Reb Peretz Mochkin fue Mashpia en Montreal, nombrado por el Rebe, desde 5712 [1952]. Un verdadero Josid, Talmid de Tomjei Tmimim de Lubavitch, hacía Farbrenguens en los que se podía apreciar la verdadera Avoide de un Jasídishe bójur: Iskafia, Hiskashrus, Bitul y, por sobre todo, un profundo Ahavat Israel.
Una anécdota refleja de manera especial lo que significa ser un Josid Amiti:
Una vez, Reb Peretz Mochkin fue a hacer un Farbrenguen en la casa de cierto Balebos que apreciaba mucho los Farbrenguens. Él y su esposa habían preparado y servido sobre la mesa todo tipo de Farbaisin (comida y bocados preparados para el Farbrenguen), con el deseo de agasajar a los presentes.
Durante el Farbrenguen, Reb Peretz y los demás presentes notaron que cierta comida que había servido la baleboste [la dueña de casa] no tenía los Hidurim de Kashrut que acostumbraban a cuidar los Lubavitcher Jsidim. Los Bojrim y Jsidim no se sirvieron ni probaron aquella comida. La baleboste, sin embargo, se dio cuenta de ello.
En cierto momento, Reb Peretz comenzó a cantar un Nigun Dveikus. Tomó un Lejaim y, mientras cantaba, se sirvió precisamente de aquella comida, procurando que la baleboste lo viera.
Al terminar el Farbrenguen, mientras lo acompañaban de regreso a su casa, Rebr Peretz explicó:
“Hay que cuidar mucho los Hidurim de Kashrut. En este caso, ustedes hicieron bien en cuidarse. Sin embargo, yo actué de otra manera. Quizás reciba mi merecido por ello, pero no podía avergonzar a una Idishe Mame. Prefiero 'recibir un Malkus' antes que avergonzar a una Idishe Tojter.”
Este Maise refleja la imagen de un verdadero Josid Pnimi.
Los Hidurim de Kashrut eran para Reb Peretz Mochkin algo que le era Noguea Benefesh. No eran simples costumbres o detalles secundarios: formaban parte de su Avodá y de su Irat Shamaim, que ardía en él en cada detalle de su vida. Y, sin embargo, en aquel momento supo dejar de lado incluso un Hidur que para él era Noguea Benefesh, para no causar una mínima vergüenza a otra persona.
Su Irat Shamaim no era menor por haber actuado así. Precisamente porque su Avodá y su Irat Shamaim eran tan profundos, supo reconocer qué exigía de él aquella situación: dejar de lado incluso algo tan preciado para él por el Kavod de otro Iehudí.
Eso es un Josid Pnimi: alguien cuya Avoda está profundamente arraigada en su ser, pero que, precisamente por esa Avoda, sabe salir de sí mismo y poner el Kavod de otro Iehudí por encima de su propio Rujnius.
Fuente: "Otzar Hajasidim" pág. 115
©JasidiNews
No hay comentarios:
Publicar un comentario