AdSense

jueves, 30 de mayo de 2019

My Story: La increíble pregunta de medianoche

Por Rab Yejiel Ziskind


Cuando era joven, estudiando en la Yeshivá de Jabad en 770 Eastern Parkway, me enfermé de polio (poliomielitis). Esto fue en 1955, el mismo año en que el médico judío Jonas Salk, introdujo la vacuna contra la polio, pero ya era demasiado tarde para mí. Contraje de forma severa la enfermedad, que había comenzado como un resfrío, pero de allí fue desarrollándose más y más.

La poliomielitis, para aquellos que son demasiado jóvenes para recordar, es una enfermedad contagiosa que desde entonces ha sido totalmente erradicada en el mundo occidental, pero que solía matar a mucha gente. Deshabilitaba los músculos, por lo que la persona afectada no podía caminar ni respirar, y la forma estándar de tratamiento era ponerle a los enfermos un respirador artificial y esperar lo mejor.

Me llevaron al Kingston Avenue Hospital, que ya no existe, pero en ese entonces era el hospital principal para enfermedades contagiosas. Me pusieron un respirador, que consistía de un 'pulmón de acero', que parece algo así como una caldera de agua grande, con solo mi cabeza sobresaliendo. Este pulmón de acero hacía el trabajo de compresión de los músculos paralizados de mi pecho y así llevar el oxígeno a mi cuerpo. Pero yo estaba muy, muy enfermo.

El médico que me estaba tratando tenía una forma arrogante de hablar y le dijo a mi padre y a mi hermano: "Di-s sabe si vivirá las próximas doce horas."

Al oír eso, fueron al Rebe y le dijeron mi diagnóstico. Pero el Rebe simplemente hizo un gesto de desdén con su mano. "Él va a vivir [incluso] más que el médico", declaró. Y me dio muchas bendiciones para una recuperación.

Duré más tiempo que el que el médico me había pronosticado, (las doce horas...), pero continué mi confinamiento en aquel pulmón de acero. El Rebe le indicó a mis colegas de la yeshivá, Kehos Weiss, Mottel Zayantz y Berel Baumgarten, que me visitaran todos los días para asegurarme de que tenga comida kosher y me pusieran Tefilín. Cuando el médico los vio, les dijo: "No se molesten con él... Simplemente déjenlo morir en paz." Le informaron de esto al Rebe, quien les dijo lo mismo que le había dicho a mi padre y a mi hermano: "Vivirá más que el médico.”

Y, trágicamente, eso fue exactamente lo que sucedió. Dos días después, el propio médico contrajo la poliomielitis y murió.

Me quedé en aquel 'pulmón de acero' durante todo el verano -junio, julio, agosto y septiembre-, y luego fui trasladado a un hospital en Welfare Island (lo que hoy es Roosevelt Island) para recuperarme. Durante este período, siempre que el Rebe distribuía vino de su copa durante el kos shel brajá al final de una festividad le daba un poco a mi padre para que me trajera.

Por bondad de Di-s, me recuperé, aunque me tomó más de dos años y, luego, tuve que usar una silla de ruedas por un tiempo; luego no podía caminar sin muletas. Todavía estaba en la silla de ruedas cuando mi familia me acompañó de regreso a la Yeshiva. Mientras todavía estábamos en el pasillo, el Rebe estaba dirigiéndose al Shul para rezar Maariv. Cuando nos vio, inmediatamente se dio la vuelta y nos invitó a su oficina.

Durante esa audiencia, me dijo: "En mi opinión, estarás completamente sano", y luego me preguntó: "Reb Yejiel, ¿qué estás haciendo con respecto a encontrar una pareja para el matrimonio?"

"¿El Rebe se está refiriendo ahora?" Pregunté, sorprendido. Ahí estaba yo, recién salido de rehabilitación, moviéndome en una silla de ruedas, ¡¿y el Rebe me estaba diciendo que buscara una esposa?!

"Absolutamente", dijo, con una sonrisa. "No ahora mismo. Ahora es medianoche, así que es un poco tarde. Pero mañana deberías ocuparte de ello.

"Pero tengo deudas", respondí, explicando que acababa de comprar un automóvil, y ciertamente no tenía los ingresos para mantener a una esposa y familia.

A esto, el Rebe respondió: "No te preocupes. Di-s provee a dos billones y medio de personas en el mundo; él proveerá un poco más."

En este punto, mi padre preguntó: "¿El Rebe se refiere en su condición actual?"

Nunca olvidaré la asombrosa respuesta del Rebe: "Su condición es obvia. La chica puede decidir si es para ella o no. Pero conozco casos en los que los problemas no son obvios y las personas no son abiertos entre sí (al respecto). En su situación personal, no hay nada que precise revelar, es lo que es."

Entonces el Rebe me dijo: Es vet zain noj a trit in yam - Será este sólo un paso más en tu viaje. Así como Di-s te ayudó a sobrevivir, también te ayudará a casarte."

Lo creas o no, al día siguiente, una mujer la llamó a mi tía y me dijo que me había visto y que creía que tenía una pareja para mí, una joven que también se había recuperado de la poliomielitis. Su nombre era Lea Lipkind, quien se convirtió en mi esposa y la madre de nuestros hijos.

***
El rabino Yejiel Ziskind estuvo activo en el campo de la supervisión kosher, trabajando para la OU (Unión Ortodoxa) y Vaad Harabonim de Queens hasta su fallecimiento en 2012. Fue entrevistado para MY STORY, de JEM en febrero de 2011.

Click aquí para su versión en PDF (original)


Likutei Sijot Bejukotai


miércoles, 29 de mayo de 2019

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Davenen y el Shul 12

Número 12

No para todos

El Rebe insistió que el Davenen en 770 debía comenzar a las 10 en punto en Shabat, para dar tiempo a prepararse apropiadamente para la Tefilá, a través del estudio y la meditación en Jasidut.
Sin embargo, esto no era para todos. En un yejidus 5734 (1974) con Reb Efraim Volf, el administrador de los mosdot de Jabad en Eretz Isroel, el Rebe le dio indicaciones respecto al Beit Sefer Limelajá, la escuela vocacional:
“En este mosad, el Davenen debe comenzar no más tarde que el Zman (hora halájica) de Kriat Shema. Dado que los alumnos estudian Kitzur Shuljan Aruj, no entenderían por qué la Tefilá no comienza en el momento adecuado.
“Un bajur yeshivá, que es capaz de estudiar Jasidus durante dos horas, entiende por qué, acorde el Jasidus, el davenen deba comenzar más tarde. Pero no un alumno en una escuela vocacional. Especialmente las clases más jóvenes. Con respecto a las clases de mayor edad, si de hecho pudieran estudiar durante dos horas, y ninguno de ellos malgasta su tiempo, podrían comenzar el Davenen a las diez."

(Para el yejidus completo vea Teshurah Halperin, Tamuz 5762)

martes, 28 de mayo de 2019

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Davenen y el Shul 11

Número 11
Niños en el Shul

El amor del Rebe por los niños y su participación en las tefilot era evidente; al alentar el "Amén", sus cantos e incluso los largos golpes y ruidos al leerse 'Hamán' en Purim. El Rebe demostró que los más jóvenes tienen una posición prominente en un shul.
Al mismo tiempo, el Rebe exigió un comportamiento apropiado.
Reb Zelig Slonim, quien estableció el shul Shikun Jabad en Yerushalaim, una vez recibió una carta de Rav Jodakov, dando nota de un informe que el Rebe había recibido de un visitante.
"La conducta de los niños en el shul y en el patio era inapropiada. Perturbaban el Davenen y tampoco muestran un respeto hacia los ancianos.
"Bajo directiva del Rebe, le estoy escribiendo para que mejore la situación en la medida de lo posible, y agradecería un informe de lo que se ha hecho."

(Teshurá Labkovsky, Tamuz 5775)

lunes, 27 de mayo de 2019

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Davenen y el Shul 10

Número 10
Cómo un Josid hace Davenen
El estimado Josid Reb Saadia Liberov llegó por primera vez al Rebe en 5718 (1958) de su shlijut en Marruecos, y posteriormente lo hizo periódicamente, de forma sistemática. Sus estancias en 770 eran experiencias espiritualmente inspiradoras para él, durante las cuales pasaba varias horas cubierto con su Talis, haciendo Davenen con devoción.
 Reb Isroel Friedman relata:
"Recuerdo un Shabat en 5719 (1959), cuando Reb Saadia estaba parado haciendo davenen en el shul más pequeño de 770, el Rebe entró. El Rebe se quedó allí por unos breves momentos, mirándolo con una expresión especial de placer: el rostro del Rebe literalmente brillaba mientras observaba al josid haciendo davenen, totalmente ajeno a [lo que ocurriese] su alrededor."

El hijo de Reb Saadia, Reb Sender, agrega: "En otra ocasión, la escena se repitió. Esa vez, después de que el Rebe se quedara observando a mi padre haciendo Davenen por un momento, el Rebe se dirigió a los espectadores y dijo: "Ze't vi a josid shteit un davent." (Miren cómo un josid está parado rezando /se para y reza)

(Tejayeinu, número 7; "Reb Saadya Liberow", Adar 1 5768)

Reb Saadia Liberov a la derecha del Rebe en la lectura de la Torá 


domingo, 26 de mayo de 2019

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Davenen y el Shul 9

Número 9

Un Shul acogedor (cordial)



A pesar de estar ocupado en asuntos de los más sublimes del mundo, la atención y preocupación del Rebe por el shul en 770 lo llevó a lidiar con los asuntos más mundanos.
"Es importante que haya toallas limpias disponibles para que las personas se laven las manos antes del davenen", declaró el Rebe en el Farbrenguen del 28 de Elul 5728 (1968).
Otra de esas ocasiones fue el Farbrenguen de Shushan Purim 5741 (1981), cuando el Rebe hizo la siguiente sugerencia:
“Este Shul ha estado funcionando durante muchos años. Varias personas vienen, asisten para estudiar y para hacer davenen; vienen cansados y sudados. ¿Por qué no deberían encontrar (disponible) un vaso de agua o un té caliente?!"
El Rebe luego tomó nota del hecho de que ni siquiera había vasos disponibles, o un lugar designado en el shul para tomar una bebida. "Los Rebeim enseñaron que es importante ser educado (cortés, considerado)".
Inmediatamente y como consecuencia de ese Farbrenguen, se compró una máquina de té, que pronto sería reemplazada por una más grande, que eventualmente se convertiría en un rincón completamente equipado de té y café en 770.

viernes, 24 de mayo de 2019

Jasidishe Maise: La belleza interna


por Rab Sholom DovBer Avtzon


Lo siguiente lo escuché en un farbrenguen en el último día de Pesaj, durante la Seudat Moshiaj. Decimos en la Haftará de ese día: "En aquel día [el pueblo judío] dirá: Te ofrezco gracias a Ti, Hashem, por haberte enojado conmigo."

A simple vista, esto es desconcertante; si uno dijera: "[Ahora] Entiendo por qué estabas molesto conmigo" o algo similar, eso es comprensible. Pero solo porque alguien esté justificadamente enojado conmigo ¿Le agradezco por castigarme? Tal vez entienda ahora que haya habido una necesidad, pero la pregunta aún persiste, podría tal vez haberse hecho con más compasión.

Pero quizás con la siguiente parábola, citada en sforim, se podrá entender:

Había un poritz (señor feudal, terrateniente), que alquilaba partes de sus vastas propiedades a numerosos individuos. Había una persona que le arrendó la posada. Sin embargo, cuando llegó el momento de pagar el alquiler, el posadero no tenía el monto necesario. El Poritz le advirtió que legalmente lo puede azotar o encarcelar, pero eso no es lo que quiere hacer. Todo lo que quiere es que el posadero honre el acuerdo que se hizo. Él concluyó: "Pero si no lo cumples, puede que no tenga otra opción."

"Así que pensemos un plan de pago. Dijiste que tienes la mitad del monto disponible, págame eso ahora y cada semana durante las próximas diez semanas, pagarás lentamente el saldo."

El pobre posadero agradeció al poritz por su comprensión y amabilidad, e hizo todo lo posible para pagar su saldo. Estaba tan agradecido y elogiaba a su poritz. Esto se prolongó así durante muchos años.

Un año, el Poritz decidió contratar a un gerente para que se ocupe de administrar sus diversas propiedades y así él podría ocuparse de adquirir bienes adicionales y otras actividades suyas.
Al final del año, llamó al gerente y le ordenó que trajera el libro contable, para que pueda revisarlo.

Cuando llegó a la página de este posadero, estaba pendiente la suma completa, veinte rublos de oro. El Poritz le preguntó al gerente: "¿Qué hiciste al respecto?"

"Le advertí que no jugara con nosotros y le propiné veinte latigazos para enseñarle a él y a todos los demás una lección. Un latigazo por cada rublo de oro que debe, respondió el gerente."

El poritz preguntó, "¿eso produjo el dinero?"

Obviamente no, respondió el gerente. El miserable estará en cama durante unas semanas recuperándose.

Entonces, ¿qué lograste?, preguntó el Poritz. "La renta no se pagó y el hombre ahora está incapacitado y no podrá trabajar por semanas o meses. No logras nada. Tráeme al posadero aquí."

Los criados fueron enviados y llegaron a la posada, informando a la familia que, su Señoría, el Poritz quiere que el posadero se dirija a él.

Al oír estas palabras, el miedo entró en sus corazones. ¿Qué quiere el poritz de él ahora? ¿No es suficiente que haya sido azotado y lastimado? Con la esperanza de evitar cualquier otro castigo, dijeron suplicantes: "¿Cómo puede ir, ni siquiera puede levantarse de la cama? Los médicos nos advirtieron que no le permitiéramos que haga esfuerzos, que sino le llevaría a nuestro padre mucho más tiempo curarse. Está 'fuera de servicio', (imposibilitado).

Si es así, respondieron los sirvientes, lo llevaremos en su cama, y ​​algunos de ellos, levantaron la cama con el débil posadero en ella, la colocaron en la carreta, y se fueron a la mansión del poritz.

El poritz saludó al posadero y le preguntó inocentemente, ¿qué pasó, por qué estás en cama? El pobre posadero, no entendía por qué el Poritz hacía una pregunta tan obvia, pero le contó lo que le pasó y le explicó que el gerente no estaba dispuesto a extender ningún tiempo de más, tal como lo hizo el gentil Poritz.

Dirigiéndose al gerente, el Poritz preguntó, "¿es cierto que recibió veinte latigazos?"

"Sí", respondió el gerente.

Entonces te ordeno que le des un rublo de oro por cada latigazo y que se lo entregues ahora.

El gerente no tuvo otra opción y regresó unos momentos después con los veinte rublos de oro.

Después de que el posadero los recibió, le agradeció a Poritz por hacer justicia.

El Poritz sonrió y le respondió, pero ahora seguiré haciendo justicia, ¿puedo por favor recibir el dinero que me debes? Y el posadero no tuvo otra opción que entregárselo. El poritz le ordenó a sus sirvientes que levantaran suavemente la cama y llevaran al posadero de regreso a su casa.

Cuando el posadero llegó a casa, le dijo a su esposa: "Si sólo el gerente me hubiese dado dos latigazos por cada rublo, habría recibido cuarenta rublos y tendríamos suficiente dinero como para vivir y pagar todo el año que viene..."

Así, mientras estamos en este exilio, las pruebas y las tribulaciones pueden ser extremadamente dolorosas y agotadoras. Pero cuando venga el Moshiaj, en ese momento veremos la tremenda recompensa que Hashem nos otorgará por haberlo soportarlo, y exclamaremos: "Si hubiera aceptado (soportado) entonces aún más, mi recompensa hubiera sido ahora mucho mayor. Te agradezco Hashem por todos los desafíos que me diste."

***

Decidí publicar esto ahora, ya que esta semana leemos en el Pirke Avot (Avot 4:2) que la recompensa de una mitzvá es la mitzvá misma. En Jasidut, una de las explicaciones dadas es que cuando uno ve la recompensa otorgada por una mitzvá, entonces comprende ahí la belleza interna de la mitzvá.

Por ejemplo, cuando una persona encuentra un sobre o una bolsita con un nombre y sin abrirlo, lo devuelve a su propietario: si el propietario te da las gracias de forma indiferente y sin mucho entusiasmo, lo más probable es que ese artículo no sea realmente importante para ellos. Sin embargo, si su respuesta es emocionada, te das cuenta de que esto le es valioso a su propietario. Cuanto mayor sea la respuesta o expresión de apreciación, mayor será la importancia del elemento.

Si el valor del artículo fuera de cien dólares, ¿cuánto alivio sentiríamos cuando nos lo devuelvan? Pero si su valor fuera de decenas de miles de dólares, obviamente nuestro alivio y gratitud serán mucho mayores.

Cuando Hashem revele la tremenda recompensa, que Él nos estará dando a cada uno de nosotros por cada mitzvá que hicimos, entonces nos daremos cuenta del verdadero valor (magnitud) y la belleza intrínseca de cada mitzvá.