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lunes, 30 de octubre de 2023

Historias de la Guerra en Eretz Israel #4

Ayer por la tarde recibí una llamada de un número desconocido. Luego de atender con un 'Buenas tardes', se escucha un suave sollozo y del otro lado de la línea una mujer no religiosa que vive en uno de los barrios al sur de la ciudad me cuenta una anécdota muy emocionante: 
Entré al almacén del barrio a comprar pan y leche y entre los productos y las góndolas veo a un pequeño niño buscando algo, lo miré y noté en su camisa una pequeña pero llamativa "etiqueta". Soy una mujer muy curiosa por naturaleza, así que me acerqué y le pregunté al niño: ¿qué es esta "etiqueta"? 
Y el dulce me responde con cierta timidez y pureza especial, ¡es mi Jaial! (mi soldado) 
¿¿Qué?? ¿A qué te refieres? Le pregunté... Este es el soldado del cual soy responsable que vuelva a casa con su mamá cuando termine la guerra... 
¿Cómo eres responsable de él? Seguí preguntándole 
Y me responde: "Todos los días hago Tefilá por él, estudio en su mérito, recito el Kriat Shemá Al Hamitá por él y así por medio de esto él volverá a casa. Porque él cuida de mí cerca de Gaza, y yo lo cuido desde Yerushalaim." 
Cuando le pregunté donde estudia, me dijo que estudia en Jazón Meir y Beit Israel, cuando le pregunté cuál era el número de teléfono de su Moré o Rab, no lo sabía... ¡así que llegué a ustedes buscando el número a través de Ministerio de Educación! Y termina diciendo: Es una pena que no haya podido educar a mis hijos de esa manera tan especial. Así que, queridos padres, gracias, gracias por asegurarse de que el niño lleve una "etiqueta" de Kidush Hashem.

¿Cuándo se necesita una escuela?

Reb Sholom Avtzon cuenta la siguiente anécdota que escuchó de boca de Reb Biniomin Silbershtrom, de Yerushalaim.

El rabino Silbershtrom contó que había asistido a un Bar Mitzvá de una familia Lubavitcher y el joven muchacho Bar Mitzvá contó allí la siguiente historia.

El Rebe instruyó al Rabino Jeifer de Beis Rivkah en Kfar Jabad que construyera otro edificio para albergar al creciente cuerpo estudiantil, e indicó que el nuevo edificio se construya en Kfar Jabad Bet. Después de conseguir un terreno, los arquitectos comenzaron a elaborar los planos del edificio. Cuando los planes estuvieron finalizados, el rabino Jeifer decidió que antes de presentarlo a las autoridades, viajaría a Nueva York para presentárselo al Rebe. Sólo después de que el Rebe lo apruebe o haga algunas sugerencias y sean incorporadas, las presentará. 

Cuando entró en la oficina del Rebe para el Yejidus, le entregó al Rebe la carpeta con todos los planos. Para su sorpresa, el Rebe movió la carpeta a un lado, como diciendo: "Esto no me interesa."

Mirando al rabino Jeifer a los ojos, el Rebe preguntó: “¿Por qué tal y tal ya no es alumna en Beis Rivkah?” El rabino Jeifer respondió: “Ella se fue por su propia voluntad [como diciendo que la dirección no le pidió que se vaya.]”

 “¿Sabes por qué se fue?”, preguntó el Rebe.
 El Rebe luego agregó: “¿Para qué sirve un edificio si una alumna no está contenta y se va?” 
Al percatarse que el Rebe no estaba contento, el rabino Jeifer dijo: “Tan pronto como regrese a Eretz Israel, junto con otros miembros de la administración, iré a su casa y le pediré que regrese a Beit Rivka.”
Sólo entonces el Rebe extrajo la carpeta, la examinó y luego le dijo al rabino Jefer todo lo que dijo. 

Al día siguiente, el rabino Jefer fue al aeropuerto y se tomó un vuelo de regreso a Eretz Israel. Apenas aterrizó, llamó a los demás directivos y combinaron una hora para reunirse y dirigirse a la casa de esta joven, en Tel Aviv.

 Cuando tocaron a la puerta, ésta fue abierta por la chica que había salido de la institución. Quedó sorprendida al verlos, pero rápidamente se recompuso y preguntó: ¿Por qué vinieron hasta aquí? 

"Estuve con el Rebe en Nueva York hace dos días y me preguntó por qué ya no eres una alumna en Beis Rivkah, y le prometí que yo y otros miembros de la administración te visitaríamos y veremos si podemos resolver el problema o las quejas que tengas con la escuela."

La joven respondió: "Dado que el Rebe quiere que regrese, haré un intento más." Luego les contó por qué se había ido y ellos le respondieron que lo tendrían como una prioridad ocuparse del asunto.

El joven Bar Mitzvá concluyó:  "¿Cómo sé esta historia? Porque soy el hijo menor de aquella alumna adolescente. ¡Debido al interés del Rebe por una joven, todos sus hijos son actualmente jsidim del Rebe!


Nota del compilador: De aquí vemos que la óptica del Rebe es que no es suficiente que el maestro, el director y la administración hagan su trabajo correctamente. Si al final del día un estudiante no está contento, aquellos que asumieron la responsabilidad de ser parte del cuerpo docente de la Ieshivá o de la escuela, es su responsabilidad asegurarse de que todos y cada uno de los estudiantes se sientan cómodos y felices.

Anécdotas de la Guerra en Israel #3

El Shabat pasado tuve el privilegio de pasarlo con unos 150 soldados en el frente. Durante la Seudá de Shabat al mediodía me pidieron que dijera unas palabras de Torá.

Compartí con los soldados una conversación telefónica que había tenido ese viernes:

Una conocida mía me llamó y me pedía un Heter (permiso halájico) para abortar el bebé que llevaba en su vientre.

Según ella, la situación en Israel es muy difícil, tiene miedo y, en gral., no quiere dar a luz a un niño en un mundo tan cruel. Especialmente después de las terroríficas escenas de los niños asesinados en el sur.

La escuché, le dije que puedo comprender sus inquietudes y miedos, pero por otro lado hoy es tan importante y trascendental traer hijos al mundo por varias razones:

1. Aunque tuvo lugar un suceso terrible, más del 99% de los niños de Israel están sanos, íntegros y felices.

2. Asesinaron a más de 1.300 de los nuestros y ahora hay que llenar el lugar de los asesinados.

3. Nos quiseron matar, aniquilarnos; la mayor venganza es traer al mundo a más hijos. Más vidas.

4. Necesitamos mostrarles a ellos y a nosotros mismos que "así como los torturan, así se multiplicarán y expandirán (Shemot 1:12)."

5. En víspera de Parashat Bereshit, encontramos la primera Mitzvá de la Torá "fructifíquense y multipliquense." Este es nuestro secreto. Seguir trayendo hijos al mundo, sea cual sea la situación.

La mujer escuchó, me agradeció y pareció aceptar las palabras.

Antes de la Seuda Shlishit, uno de los oficiales se me acercó y me dijo esto:

"No soy religioso. Tengo 2 hijos. Mi esposa me dijo hace medio año que no quiere tener más hijos. Dos ya son suficiente. Y todo lo que le dije no ayudó. Hoy conversé con ella por teléfono, y le conté todo lo que dijiste. Ella me dijo: 'Ese hombre tiene razón. Yo también quiero vengarme de esos terroristas. Tengamos otro hijo."


Le di un muy fuerte abrazo. Estaba tan emocionado de escuchar esas palabras.

הלל מרצבך  - רב חטיבה 6

domingo, 22 de octubre de 2023

Es Mi Papá

En muchos trenes, el maquinista tiene su propia pequeña cabina y, a menos que la veas, podrías pensar o asumir que el tren va en piloto automático.

Una vez sucedió que muchos Yehudim iban en un tren que pasaba por las montañas. Las vías estaban en la base de las montañas, y se dieron cuenta de que rodeaban una montaña y luego otra. En cierto momento el tren se detuvo momentáneamente y al mirar por las ventanillas las personas notaron que estaban a pocos metros de un profundo barranco que tenía una fuerte pendiente.

Llegaron a la conclusión de que el piloto automático percibió que era demasiado peligroso continuar y por lo tanto se detuvo. Pero un minuto más tarde el tren empezó a avanzar muy lentamente. Cuando todo el tren llegó a la cima de la montaña, el tren comenzó a ganar velocidad y comenzó a correr cuesta abajo por la empinada pendiente.

Los pasajeros se asustaron, temiendo que se iban directamente al barranco. Algunos comenzaron a llorar, otros comenzaron a escribir una nota a sus seres queridos y los yehudim exclamaron el Shemá Israel.

Luego, un pasajero se dirigió al frente del vagón para ver si el tren todavía estaba sobre las vías o no. Notó que el maquinista estaba alerta mirando las vías frente suyo, con las manos firmemente en los controles. Corriendo hacia todos, dijo en voz alta: "El maquinista está en su cabina asegurándose de que el tren se mantenga en las vías." Todos dieron un suspiro de alivio y empezaron a relajarse.

El tren no disminuyó la velocidad, pero sabiendo que el que estaba a cargo tenía el pleno control, eso los calmó.

Entonces, todo se trataba de un cambio de perspectiva y el conocimiento de que alguien tenía el control.

Cada mañana recitamos los cinco Alelukas. En el tercero decimos: "Fuego y granizo, nieve y vapor; vientos tempestuosos que cumplen Su palabra", estas últimas palabras en el versículo aparecen en forma singular, refiriéndose específicamente a los vientos tormentosos. Uno puede preguntarse, ¿por qué decimos la frase “Que cumplen Su palabra” sólo después de mencionar los vientos tormentosos? ¿Acaso el fuego, el granizo, la nieve y el vapor no cumplen también el mandato de Hashem?

Pero la respuesta es que cuando hay un incendio corriente, granizo, etc., nadie está demasiado preocupado o desesperado. Después de todo esto es normal. Vemos que el mundo está bajo control y el controlador es Hashem. Sin embargo, cuando se trata de vientos tormentosos, o mejor dicho de sucesos horribles, entonces uno no sólo se preocupa, sino que también puede entrar en pánico y decir que esto no es normal, ¿Dónde está el control de Hashem? Por lo tanto, David Hamelej enfatizó que incluso los vientos tormentosos están cumpliendo el mandato de Hashem. Cuando una persona se da cuenta de que todo proviene de Hashem, se da cuenta que no hay nada por qué entrar en pánico.

Sí, obviamente debemos clamar a Hashem que la tormenta que estamos experimentando actualmente se detenga de inmediato. Sin embargo, debemos saber que proviene de Hashem. Además, debemos darnos cuenta de que Hashem está con nosotros.

Para resaltar más este punto, Reb Meilaj Biderman relató lo que escuchó de Reb Mendel Futerfas.

Reb Mendel fue exiliado por el régimen comunista durante muchos años en Siberia. Un día, uno de los otros prisioneros sacó dos estacas y las clavó en la cima de dos montañas. Luego sacó una cuerda y la ató fuertemente alrededor de ambas clavijas, asegurándose de que la cuerda estuviera apretada y asegurada.

Subiéndose a la cima de una montaña, llamó a los otros prisioneros: “¿Quieren verme cruzar la soga hacia la otra montaña?”

“Definitivamente no”, respondieron. "No queremos que nos pidan que recojamos todos tus huesos."

Ignorándolos, comenzó a caminar sobre la cuerda y para su asombro llegó al otro lado. Una vez más preguntó: "¿Creen que puedo regresar caminando?"

“Sí, creemos que puedes, pero no es necesario. Ya has demostrado que eres capaz de hacerlo”.

Ignorando su respuesta, regresó, impresionando aún más a la multitud. Luego preguntó: "¿Creen que soy capaz de empujar una carretilla a través de la cuerda?"

“Definitivamente”, respondieron. “Si pudiste caminar, también podrás caminar con algo delante tuyo.”

"Entonces, ¿tengo algún voluntario para sentarse en la carretilla?" preguntó.

En ese momento, ninguno de los hombres dio un paso adelante. Pero un joven sí lo hizo. Subió la montaña, se sentó tranquilamente en la carretilla y fue trasladado por la cuerda.

Cuando estaban caminando de regreso montaña abajo, le preguntaron al joven: “¿Cómo estabas tan tranquilo y no te mostraste ni siquiera un poco nervioso?”

Sonriendo, el jovencito les respondió: “¿Sabes quién es ese hombre? Él es mi papá y cuando mi papá está conmigo, no hay nada de qué preocuparse”.

Por lo tanto, entrar en pánico o estar nervioso ante la situación, no, pero sí hacer Tefilá y declarar: “Tú eres nuestro Padre amoroso y misericordioso”, mostrá compasión revelada hacia Tus hijos, eso definitivamente sí.

jueves, 19 de octubre de 2023

METERNOS EN UNA CAJA. POR NUESTROS SOLDADOS


"Estás viviendo en una caja y me parece eso insensible."

Dos mujeres estaban conversando acerca de la situación en Eretz Israel y cuando una de ellas dijo que no había visto ninguna grabación de los ataques o de la guerra, su amiga hizo aquel comentario mencionado arriba.

Mientras Hashem se preparaba para inundar el mundo, le ordenó a Noaj que construyera una תיבה, un arca o caja, para que él y su familia pudieran sobrevivir a las devastadoras aguas. צהר תעשה לתיבה, 'hazle una ventana/claraboya al arca,' le dijo Hashem.

El Baal Shem Tov explica que la palabra צהר, que literalmente significa que brilla o resplandece, implica también una “ventana” al secreto de la supervivencia judía.

Usando las mismas tres letras, podemos obtener también la palabra צרה, que significa problema, desgracia, crisis. Si un yehudi está en crisis, R”L, rodeado por un mabul que amenaza con inundarlo, ¿cuál es la solución?

Metete en una caja.

La palabra תיבה, arca o caja, también significa palabra. Cuando enfrentamos problemas, la solución es meterse en las palabras de Torá y Tefilá.

Estas tres letras también pueden leerse רצה, querer. Entrar correctamente en la תיבה significa crear un רצה, un deseo y pasión por las palabras. Date cuenta de que estamos hablando con Hashem y que Él está escuchando. ¡Emocionate!

Y reconocé que nuestras palabras realmente marcan una diferencia. A través de nuestras palabras de Torá y Tefilá, tenemos la capacidad de transformar cualquier צרה, crisis, en צהר, un futuro brillante y resplandeciente.

Todos experimentamos sentimientos de dolor y pérdida, y la necesidad de hacer algo.
Es natural estar profundamente interesado (o incluso simplemente tener curiosidad) acerca de la situación en Eretz Isroel y pasar mucho tiempo siguiendo las noticias, los WhatsApps y demás. Pero una evaluación honesta de nuestras acciones puede ayudarnos a reconocer que podemos estar alimentando un falso sentido de propósito, como si al quedarse mirando los horrores estuviéramos de alguna manera aliviando la carga de una madre en duelo r"l. O que le estoy dando fuerza a los soldados de las FDI si sigo su progreso.

Las 'cajitas' que tenemos en nuestras manos o apoyadas en nuestros escritorios también brillan (resplandecen), pero concretamente no pueden marcar una diferencia real. En la mayoría de los casos, nos dejan sintiéndonos deprimidos, tristes, llenos de ansiedad y deprimidos.

Antes de meternos en esas cajas y permitir que su contenido inunde nuestras mentes y corazones, consideremos meternos en la caja de Hashem, Sus sagradas palabras. Decir Tehilim no sólo puede marcar una diferencia real para quienes sufren en Eretz Israel, sino que también puede ser una experiencia reconfortante para nosotros. Nos hace sentir más optimistas, esperanzados y tranquilos.

¡Imagínate el impacto si por cada minuto que pasamos online, dedicáramos en cambio un minuto a decir Tehilim!

Hashem también le ordenó a Noaj que trajera a otros a la Teivá con él. ¡Imagínate el impacto si en lugar de compartir contenido de nuestras cajas digitales tuviéramos un yehudi más que se sume con nosotros a las palabras de Torá o Tefilá!

¿Por qué Hashem trajo el mabul? “La tierra estaba corrompida ante Hashem y la tierra se llenó de robo.”

La palabra usada para robo es חמס. Seguramente esto no es casualidad.

El Baal Haturim señala que las palabras חמס y גהינם comparten el mismo valor numérico, 108. Hashem castigó a los malvados con el máximo sufrimiento del Infierno.

Dejemos que Hashem se encargue de Su parte para darles a todos los terroristas el infierno que se merecen, y hagamos nuestra parte entrando en nuestra caja donde nos mantenemos seguros a nosotros mismos y, lo más importante, a nuestros hermanos y hermanas.

Que Hashem consuele a todos aquellos que están sufriendo y que dé fuerza a quienes luchan y claridad a quienes toman las decisiones de seguridad. ¡Y que todos tengamos el mérito de ver la salvación definitiva con la llegada del Mashíaj, ya mismo!

A Gut Shabes,
Reb Mordejai Lipsker

miércoles, 18 de octubre de 2023

Heroico teniente de Tzahal se salvó gracias a llevar puesto los Tzitzit

Poco a poco, están comenzando a surgir historias del heroísmo individual frente a un mal indescriptible. Personas que dejaron todo y se apresuraron a salvar vidas, sabiendo muy bien que sus vidas pronto estarían en grave peligro, que estaban solos contra decenas de despiadados terroristas armados. Usando su ingenio e inventiva, muchos de estos héroes evitaron que ocurriera una tragedia mucha mayor aún. 

Uno de estos héroes es el teniente coronel Guy Madar de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Guy, oficial en carrera del ejército, vive más al norte y estaba celebrando Simjat Torá en Kiriat Gat, a 30 minutos en auto de Reim. Al enterarse de la incursión terrorista, Guy se subió a su auto y manejó a toda velocidad hacia el sur, llevando sólo su pistola personal. 

Al llegar a la región de Re'im, Guy vio a un soldado golani gravemente herido y lo llevó a su coche. Al mismo tiempo, un terrorista de Hamás disparó contra su coche, pero Guy maniobró y logró matar al terrorista a tiros. Guy tomó el arma del soldado y mató a otros cinco terroristas andando en motocicletas. 

Tras trasladar al soldado a un hospital de la zona, Guy se unió a un policía que viajaba hacia el sur y una vez más fueron atacados por terroristas. Guy y el policía resultaron heridos en sus piernas y el coche se salió de la carretera. Guy quedó en una zanja, pero desde allí logró eliminar a más terroristas, después de colocarse un torniquete en su pierna herida. Permaneció en la zanja durante dos horas junto a decenas de terroristas muertos cerca hasta la llegada de las fuerzas de Tzahal. Cuando las tropas israelíes lo vieron, pensaron que era uno de los terroristas porque vestía ropa de civil. Guy lloraba tratando de explicarles que era un soldado pero ya estaba muy débil por la pérdida de sangre. 

En el último momento, uno de los soldados dijo: “¡No disparen, tiene Tzitzit!” y así su vida se salvó dramáticamente. Guy fue llevado al Hospital Beilinson, donde fue operado y ahora está recibiendo tratamiento. 

La historia de Guy es inspiradora tanto por el coraje que demostró al viajar solo hacia el peligro como por la forma en que al final se salvó la vida.

lunes, 16 de octubre de 2023

PREVENIR GUERRAS FUTURAS | La respuesta del Rebe a las guerras en Israel - Video Especial


miércoles, 11 de octubre de 2023

50 años de la Guerra de Yom Kipur - Video Especial


NUESTRAS ARMAS ESPIRITUALES PARA DEFENDER A ISRAEL

La historia de la Guerra de Yom Kipur comenzó con reuniones de niños judíos meses antes. Israel debe protegerse por medios naturales, seguir consejos militares y evitar la intervención política.

lunes, 9 de octubre de 2023

Ni en el agua ni en el fuego

Ni en el agua ni en el fuego


Simjat Torá 5730, 1969


Un joven de 14 años observa atentamente a un hombre que bailaba como si no hubiera ninguna preocupación en el mundo. Sus pies se mueven a un ritmo que sólo su alma podría producir. Parece una llama, flameando una y otra vez, alcanzando un lugar más allá de todo lo que jamás haya conocido. "Wow," el muchacho piensa para sí mismo: "¿Cómo puede estar tan alegre ese hombre?"

"¿Cuál hombre?"

Sorprendido, el joven de 14 años no se dio cuenta de que había dicho esa pregunta en voz alta.

"¿Cuál hombre?" Su padre le pregunta de nuevo.

"Ese hombre", el joven señala al bailarín dando vueltas. "Debe ser el hombre más feliz del mundo."

Cuando su padre mira hacia donde señala su hijo y ve al hombre de barba negra con cinco niños a cuestas, sus ojos se llenan de lágrimas y suspira. "Ese hombre acaba de perder a su joven esposa, hace apenas seis días."

"Pero entonces, ¿cómo puede estar tan feliz, cómo es posible que baile así?"

"Porque hoy es Simjat Torá y es una Mitzvá bailar y estar alegre. Esto es lo que hace un yehudi; esto es lo que hace un verdadero jasid."

Aunque esta historia ocurrió antes de que yo naciera, la he oído muchas veces.

Era el año 5730 (1969) y, el segundo día de Sucot, un joven de 42 años perdió a su esposa (a causa de una leucemia ר"ל). Como era la costumbre, ya instituida por el Lubavitcher Rebe, cada año, en Simjat Torá, cientos de jasidim caminan y van, cerca y lejos a donde sea, a celebrar con yehudim de las sinagogas de toda Nueva York. Este hombre era uno de esos jasidim. Cada año, en Simjat Torá, llevaba a sus hijos pequeños a una pequeña sinagoga en East Flatbush donde bailaban con la Torá y se regocijaban con la comunidad. Ese año, 1969, aquel hombre joven hizo lo mismo (como todos los años). La abuela de los niños, la madre de su madre, los vistió con sus mejores ropas y los envió con su padre a East Flatbush.

Fue allí, en ese pequeño Shul, donde tuvo lugar este diálogo entre padre e hijo.

Después que terminó el baile en East Flatbush, el hombre con sus hijos regresaron caminando a Crown Heights. Dejó a sus hijos menores en casa con su abuela y se apresuró a ir a 770, donde el Lubavitcher Rebe estaba en medio de un Farbrenguen. Cada año, en Simjat Torá, antes de las Hakafot, el Rebe llevaba a cabo un emocionante Farbrenguen, en el cual hablaba durante varias horas, desarrollando las energías intrínsecas de Simjat Torá y de las Hakafot. El Farbrenguen consistía de varias charlas, cada una de ellas marcada por el canto de un Nigun, una melodía jasídica que a veces se remonta a cientos de años. El hombre de quien estamos hablando era uno de los que comenzaban los Nigunim en los Farbrenguen del Rebe.

El Shul en 770 Eastern Parkway estaba abarrotado hasta el techo; la gente se aferraba a las gradas y vigas tal como se aferraban a cada palabra del Rebe. Cuando el Rebe terminó un segmento de su Sijá, toda la multitud miró al jasid que acababa de enviudar para ver si comenzaría una melodía. Lo que ocurrió en esos instantes fue una de las experiencias más dramáticas en la vida de quienes asistieron a ese Farbrenguen. Un excepcional momento de la verdad...

Del silencio y susurro suspenso en el aire de miles de personas, su voz suave pero desafiante comenzó a cantar: 
"אוּו ווָאדיֶע מִי ניֶע פַּאטָאנִים,
אוּו אָגְניֶע מִי ניֶע זְגַארִים"
"Mi vadiem nye patonym, ub ognie mi nye sgarim", una vibrante melodía rusa jasídica que significa: "En el agua no nos ahogaremos, y en el fuego no nos quemaremos." El Rebe levantó la vista y miró fijamente al hombre, con una mirada penetrante y cómplice que es imposible de describir. De repente, el Rebe se levantó de su silla, empujándola hacia atrás con tal fuerza que casi se cae. El Rebe comenzó a bailar en su lugar, balanceándose hacia arriba y hacia abajo, balanceándose hacia adelante y hacia atrás, con increíble intensidad y pasión. Quienes estuvieron presentes cuentan que en todos estos años el Rebe nunca bailó -nunca antes y nunca después- de tal manera.

Mientras el Rebe movía sus brazos, dirigiendo el canto, la multitud se energizó cada vez más, cantando al unísono: "Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos! Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos!" Cantaban cada vez más y más rápido, como si estuvieran en trance.
Las personas presentes describieron más tarde la increíble visión de este frágil hombre que acababa de experimentar una devastación total, balanceándose hacia adelante y hacia atrás - rodeado por oleadas de gente, guiado por el propio Rebe - cantando: "Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos", nada puede vencer nuestro espíritu - como si Di-s no acabara de llevarse a su esposa, como si fuera el hombre más feliz del mundo.

Todos se derritieron en el baile y la canción. La alegría y las lágrimas se disolvieron en una danza trascendente; una danza que capturó la esencia de la alegría y el dolor, el éxtasis y la agonía: el núcleo indestructible de la vida misma. En ese momento todo y nada tenía sentido. _"Mi Vadiem Nye Patonym, Ub Ognie Mi Nye Sgarim"_, "Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos."

Momentos como ese se congelan en el tiempo.

~ ~ ~

20 años más tarde - 5750, 1989

Entra una llamada telefónica a una importante organización infantil judía en Crown Heights: Tzivot Hashem.

"Hola", dice la voz al otro lado de la línea. "Soy fulano de tal y me gustaría patrocinar los programas infantiles de Simjat Torá."

"Ok, perfecto", responde alegremente el hombre empleado en la organización. "Pero, si se me permite preguntar, ¿por qué tiene este interés particular en los programas infantiles de Simjat Torá?"

"Bueno, verás, cuando yo era niño, cada Simjat Torá mi padre y yo íbamos a una pequeña sinagoga en East Flatbush para celebrar. Un año, cuando tenía catorce años, mientras observaba a las pocas personas bailando en la ronda, noté a un hombre que parecía tan feliz, como si todo en el mundo fuera perfecto. Me quedé allí estático, preguntándome cómo este hombre podía irradiar tanta alegría. Le hice esta pregunta a mi padre, y mi padre me informó lo siguiente: "Este hombre acaba de perder a su esposa, pero dado que es un verdadero josid y la Torá dice que uno debe alegrarse en Simjat Torá, él está alegre. Esto me dejó una gran impresión: que un judío pudiera dejar de lado todo su dolor y sufrimiento y estar alegre sólo porque alegrarse es una Mitzvá era algo simplemente increíble para mí, así que (ahora que b"h estoy trabajando etc) decidí que me gustaría ayudar a otros niños a celebrar la felicidad y la alegría de Simjat Torá."

~ ~ ~

17 años más tarde: 5767 - 2006

El 23 de Jeshvan del 2006, el hombre de esta historia, Reb Tzvi Hirsh Ganzburg, quien perdió a su esposa en 1969, se re-encontraría con ella para acompañarla en el Olam Habá. Sin embargo, sus nietos, su "vida", siguen vivos. Han formado familias y comunidades, han cambiado la vida de muchísimas personas y continúan haciendo del mundo un lugar mejor.

La historia de aquel jasid joven me ha enseñado mucho: incluso en los momentos más tristes, incluso cuando todo parece perdido, con un poco de alegría, un poco de baile, todo puede cambiar.

Y es cierto: "Ni en el agua nos ahogaremos, ni arderemos en el fuego."
¿Cómo lo sé?
Porque yo mismo soy la prueba viviente. Mi madre era la menor de aquellos cinco niños que caminaban con su padre hasta ese pequeño Shul en East Flatbush 42 años atrás.

Por Mendel Jacobson
Traducido por JasidiNews©

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lunes, 2 de octubre de 2023

Uná Mitzvá costosa - Maise para Sucot


Todo Berditchev estaba en un dilema. Sucot estaba por llegar y no había un solo Etrog en toda la ciudad. El Rebe, Rav Levi Itzjak, le indicó a un grupo de sus jasidim que esperaran en un cruce cercano a la entrada de la ciudad con la esperanza de encontrar algún transeúnte que contara con un Etrog. Efectivamente, pasó una carreta por aquella ruta con un hombre que llevaba consigo un Etrog inusualmente hermoso. Estaba de camino de regreso a su casa. El problema era que su casa estaba en una ciudad lejana y sólo estaba en Berditchev simplemente de tránsito.

Llevaron al desconocido ante su Rebe, quien inmediatamente le suplicó que se quedara a pasar el Jag con ellos y que, al prestarles su Etrog, permitiría a toda la comunidad, incluyendo al Tzadik mismo a cumplir con la Mitzvá de las Cuatro Especies. El extraño no estaba de acuerdo. Iba de camino a casa para pasar el Yom-Tov con su familia. ¿Cómo podía alterar de repente su alegría festiva? El Tzadik le prometió Brajot de riqueza e hijos, pero ni siquiera esto ayudó. Tenía, gracias a Dios, riqueza e hijos, y no necesitaba nada.

Entonces el Tzadik le dijo: "¡Si me haces el favor, te prometo compartirte mi parte en el Oilom Habo! (Mundo Venidero)"

El desconocido cambió inmediatamente de opinión y accedió a quedarse en Berditchev para Yom Tob. El Tzadik estaba encantado, al igual que toda la comunidad, y así también lo estaba el extranjero.

Ahora bien, en ese momento el Tzadik emitió una orden en secreto a toda la gente del pueblo de Berdichev: nadie debía permitir que este invitado comiera en su Sucá. Nadie podía adivinar cuál podría ser la razón, pero era una orden del Rebe.

La primera noche del Jag, aquel hombre regresó ingenuo del Shul en dirección a la habitación que había alquilado en la casa de alguien. Allí, adentro, encontró todo preparado: vino para Kidush, dos Jalot, velas y una comida festiva. Quedó estupefacto. ¿Podría ser que el jefe de familia, un judío tan honrado y observante, no tuviera una Sucá?

Salió al patio y encontró una Sucá construida perfectamente como lo exige la halajá. En su interior pudo ver a su anfitrión y a toda su familia sentados felices alrededor de la mesa. Pidió ser admitido, pero le fue denegado el permiso para comer allí. ¿Por qué?! No hubo respuesta.

Un tanto abatido, procedió a visitar a las familias vecinas, cada una de las cuales encontró sentada felizmente en su Sucá. Suplicó que lo dejaran entrar, sentarse y comer allí, pero en cada caso la respuesta era una misma y desconcertante negativa.

Finalmente concluyó que detrás de todo esto habrá alguna indicación del Tzadik. Consternado, corrió a su casa y le preguntó: "¿Qué está pasando?! ¿Qué hice para merecer esto?"

Reb Levi Itzjak le respondió: "Si renuncias a reclamar la promesa que te hice respecto al Oilom Habo, inmediatamente daré la orden de que seas admitido en una Sucá..."

El extraño estaba sorprendido y shockeado, pero guardó silencio. ¿Qué haría ahora? Por un lado, tenía consigo la promesa del Tzadik de que le compartiría su parte en el Mundo Venidero. Por otro lado, había una Mitzvá esperando ser cumplida: comer en una Sucá.

Luego de pensarlo unos instantes, la Sucá prevaleció. Era impensable; eso es lo que era: que un judío como él, que durante toda su vida había observado la Mitzvá de la Sucá, ¿no lo haga este año? Todo Am Israel sentados en sus Sucot esa noche - y él estaría comiendo como un gentil, en su habitación adentro, D-os libre?

Le dijo al Tzadik que lo eximía inmediatamente de su promesa respecto al Mundo Venidero y (a pedido del Tzadik) incluso le dio la mano en confirmación. Luego se fue y comió calmadamente su Seudá en la Sucá de alguien.

Tan pronto como terminó el Yom Tob, Reb Levi Itzjak lo llamó.

"Ahora", dijo, "por la presente te devuelvo mi promesa. Quería que aprendieras, hijo mío, que no quería que obtuvieras tu parte en el Mundo Venidero a tan 'bajo' precio, mediante una negociación fácil.. Quería que te lo ganaras a través de tus obras. Es por eso que dispuse las cosas de tal manera que debieras ser puesto a prueba con respecto a la Mitzvá de la Sucá. Ahora que has superado la prueba y demostrado el máximo sacrificio personal para cumplir esta Mitzvá, realmente te mereces compartir mi porción en el Olam Habá!"

Fuente: A Treasury of Chassidic Tales on the Festivals (Uri Kaplun)