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miércoles, 25 de mayo de 2022

Sfekot BeEmuná y el Mashal de los que vivían en el pozo - De un Fabrenguen con Reb Yoel Kahn





Reb Yoel Kahn A"H contó en un Fabrenguen:

 
   Se cuenta acerca de un Josid que se dirigió a lo del Rebe Tzemaj Tzedek y se quejó de que tenía dudas acerca de su fe, Di-s libre. El Tzemaj Tzedek le respondió: "En el 'Zar' sí crees (que existe)? El jasid respondió afirmativamente. El Rebe preguntó: "¿Por qué, si nunca lo viste?" El josid le respondió que su hermano una vez lo vio y él le cree a su hermano. El Rebe le dijo entonces: Si es así, podés creer también en el Creador del mundo, ¿A mí me creés?...."

Si esta historia tuvo lugar, no lo sé, pero el punto de la historia, que lo que el Rebe sí ve puede impactar sobre otra persona que no cree, ¡seguro que es cierto!

La explicación de esto - mediante un Mashal (parábola):
 
Durante el período de los Paritzim (feudales/terratenientes), los judíos les alquilaban las posadas y, a cambio, debían pagar el alquiler todos los años. Si no llegaban a pagar, el Poretz lo arrojaba al yehudi al calabozo.

Había un judío que no pagó el alquiler durante mucho tiempo, y por lo tanto, el Poritz lo arrojó junto a su familia al calabozo.
Aparte de él, había otros judíos bajo dominio de este Poritz. Uno de estos también dejó de pagar. Y por lo tanto también lo arrojó a la fosa. Así vivían varias familias en la fosa.
La norma era que una vez al día se abría la tapa del pozo y se les arrojaba pan y agua. Así pasaron años, las familias fueron creciendo y sus hijos también. Se casaron allí en la fosa, y así pasaron varias generaciones.
En cada generación los padres solían contarles la típica historia a sus hijos: les describían que allí fuera del pozo hay todo un mundo, les hablaban del sol, cuyos rayos ven por un momento una vez al día, etc, etc. 
Con el tiempo, surgió una discusión entre los residentes de aquella fosa, que se dividía en dos grupos
    Uno afirmaba: Afuera hay todo un mundo, un mundo iluminado y radiante, y la razón por la que moran en ese calabozo oscuro es porque el Poritz había arrojado aquí a sus antepasados. Y los que arrojan el pan todos los días al pozo, son los sirvientes de aquel Poriz, y la luz que emana en ese momento proviene del mundo iluminado en el exterior.
    Por otro lado, un segundo grupo sostenía que no había nada de eso allí afuera. No existe ese mundo, no existe ese sol y no existe ese Poritz. El mundo consiste de este pozo, y la naturaleza de este pozo es que una vez al día se abre, cae el pan y se ilumina un poco y listo. 

Hasta aquí el Mashal, (la parábola) que en realidad aparece en Torat Hajasidut ('Derej Jaim' Shaar HaTefilá pág. 88), y los jasidim añaden otro detalle:

Como se mencionó, todos allí adentro estaban de acuerdo que existe un mundo allí afuera, pero discutían su carácter y existencia:

        El primer grupo se basaba en lo que sus ancestros (padres y abuelos) les dijeron, que habían visto con sus propios ojos el mundo exterior. Y como creían en sus progenitores, llegaban a la conclusión que efectivamente hay todo un mundo.

        En cambio, el segundo grupo mantenía una lógica filosófica, en virtud del hecho de que en un momento dado todos los día llega el pan, emana cierta luz de arriba, etc.Y entre ellos, había también  aquellos que sostenían que no existe una cosa tal como 'mundo' fuera de ese pozo.

Imaginemos: un día se abre la tapa del pozo y en lugar de pan aparece una persona, entra y les dice a los habitantes del pozo que acaba de venir de allí afuera, vio el mundo exterior y está convencido de su existencia. La pregunta es: ¿Con cual de los grupos lo relacionarías? 
Aparentemente, con el primer grupo, los que creen que hay un mundo. Y la persona que apareció en el foso también lo afirma.
En realidad, sin embargo, no son similares en absoluto: aquel primer grupo toda su creencia en la existencia del mundo deriva y está basada en la fidelidad a las palabras de sus ancestros o en una conclusión lógica; mientras que aquel que viene ahora, la existencia del mundo lo tiene [incorporado] BeEtzem: ¡lo ve y lo vive!
Y la moraleja de todo este Mashal: 'Mundo' - עולם - Olam proviene del término העלם והסתר, ocultamiento, dado que oculta la Divinidad, la presencia de Hashem en el mismo. En esto hay dos grupos: los creyentes y los no creyentes.

Ahora imaginemos que viene una persona y dice: ¡Crean que hay un Di-s en el mundo porque yo lo vi! - Ciertamente sus palabras, llenas de confianza y certeza, afectarán e impactarán sobre nuestra Emuná y nos convencerán. De hecho, estas son las Neshamot especiales ante las cuales se ha quebrado la brecha entre Atzilut y Beriá. Estas son las Neshamot de los Tzadikim, de nuestros Rebeim, que sólo conectándonos a ellos se asentará en nosotros una Emuná verdadera, ya que entonces la persona se vincula con aquel que ve y vive Elokut.



lunes, 23 de mayo de 2022

Emocionante y reciente anécdota (con el Rebe)

Esta es una historia muy reciente, de una pareja que reside en el Moshav Tzafaria, en la frontera con Kfar Jabad. Tenían 4 hijos varones. Uno de sus hijos fue asesinado (Di-s libre) en el ejército, durante una operación militar. No pudiendo soportar este dolor, el hombre decidió llevarla a su esposa a un viaje a Estados Unidos y (entre otras cosas) viajaron al Lubavitcher Rebe. Se pararon en la fila para recibir un dólar y una Brajá, y al llegar al Rebe, el Rebe les da un dólar por cada uno de sus hijos, Y en el último dólar le dice: "para la hija".

La mujer tenía 50 años y no les cerraba, en lo absoluto (las palabras del Rebe). Se dirigieron luego al secretario, el Rabino Groner, quien intentó darle una explicación: tal vez el Rebe se refirió a la nuera.

Y eso es lo que escribieron en el dólar: El Rebe dio el dólar "para la hija, probablemente para la nuera". 

Poco tiempo después la mujer quedó embarazada (!), y la pareja no sabía qué hacer, en los años 80 era algo muy inusual y muy, muy riesgoso. Viajó nuevamente al Rebe. El Rebe le dijo a la mujer que recitara Tehilim acompañada de otras mujeres en el Beit Hakneset. (Todos los médicos le dijeron que abortara.) Eventualmente ella siguió con el embarazo y tuvo una hija, que este año, a la edad de 32 años la hija llegó a la Jupá y formó su hogar en Am Israel.

¡¡La madre tiene 83 años y el padre tiene más de 90!! ¡Casando a su hija!

¡¡¡La Brajá del Lubavitcher Rebe se cumplió plenamente!!!


 



 


domingo, 22 de mayo de 2022

Video: El rol del Rebe en la creación de un periódico

Muchos años después de la guerra, en Estados Unidos, el 'Der Tog" fue el único periódico orientado a (noticias judías del) mundo observante. Por lo tanto, cuando el diario ídishe detuvo su producción en 1971, su editor, Rav Guershon Jacobson, lanzó una nueva publicación.

Con la ayuda y bajo la guía del Rebe, surgió el 'Algemeiner Journal'.

Las instrucciones del Rebe fueron claras y permitieron que el nuevo periódico incremente su impacto y crecimiento.



martes, 17 de mayo de 2022

Un encuentro inesperado en Mirón



La transmisión del programa "Melave Malka" en la señal de radio Kol Israel acababa de terminar. Rab Israel Galis, uno de los miembros del equipo, recoge sus papeles y sale del estudio, y suena su teléfono.

Durante la transmisión, había contado la historia de un niño judío que perdió a toda su familia en la Shoá (el Holocausto). Después de algunos años de vagar, el niño fue llevado a Israel y fue enviado a un Kibutz  en el norte, cerca de Nahariya.

Cuando llegó al Kibutz, le preguntaron su nombre. "Berish Sheinfeld", respondió el niño. El representante del Kibutz negó con la cabeza y dijo: "Ese es un nombre anticuado (de la vieja Europa del exilio), no tan apropiado aquí. Te sugiero que te cambies tu nombre, a un nombre más israelí."

La respuesta del niño fue firme: "Escuche, señor. A mis padres los llevaron en tren a Auschwitz y desde entonces no los he vuelto a ver. Antes de abordar el tren, mi padre me dijo una cosa: 'Por favor, nunca cambies tu nombre. te llamas Berish en honor a mi difunto padre. Llévalo con orgullo.'

"Esas fueron las últimas palabras de mi padre", concluyó el niño con un tono decidido. "Mi nombre es un recuerdo para mi padre. ¡De ninguna manera estoy dispuesto a cambiarlo!"

Los representantes del Kibutz vieron que el niño insistía en mantener su nombre original y lo dejaron. Se fue adaptando a la compañía de niños y pasó su trayectoria educativa como uno más de ellos.

Después de su servicio militar decidió dejar el Kibutz. Berish se casó y formó una familia. Estableció su lugar de residencia en la ciudad de Ramat Gan, en la calle HaRoé, en la frontera de la ciudad de Bnei Brak. Trabajaba para la Histadrut.

Pasaron años. Berish ya se había jubilado. Un día se fue de excursión (con un guía y grupo) al Galil, paseo organizado por la Histadrut. Durante el viaje en autobús, el guía informó a los pasajeros:

"Hoy es Lag BaOmer, y en la tumba de Rabí Shimon Bar-Yojai en Meron se lleva a cabo una gran celebración. Esta es una oportunidad para que vean un evento único en su tipo. Vamos hacia allá y podrán vivenciar la experiencia".

El autobús se detuvo al pie de la montaña, y el grupo de jubilados subió hacia el Tzion, mirando con admiración el espectáculo: multitudes, ancianos y niños, bailando alegre y devotamente, al son de la música jasídica, con un brillo y entusiasmo sobre sus rostros.

Berish casi se ha olvidado ya del mundo del judaísmo en el que nació. Los trastornos del Holocausto y la vida en el Kibutz le hicieron olvidar la vida de Torá y Mitzvot. Los bailes de Meron, sin embargo, evocaban fibras ocultas en su corazón, y miraba el panorama con una emoción especial.

De repente algo sacudió sus pensamientos. ¿Había escuchado correctamente el anuncio por parlantes o simplemente lo pensó?

"¡"Berish Sheinfeld!", tronó la voz. Trató de averiguar quién lo estaba buscando, para luego darse cuenta que el locutor estaba señalando el punto de 'Niños perdidos' al lado de la estación de Maguen David Adom.

"Berish Sheinfield!", sonó nuevamente la exclamación . "Tu abuelo te está esperando al lado de la estación Maguen David Adom."

Por curiosidad el hombre comenzó a caminar hacia aquel punto de encuentro. Justo cuando llegó allí, vio que traían al lugar a un niño llorando y se lo entregaban a un anciano judío, que parecía ser su cariñoso abuelo. El abuelo abrazó a su nieto y trató de calmarlo.

Sheinfeld decidió acercarse al abuelo. Tuvo una conversación con él y trató de averiguar la explicación del nombre del niño.

El hombre no entendía el sentido de su interés y le respondió simplemente: "Yo tenía un hermano cuyo nombre era Berish Sheinfeld. Murió en el Holocausto. Mi nieto lleva su nombre."

Un escalofrío recorrió todo el cuerpo del hombre. Miró emocionado al judío mayor, portando una larga barba y Peot, parado frente a él. “¡Yehuda'le!!”, gritó emocionado, “¡Yehuda'le! ¡Estoy vivo! ¡Soy Berish, tu hermano!...”.

Los dos hermanos, que durante sesenta años no sabían de la existencia uno del otro, derramaron lágrimas de emoción, uno sobre el cuello de su hermano. Es difícil describir la intensa emoción que se apoderó de todos al ver el encuentro entre dos hermanos, que estaban seguros de que no habían quedado rastros de su familia, y de repente se encontraron entrelazados uno en los brazos del otro allí, próximos a la tumba de Rabí Shimon Bar Yojai.

Esta historia fue contada por el rabino Israel Galis durante la transmisión, tal como la recibió de fuentes confiables.

La llamada telefónica que recibió al final de la transmisión lo conmovió mucho: "El hombre al otro lado de la línea se presentó como el hijo de Berish Sheinfeld de Ramat Gan", cuenta el rabino Galis.

"Él confirmó los detalles de la historia y agregó: resulta que los dos hermanos Sheinfeld habían vivido a diez minutos a pie uno del otro a lo largo de los años. Uno vive en la calle Haroéh en Ramat Gan y el otro en Rejov Yerushalaim en Bnei Brak."

El hijo también le dijo a Galis que después de aquel encuentro, la familia comenzó a acercarse a la 
observancia de las Mitzvot y su padre se volvió un Jasid de Vizhnitz.


Fuente: Sijat Hashabua #1845.

domingo, 15 de mayo de 2022

Video: ¡Abre tu corazón!


El administrador de Tzedaká de Crown Heights


Casamentero (Shadjn), consejero, recaudador de fondos, activista: Shimshon Stock fue un querido integrante de la comunidad de Crown Heights durante muchos años. Sin embargo, probablemente fue más conocido por fundar y dirigir el Fondo de Tzedaká Jevra Simjas Shabos V'Yom Tov.

Por sorprendente que parezca, no siempre estuvo tan seguro de convertirse en un acérrimo jasid y un judío devoto. Alborotador y algo rebelde, era un adolescente estadounidense amante de la diversión en la década de 1940, cuando conoció al Rebe un día mientras se dirigía al cine.
La relación que siguió transformó su vida y la vida de muchos, muchos otros.





Sijá del Rebe: MAOT JITIM



lunes, 9 de mayo de 2022

La conversación del Rebe con un niño sobre béisbol



Un niño fue llevado por sus padres a que conozca y visite al Rebe antes de su Bar Mitzvá en 1955. El Rebe le hizo una pregunta que tomó a todos por sorpresa: "¿Eres fanático del Béisbol? ¿de Los Yankees o de los Dodgers?" 

Por Dovid Zaklikowski para COLlive y Hasidic Archives 


El último tranvía de la noche circulaba por Kingston Avenue en una fría noche de invierno de 1955, cuando un joven y entusiasta Bajur Yeshiva llamado Shimshon Stock guiaba a dos invitados que habían llegado a la sinagoga Lubavitch a la esquina de 770 Eastern Parkway. 
En aquel edificio se encontraba la oficina del Rebe. Solo cuatro años antes, el Rebe había tomado el liderazgo de la pequeña comunidad jasídica recientemente 'trasplantada' (de Europa) y que todavía se recuperaba de los estragos del estalinismo y del Holocausto.

Shimshon era parte de la próxima generación de jasidim de Lubavitch, nacido y criado en el Nuevo Mundo. Sin embargo, tenía el mérito de tener una relación cercana con el Rebe, quien había llegado a América en 1941. Ahora estaba presentando a su amigo y al hijo de su amigo, quien estaba a punto de celebrar su Bar Mitzvá. 

Después de saludarlos afectuosamente, el Rebe bendijo al niño para que creciera y se vuelva una fuente de orgullo para el pueblo judío y su familia. Luego le hizo una pregunta que tomó por sorpresa a los tres estadounidenses. "¿Eres fanático del béisbol?" 

El niño respondió que sí. 

“¿Qué equipo, los Yankees o los Dodgers?” 

"Los Dodgers!"

¿Tu padre siente lo mismo por los Dodgers que tú?" 

No, la verdad que no. 

"¿Te lleva a los partidos?" 

"De vez en cuando. Fuimos a uno hace un mes."

"¿Como estuvo?" 

"Bueno, en realidad el partido fue decepcionante," confesó el chico. Para la sexta entrada, los Dodgers estaban perdiendo nueve a dos, por lo que decidimos largarnos... 

"¿Los jugadores también abandonaron el juego cuando te fuiste?" ¡Rebe, los jugadores no pueden irse en medio del partido!"
"¿Por qué no?" preguntó el Rebe. "Explícamelo." 

La hinchada (los hinchas/seguidores) son sólo espectadores, le explicó el niño. Pueden irse cuando quieran. Pero los jugadores tienen que quedarse y terminar el partido, no importar como vaya. 

Esa es la lección que quiero enseñarte”, le dijo el Rebe con una sonrisa. “En el judaísmo, puedes ser un fanático o un jugador. Sé un jugador!” 

Afuera, padre e hijo se despidieron de Shimshon; ambos (los tres) compartiendo una nueva  y profunda admiración por el hombre que se convertiría en un pionero de la educación judía.





domingo, 8 de mayo de 2022

Video: Difundiendo Elokut a tu alrededor

Conserva tu empleo!


Cada judío es un emisario, cada uno de nosotros tiene la tarea de cumplir una misión dada por Hashem. Ya sea que seas un Rabino o una persona común, un Moré o un hombre de negocios, un trabajador o un ejecutivo, debes utilizar tu respectivo cargo como plataforma para compartir la luz de la Torá y del judaísmo.



SIJÁ DEL REBE - "No precisas ser un Rabino!"