momento especialmente propicio para pedir por hijos —o por cualquier pareja que lo necesite—. Con más razón aún, es un mérito escribir en este día un Pan al Rebe, quien continúa la cadena de los Tzadikim de Pnimiut HaTorá iniciada (de forma revelada) por Rabí Shimón Bar Iojai.

Y, junto a ello, participar en la marcha de los niños en honor a Rabí Shimon —una expresión viva de conexión con esa misma cadena.

Un momento verdaderamente imperdible.

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