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lunes, 5 de diciembre de 2022

Increíble historia surge luego que el rabino rechazara una donación de $ 13.000


Un hombre llamó al Centro Comunitario MADA de Jabad en Montreal y ofreció una donación de $13,000 con una solicitud que el rabino no podría cumplir. El contratiempo hizo que un trágico evento familiar cerrara un círculo en un increíble giro de acontecimientos. 


Por Mendel Levy – COLlive 


Había sido un día intenso para David Kakon, un hombre de negocios, Lubavitcher, de Montreal, Canadá. Recientemente había donado una mezcladora de masa industrial para el Centro Comunitario MADA, a fin de agilizar el tedioso proceso de hornear miles de Jalot para su distribución cada semana.

MADA, con sede en el barrio Côte-des-Neiges de Montreal, ha pasado de ser un pequeño centro de Jabad a una dirección central en la ciudad en la lucha contra la pobreza. Dirigido por el Sheliaj Rab Jaim Shlomo Cohen, el personal y los voluntarios preparan y distribuyen paquetes de alimentos y comidas para miles de personas necesitadas. 

Kakon le pidió a su amigo Solomon Moryoseff, que es electricista, que conectara el mezclador a tiempo para el próximo evento. Mientras estaba allí, una persona llamó pidiendo hablar urgentemente con el rabino Cohen. Kakon dijo que el rabino Cohen no estaba allí en ese momento y ofreció su propia ayuda. 

El hombre, a quien llamaremos Lior, dijo que quería donar $13.000 para la nueva Mikve que el rabino Cohen está construyendo y que lleve el nombre (y en memoria) de su hermano. Kakon se comunicó con el rabino Cohen por teléfono y escuchó que los costos eran en realidad mucho más altos de lo que Lior estaba ofreciendo. 

Kakon se comunicó con Lior y le preguntó amablemente cuál era su motivación para hacer una dedicatoria en memoria del hermano y por qué específicamente esa cantidad. La historia que Lior le contó no se la esperaba, en absoluto. “Nos criamos en Montpellier, una ciudad importante al sur de Francia”, comenzó Lior. “Poco después de que mi hermano naciera en 1972, contrajo una rara forma de cáncer y falleció a los seis meses de edad. Un vecino le sugirió a mis desconsolados padres que enterraran a su hijo en el cementerio local y que olvidaran que alguna vez existió. Lamentablemente, mis padres siguieron su consejo. 

“Años más tarde, en 2010, mi hermano mayor Ron comenzó a experimentar terribles pesadillas, que se repetían noche tras noche. En sus sueños, escuchaba el sonido de un bebé llorando histéricamente. Sin saber qué hacer, buscó el consejo de un Mekubal (Kabalista) en París. Al enterarse del fallecimiento de nuestro hermanito, el rabino le dio instrucciones de averiguar dónde estaba enterrado el bebé y ver si había sido enterrado correctamente. 

“Sin saber por dónde empezar, Ron trató de llamar a un cementerio en nuestra ciudad natal, pero obtener información acerca de la tumba de un niño judío en un cementerio gentil no encontró mucha simpatía entre el personal. Pensaron que no era más que un lunático delirante.

“Sin muchas opciones, un amigo sugirió comunicarse con un rabino local para obtener ayuda. Así que Ron contactó al rabino de Jabad en Montpellier, quien se mostró comprensivo y dijo que personalmente se ofrecería a ayudar en lo que pueda. El rabino y su hijo condujeron de cementerio en cementerio, buscando la tumba, pero no tuvieron éxito. 

“Finalmente, llegaron a un cementerio y le explicaron la situación al personal, quienes sorprendidos preguntaron por qué vinieron ese día específicamente. Mirando a su alrededor, el rabino y su hijo se horrorizaron al encontrar un equipo de excavadoras que preparaba su equipo. Estaban a punto de remover la tumba misma del bebé que habían estado buscando. 

“Los trabajadores del cementerio les informaron de una ley en Francia que establece que si no se pagan ciertos impuestos por un terreno de entierro por 12 años, el cementerio puede retirar esos terrenos para dejar espacio a otros. Como esta tumba no había sido pagada, ese día estaban sacando los restos para cremarlos.”

El rabino pagó inmediatamente los honorarios necesarios para que se retrasara la destrucción de la tumba. Luego lo llamó a Ron para informarle que había encontrado la tumba perdida. 

Ron se tomó un avión desde París y fue directo al cementerio con el rabino y un Minian. Recitó el Kadish y Tehilim en lo que fue una experiencia profundamente emotiva para los presentes. Algunos incluso se veía que soltaban unas lágrimas. 

Luego de esa ceremonia de Kadish, Ron regresó a casa. “Los terribles sueños que estaba teniendo cesaron”, le dijo su hermano Lior. 

Lior concluyó su historia diciendo que la familia, que no tiene muchos recursos, comenzó a ahorrar dinero y recientemente dedicó una Torá en memoria de su hermano pequeño. “Nos quedaron $13.000 y queríamos donarlos también”, explicó. 

Al escuchar la notable historia por teléfono, Kakon sugirió que Lior donara el dinero a una causa o proyecto menos costoso que una Mikve. Como Lior también era residente de Montreal, Kakon mencionó un Sheliaj de Jabad en la ciudad. 
Le comentó a Lior que el rabino Shimon Partouche se había mudado recientemente a la ciudad y abrió un Beit Jabad para atender las necesidades de los pacientes judíos en MUHC, el Centro de Salud de la Universidad McGill. 

“¡Esta sería una combinación perfecta!” Kakon le dijo. “Hacer una donación a un centro que ayuda a familias con niños enfermos sería la manera perfecta de honrar a tu difunto hermano, quien contrajo una enfermedad cuando era niño.”

Y agregó: “El rabino Partouche actualmente está recaudando fondos para construir un pequeño Shul en su centro y estoy seguro de que tu donación marcará una gran diferencia”.

Su entusiasta sugerencia fue recibida con un largo silencio del otro lado del teléfono. 
Kakon primero pensó que a Lior no le gustó tanto la idea, pero luego se escuchó la voz de Lior.
 “¿Me repetís el nombre de ese Rabino?” preguntó Lior. 
"Partouche. Rab Shimon Partouche. ¿Lo conoces?"

 “¡El que ayudó a mi hermano en Montpellier fue el rabino Partouche!!” Lior respondió en estado de shock. 

Kakon luego llamó al rabino Shimon Partouche y le preguntó si conocía a la familia o los detalles de esta historia. El rabino Partouche respondió que no solo estaba familiarizado con esta historia, sino que él era el niño que, hace 12 años, había acompañado a su padre, el rabino Peretz Partouche, en la búsqueda por todos los cementerios de Montpellier para encontrar la tumba de un tierno bebe judío justo antes de que fuera destruido...

El final feliz de esta increíble secuencia de Hashgajá Pratit es que Lior donó un Aron HaKodesh y otros muebles al nuevo Shul del Beit Jabad que atiende y se dedica de los enfermos en Montreal, recompensando la amabilidad de la familia Partouche y manteniendo vivo el recuerdo de su hermano. .

viernes, 2 de diciembre de 2022

9 de Kislev - Miteler Rebe - Maise con Reb Hilel Paritcher: Escapando de madrugada

Reb Hilel nació en el año 1794 en la ciudad ucraniana de Jomitz. Muy pronto todos notaron sus excepcionales aptitudes, y se lo llamó el 'Ilui de Jomitz'  [El genio de Jomitz]. Ya a la edad de trece años estaba bien versado y experto en Shas y Poskim. estudió los libros de Kabalá y hacía Tefilá acorde a las Kavanot del Arizal. Su padre, Reb Meir, era un jasid de Chernobil.

Un día, uno de los más grandes Jasidim del Alter Rebe, Reb Zalman Zezmer, visitó el pueblo. Era un erudito y poseía una mente aguda. En ese momento, Reb Hilel estaba sentado en el Beit Midrash y estudiando en Jabruta. Cuando vieron a Reb Zalman, los dos decidieron acercarse y preguntarle acerca del jasidut de Jabad. "¿El Jasidut vendría a ser una explicación de la Torá del Arizal?", le preguntaron.

"Ese es un error", respondió Reb Zalmen. "Kábala y Jasidut son dos cosas". Les explicó qué es Jasidut Jabad y les demostró con ejemplos algunas de sus ideas más profundas.

Reb Hilel comenzó a estudiar el Tania y, luego de esto, deseó conocer y encontrarse con el Alter Rebe. Esto nunca se dio;  una vez llegó a escuchar su voz pero no lo vio. Luego, el Alter Rebe falleció (en el año 1813) y su hijo, Rab Dovber, conocido como el 'Míteler Rebe', ocupó su lugar.

El rumor sobre los profundos Maamarim pronunciados por el Míteler Rebe llegó a oídos de Reb Hilel, quien decidió emprender viaje a Lubavitch. Se lo comentó a su esposa y ella dio su consentimiento.

Mientras tanto, su esposa visitó la casa de sus padres y les contó que su esposo planeaba ir a Lubavitch. Esto hizo que su padre se sobresaltara, corrió a lo de su Rebe, Rab Mordejai de Chernobyl, y le contó acerca de la decisión de su yerno.

"Pídele a tu yerno que venga de inmediato", ordenó el Rebe. Reb Hilel se apresuró a ir a ver a Rab Mordejai. "¿Es cierto el rumor de que quieres ir a Lubavitch?", le preguntó el Rebe de Chernobil a Reb Hilel. "Efectivamente", respondió. "La pasión por aprender el Jasidut Jabad arde como un fuego dentro mío."

Rab Mordejai respondió con dureza: "Sabelo, la Neshamá de tu padre guardaba una relación intrínseca ('le pertenecía') al alma de mi padre (Nishmató Eden), y tu alma tiene una pertenencia intrínseca con mi alma. Si te desconectas de mí, te desconectarás de tu raíz espiritual y por lo tanto terminarás tirado con tu ombligo hacia arriba...". Este era un claro indicio que Reb Hilel por su proceder terminaría con terribles consecuencias, J"V.

Sin embargo, Reb Hilel se mantuvo firme en su opinión. “Pase lo que pase, no cambiaré mi decisión”, le dijo a su esposa.

Después de esto, Rab Mordejai le pidió a Reb Meir que vigilara de cerca a su yerno y que evitara a toda costa que fuera a Lubavitch. El suegro incluso ordenó a todos los carreteros de la ciudad que no llevaran a Reb Hilel.

La agenda diaria de Reb Hilel comenzaba temprano en la mañana. De madrugada iba al Beit Midrash, estudiaba y rezaba, y luego estudiaba con algunos jóvenes.

Era una mañana rutinaria de invierno. Como de costumbre, Reb Hilel se levantó, tomó su Talit y sus Tefilín y salió de la casa. Nadie sospechó que su rumbo no era hacia el Beit Midrash esta vez. Reb Hilel dio media vuelta y se fue caminando hacia el pueblo cercano.

Después de rezar Shajarit allí, se dirigió a un cochero local y le pidió que lo llevara a Lubavitch. Este aceptó de buena gana y partió con él.

Reb Hilel instó al carretero a acelerar los caballos. Temía que se descubriera su desaparición y que hubiera quienes lo persiguieran. Los caballos galoparon, y en cierto momento la carreta volcó,  Reb Hilel salió arrojado, quedó tendido en el suelo con la carreta encima. El cochero a duras penas logró levantar la carreta y salvar a Reb Hilel, pero Reb Hillel le ordenó que aún así continuara el viaje y que no se demorara.

Cuando llegaron a Lubavitch, Reb Hilel entró en la habitación del Rebe con un temor y reverencia sagrados. El Rebe lo miró y le dijo: "El que le dijo al aceite que prenda e ilumine, le dirá al vinagre (en hebreo JOMETZ) que encienda también. También de Jomitz, irradiará luz".

"Rebe, tengo miedo de la Klole (maldición) de Rab Mordejai", Reb Hilel expresó su temor por las palabras explícitas que le dijo el Rebe de Chernobyl.

"No tienes de qué temer", le aseguró el Rebe. "Piénsalo: si Rab Mordejai es 'A Guter Id' (' un buen judío', un apodo para referirse a un Rebe o Admur), entonces una buena persona no te hará nada malo. Y si no lo es, entonces no tienes nada que temer de lo que él diga."

Un momento después, el Rebe le preguntó: "¿Qué fue lo que te dijo?"

Reb Hilel respondió: "que terminaré acostado con el ombligo hacia arriba..."

El Rebe hizo un gesto de anulación con su mano y le dijo: "Sucede en el invierno que la carreta se vuelca y termina uno tendido con el ombligo hacia arriba. No hay nada de malo en eso. De ahora en adelante no tienes nada que temer, ya que la maldición ya se te ha cumplido."

Reb Hilel quedó conmovido por el Ruaj Hakodesh del Rebe, se aferró a él con gran amor y se convirtió en uno de sus mejores discípulos. Fue conocido como un Gaón excepcional en Torá y un gran meticuloso de las Mitzvot. También fue dotado de un sentido musical admirable y compuso profundas melodías, estimulando el corazón y el alma.


Fuente: Shmuot Vesipurim. Adaptado por Sijat Hashabua #1874

jueves, 1 de diciembre de 2022

"Torá Tzivá..." tuvo un efecto 45 años más tarde

En la década de 1960, un joven Jabadnik se hizo amigo de un vecino, lo llevó al Shul y le enseñó el pasuk de "Torá Tzivá". El efecto completo de sus acciones solo se le reveló casi cinco décadas después...

La historia comenzó durante la pandemia del Covid-19, cuando el rabino Mendel Kaplan, Sheliaj de Thornhill, Ontario, y director de Jabad Flamingo, recibió una llamada telefónica. Del otro lado de la línea estaba un hombre que se presentó como Jonathan Weiss.

Jonathan tenía una solicitud para el rabino Kaplan: quería unirse a su Shul. Explicó que hasta entonces se dirigía (tenía que conducir) a un shul más alejado, pero ahora, a medida que se volvió más frum, quería asistir a un Shul más cercano al que pudiera ir caminando.

Era extraño recibir tal pedido en esos días, cuando incluso los asistentes regulares no se presentaban en el Shul, pero Jonathan era un tipo diferente.

Rápidamente se convirtió en un miembro pleno de la Kehilá, siempre con una sonrisa en su rostro y listo para un Lejaim. También siguió creciendo en su Idishkait, cambiando prácticamente su vida de un extremo al otro. Y así las cosas continuaron progresando.

Este año, siendo un año de Hakhel, el rabino Kaplan decidió realizar farbrenguens en los hogares de los miembros de la comunidad. Cuando comenzó a planificar el Farbrenguen de Rosh Jodesh Kislev, se dirigió a Jonathan y le preguntó si quería ser el anfitrión. Aceptó con gusto y más de 50 personas se unieron al Farbrenguen.

Hacia la medianoche, la multitud ya se había reducido y solo quedaban 5 personas. Jonathan, que estaba ya luego de unos cuantos Lejaim's, decidió compartir la historia de su vida.

“Entonces, ¿por qué me uní a un Shul ortodoxo? ¿Qué me llevó a convertirme en shomer Shabat? comenzó Weiss. “Bueno, tengo un recuerdo de mi infancia que no me da tregua y no dejo de recordar.”

“Nací hace unos sesenta años en Montreal. Mi vida fue difícil: mi padre se fue de casa y dejó a mi madre con tres niños pequeños. Pude haber terminado en la calle, pero un chico de mi edad se convirtió en mi amigo.

“El niño, cuyo nombre recuerdo muy bien: Yoine (Yona, con acento idish-ruso) insistía en invitarme y llevarme al Shul cada Shabat. Cada mañana de Shabat, caminábamos juntos a la Yeshiva Shul, que era un lugar cálido y acogedor. El padre de Yoine incluso me dio un Sidur como regalo.

“También había otro chico, un amigo de Yoine que me motivó a memorizar el pasuk de Torá Tzivá. Me dijo que si lo hacía me daría un premio.

“Pasaron los años, mi familia se mudó y ya no tuve más contacto con Yeine. A pesar de no tener casi ninguna conexión con algo de judaísmo durante esos años, esas caminatas al Shuls no me dieron descanso. De hecho, cuando más tarde conocí a una chica no judía, y estábamos pensando seriamente en casarnos, me detuve a último momento, sin poder seguir adelante.

Jonathan dijo que más tarde se casó con una mujer judía, su esposa Allison Weiss, y ella sí estaba algo más conectada con la comunidad judía. Pero los recuerdos de su juventud eventualmente lo trajeron de regreso, y se encontró uniéndose y volviéndose miembro de la Kehilá de Jabad.

“A pesar de todas las dificultades por las que pasé en mi vida, hubo una cosa a la que nunca renuncié: el Sidur que recibí del padre de Yoine”, dice Jonathan. “Todavía está aquí, apoyado en un estante y continúa dándome esperanza.

“Pero hay una cosa que todavía me vuelve loco…”, dijo. “¿Dónde está Yoine? Desde 1977, hace más de 45 años, no lo he visto.”

El rabino Kaplan dijo de inmediato que quizás sepa la respuesta... Conoce a un Yoine, que creció en Montreal y tiene la edad aproximada. De hecho, ese Yoine (en el que estaba pensando), era el Rab Yoine Shur, que vive allí mismo en Toronto!

Justo en ese instante, ignorando el reloj que marcaba pasada la medianoche, el rabino Kaplan llama por teléfono al rabino Shur.

"¿Conociste una vez a un chico, Jonathan Weiss, de Montreal?"

"¡¿Qué?!" Rabí Shur respondió. “¡¿Jonathan?! Es uno de mis recuerdos favoritos de la infancia, ¡pero no lo he visto en más de 40 años!”.

Diez minutos después, el rabino Shur aparece en la casa de Weiss y los dos amigos de la infancia se reencuentran. Un encuentro muy emocionante.

“Si ese abrazo que se dieron cuando se vieron por primera vez hubiera estado conectado a una planta de energía, podría haber generado electricidad que daría calor a todo Kiev…”, comentó el rabino Kaplan.

Los dos amigos comenzaron a hacer farbrengen juntos, y el rabino Shur compartió el dato que el niño que le había enseñado a Jonathan el “Torá Tzivá...” era Mendel Gurary, hoy un shliaj en Amberes, Bélgica.

“Es realmente impresionante. Puedes ser que un niño olvide todo, pero no puedes quitarle los pasos que caminaron hacia el shul, las manos que abrazaron el Sidur y la boca que dijo el Pasuk de Torá Tzivá”, dijo maravillado uno de los presentes.

martes, 29 de noviembre de 2022

Un ladrón da Tzedaká


Habiendo perdido a su padre a una temprana edad Moishe Leib Erblij (1745-1807) trabajaba para mantener a su familia, sin embargo, esperaba con ansias el día en que podría dedicarse al estudio de Torá. Sus esperanzas se hicieron realidad cuando su madre heredó una gran suma de dinero que le permitiría volver a la escuela.

Viajó a una Yeshivá en Mikulov (ubicada hoy en la República Checa), donde se hizo amigo del Rabino principal de la ciudad, Rav Shmuel Shmelke (1726-1778).

Un día, la esposa del rabino se quitó el anillo mientras se preparaba para lavarse las manos en la bomba de agua al lado de su casa. Un ladrón local, que observaba desde cerca, le robó el anillo y se fue corriendo. Cuando su esposo escuchó la conmoción, le dijo a Moishe Leib: "¡Rápido, persigue al ladrón y dile que el anillo es suyo, pero que sepa que vale cien coronas, no menos!"

El joven persiguió al ladrón hasta alcanzarlo  y l transmitió el mensaje. Esperando una paliza, el ladrón quedó sorprendido ante el mensaje compasivo de Moshe Leib y decidió devolver el anillo. Pero Moshe Leib insistió: "El rabino te lo dio como un regalo con todo su corazón."

Confundido, el ladrón dijo: "Si el rabino es una persona así, definitivamente no quiero quedarme con ninguna de sus posesiones." 
"Si quieres hacer algo positivo, compra joyas para una novia huérfana", respondió Moshe Leib.

El ladrón estaba tan conmovido por la experiencia, que decidió cambiar su vida y ganarse la vida honestamente y proveer a partir de ahora a los necesitados.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Estudio de Torá #13


¡SIMPLEMENTE TENGO UNA TAIVE!


Una de las nuevas ideas que introdujo el Rebe en Lubavitch es el concepto del Colel. El Rebe explicó la razón de esto en el Farbrenguen de Jaf Av 5733: “¡Simplemente tengo una taaive (deseo) que yungerlait se sienten y estudien!” 
El Rebe supervisó de cerca el estudio y el desarrollo de los yungerlait y, a veces, expresó su decepción ante los Roshei Hakolel. 
En un Yejidut de 5735 con el Rosh Hakolel Tzemaj Tzedek de Yerushalaim, Harav Jaim Sholom Daitch, el Rebe le dijo lo siguiente: “En Lubavitch y en Kremenchug no había Kolelim. Mi propósito al instituir el Kolel fue únicamente permitir que aquellos que poseen un entusiasmo ("koj") en el estudio, continuaran haciéndolo. 
“Cuando un joven Kolel camina por la calle, debería detener a alguien para decirle: '¡Hoy he descubierto una nueva explicación para la opinión del Tana Sumjus!'”

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Por qué un francés de 88 años lloró mientras todos bailaban en el Kinus Hashlujim

Anécdota N°2
Por qué un francés de 88 años lloró mientras todos bailaban en el Kinus Hashlujim

Por Chabad.org

Fue un momento que conmovió los corazones de  judíos de todo el mundo: un débil octogenario agitando su bastón con alegría seguido de un repentino estallido de lágrimas.

La escena se desarrolló cuando el rabino Moshe Kotlarsky, vicepresidente de Merkos LeInyonei Jinuj, dio la bienvenida a los Shlujim de Eretz Israel durante el "Roll Call" el llamado y pase de lista de todos los países en la Conferencia Internacional de Emisarios de Jabad-Lubavitch (Kinus Hashlujim) y la orquesta en ese instante comenzó a tocar un vibrante Nigun (melodía jasídica) con las palabras del Pasuk de la profecía de Ishaiahu: “Planeen consejo, más será frustrado; digan una palabra y no tendrá éxito, porque Di-s está con nosotros”, deseando las bendiciones de seguridad y protección de Di-s al contingente israelí.

En ese momento, Shlomo Soria, de 88 años, quien estaba sentado con la delegación de Francia, saltó de su silla y comenzó a bailar y agitar su bastón en el aire, llorando lágrimas de alegría.

Soria es un ciudadano francés y veterano de Tzahal (Fuerzas de Defensa de Israel). Su rabino, Rab Mordejai Ben Naftali de Jabad-Lubavitch de Bondy, Francia, le cuenta a Chabad.org: “Cada año, durante 10 años, iba a Israel como voluntario. No hablaba una palabra de hebreo”.

Hace ocho años, el yerno de Soria llamó a Ben Naftali y le dijo que quería acompañarlo con su suegro en un próximo viaje a Nueva York. Explicó que a Soria le habían diagnosticado un cáncer terminal y los médicos le dieron dos meses de vida. “Sentí que era una gran responsabilidad, pero lo hicimos”, recuerda el rabino. Fueron al Ohel y oraron. “Lloró allí”, dice Ben Naftali.

Cuando regresaron a Francia, el anciano Soria fue a sus médicos para un seguimiento, y enterarse que el cáncer había desaparecido. Desde entonces, Soria se ha unido a Ben Naftali en tres viajes más a Nueva York. Este es su cuarto viaje, para asistir al Kinus.

Mientras Soria comenzaba a bailar, el Sheliaj de Jabad en la isla caribeña de S. Lucía, Rab Avraham Super, comenzó a filmarlo. En el video, se puede ver a Soria bailando y agitando su bastón enérgicamente, mientras lágrimas de pura alegría corren por su rostro. Habiendo presenciado tanto en su vida, Soria estaba visiblemente conmovido por la explosión de orgullo judío que lo rodeaba. Desde que se publicó, el video ha acumulado decenas de miles de visitas en las redes sociales.

“Él siempre quiere venir a Nueva York para agradecerle al Rebe”, termina dicendo Ben Naftali, hablando desde el Ohel, antes de que él y Shlomo Soria vuelen de regreso a Francia.





2 pequeñas anécdotas del reciente Kinus Hashlujim 5783 - Año de Hakhel



Anécdota N° 1

El Sheliaj Reb Shully Leverton cuenta:

Cuando salía del Banquete y caminaba en dirección hacia mi auto, un poilishe josid se me acercó y me preguntó si podía acercarlo al estacionamiento (donde había dejado su auto), que quedaba a media milla de distancia fuera del estacionamiento del salón. Mientras lo conducía, le pregunté quién era. Me dice: me llamo Mordejai, soy un Josid de Gur y conozco a muchos Shlujim. Sin embargo, vengo todos los años al Kinus para expresarle Hakarat Hatov al Rebe por la Broje que me dio. 
Hace casi 3 años mi esposa pasaba un embarazo muy muy difícil y riesgoso. Los médicos nos dijeron que el bebé no sobreviviría y que, incluso si lo hiciera, estaría gravemente discapacitado y que viviría así toda su vida. Mi padre me llevó a muchos Tzadkim y Yehudim Kedoshim para Brojes, pero a medida que avanzaba el embarazo, los médicos nos dijeron que ahora estaban aún más seguros de que su diagnóstico sombrío efectivamente iba a suceder. Fue entonces que mi abuela me contó algo muy especial: cuando ella estaba embarazada de mi padre también tuvo problemas graves y fue al Lubavitcher Rebe, quien le dio una Broje y todo salió bien. Entonces ella me dijo que yo también debería ir ahora a lo del Rebe. Mi esposa y yo fuimos al Ohel. Hicimos Davenen allí y le prometimos al Rebe que le pondríamos a nuestro hijo Menajem Mendel. Boruj Hashem, nuestro hijo nació sano y muy pronto será su Opshernish. Le pregunté a Mordejai si volvió alguna vez al Ohel con su hijo. Me dijo: "Pero por supuesto!! Vamos juntos, la familia cada Motzaei Shabat. Excepto los Yomtov's no hemos perdido de visitar ni una sola vez." 
Ashreinu!


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