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miércoles, 28 de julio de 2021

20 de Av: Rab Leivi Itzjok

El 20 de Av, marca el Yortzait (aniversario del fallecimiento) del Rab Leivi Itzjak Schneerson, padre del Lubavitcher Rebe. Rav Levi Itzjak fue un gran sabio y erudito, un formidable acervo de conocimiento talmúdico y kabalístico. Pero quizás la dimensión más singular de su carácter fue su inquebrantable compromiso con el judaísmo y la total ausencia de miedo con la cual expresó ese compromiso.

Una noche de 1935, en medio de la más feroz opresión estalinista, una mujer tocó a su puerta. “Vengo de una ciudad lejana cuyo nombre no puedo mencionar. En aproximadamente una hora, estarán llegando mi hija y su prometido. Ambos ocupan altos cargos gubernamentales y por eso su venida aquí está plagada de riesgos. Han aceptado casarse de acuerdo con la ley judía, siempre y cuando se lleve a cabo la ceremonia en su casa."

Rav Levi Itzjak dio su consentimiento y se dispuso a reunir un Minian para la Jupá. En media hora, logró traer a otros ocho hombres a su casa. Pero faltaba un décimo. En la planta baja del edificio donde vivía Rav Levi Itzjak vivía un joven judío que había sido contratado por las autoridades comunistas para seguir de cerca lo que sucedía en la casa de Rav Levi Itzjak. Rav Levi Itzjak sabía muy bien quién era esta persona y cómo trabajaba. Sin embargo, al faltar un décimo, fue a buscarlo...

"Necesitamos un décimo hombre para Minian para que una joven pareja judía pueda casarse", le dijo a su vecino.

"¡¿Y me buscas a mí para eso?!" el vecino respondió completamente asombrado. Y, sin embargo, consintió en participar de aquel minian y no informó (a las autoridades) acerca de esta ceremonia.

Años más tarde, el Rebe dijo: "De mi padre aprendí a nunca tener miedo."

domingo, 25 de julio de 2021

Video: Ir a hablar y transmitir Jasidut

Desde los primeros años de su liderazgo, el Rebe alentó y exhortó a los jasidim a que visitaran Batei Kneset y transmitan allí enseñanzas jasídicas a los presentes. Incluso jóvenes estudiantes de Yeshivá fueron incluidos en esta misión.






jueves, 22 de julio de 2021

"No es una negociación. Simplemente te estoy diciendo la realidad"

A lo largo de los años, Reb Yoel Kahan A"H tuvo el mérito de presenciar varios ejemplos de la intervención divina del Rebe. Aquí uno de ellos:

"Hay otra historia que recuerdo bien. Tuvo lugar unos meses después del fallecimiento del Rebe Rayatz, el verano de 1950, pero antes de que el Ramash aceptara formalmente el liderazgo de Jabad.

Había un judío no-religioso, muy distante de la observancia de la Torá, que vivía en Williamsburg. Se encontró en un serio problema: su hija, cayó gravemente enferma y había sido trasladada de urgencia al hospital. La esposa de este hombre, que tenía parientes lejanos jasidim, le dijo: "Existe lo que se llama un Tzadik, un hombre santo, que puede dar bendiciones, y sus bendiciones se cumplen".

Ella presionó a su esposo, “Tal vez deberías ir a un Tzadik y pedirle una bendición. ¡Quizás ayude!"

El hombre, con su limitada comprensión, equiparaba al Tzadik con algún tipo de mago. Sin embargo, viajó a varios Rebe jasídicos, varios de ellos sobrevivientes del Holocausto que ahora vivían en Nueva York, y les ofreció diez mil dólares, una enorme suma en ese entonces, si prometían claramente que su hija se recuperaría. Estos Rebes, aunque impresionados por la suma, vacilaban en hacer semejante promesa.

Desesperado, en un Motzei Shabat, el hombre llegó a 770 Eastern Parkway, la sede central de Jabad. En el interior, la congregación estaba finalizando la Tefilá de Arvit y despedida a la Reina Shabat.

El hombre quiso entrar de inmediato, pero alguien le sujetó la manga. “Primero debe hablar con el secretario”, dijo el extraño, señalando a Reb Jaim Mordejai Aizik Hodakov.

El hombre habló con el secretario quien, después de escuchar el mensaje urgente, prometió acercarse al Rebe después de Havdalá y preguntarle si era posible dejar ingresar al hombre para hablar con el Rebe en ese mismo momento.

Inmediatamente después de Havdalá, el rabino Hodakov se acercó al Rebe, que había entrado en su oficina. Cuando el secretario volvió a salir, le dijo al hombre: “No puede entrar ahora. Deberás venir mañana por la mañana."

Los ojos del hombre se llenaron de lágrimas. “¿Qué quieres decir con esperar hasta mañana? ¡Mi hija está gravemente enferma! Mañana por la mañana todo puede haberse terminado, ¡Di-s libre!

Pero el rabino Hodakov le respondió: “De cualquier forma: si crees en el Rebe, puedes confiar en lo que dice. Si no crees... entonces, ¿qué estás haciendo aquí?"

Por la mañana, el hombre llamó al hospital y pidió hablar con los médicos.

Uno de ellos tomó el teléfono. "¡Ha ocurrido algo inusual!"

"¿Qué es?"

“Normalmente, este tipo de enfermedad no permanece estática. O las cosas empeoran o mejoran. Pero en el caso de su hija.. ya han pasado más de doce horas y su estado sigue siendo exactamente el mismo."

El padre hizo un cálculo rápido. ¡Fue precisamente desde el momento en que había estado en 770!

Se apresuró a 770. El Rebe entonces le dijo: “Del Shamaim lo están esperando a ud., señor. Todo depende de usted."

"Si desea que su hija se recupere, debe asumir tres cosas: Shabat, Tefilín y Kashrut."

El hombre tartamudeó: "No creo que sea posible. Es mucho para aceptar." Luego comentó en una voz más baja: "¿Puedo ofrecer más dinero a cambio?"

El Rebe negó firmemente con la cabeza. “Esto no es una negociación conmigo. Simplemente te estoy diciendo la realidad."

Finalmente, el hombre accedió. Sin embargo, dijo: "No sé ni cómo ponerme los Tefilín."

El Rebe sonrió. "Los estudiantes de la Yeshivá te mostrarán."

Efectivamente, el hombre llegaba todos los días a 770, donde Berel Yunik le ponía los tefilín hasta que aprendió a hacerlo solo. Mientras tanto, ¡el Rebe advirtió a toda la administración de Jabad que no recibieran ni un dólar de este hombre! No quería que el hombre relacione la recuperación de su hija con dinero, sino más bien como resultado de las tres cosas que el padre había aceptado sobre sí mismo.

En otoño, para Shabat Vaigash, el hombre organizó un Kidush en 770 como Seudá de Agradecimiento en honor a la recuperación de su hija. El Rebe participó.

El nombre hebreo de esta persona era Yehuda Leib, y recuerdo que el Rebe se volvió hacia él al comienzo del farbrenguen y recitó el primer versículo de la Parshá de la Torá, "Vaigash eilav Yehuda! - Y Yehuda se acercó a él".

miércoles, 21 de julio de 2021

12 de Av: Matrimonio del Alter Rebe

Hoy, 12 de Menajem Av, es el Yom Hajatuná (aniversario de matrimonio) del Alter Rebe con la Rebetzn Sterna

La Jatuná del Alter Rebe tuvo lugar apenas unos meses después del Histalkut del Baal Shem Tov en Shavuot de ese año.

Sabemos que el Jasidus del Alter Rebe está basado en las enseñanzas del Baal Shem Tov. ¡Una de las cosas que enseñó el Baal Shem Tov es que debemos DISFRUTAR ayudando a otro Yehudi!

El Alter Rebe mostró un hermoso ejemplo de esto al momento de su Jatuná:

La Kalá del Alter Rebe, Rebetzin Sterna, era la hija de un hombre muy rico y respetado. El Minhag en aquellos días era que la familia de la Kalá le daba una suma de dinero, llamada nedunia (dote), al Jatan.

Dado que la Rebetzin Sterna venía de una familia muy rica, ¡la nedunia era mucho dinero! El Alter Rebe puso como condición que podría usar este dinero para lo que deseara.

Tan pronto como recibió el dinero, el Alter Rebe estableció un programa para ayudar a Yehudim a mudarse adquiriendo granjas y tierras fértiles (y facilitándolas) para obtener una parnasá. En aquellos días, la mayoría de los yehudim vivían en pueblos y ciudades, y para muchos de ellos les estaba siendo muy difícil el sustento. El Alter Rebe quiso motivarlos a mudarse a fincas y haciendas, donde les sería más fácil hacerse de una parnasá adecuada y decente.

¡Fue con este hermoso Ahavas Isroel que el Alter Rebe comenzó su vida de casado!

martes, 20 de julio de 2021

Reb Hilel Paritcher: "שַׁבָּת הִיא מִלִּזְעֹק"

El gran Jasid R. Hilel de Paritch solía deambular y viajar entre las ciudades y los pueblos, a fin de llevar la palabra de Jasidut a todo lugar e inspirar a los yehudim a corregir sus actos y regresar en sincero arrepentimiento. Hacía esto por orden de su Rebe, Rabi Dovber de Lubavitch, conocido como el 'Miteler Rebe' (hijo y Memale Makom del Rebe Rabi Shneur-Zalman de Liadi).

R. Hilel era un jasid sobresaliente. A una edad muy joven ya era bien versado en Shas y Poskim, había estudiado Kabalá, muy temeroso de Di-s, hacía muchos ayunos etc. Al principio fue rabino en Parich. Más tarde se desempeñó como rabino en la ciudad de Bobroisk. En un momento, el Rebe le asignó el papel de Mashpia viajero por las comunidades judías y desde entonces se ha dedicado a esta misión. Las palabras de R. Hilel se escuchaban con reverencia y, dondequiera que fuera, la gente lo trataba como a un hombre santo.

Una vez, R. Hilel llegó a una ciudad, donde había varias fábricas de cerveza y bebidas alcohólicas, cuyos dueños eran Yehudim; y R. Hilel se horrorizó al descubrir que estas fábricas estaban abiertas también durante Shabat Kodesh. Convocó a todos los dueños de las fábricas a una reunión urgente. Les explicó la santidad del Shabat y la severidad del pecado de su profanación, y los instó a dejar de operar las fábricas en Shabat.

Luego de una larga hora de explicaciones y ruegos, los dueños de las fábricas accedieron, pero con una condición: que también el rico, el dueño de la fábrica más grande de la ciudad, cerrara su fábrica el sábado. Si no, ante la difícil competencia, tendrían que seguir produciendo la cerveza también en Shabat.

R. Hilel envió a llamar al hombre rico, un hombre rudo e insolente, pero se negó a asistir. Lo llamó una segunda y tercera vez, pero sin respuesta.

R. Hilel se quedó en la ciudad para pasar el Shabat. En medio de aquel Shabat, aquel rico de repente sintió unas fuertes puntadas en el estómago. De hora en hora sus dolores aumentaban hasta volverse insoportables. Se llamó a los médicos, pero no pudieron localizar la causa del dolor y todos sus medicamentos no sirvieron de nada. El hombre gemía de agonía y sin tener cura.

La esposa del rico, que sabía lo que había sucedido entre R. Hilel y su esposo antes de Shabat, supuso que era debido a su falta de respeto hacia el ilustre invitado que le habían venido aquellos tormentos. La mujer se armó de valor y fue al Shul donde estaba R. Hilel para pedir piedad por su esposo.

Al llegar al Shul, R' Hilel estaba dirigiéndose a un gran grupo de judíos de la ciudad en la Seudá de Shabat, cargada de dichos de Torá, comentarios jasídicos y Nigunim (melodías trascendentes). De repente, la mujer irrumpió llorando y suplicando a Reb Hilel que bendijera a su esposo con una recuperación.

R. Hillel guardó silencio y no respondió. La mujer siguió suplicando ante él, y R. Hilel no abre su boca. Despertó la lástima de los que lo rodeaban. "¡Dígale algo al menos..." Reb Hilel en ese momento le dijo שַׁבָּת הִיא מִלִּזְעֹק וּרְפוּאָה קְרוֹבָה לָבוֹא! [Tomado del párrafo "Mi Shebeiraj" que se dice en Shabat frente al Sefer Torá] 'Shabat no es momento para clamar y la curación llegará pronto!". Reb Hilel inmediatamente se lo interpretó (leyéndolo literalmente,) así: שַׁבָּת הִיא מִלִּזְעֹק - si el Shabat deja de clamar su profanación por culpa de aquel adinerado, entonces es que la curación llegará pronto! Si asume y se compromete frente a tres personas que dejará de abrir su fábrica en Shabat, se curará."

Los presentes se apresuraron a hacer lo que dijo R. Hilel. Escogieron de entre ellos a tres que fueron a la casa del rico y le dieron las cosas tal cual. En ese momento el hombre rico se retorcía en su cama en terrible agonía. Al escuchar las palabras, juró ante ellos que ya no violaría el Shabat y que cerraría su fábrica en Shabat.

Efectivamente, la promesa de R. Hilel se cumplió: en pocos minutos sus dolores disminuyeron y pocos días después se recuperó por completo. A partir de entonces, las fábricas en la ciudad no volvieron a funcionar en Shabat y el merecido honor del Shabat Kodesh fue restaurado.

Fuente: Sijat Hashabua N° 933

jueves, 15 de julio de 2021

Rab Yoel Kahn A"H.




Rab Yoel Kahn, un erudito jasídico único, quien fue el Joizer Principal, quien transmitió y transcribió las enseñanzas del Rebe y quien formó y educó a generaciones enteras de Jasidim como Mashpia principal de la Yeshiva Tomjei Tmimim en la sede central de Jabad Lubavitch, en 770, falleció este jueves, 6 de Menajem Av. BD"H.


Por COLlive 



Rab Yoel Kahn, una figura de dimensuones históricas que fue el erudito y Mashpia preeminente de Jasidut y de las enseñanzas del Rebe, falleció el jueves 6 de Menajem Av, 5781. Tenía 91 años y sufrió un infarto. 

Nació el 16 de Shvat, 5690 (1930) en la Unión Soviética, de sus padres Rivkah y R' Refoel Najman Kahan (Foleh), (Reb Fole Kahn fue un Josid y Talmid de la Yeshiva Tomjei Tmimim original en la aldea de Lubavitch, en la Rusia Blanc, autor de Shmu'os VeSipurim una recopilación de varios volúmenes de relatos históricos y anécdotas.) 
A una temprana edad, Reb Yoel emigró a Eretz Israel junto con su familia y estudió en la Yeshivá Ajei Tmimim en Tel Aviv bajo la tutela del famoso Mashpia Reb Jaim Shaul Brook. Durante su adolescencia, también estudió en Jabruta con el famoso Mashpia y maestro del pensamiento jasídico, Reb Moishe Gurarie. También conoció y fue influenciado por Reb Nojum Goldshmidt y, en menor grado, por Reb Shlomo Jaim Keselman.

En 1950, Reb Yoel viajó a Nueva York para continuar sus estudios en la Yeshiva Tomjei Tmimim en 770 Eastern Parkway en Brooklyn, Nueva York, con la esperanza de encontrarse con el Frierdiker Rebe cuyas enseñanzas había estudiado durante toda su vida.
Cuando finalmente llegó a Nueva York, viajando por mar, ya era demasiado tarde dado que el sexto Rebe ya había fallecido. Reb Yoel permaneció en Nueva York e inmediatamente se sintió muy atraído por el Ramash, yerno del Frierdiker Rebe, quien eventualmente se convertiría en el séptimo Rebe de Jabad. 
Estuvo presente desde el primer Farbrenguen del Rebe aquel Yud Shvat del 5711 hasta el último en Shabat Parshat Vayakhel 5752. Durante décadas, en cada uno de los Farbrenguens del Rebe en 770, frecuentemente llevados a cabo en Shabat donde no está permitido grabar o escribir, Reb Yoel memorizaba cada palabra de los discursos del Rebe, que a menudo duraban varias horas. Él y un equipo de bojrim transcribían las charlas después de Shabat. Unos 200 volúmenes de las enseñanzas del Rebe, entre ellos el Likutei Sijot y Torat Menajem, tenemos gracias a él. 

Entre sus obras sobre Jasidut se encuentran Biurim U'Pninim al Tania (HaMa'or She'baTorah), Sefer Ha'Erjim, Nos'im BaJasidut, Mahutam Shel Isroel, Shiurim BeTorat Jabad, HaMoadim B'Jasidut, Suguiot B'Jasidut, Al Sha'ar Ijud V'Ha'Emuna, Nos'im BaYahadut y Majshevet haJasidut. Esto se suma a los cientos de ensayos sobre Jasidut publicados en la revista Kfar Jabad y otras publicaciones periódicas. 

A pesar de su brillantez, su inteligencia excepcional y conocimiento incomparable, Reb Yoel interactuaba regularmente y con los jóvenes bojurim como el Mashpia de la Yeshiva de Jabad Central en 770 y les impartía sus Shiurim de forma regular. Aunque no tuvo hijos propios, crió generaciones de Jasidim que siguen los caminos de la Torá y Jasidut, entre ellos los principales Rabanim, Mashpiim y Shlujim contemporáneos.

Una faceta menos conocida de él era su amor por los Nigunim (melodías jasídicas) que cantaba con suma precisión, así como su aprecio por las historias de los Rebeim y de jasidim. Las compartía con los bojrim en farbrenguens y durante las comidas de Shabat a las que los invitaba en su casa en Montgomery Street y más tarde en Eastern Parkway.
 
Dejó a su esposa, Rebetzn Leah Kahn [junto a todos sus discípulos que aprendimos y nos formamos de sus Shiurim y Farbrenguens, transmitiendo de forma auténtica y genuina la Torá de nuestro Rebe. Gracias Reb Yoel por tanto. N.R. JasidiNews]











Maise: Examen de admisión a la Yeshivá

El momento tan ansiado había llegado. El joven muchacho de catorce años estaba sentado frente al Rosh Yeshiva, Rab Shimon-Yehuda Shkop, y esperaba con entusiasmo el examen de admisión a la Yeshivá. Sus padres habían decidido enviarlo a estudiar a la Yeshivá Shaar HaTorá, en la ciudad de Grodno (Hordana) en Bielorrusia. Rab Shkop, conocido en el mundo de la Torá como 'Reb Shimen', había sido designado para dirigirla por Reb Jaim-Oizer Grodzinsky, y se desempeñó en este puesto durante veinte años.

No era nada fácil ser admitido en esta Yeshivá. El joven se había preparado muy bien para el examen de ingreso. Había repasado una y otra vez las páginas de Guemará sobre las que sería examinado, y ya podía repetirlas de memoria, con los comentarios de Rashi y Tosafot.

Su familia era tan pobre que no pudieron comprarle un boleto de tren. Se decidió que el niño emprenda el viaje a pie, un trayecto que le tomaría una semana o dos.

Sus padres lo equiparon con algo de comida y le dijeron que cuando se acabara la comida que tenía, que pida ayuda de los judíos con los que se encontrara en el camino. Lo colmaron de cálidos saludos y Brajot y se despidieron de él con lágrimas.

El joven emprendió viaje. Durante el día caminaba y las noches las pasaba en las aldeas que se encontraban a su camino. A falta de dinero, ni se le pasaba por la cabeza (no era una opción) alojarse en alguna posada. Pasaba las noches en los bancos de los Shuls (de los difs. pueblos). Una noche en la que no pudo encontrar un lugar donde quedarse, tuvo que dormir en el suelo frío de algún rincón.

La comida que tenía consigo se acabó en un par de días, e hizo lo que le aconsejaron sus padres, dirigiéndose a amables judíos. Ellos lo ayudaron lo mejor que podían y le daban una hogaza de pan o una fruta, con la cual calmaba su hambre.

En el largo camino, el joven pasó por muchas dificultades. También experiencias peligrosas y riesgosas. Su corazón estaba lleno de preocupaciones: ¿y si se pierde en el camino? ¿Conseguiría comida? ¿Y tal vez fallaría en el examen, por lo que se vería obligado a hacer el riesgoso y agotador camino nuevamente, y además avergonzado?

Calmó sus temores repitiendo las páginas de Guemará que había preparado. El joven memorizaba las páginas de la Guemará una y otra vez, y las letras que emergían ante sus ojos le dieron algo de confianza y aliento.

Finalmente, luego de muchas dificultades, llegó a la ciudad de Grodno y se dirigió a la Yeshivá. Estaba cansado, exhausto y hambriento, pero las páginas de Guemará que había preparado para la prueba estaban bellamente ordenadas en su mente.

Los estudiantes de la Yeshivá, que vieron al enflaquecido y pálido muchacho, lo dirigieron a la oficina del Rosh Yeshivá. El niño descubrió que la 'oficina' no era más que la cocina de una casa...

El Rosh Yeshivá recibió amablemente al joven y lo invitó a sentarse. Le preguntó su nombre y se interesó por su ciudad natal, luego (de analizarlo) le dijo: "Quiero hacerte sólo dos preguntas."

El niño repasó en su cabeza los puntos principales que había aprendido, como preparación final para la fatídica prueba que determinaría su futuro.

"Primera pregunta", comenzó el Rosh Yeshiva - "¿Cuándo fue la última vez que comiste una comida caliente?"

El chico estaba asombrado. Al principio estaba confundido, pero parecía ser efectivamente esta la pregunta del Rosh Yeshiva. Trató de dar una respuesta exacta, y para ello fue necesario evocar su memoria, ya que durante mucho tiempo no había probado ninguna comida caliente.

Luego de reflexionar por un momento, respondió que hacía unas tres semanas había comido por última vez una comida cocinada.

El Rosh Yeshivá escuchó la respuesta del joven, se levantó y le dijo: "Mira, yo no tengo facultades para la cocina como mi señora, pero ella está de viaje ahora. Tendrás que conformarte con lo que yo sé..."

Sin demora el Rosh Yeshivá comenzó a prepararle y cocinar una comida caliente para el joven de catorce años...

El chico estaba asombrado. ¡Nunca había visto a su padre cocinar, y aquí el Rosh Yeshiva en persona está parado cocinándole algo a él!

Cuando el Rosh Yeshivá terminó de cocinar, le sirvió al niño un abundante plato. El hambriento Bajur se lo comió ágilmente y el Rosh Yeshivá volvió a llenarle el plato, hasta que el niño quedó satisfecho.

Cuando terminó de recitar el Birkat Hamazón, el Rosh Yeshivá se volvió hacia él y le dijo: "Ahora te haré mi segunda pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que dormiste en una cama?"

El niño nuevamente se asombró ante la pregunta y no podía creer el trato paternal que estaba recibiendo del Rosh Yeshivá. Tampoco sabía la respuesta exacta a esta pregunta, pero murmuró algo, de lo cual se podía inferir que durante varias semanas no había apoyado la cabeza en una almohada.

El Rosh Yeshivá se volvió hacia una de las habitaciones, ordenó la cama que estaba allí y le pidió al niño que se recostara a descansar. Cubrió al joven con una frazada y salió de la habitación. El niño exhausto se durmió de inmediato y solo se despertó por la mañana. Cuando miró a su alrededor, se dio cuenta que había estado durmiendo en la cama del Rosh Yeshivá.

No fue llamado para otra prueba. ¡Ese fue su examen de ingreso a la Yeshivá!

El joven tuvo éxito en la Yeshivá, padeció los horrores del Holocausto, logró sobrevivir y llegar a los Estados Unidos. Él comentó mas tarde: "Toda mi familia pereció en la fatídica Shoá. Experimenté muchas dificultades en el transcurso de mi vida. Lo que me mantuvo judío durante todos esos años tan difíciles fueron las dos preguntas que me hizo Reb Shimen en aquella 'prueba de admisión' para entrar a la Yeshivá."

(Sijat Hashabua N° 1783, de 'Hilula Kadisha')