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domingo, 18 de junio de 2023

Sucedió esta mañana, en mi viaje a NY para Guimel Tamuz 5783

Abordé un avión a las 6:00 am de Los Ángeles a Nueva York esta mañana. Era demasiado temprano para rezar antes de salir. No quería rezar a las 14:30 cuando aterrizamos, además me quería dirigir directo al Ohel. Me aseguré de tener un asiento en la fila de salida; Sabía que en este vuelo tendría suficiente espacio para rezar. Aproximadamente una hora después del despegue, me puse de pie, saqué mi Talis y Tfilin y comencé a rezar. El avión estaba bastante tranquilo, con la mayoría de la gente durmiendo, y fue un Davenen realmente placentero. Mientras me quitaba los Tefilín de Rashi, se acercó una azafata. Pude ver que estaba incómoda y me dijo: "Sepa que tendrá que sentarse pronto". Le dije que estaba por terminar y listo.

Cuando miré hacia adelante, un señor estaba de pie y hablando con su hijo, señalándome. Lo escuché decir "Tefilín" y luego se acercó. Me contó que su comunidad tenía un programa donde los soldados israelíes heridos venían a visitar y hospedarse en las casas de la comunidad, y el soldado que se hospedaba en su casa se ponía los Tefilín todos los días. El soldado le entregó sus Tefilín al joven, cuyo Bar Mitzvá sería en dos meses, con la condición de que prometiera ponérselos todos los días. Mientras hablábamos, otro miembro de la tripulación vino a donde estábamos parados y daba vueltas, yendo y viniendo, haciéndonos sentir incómodos. Nos pareció extraño (no estábamos haciendo nada incorrecto), pero él claramente quería que la conversación terminara. Aquel señor volvió a su asiento y yo me puse Rabenu Tam.

Vi que algo sucedía en la parte delantera del avión, y luego el capitán salió de su cabina, y supuse que se avecinaban problemas. Mientras estaba envolviendo los Tefilín, el capitán se me acercó por detrás y pensé: "Ahora viene...". Me susurró al oído: "Escucha, si necesitas hacer Tefilá o estudiar lo que sea, andá a la cocina (de a bordo). Ya les dejé dicho que hagan espacio. Estos goim no tienen idea de lo que es." Al darme cuenta de que era judío, por supuesto, le pedí que se colocara los Tefilín. Dijo: "No, no puedo, tengo que pilotear el avión", y volvió a su camarote.

El avión aterrizó y salté para poder ser el primero en llegar a la puerta. Sabía que el capitán estaría allí para saludar y despedirse de todos. Me acerqué a él y le dije: "Tengo que pedirte un favor, esperaré a que todos se vayan". Él dijo: "Pedímelo ahora, porque me voy enseguida, apenas se vayan todos." Le dije: "Quiero que te pongas Tefilín. Tomará 60 segundos". Él me dijo: "Imposible". Le dije: "Voy a New York por el Yortzait del Rebe de Lubavitch. De hecho, estoy yendo directamente para allí. ¿Puedes hacerme un favor personal y ponértelos para que yo tenga algo positivo para compartir con el Rebe?" Se arremangó su brazo y me dice: "Dale, hagámoslo. Que todos lo vean". Su nombre es Jaim Boruj Ben Lea, para ser compartido hoy con el Rebe.

M. Foguelman



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