El huracán Andrew y el מופת del Rebe de Lubavitch
El 25 de Menajem Av se cumplen 34 años de los increíbles milagros que rodearon al huracán Andrew, una de las tormentas más temibles y devastadoras que haya amenazado al sur de Florida. En aquellos días, las autoridades y los expertos se enfrentaban a un escenario que podía convertirse en una catástrofe de dimensiones inimaginables: se advertía que decenas de miles de personas podían perder la vida y grandes zonas de Miami y sus alrededores habían sido llamadas a evacuar.
El domingo 24 de Menajem Av de 5752 [23/08/1992], el ojo del huracán —una tormenta de categoría 5, con vientos de una fuerza extraordinaria— se dirigía directamente hacia la zona donde se encontraban los shlujim de South Florida.
Ante la gravedad de la situación, el Rabino Rafael Tennenhaus llamó al Rabino Avrohom Korf, ' 'Head Shliaj' del estado de Florida, y le preguntó si debía comunicarse con el Rebe.
El Rabino Korf dudó y le sugirió que fuera él mismo quien llamara.
No era una llamada cualquiera. Apenas habían pasado seis meses desde que el Rebe había sufrido un derrame cerebral en el Ohel, el 27 de Adar I de 5752.
A las 8 de la mañana, el Rabino Tennenhaus llamó a la oficina del Rebe. Atendió el mazkir, el Rabino Leibel Groner ע״ה, y le explicó la situación: el huracán se acercaba con una fuerza extraordinaria y se estaba solicitando la evacuación de buena parte del sur de Florida.
El Rabino Groner le advirtió que no podía asegurarle que lograría obtener una respuesta.
Sin embargo, una hora después, a las 9 de la mañana, volvió a llamar.
La respuesta del Rebe era clara y categórica:
No debían evacuar. Debían quedarse en sus casas.
Poco después, el Rabino Leibel Schapiro, de Miami Beach, llamó para preguntar si aquella instrucción también se aplicaba a Miami Beach.
La respuesta volvió a ser categórica: tampoco debían evacuar.
Una tercera consulta llegó poco después. El Rabino Rafy Solomon, que vivía en Sunny Isles, entre Hallandale Beach y Miami Beach, preguntó si la misma indicación se aplicaba también a su zona.
Una vez más, el Rebe insistió: debía quedarse y no evacuar.
Y así fue.
El huracán Andrew fue la tormenta más poderosa que el Rabino Tennenhaus había presenciado en sus 40 años de Shlijut en South Broward.
Miles de personas que vivieron aquellos momentos pueden relatar los milagros que experimentaron desde su propia perspectiva.
Pero años más tarde surgió un detalle especialmente revelador.
Reb Yingy Bistrisky, un verdadero Ish HaJesed, le contó al Rabino Tennenhaus, durante una boda, que él se encontraba en aquel entonces en la habitación del Rebe como miembro de Hatzalah cuando la información fue presentada por primera vez al Rebe.
Le relató:
“El Rabino Groner le preguntó al Rebe, respecto de tu pedido de las 8 de la mañana de aquel domingo, de cinco maneras diferentes, si debíamos evacuar o permanecer en el lugar. En cada una de las cinco ocasiones, tanto ante las preguntas formuladas en sentido positivo como ante las formuladas en sentido negativo, el Rebe asintió con fuerza y fue categórico en que debíamos quedarnos y no evacuar."
Posteriormente, los propios expertos reconocieron que una de las razones por las que sus terribles predicciones no se hicieron realidad fue que Andrew resultó ser una tormenta “seca”, con mucha menos lluvia de la que habían anticipado.
Para los jasidim, sin embargo, no había duda alguna: habíamos sido testigos de un milagro manifiesto, anticipado por el Rebe.
El Rabino Tennenhaus cuenta que, desde entonces, nunca deja pasar el 25 de Menajem Av sin decir un Lejaim, generalmente en su Shul, en el marco de un Farbrenguen jasídico.
El milagro también tuvo repercusión en los medios de comunicación de todo el mundo. New York Newsday publicó la historia y citó las palabras del Rabino Tennenhaus al referirse a un cartel que había quedado en pie después de la tormenta:
“Nuestro cartel que decía ‘Torah in Action’ permaneció en pie. No fue derribado por los vientos de 150 millas por hora. El cartel del banco que estaba al lado cayó estrepitosamente al suelo.
Es un recordatorio de que el dinero viene y va. La Torá perdura para siempre."
Mientras todo a nuestro alrededor parecía estar a merced de una tormenta incontrolable, hubo una indicación clara del Rebe: no tener miedo, quedarse firmes y confiar.
El cartel de Torah in Action quedó en pie.
“Torah lasts forever.”
©JasidiNews
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