AdSense

martes, 21 de julio de 2026

El error que no fue error

Comparte Reb Mendi Jerufi la siguiente anécdota reciente:

El jueves por la noche pasado (Leil Shishi) estábamos sentados varios amigos estudiando. En medio del estudio surgió una conversación sobre la Maalá (virtud y grandeza) de dar Tzedaká, y recordé una Sijá muy particular del Rebe.

El Rebe da allí un consejo maravilloso: darle tzedaká a una persona que nunca hayas visto, que no conoces y que tampoco podrá devolverte el favor. Un acto de bondad puro, sin ningún cálculo ni interés.
Entonces puede presentarse el iehudí ante Hakadosh Baruj Hu y pedirle:

“Ribono Shel Olam, así como yo actué con bondad incondicional y sin cálculos, actúa Tú también conmigo y con los miembros de mi hogar”.

Entre los allí reunidos estaba mi cuñado, Alex. En un momento me pidió que le enviara una foto de aquella sijá del Rebe. Se la envié… solo que se la envié al Alex equivocado.

En lugar de llegarle a mi cuñado, el mensaje fue a otro Alex: un viejo amigo, judío oriundo de Rusia, trompetista de profesión. Trabajamos juntos durante años.

Él no sabe leer hebreo y actualmente trabaja como guardia de seguridad en una escuela. Cuando la directora se acercó a él, le pidió que le tradujera lo que yo le había enviado.

Ella leyó las palabras del Rebe. Se detuvo. Se emocionó. Y le pidió que le reenviara la imagen.

Pasó una semana.

La semana pasada, muy temprano por la mañana, sonó el teléfono.

“Hola, Mendi… tengo que contarte algo”.

Alex me contó que esa mañana la directora se le acercó y le dijo que, desde que había leído las palabras del Rebe, decidió hacer exactamente lo que el Rebe aconseja: donó una tzedaká a una persona que no conocía y luego le pidió a Hashem que actuara también con su hija con una bondad que no tiene cálculos.

Su hija está luchando (hace  un tiempo ya) contra la anorexia.

Y entonces, con la voz emocionada, le dijo:

“No sé cómo explicarlo… pero desde la semana pasada hubo una mejoría enorme en su estado, un cambio que no habíamos visto antes”.

Cuando terminó la llamada me quedé inmóvil.

Pensé para mis adentros:

Yo ni siquiera tenía la intención de enviarle el mensaje a él. Fue un error. Se la mandé al contacto equivocado.

Pero a veces hace hace llegar un mensaje a través de un simple clic “equivocado”, para que llegue exactamente al corazón que lo necesitaba.

"מֵה' מִצְעֲדֵי גֶבֶר כּוֹנָנוּ"
“De Hashem son dirigidos los pasos del hombre”.




No hay comentarios:

Publicar un comentario