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domingo, 30 de junio de 2024

¿AÑORAR EL PASADO O CELEBRAR EL PRESENTE? - Reflexión para Guimel Tamuz 5784



Al acercarse [los 30 años de] Guimel Tamuz, surge el debate: añorar el pasado o celebrar el presente; a menudo una división que se da entre la generación mayor y la más joven. ¿Quién tiene razón? 

Por el rabino Itzjok Naparstek – Fort Lauderdale, FL. Anash.org 


El hecho que nos aproximamos a Guimel Tamuz, el Yom Hilula del Rebe, nuestro Nasí, nos inspira y conmueve, especialmente al cumplirse 30 años.  

Cada año, este día significativo y auspicioso ofrece oportunidades únicas. Algunos años, el Yom Hilula puede haber evocado una sensación de anhelo, lo que llevó a uno a dedicar más tiempo a estudiar uno de los Maamarim del Rebe, mientras que en otra ocasión, el énfasis puede haber estado en la acción, como participar en los mivtzoim u organizar un evento para Guimel Tamuz. A veces, ponemos atención especial en llevar a cabo las costumbres establecidas por el Rebe para este día. De manera similar, mientras esperamos en la fila para visitar el Tzion, en algunos años afloran diversos recuerdos y reflexiones, mientras que en otros, la reproducción de los videos capta nuestra atención, haciendo de cada visita una experiencia distinta. Una constante de cada año es prestar atención a las palabras del Rebe en relación con el Yom Hilula del Rebe Rayatz, en paralelo al año presente.  

Reflexionando sobre las palabras del Rebe durante el 30° Hilula del Rebe Rayatz, en cuyo momento (Yud Shvat y Shabat Parashat Itró 5740) el Rebe enfatizó la importancia de treinta años, una frase en particular llamó mi atención, sugiriendo un mensaje no solo para mí individualmente sino también para nosotros colectivamente cuando llegamos a los 30 años de Guimel Tamuz.  

El Rebe explicó que en cada Yortzait, el Rebe asciende a un nivel espiritual superior (“Aliyat HaNeshamá”), y “todo el laborioso esfuerzo en el cual su alma ha trabajado y dedicado durante su vida” se revela en lo alto e irradia hacia abajo de manera manifiesta “efectuando salvaciones en medio de la tierra”. La palabra hebrea para “año”, “Shaná”, שָׁנָה, significa cambio y repetición, ya que anualmente tiene lugar un ciclo completo de cambios. Así, cada año se repite el ciclo anterior pero en etapas elevadas. A los treinta años, comienza un período nuevo y maravillosamente superior, que eleva aún más, y de forma desproporcional, a la Neshamá y su impacto en este mundo.  

El Rebe hizo referencia al Pasuk en Yejezkel (1:1): "וַיְהִי בִּשְׁלֹשִׁים שָׁנָה" - “Y aconteció a los treinta años (del hallazgo del Sefer Torá en el reinado de Yoshiahu)” y la explicación del Tzemaj Tzedek al respecto (refiriéndose a las visiones divinas de la Carroza de Yejezkel):

     "Treinta engloba “diez Luces internalizadas, diez Recipientes y diez Luces circundantes”, lo que ilustra profundos logros espirituales y que irradian hacia este mundo, afectando a su vez nuestros pensamientos, palabras y acciones."  

A continuación, el Rebe desarrolló esta idea con palabras que nos son pertinentes, especialmente hoy en día (más que nunca). 

El Talmud dice: “Así como entonces (durante la vida de Moshé Rabeinu) él estaba de pie y sirviendo, así también ahora (incluso miles de años después de su fallecimiento) está firme y sirviendo”. A pesar de que han pasado treinta años, y basándose en la enseñanza de nuestros Sabios de que “a los treinta uno alcanza la fuerza”, podría llevarnos a suponer que ahora podemos valernos por nosotros mismos. Sin embargo, no es éste el caso; dado que “un pastor de Israel nunca abandona a su rebaño”.
Nuestra conexión con el Rebe es tan fuerte como lo fue en el primer momento, el primer día después del Histalkus. Simplemente debemos aferrarnos a su “picaporte”, y especialmente a su puerta abierta: ir al Tziun, escribir Pidionot, pedirle que invoque misericordia en nuestro nombre y procurar Brajot (incluyendo una bendición que nos conceda los receptáculos adecuados con los cuales recibir las bendiciones).  

El Rebe concluyó con un llamado a la acción: 

En consecuencia, las alturas espirituales experimentadas por el Nasí en su Yortzait número 30° se reflejan en el servicio continuo de “su descendencia, que están vivos”, sus seguidores y discípulos. Los discípulos del Rebe, y los discípulos de estos (a su vez), incluyendo los futuros discípulos, deben intensificar con mayor vigor su dedicación a “todo el laborioso esfuerzo en el cual su alma ha trabajado y dedicado durante su vida”.

¿Cómo podría esta aplicación que traduce el Rebe de la referencia del Tzemaj Tzedek a las diez luces internalizadas, diez recipientes y diez luces circundantes” manifestarse en nuestros próximos logros de difundir el Idishkait y los manantiales de Jasidut? ¿Cómo puede esta información mejorar y enriquecer nuestra conexión con el Rebe, dado que “él vive” y está más presente “incluso en este mundo”? 

Nuestro compromiso con las actividades del Rebe es doble. En primer lugar, debemos estudiar y difundir la Torá y las directivas del Rebe, preservando sus obras y su servicio divino a lo largo de su vida, compartiendo recuerdos, historias y llevando a cabo Farbrenguens, etc. Esto incluye defender el marco del Rebe para con los jasidim y salvaguardar sus instituciones. Esto puede corresponder a las “diez luces internalizadas” (de arriba hacia abajo). En segundo lugar, debemos traducir y comunicar las enseñanzas del Rebe a audiencias más amplias, innovando e implementando sus directivas. Esto implica lanzar nuevos proyectos y expandir instituciones de acuerdo con el espíritu, las enseñanzas y la guía del Rebe. Esto puede corresponder a los “diez recipientes” (de abajo hacia arriba). 

Estos componentes se alinean con la explicación del Rebe (Likutei Sijot vol. 15, p. 433-434) de las dos formas de servicio divino representadas por Menashe y Efraim, los dos hijos de Yosef nacidos en Mitzraim antes de la llegada de Yaakov. Yosef llamó a su primogénito Menashe "porque Di-s me ha hecho olvidar -'Nashani'- todas mis dificultades y el hogar de mi padre". Esto enfatiza su determinación de recordar y mantener una conexión con “la casa de mi padre” y no verse afectado por la atmósfera extranjera del exilio egipcio. Su segundo hijo, Efraim, recibió su nombre "porque Di-s me ha hecho fructífero -'Pri' (fruto)- en la tierra de mi sufrimiento". Esto expresa gratitud por el crecimiento espiritual, volviéndose “fructífero” en las difíciles circunstancias del exilio, iluminando la oscuridad presente con la luz de la Kedushá. 

Ambos tipos de servicio son indispensables. El estilo Menashe prioriza la lealtad al trabajo del Rebe (“luces internalizadas”), sin embargo, puede correr el riesgo de pasar por alto un alcance efectivo a audiencias más jóvenes o más amplias. Por el contrario, el estilo Efraim enfatiza la innovación y la comunicación (“recipientes”), pero debe mantener una conexión firme con “la casa de mi padre”, asegurando precisión, interpretación correcta y preservación de la identidad Lubavitch. En última instancia, el papel de Efraim (ser fructífero) tiene un significado y relevancia mayor (“él será mayor”), y encarna el propósito final de hacer de este mundo una morada para Di-s. Esto resalta Yaakov al colocar su mano derecha sobre la cabeza de Efraim para la bendición. No obstante, Menashe nació primero, porque reconocer e internalizar “el hogar de mi padre” son requisitos previos esenciales a fin de lograr un impacto significativo en la sociedad y volverse “fructífero”. 

Cada uno de nosotros está destinado a tomar parte en ambos estilos de servicio. Sin embargo, en una escala más general, se puede decir que la generación más veterana, que recuerdan al Rebe, etc., encarnan el estilo Menashe, mientras que la generación más joven, los que nacieron después de Guimel Tamuz 5754 (1994), reflejan más el estilo de Efraim. Garantizar que Anash “sus descendientes, estén vivos” requiere que la generación más veterana, y aquellos que resaltan el estilo Menashe, apoyen y orienten genuinamente a la generación más joven, animándolas a sobresalir como jasidim y shlujim, y capacitándolas para asumir roles de liderazgo. Al mismo tiempo, la generación más joven y aquellos más adeptos al estilo de Efraim deben desarrollar respeto y procurar guía de la generación mayor para continuar el trabajo del Rebe de manera efectiva. Esta sincronización podría corresponder con las “diez luces circundantes”, ya que estas energías envolventes trascienden tanto las diez luces (estilo Menashe) como los diez recipientes (estilo Efraim), uniéndolos en plena armonía. 

Al concluir un ciclo de treinta años, durante el cual todos participamos en el cumplimiento de los llamados a la acción e instrucciones del Rebe, experimentando desafíos y lecciones, embarquémonos en esta nueva era. Inspirándonos en el Hilula número 30 de nuestro Rebe y Nasí, este es un momento oportuno para que nuestra comunidad (Jasidim, Tmimim, Shlujim y líderes de instituciones) maximice ambos estilos y, lo más importante, de manera unificada. Entonces “andaremos por el camino recto que él nos ha mostrado; andaremos en sus sendas para siempre”. 

Que este compromiso [ya el hecho de asumirlo en sí] sea suficiente y produzca la Aliá definitiva: la llegada del Mashíaj, incluso antes de Guimel Tamuz, cuando “aquellos que yacen en la tierra se levantarán y cantarán”, y el Rebe nos sacará del exilio con la verdadera y completa Geulá.

Nuevo Maamar en Español - Traducido en homenaje a los 30 años de Guimel Tamuz - Beiom Ashtei Asar 5731

Maamar Beiom Ashtei Asar Iom 5731 



Este discurso fue pronunciado por el Rebe el 11 de Nisan 5731, en el día de su 69vo cumpleaños, cuando ingresó a su año 70 , shnat Hashivim. 

El Maamar abarca varios conceptos fundamentales de la fe judía y la cosmovisión correcta del judío. Está centrado en el desarrollo del concepto de “yo tomo al rey” y dejo todo lo demás, y lo conecta con la exclamación del Alter Rebe en su momento de éxtasis: “No deseo nada. No deseo Tu Gan Eiden , no deseo Tu Olam Haba, sólamente Te deseo a Tí solo”. 

Nos muestra las implicancias de esta declaración en el servicio de cada uno.  

El Mensaje que tomó Reb Mendel Futerfas de los soldados en el frente

Reb Mendel Futerfas tenía un amigo que había estado en el ejército durante la Guerra de los Seis Días, y Reb Mendel le preguntó acerca de sus sentimientos en aquel entonces.

Este le comentó lo que experimentó: "Cuando estaba a unos 30 km. del enemigo comencé a sentir un miedo; cuando nos fuimos acercando, estando a unos 20 km mi corazón comenzó a palpitar muy fuerte. Y cuando nos encontramos a 5 km, sentía que nos íbamos a morir...
Reb Mendel le preguntó: "Nu,  y cuando estabas en el frente de batalla, frente al enemigo, ¿qué sentiste?"
Ahí es que le respondió: "En ese momento no sentí miedo en absoluto, no había ni tiempo para pensar en miedos etc. Sabía que tenía que luchar, y no pensar en más nada que en la lucha en sí."

Reb Mendel tomó las palabras de aquella anécdota y las explicó en lo que respecta a la Avodat Hashem: 
"Uno siempre debe encontrarse en el frente, librando guerra concretamente contra el Yetzer Hará, esto es, que todo el tiempo se encuentre ocupado, (que no haya tiempo para ponerse a pensar y sentir, etc), y ¿a qué se refería con encontrarse constantemente ocupado? 
Que esté repasando capítulos de Tania de memoria, Mishnayot de memoria, Guemará de memoria, algún Hemshej de maamarim de Jasidut de memoria, entonces no tendrá tiempo siquiera para pensamientos o sensaciones vanas y ajenas.


(Contado por Reb Oizer Alperovitch, Teshura Elituv Sivan 5784)

El Rebe pensando en cada Yehudi y motivándolo - Ejemplo a seguir

La Torá nos enseña que ningún desafío es demasiado grande como para no poder superarlo, siempre y cuando uno sienta jizuk y la energía para hacerlo. El Yetzer Hará es astuto y sabe exactamente cómo tirarnos abajo, cómo crear dificultades en nuestras vidas que parecen insuperables. Nos deprime; nos dice que no tenemos nada por qué vivir; nos dice que no somos capaces de lograr grandes cosas en el mundo.

Esta es una de las mayores tácticas del שטן. Se llama "יאוש" - Desmotivación/desánimo. Nos hace creer que no podemos, ¡entonces creemos que ni necesitamos intentarlo!
Por eso necesitamos Ajdut. En Har Sinaí, el pueblo judío estaba unido como “un hombre con un solo corazón”. Así se preocupaban el uno por el otro. Compartían la alegría del otro y sentían el dolor del otro, como si fuera propio. Eran como una sola persona, y es por eso que pudieron estar unidos con un solo corazón, un deseo profundo y apasionado de recibir la Torá y vivir acorde a ella.
Al animar y motivar a los demás, podemos cumplir " אִישׁ אֶת רֵעֵהוּ יַעְזֹרוּ" - "y a su hermano le dirá: Sé fuerte".


En uno de sus viajes a los Estados Unidos hace varios años, Rab Itzjok Dovid Grossman 'שי, Gran Rabino de Migdal Haemek, recibió una llamada de Reb Binyamin Klein, secretario del Lubavitcher Rebe. Le dijo que el Rebe tenía una petición especial para hacerle al rabino Grossman; que viaje al Centro Penitenciario y Correccional de Sing Sing, donde había un recluso judío (no-observante) que necesitaba Jizuk (ánimo).
Este complejo de máxima seguridad ubicado en Ossining, Nueva York, es conocido por ser una de las cárceles más difíciles del país y cualquier persona encarcelada allí generalmente era alguien que había cometido delitos graves con sentencias duraderas.

Rab Grossman accedió a la petición del Rebe e hizo un viaje especial a Ossining. Quedó en reunirse con el recluso y le dijo que el Rebe de Lubavitch lo había enviado específicamente para hablar con él. Cuando el prisionero escuchó esto, de repente comenzó a llorar y necesitó algo de tiempo para recuperarse.

“¡¿Cómo lo supo el Rebe!?” siguió diciendo una y otra vez. Finalmente, pudo recomponerse y le explicó al Rabino Grossman que en las últimas semanas había entrado en una profunda depresión; él había sido un médico destacado (antes de su sentencia en prisión) y estaba acostumbrado a cierto nivel de trato y honor.
Ahora, sin embargo, era un prisionero en esta despiadada instalación sin nada por lo que aspirar, nada por lo que vivir. Su depresión fue empeorando día a día, hasta que tras un brutal incidente decidió acabar con su vida. No fue fácil estando encerrado pero planeó cuidadosamente su acto suicida. Pero sus planes se alteraron repentinamente cuando Rab Grossman apareció con las palabras motivadoras del Lubavitcher Rebe, además de las suyas propias, que lo sacaron de la depresión y desesperanza.
El hombre ahora se dio cuenta de que tenía por lo qué vivir y que tenía que sacar a relucir su máximo potencial. Después de esa visita, Rab Grossman siguió en contacto con este hombre. Su amistad le dio el ímpetu de seguir adelante. Se mantuvieron en contacto hasta el fallecimiento del prisionero muchos años más tarde.

sábado, 15 de junio de 2024

Jitas!

Durante los Farbrenguens de Shavuot el Rebe siempre mencionaba que Shavuot es el día en que Hashem nos entregó la Torá, también es el Yortzait de David Hamelej, el compositor de los Tehillim, y también el Yortzait del Baal Shem Tov, quien comenzó a revelar Jasidut en el mundo. Esto resalta la conexión del Jumash, el Tehilim y el Tania con Shavuot. [El Rebe señalaba también la importancia de estudiar Jitas, no solo recitar sus palabras.]


En 5616 (תרט”ז-1856), la Haskalá (Movimiento Iluminista) logró convencer al gobierno ruso de publicar sus propios libros de texto relacionados con estudios judaicos y exigir que todos los sistemas educativos judíos los utilizaran. En esencia, estaban tratando de obligar a los "jeider's" religiosos a utilizar el plan de estudios que ellos prepararon, que omitía muchas Mitzvot vitales y el concepto de Emuná, etc.

En ese momento, el Rebe Tzemaj Tzedek le preguntó a su hijo, el [Rebe] Maharash, si dominaba las palabras del Tania. Después de recibir una respuesta afirmativa, le preguntó si era versado en las palabras del Tania tan bien como conocía las palabras de la Torá, en las que sobresalía. El [Rebe] Maharash nuevamente respondió afirmativamente.

Al año siguiente, 5617 (תרי”ז -1857), el Rebe Tzemaj Tzedek envió a su hijo el [Rebe] Maharash a Petersburgo, la capital, para discutir ciertos asuntos comunales con las autoridades. Antes de partir, el Rebe el Tzemaj Tzeddek le dijo: 

“En 5603 (תר”ג-1843) el gobierno me convocó a un congreso de líderes judíos. [Esperaban implementar algunas de sus restricciones respecto al estudio y la observancia de la Torá, especialmente respecto al estudio de Jasidut. Sin embargo, el firme desafío del Tzemaj Tzedek a las autoridades, hasta el punto de haber sido encarcelado 22 veces [arrestos domiciliarios] durante esos pocos meses, prevaleció y ellos dieron marcha atrás en sus intenciones.] Antes de asistir a aquel encuentro, primero fui a hacer Tefilá en el lugar de reposo de mi madre [Rebetzn Devorah Leah, en Liadi]. Ella me relató que dado el Mesirut Nefesh que había hecho por el bien de los jasidim y de Jasidut, tuvo el mérito de  ascender a la cámara celestial del Baal Shem Tov donde le pidió que intercediera por mí.

Ella también le preguntó y le pidió que le informara de algún remedio espiritual con el cual, con la ayuda de Di-s, podría salir victorioso contra aquellos que se oponen a las enseñanzas de  Jasidut [y al judaísmo auténtico].

Ella me informó que el Baal Shem Tov le respondió: 'Tu hijo domina de memoria las palabras del Jumash ,  Tehilim y Tania. Está escrito:
וַיְהִי חִתַּת אֱלֹקים,“Y el temor de Di-s estuvo sobre…”. חת”ת (JiTaS ) es un acrónimo de Jumash, Tehilim y Tania. Quien domina las letras [de estos tres] puede superar todos los obstáculos'”. [Y de hecho en el transcurso de aquel extenso encuentro, el Tzemaj Tzedek frustró con éxito sus planes.]

El Tzemaj Tzedek continuó: “Por lo tanto, siempre que estés en un edificio gubernamental o te reúnas con un funcionario, recita una Parashá de la Torá y un capítulo de Tehilim y de Tania."

Años más tarde, cuando el Rebe Maharash le contó esto a su hijo, el [Rebe] Rashab, le dijo: “Esto me significó una receta maravillosa para mí también, porque con las primeras tres Parshiot de la Torá y los tres capítulos de  Tehilim y Tania, los planes del Movimiento de la Haskalá se desmoronaron hasta el punto de que su líder tuvo que huir del país avergonzado y asustado del gobierno ruso, ya que el gobierno sufrió una enorme pérdida monetaria en la impresión de los libros del Movimiento que nunca fueron utilizados.

Años más tarde, cuando el Rebe Rashab repitió este incidente a su hijo el Frierdiker Rebe, concluyó: “[Si alguien sabe y repite] un capítulo de Tania de memoria, no sólo conquistará y frustará a la oposición, sino que le traerá a él abundancia de bendiciones y éxito, tanto en asuntos espirituales como materiales."


Entonces, ahora que acabamos de concluir el Yom Tov de Shavuot, es momento clave para fortalecernos en nuestro compromiso diario con el estudio de Jitas.


Fuente: Rab Sholom DovBer Avtzon. Traducido por ©JasidiNews 

sábado, 8 de junio de 2024

Tikun Leil Shavuot


Reb Yehoshua era un hombre piadoso, recto y temeroso de Hashem. Junto con su esposa Sara formaron su hogar sobre las bases de la Torá y el Jesed, pero pasaron muchos años y todavía no podían abrazar a un hijo. Pasaron los años y la pareja iban poniéndose mayores y casi perdiendo las esperanzas.

Un año, en la noche de Shavuot, la esposa de Reb Yehoshua se acercó a uno de los Tzadikim de la generación y con lágrimas en sus ojos explicó su amarga situación, tantos años de esterilidad y su soledad en ausencia de hijos. Muchas veces ya se había dirigido a lo del Tzadik a pedirle que rece por ella, pero esta vez se mantuvo firme y con el corazón roto exclamó: "¡Rebe! ¡No me moveré de aquí hasta que me bendiga con un hijo!" El Rebe se quedó en silencio, cerró los ojos y finalmente dijo: "Esta es una hora oportuna y te otorgo una bendición, tal como se bendijo a Sara Imenu, de aquí en un año tendrás un hijo, y que el hijo crezca acorde a tu deseo y voluntad." La mujer salió de lo del Tzadik con el corazón contento y creyó de todo corazón que su salvación llegaría. Tanta la alegría, que no prestó atención a las palabras del Tzadik y su desconcertante adición, de que su hijo crezca según su voluntad.

Pasó exactamente un año, llegó Jag Hashavuot y Sara, la esposa de Reb Yehoshua tuvo un hijo. La ciudad quedó muy conmovida por las buenas noticias y todos compartieron la alegría de los flamantes padres. El niño que entró en el pacto de Abraham Abinu, recibió el nombre del rey David, cuyo día de nacimiento y fallecimiento cae en Jag Hashavuot. El bebé David fue circuncidado sobre las rodillas del Rebe y, a pedido de su madre, bendijo al niño diciéndole que el Zejut del rey David lo proteja para crecer en la Torá y en Irat Shamaim para satisfacción de sus padres.

Ya en los primeros años del nacimiento de David, advirtieron que fue dotado de talentos únicos y maravillosos. Sus padres lo amaban con todo el alma, el haberlo tenido en su vejez después de largos años de ansiedad y espera, y lo colmaron con una abundancia de amor desmedida. No escatimaron en absoluto en comprarle los juegos y juguetes que desee, ropa bonita y libros para su satisfacción. Los amigos de Reb Yehoshua lo reprendían por la indulgencia que le da a su hijo, comentando que lo estaba acostumbrando a malas cualidades y terminar criándolo de manera torcida, pero el amor de Reb Yehoshua por su hijo cegó sus ojos y nubló su mente.

Más que el resto de todos los Jaguim, a David le encantaba Jag Hashavuot, que también era su cumpleaños. La casa decorada con hermosas flores, las deliciosas comidas lácteas que preparaba su madre, la atmósfera especial del Yom Tov, todo esto dejó una profunda impresión en su corazón y quedó vinculado con este día en una conexión especial y constante.

Cuando David creció, sus padres lo enviaron a una famosa Yeshivá que estaba lejos de su ciudad, para que estudie Torá de la mano de los más grandes de la generación. Los padres estaban seguros de que su hijo era diligente en su estudio de Torá y Avodat Hashem, pero la gran ciudad llamó la atención del inocente joven y se arrastró tras las vanidades de este mundo. Un buen día, David desapareció de la Yeshivá y el Rosh Yeshivá lo buscó constantemente; finalmente lograron dar con el paradero del muchacho, que estaba irreconocible, casi sin rastros del perfil de un joven Yehudi. Con el corazón roto, el Rosh Yeshivá fue a la casa de los padres y les contó lo sucedido con su amado hijo, que había abandonado la 'fuente de agua viviente' y fue a cavar pozos rotos que no contenían agua... La amarga noticia cayó como un rayo sobre los padres destrozados, la madre enfermó de pena y al poco tiempo falleció. Al final de los días de duelo, el anciano y destrozado Reb Yehoshua se levantó y se dirigió a la gran ciudad, con la esperanza de poder hacer retornar a su hijo a casa y a sus orígenes, pero sus esfuerzos fueron en vano. Su hijo, querido y compasivo, lo miró con desdén y altivez y se burló de la tradición de sus antepasados, al tiempo que reafirmaba su nuevo camino.

Cuando Rabí Yehoshua vio que sus palabras caían en oídos sordos, le pidió a su hijo una única petición: "Te ruego, elige para ti cualquier Mitzvá o costumbre, la que desees, y obsérvala con toda vigilancia, y tal vez esta Mitzvá te ayude, y te haga volver, como en los buenos tiempos." Las lágrimas del padre mientras decía estas palabras llegaron al corazón de su hijo y éste accedió a su último pedido. No pasó mucho tiempo, y los judíos del pequeño pueblo acompañaron a Reb Yehoshua en su último viaje, y junto a la tumba abierta no había ningún hijo que recitara el Kadish Yatom.

Los talentos de David con el tiempo mostraron su fruto y se convirtió pronto en un hombre muy adinerado. Se construyó una magnífica casa, donde pasaba tiempo con sus amigos en fiestas y jolgorios, hasta olvidar por completo su pasado judío. Una sola Mitzvá lo conectaba con el pasado, que eligió a pedido de su padre, y era la costumbre de comer lácteos en la festividad de Shavuot. El sabor de los productos lácteos de su madre todavía persistía en su lengua y todos los años se preparaba las delicias y diversos alimentos lácteos para comer en la Seudá del Jag.

David tenía un mayordomo gentil, que era su hombre de confianza. Servía a su amo con decencia y lealtad pero su patrón nunca accedió a mostrarle su gran fortuna, que escondía en su habitación. Una vez, el amo olvidó cerrar la puerta de su habitación y el sirviente entró y descubrió allí un enorme tesoro de monedas de oro y diamantes preciosos. Desde aquel día, el asistente no podía calmarse y toda su ambición era quedarse con ese tesoro. Durante largas horas se sentó e ideó cómo sacarse de encima a su amo hasta que finalmente tomó la decisión: envenenar a su amo y enterrarlo, y luego quedarse con todas sus posesiones.

Sobre una fuente humeante, disponía el mayordomo la carne asada que había preparado para su amo, como era su costumbre, y secretamente derramó en el plato un veneno mortal y peligroso, que había comprado en secreto. David se sentó en la mesa, clavó el tenedor en la carne y de repente se detuvo de un sobresalto, como si lo hubiese mordido una serpiente. "¿Cómo lo olvidé"? exclamó: "¡Hoy es Shavuot y suelo comer lácteos este día!" El rostro del sirviente cambió de color y su amo lo percibió. "¡Iré a prepararle unos lácteos entonces!", se apresuró a decir el mayordomo, pero David lo detuvo y le dijo: "No, en este día suelo prepararme mi propia comida". El criado, que ya estaba dirigiéndose a la cocina, se detuvo. El pánico era visible en sus ojos y estaba convencido de que había descubierto su plan. David lo miró asombrado, nunca había visto a su mayordomo actuar de manera tan extraña.

"Sabes qué," se volvió hacia el mayordomo y le dijo: "Una lástima aquella buena carne, cómetela tú mismo." El rostro del sirviente ahora empalideció varias veces e intentó escapar de la habitación, pero David lo sujetó con fuerza y ​​lo encerró en una de las habitaciones de la casa. Luego tomó la carne y la arrojó frente al perro que corría por el patio. Este último se abalanzó sobre la carne con gusto, pero al instante cayó hacia atrás y de su boca brotó un terrible gemido, tras lo cual se quedó inmóvil. "Muerto." David susurró shockeado. De repente todo le vino a la mente. Recordó su pequeña habitación en la aldea, vio ante sus ojos la figura de su padre, suplicando y rogándole, dándole su último mensaje a un hijo rebelde: "Observa hijo mío, aunque sea solo una Mitzve, tal vez te salve y te haga volver al buen camino."

En la noche del Shavuot siguiente, David estaba sentado en el Beit Midrash la noche del Jag, recitando apasionadamente los versículos del Tikon, como queriendo compensar lo que le faltó en todos esos años en los que estuvo lejos del camino. Cuando terminó de decir el Tikun, ya había salido el alba. Cerró el libro, miró la portada y susurró:
זכיתי לתיקון ליל שבועות.
 "Tuve el meríto de hacer un Tikun Leil Shavuot."



Fuente: "Shabat Tish", Vol. 1.
©JasidiNews 

miércoles, 5 de junio de 2024

Rab Moshe Kotlarsky, A"H.




El Rab Moshe Yehuda Kotlarsky Z"L, vicepresidente de Merkos LeInyonei Chinuch, brazo educativo del movimiento Jabad Lubavitch que supervisa más de 5.000 centros e instituciones educativas de Jabad en todo el mundo, falleció este martes, 27 de Iyar de 5784 a la edad de 74 años.
.והקיצו ורננו שוכני עפר והוא בתוכם

Es conocido por presidir y ser el rostro y la voz del congreso Internacional de Shlujim que se lleva a cabo anualmente en Nueva York.

Una persona totalmente dedicada y entregada al Shlijut del Rebe. Bregó por el bienestar de las familias de los Shlujim alrededor del mundo, logrando que cada uno lo sienta muy cerca suyo.








El famoso "Roll-Call" del Kinus Hashlujim:







Palabras de Rab Kotlarsky en su visita a Argentina, Tributo al Rebe, Guimel Tamuz 5775 (2015), con doblaje al español:








domingo, 2 de junio de 2024

Mashal de Reb Shmuel Groinem: el cazador y la estatua del rey

Mashal que contó Reb Shmuel Groinem, Mashpia de Tomjei Tmimim en Lubavitch:

Había un cazador que quería cazar un pájaro exótico, un papagayo muy hermoso. El loro lo esquivava, huía y salía volando todo el tiempo, su vida consistía en estar constantemente en alerta ante el peligro del cazado. Un día se le ocurrió a ese pájaro una solución. Decidió posicionarse sobre la enorme estatua del rey que se encontraba en la plaza central de la ciudad. De esa manera, nadie iría a dispararle y cazarlo, ya que implicaría este un acto de rebeldía contra el rey (si disparara a la estatua hecha a imagen del rey). Esto es lo que salvó al desafortunado ave de los peligros y amenazas.

Y explicaba Reb Shmuel Groinem: Nosotros somos aquel pobre pajarito, y el cazador es el alma animal. La estatua e imagen del rey es el Jasidut. Cuanto más nos acerquemos y nos unamos a Jasidut, más difícil le resultará al alma animal atraparnos y cazarnos.