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jueves, 21 de febrero de 2019

"My Story" - Rab Y. Jadad - Ansiando buenas noticias


Por Rabi Yeoshua Jadad

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Nací en Marruecos en 1936. Cuando tenía once años, me mandaron en una carreta tirada por caballos a Casablanca, donde estudié en la Yeshivá de Jabad durante dos años. Pero no estaba feliz; buscaba algo más intenso (más riguroso). Me enteré de que el primer Sheliaj del Rebe a Marruecos, el rabino Mijoel Lipsker, había llegado a Meknes y había abierto otra yeshivá allí. En Meknes, encontré lo que había estado buscando: un programa más intensivo de estudio de Talmud y enseñanzas jasídicas.

El rabino Lipsker también me enseñó (como a todos sus alumnos) cómo acercar a otros judíos a Di-s a través del amor.

Un día, representantes de la Agencia Judía para Israel (la Sojnut) vinieron a la yeshivá. El rabino Lipsker inició una conversación con ellos en la que surgieron preguntas y cuestiones de fe. El rabino Baruj Toledano, el rabino jefe de Meknes y uno de los más grandes rabinos de Marruecos, también estaba presente cuando llegaron; y cuando escuchó cómo estos judíos hablaban sobre el judaísmo, se llevó las manos a sus oídos en shock, declarando: "¡Estas son palabras de herejía!"

Rabí Lipsker respondió: "Rab Baruj, ¿por qué estás tan molesto? Estas personas son como niños que fueron tomados y apartados de su propia gente, no fueron educados y no saben."

El rabino Lipsker continuó hablando con ellos durante una hora más, y luego aceptaron ponerse Tefilín y recitar el rezo de la tarde. Cuando el rabino Baruj vio esto, elogió al rabino Lipsker hasta los cielos. El rabino Lipsker le respondió: "La esencia de cada judío es pura: solo tienes que saber cómo encontrar el camino correcto hacia su corazón."

En 1952, después de dos años de estudiar en la yeshivá en Meknes, seguí estudiando en la yeshivá Tomjei Temimim en Brunoy, Francia. Esta yeshiva fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial con la llegada de muchos refugiados de Jabad de Rusia. Además de ahondar en textos jasídicos avanzados, todos los domingos viajábamos a París para enseñar allí a niños judíos. Estos niños estudiaban en escuelas públicas seculares de todo París, pero los domingos, el rabino Hilel Azimov, el emisario del Rebe en la ciudad, los reunía, y los estudiantes de la yeshivá estudiaban con ellos.

Un año, como parte de la celebración de Lag Ba’Omer, alquilamos autobuses y llevamos a unos doscientos de estos niños sefardíes a pasar un día entero en la yeshivá en Brunoy. Los niños rezaron con nosotros, comieron con nosotros y absorbieron el espíritu de la yeshivá.

El director de la yeshivá, el rabino Nisan Nemanov, le informó al Rebe sobre este evento, y compartió conmigo la respuesta del Rebe. Tal como lo recuerdo, el Rebe dio a entender que recibió tantas malas noticias, (ciertamente, la gente le escribía constantemente sobre problemas con la familia, la salud o los medios de subsistencia,) que ansiaba buenas noticias. Y reprendió al rabino Nisan por esperar una semana para reportarlo diciéndole: "Es una pena que te hayas retrasado tanto cuando tienes buenas noticias..."

Cuando el rabino Nisan me terminó de leer la carta del Rebe, me dijo: "Un día tú serás el emisario del Rebe y deberás notificarle sobre varios eventos. No cometas mi error. Cuando tengas algo bueno que informar, debes escribirlo de inmediato y notificárselo al Rebe."

No tomé sus instrucciones lo suficientemente en serio. Llegó un momento, cuando ya ejercía como Sheliaj del Rebe en Milán, en el que reuní en un álbum mis programas de Torá en cinco lugares diferentes dentro de la comunidad sefardí. Escribí los nombres de todos los niños, 193 en total, junto con los nombres de sus madres, los nombres de los maestros y los cursos de estudio. Cuando presenté este álbum al Rebe, él lo miró por un largo tiempo, leyendo cada nombre. Mientras estaba leyendo, le eché un vistazo a la cara del Rebe y vi una alegría pura brillando en su rostro. Cuando terminó, me preguntó: "¿De qué soy culpable que no supe nada de esto hasta ahora?"

Intenté corregir mi error y enviar un informe mensual al Rebe sobre mis actividades, pero a veces me retrasaba. Luego recibí una carta del Rebe: "Tu carta fue recibida luego de un largo intervalo... y si tu excusa es que no escribiste porque no había nada sobre lo que escribir, entonces eso mismo debería sugerirte que ... deberías trabajar para tener algo sobre lo qué escribir."

Pero me estoy adelantando en mi historia.


Después de siete años de estudiar en la yeshivá en Brunoy, viajé a seguir mis estudios en Nueva York. En aquellos días, cada estudiante de yeshivá tenía una audiencia privada con el Rebe en su cumpleaños. Pero, en Marruecos, nadie atribuía ninguna importancia a los cumpleaños, por lo que ni siquiera sabía la fecha exacta de mi nacimiento; solo sabía que era cerca de Purim; Sin embargo, aproveché la oportunidad para ver al Rebe.

Tan pronto como entré en su oficina, el Rebe me preguntó en qué fecha nací. No sabía lo qué responder, por lo que el Rebe me dijo: "Ya que no lo sabes, y siendo que Shabat es más sagrado que los demás días de la semana, vamos a establecer este Shabat como tu día de cumpleaños. Estudia (una porción de) Torá extra como es la costumbre en un cumpleaños, y con respecto a la costumbre de dar Tzedaká extra, debes dar el viernes antes del inicio de Shabat.” Y luego el Rebe me bendijo con éxito en mis estudios de Torá.

Después, escribí a casa, preguntándole a mis padres que me dijeran la fecha exacta de mi nacimiento. ¡Resultó que, efectivamente, ese Shabat era mi cumpleaños!

Después de algunos años más de estudio en la yeshivá de Jabad, me enviaron como Sheliaj del Rebe para servir como rabino de la comunidad sefardí de Milán. El Rebe me eligió para esta posición dado que yo no había abandonado las costumbres sefardíes de mi familia marroquí. El hecho de que esto fuera así tuvo mucho que ver con las instrucciones del Rebe al rabino Lipsker, muchos años antes, de no intentar alterar las costumbres de los judíos marroquíes sino simplemente enseñarles Torá.

Mientras estaba en Milán, me comprometí y fijamos fecha de matrimonio; un hombre llamado Carlo Zippel, patrocinador de las actividades de Jabad, mencionó esto en su audiencia con el Rebe, quien respondió: "Me informó que se casará pronto. Eso no necesito que me lo informes. Pero sí necesito que me digas si él podrá cubrir los gastos de la boda o no."

Cuando el Sr. Zippel regresó a Milán, me pidió que vaya a su oficina y me entregó un sobre que contenía una suma considerable de dinero. Y luego me contó lo que había dicho el Rebe. Lo entendí: el Rebe se ocupaba de todos los detalles relacionados con sus jasidim, como un verdadero padre.

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