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lunes, 24 de febrero de 2025

Las velas de Jánuca lo salvaron - Rebe Rashab

Al Rebe Rashab, Rabi Shalom Dobver, acudían muchos jsidim durante todo el año y especialmente en Simjat Torá. En este día, la alegría del Rebe superaba todos los límites y los Maamarim y Sijot de este día dejaban una impresión duradera para todo el años. Reb Pesajia era uno de estos jsidim, un adinerado comerciante de leños  y maderas.
Un año, al culminar Simjat Torá, Reb Pesajia entró a lo del Rebe Rashab a despedirse y recibir una Broje. El Rebe en ese momento  le preguntó: "¿Con qué frecuencia visitas tus bosques, durante el invierno?" Un ligero estremecimiento se apoderó de Pesajia al escuchar la pregunta inesperada, pero rápidamente respondió: "Apenas dejo el bosque en todo el invierno. Tengo una cabaña allí en la que me hospedo durante la temporada para asegurarme que trabajen bien los empleados y que todo se desarrolle de la mejor manera. Y debido a las nevadas se me complica regresar a mi hogar."

"¿Y qué haces con el encendido de las velas de Januca? Reb Pesajia estaba sorprendido ante el interés del Rebe por este detalle, y le respondió: "Como siempre, apenas llego al bosque, a mi cabaña, preparo las velas que encenderé allí mismo en Januca."
El Rebe pensó un poco y finalmente dijo: "Oye mi consejo. Puede que por las tormentas y nevadas se te complique llegar para Januca hasta tu cabaña, así que te sugiero que lleves contigo las velas de Januca adonde sea que te dirijas. De esa manera, podrás encender y cumplir la Mitzvá, incluso si no llegas a alcanzar tu cabaña en el corazón del bosque."

Unas semanas más tarde, Reb Pesajia se encontraba en el corazón del bosque, supervisando el trabajo de las decenas de trabajadores bajo suyo, y por supuesto Reb Pesajia ya tenía consigo las velas de Januca, a pesar que faltaba tiempo aún para la festividad. 

Llegó la primera noche de Januca y Reb Pesajia encendió las velas en la ventana de su cabaña en el corazón del bosque. Así lo hizo la segunda y tercera noche, pero algo muy diferente sucedió el cuarto día. En este día, Reb Pesajia se embarcó en una caminata en las profundidades del bosque, con su asistente judío a examinar un área específica en el bosque, donde los trabajadores talaban los árboles y los preparaban para los envíos. Casi olvidó la instrucción del Rebe de llevar las velas con él donde sea que vaya, pero su fiel asistente se lo mencionó y Reb Pesajia le agradeció con entusiasmo habérselo recordado.

Mientras van revisando la mercadería, se va poniendo el sol sin que se percataran de ello.

"¡Levanten las manos, si quieren quedar con vida!" Escucha de repente un grito ensordecedor. Sin poder recuperarse del grito se ve enseguida rodeado de rufianes armados hasta los dientes.
Reb Pesajia rápidamente sacó de su bolsillo varios rublos, tratando de complacer a los ladrones, pero estos estallaron con una risa burlona diciéndole "Qué es eso, te conocemos judío, sabemos que sos una persona muy rica; ¡danos toda tu plata!"
Las manos de Reb Pesajia temblaron, pero se vio obligado a entregar todas sus pertenencias, incluyendo el precioso reloj de oro y el abrigo de piel. "Les entregué todo lo que tenía", rogó con una voz temblorosa, "no me maten" pidió con súplicas, pero los ladrones sellaron sus oídos y dijeron: "Estamos seguros de que una vez que te dejemos ir, te apresurarás a denunciarnos a la policía! Así que aquí te quedarás..."
Los ladrones estaban indicándole que se preparara para su muerte.

"Al menos déjenme complir una última Mitzvá en vida", rogó Reb Pesajia y los ladrones accedieron a su último pedido. Con suma emoción, Reb Pesajia preparaba las velas sabiendo que es la última Mitzvá que podría hacer en su vida. Las Brajot salieron de su boca ahogadas en lágrimas y después de encender las velas, entonó con entusiasmo las melodías características, cuando los ladrones se preguntaban incrédulos acerca de la alegría del judío instantes antes de su muerte. No muy lejos de allí, el ministro Soblov cabalgaba con su séquito, regresando de una exitosa campaña de caza. "¡Vean allí!", el Ministro exclamó asombrado mientras señalaba hacia las profundidades del bosque, "unas delgadas y sutiles luces parpadeando". El ministro rápidamente llegó a la conclusión que alguien estaba en problemas e inmediatamente enfiló su caballo hacia la luz. Los ojos del ministro y toda su comitiva quedaron estupefactos cuando descubrieron a los ladrones rodeando a Reb Pesajia y a su asistente, y agitando una espada sobre ellos para matarlos. "¡Deténganse!" En cuestión de segundos y antes de que alcancen a reaccionar se encontraban bajo las cuerdas en las fuertes manos del ministro y sus acompañantes, los que se apresuraron a llevarlos a la policía. Reb Pesajia no podía creer todo lo que acababa de suceder, pero las palabras del Rebe, pidiéndole que lleve consigo las velas de Jánuca, hacían eco en sus oídos y ahora se dio cuenta de que todo esto el Rebe lo vio de antemano y le dispuso su salvación.

9 de Kislev Nacimiento y el 19 de Kislev el Bris - Significado de este Vort

Los jasidim señalan que Tes (9 de) Kislev es el nacimiento de un josid, mientras que Yud Tes Kislev es el Brit de un josid. La pregunta es ¿qué significa esto en términos prácticos?

De un Farbrenguen con Rab Sholom Avtzon 



Una vez, cuando el Miteler Rebe, Rab DovBer de Lubavitch, era joven, visitó a su suegro en Yanovitch. Allí se encontró con uno de los jasidim veteranos de su padre, el Alter Rebe. 
Notó en aquel josid y su forma de hacer Tefilá que tenía lo qué mejorar. Se acercó y le aconsejó con delicadeza la forma en que un josid debería hacer Tefilá y cuanto debería dedicarse a ello.

El jasid le dijo a Reb DovBer: "Tienes toda la razón, debo y voy a intentar mejorar mi Davenen, así como mi conducta en general. 
Sin embargo, déjame contarte un poco acerca de mí. Cuando Hashem decidió bendecir a mis padres, que son judíos comunes y corrientes, con un hijo, la Corte Celestial eligió al azar una Neshamá... Así que obtuve una Neshamá promedio o quizás por debajo del promedio. Mis sencillos padres estaban contentos, Boruj Hashem, fueron bendecidos con un bebé sano. Mi padre no era tan erudito y estaba ocupado ganándose la vida, así que ¿cuánto podían enseñarme él y mi piadosa madre? Pero hicieron lo mejor que pudieron y contrataron a un tutor para que me enseñara incluso más de lo que sabían. Crecí entre gente común, que tampoco pudo enseñarme tanto. 

Pero me criaron muy bien, me mostraron cómo debe vivir un judío, cómo amar a Hashem con cada fibra del alma, y ​​me esforcé por vivir a la altura de esas expectativas. Tuve la suerte de escuchar acerca de tu santo padre, el Rebe, y sus enseñanzas de Jasidut, y trato de implementar esas enseñanzas en mi vida lo mejor que puedo. 

Pero como dices tengo que hacerlo aún mejor y creo que tienes razón, intentaré mejorar. 

Pero ahora mírate a ti mismo. Cuando llegó el momento de que tus santos padres fueran bendecidos con un hijo, tu padre no iba a aceptar una Neshamá común y corriente. Exigió que se le permitiera entrar en la Cámara de las Neshamot y elegir la que él sintiera que era adecuada para su hijo. Su pedido fue concedido y él buscó y buscó hasta quedar satisfecho. Así que piensa en la exaltada Neshamá con la que fuiste bendecido.

Entonces, tus santos padres recibieron una Neshamá excepcional y sobresaliente. Luego, ellos fueron quienes te criaron y, además, tus padres pudieron elegir a los mejores tutores para enseñarte. Entonces, considera lo que te enseñaron, al crecer en ese entorno, estuviste rodeado de los jasidim más sobresalientes de tu padre y ellos te enseñaron mucho más. 

Una vez que me casé, tuve la obligación de mantener a mi familia. Mi sustento consiste en proporcionar a los agricultores las semillas que necesitan para plantar sus cultivos. Baruj Hashem, puedo mantener a mi familia. Pero el único inconveniente es que recibo el pago unos meses después, después de que los agricultores cosechan y luego venden sus productos.

Pero eso lleva todo un proceso. Tengo que ir a su finca antes de que empiecen a trabajar en los campos. Así que la primera reunión tiene lugar alrededor de las tres y media de la mañana. Para llegar a tiempo, me levanto antes de las tres. Pero el agricultor no está dispuesto a pagarme inmediatamente.

Primero, tengo que sentarme con él y beber un poco de vodka, y a veces se le une su esposa para conversar. Luego le muestro la cuenta y él intenta regatear. Finalmente, acepta que tiene que pagarme, pero afirma que no le han pagado todos los compradores, por lo que solo puede darme un pago parcial. Espera pagar el saldo restante en tres semanas aproximadamente.

Luego voy a visitar a otro granjero y toda la experiencia se repite una y otra vez. A las seis de la mañana empiezan a trabajar, así que vuelvo a casa y me preparo para la Tefilín. Primero voy a la Mikve, luego estudio algo de Jasidut, y a las ocho u ocho y media estoy listo para comenzar a rezar Shajarit.

Te das cuenta de que han pasado casi seis horas desde que me desperté y tomé algunas bebidas...en general creo que no lo estoy haciendo tan mal dadas las circunstancias.

Entonces, ¿puedo hacerte una pregunta? ¿Cuánto logré yo y cuánto lograste tú por tu cuenta?

Rav DovBer tomó estas palabras en serio y se dio cuenta de que había mucha verdad en ellas. De hecho, ¿cuánto de sus logros le fueron otorgados y cuánto méritos le corresponden personalmente? Este pensamiento lo carcomía y perturbaba, fue a la casa de sus suegros y le informó a su esposa que debía regresar urgentemente a Liozna porque tenía que discutir algo de extrema importancia con su padre, el Rebe. Al llegar a Liozna, después de prepararse para un Yejidut, entró a la sala de su padre, pero esta vez no entró como un hijo que va a su padre, sino como un Josid que va a pedirle orientación a su Rebe. 

Algún tiempo después, quizás algunas semanas o meses, aquel josid de Yanovich llegó a Liozna para verse con el Rebe y pedirle al Rebe que lo guiara para avanzar en su servicio a Hashem. 
Cuando entró a lo del Alter Rebe, el Rebe le dijo: "¡Gracias! ¡Gracias por hacer de mi hijo Berel un Josid!"

*

Así que aquí en esta historia, tenemos el nacimiento de un josid, así como la formación (o Brit) de un josid. Durante 16 o 17 años Rav DovBer consideró a su padre, el Rebe, como un padre que era muy erudito y sabio que guiaba a miles de yehudim. Pero luego, después de escuchar las palabras del josid de Yanovich, fue a su padre como josid. 

¿Cuál es la diferencia entre preguntarle a su padre como un hijo le pregunta a su padre, o como un josid le pregunta a un Rebe? La historia misma responde esta pregunta. El josid le preguntó: ¿qué lograste por tu cuenta? En otras palabras, un josid es alguien que está dispuesto a salir de su naturaleza y hacer algo que va más allá de su capacidad natural. 

Esto es similar a lo que escribe el Alter Rebe en el Tania, capítulo 15, acerca de la diferencia entre quien sirve a Hashem y quien no sirve a Hashem.

Él explica que aquel que no sirve a Hashem es aquel que repasó sus estudios 100 veces. Si bien eso es una gran hazaña, el defecto es que ese era el curso natural que todos seguían en aquellos días. En otras palabras, no se salía de su rutina. Sin embargo, aquel que sale de su rutina natural y estudia el tema 101 veces, esa persona está sirviendo a Hashem. Porque no hizo simplemente lo que le vino por naturaleza, sino que se esforzó por ir más allá de su instinto natural. 

Ahora podemos entender por qué se considera que Tes Kislev es el día en que nace un josid. Nacimos con algunos rasgos jasídicos que Hashem nos concedió y nos bendijo. Pero en Yud Tes Kislev es el día en que nos circuncidamos. 

La circuncisión es un acto de conexión que está más allá del intelecto, más allá de los instintos naturales, y esa es la definición de un josid. 

Un josid no sólo hace lo que le sale naturalmente, sino que se entrega a sí mismo para ayudar a otra persona, incluso si le es extremadamente difícil. Sale de su zona de confort y piensa en qué más se podría hacer para ayudar a esa persona. 

Por lo tanto, cada uno de nosotros puede ser verdaderamente un josid genuino. Sí, es cierto que un josid debe hacer Tefilá con Kavaná, y antes de rezar debe estudiar algo de Jasidut, y uno puede tener carencias en esos aspectos. 

Sin embargo, si una persona cambia su naturaleza para cumplir la voluntad de Hashem y hacer algo que el Rebe pidió a todos los jasidim, eso es un josid y con ese rasgo de superar su naturaleza, en este aspecto, superará su naturaleza en otros aspectos también, como estudiar y rezar apropiadamente, como debe hacerlo un josid.

El Baal Hatania es más fuerte que todos - Yud Tet Kislev

El Baal Hatania es más fuerte que todos 



Shlomo Freiman es clarinetista y saxofonista, y desde muy joven se sintió profundamente conectado con la melodía de "Arva Bavot" de Rab Shneur Zalman de Liadi, autor del Tania. Esto cuenta él:

"Cuando era un niño pequeño, mi padre me llevó a la celebración de Rabi Shimon Bar Yojai en Merón. Estaba allí y observé el encendido de la tradicional e imponente fogata del círculo jasídico de Toldot Aharon. Uno de los momentos culminantes fue cuando interpretaron la melodía 'Arva Bavot' del Baal Hatania, tocada magistralmente por Reb Jilik Frank. Nunca había oído esa melodía antes, y me cautivó profundamente, conquistando mi alma.
Era un niño sensible, y le pedí a mi padre que me comprara un disco donde se interpretara esa melodía. Desde entonces, sonaba constantemente en nuestro hogar. En todas las bodas que mis padres organizaron para sus hijos, se tocó esta melodía. De hecho, esa fue la razón que me motivó a aprender a tocar el clarinete, porque quería interpretarla tal tomo como lo hacía Jilik Frank.

La historia que tengo el honor de compartirles ocurrió hace unos meses, en el mes de Av 5784 (Agosto del 2024) en el salón 'Beit Brajá' en Beitar Ilit. Fui invitado a tocar en una boda donde ambas familias eran prominentes familias del círculo Litaí, y quienes ocupan posiciones respetadas en sus comunidades. Antes de la Jupá, el padre de la novia se me acerca y me quiere decir algo. Era evidente que era algo que importante, algo que le concierne.

'Nuestra familia somos descendientes del Baal HaTania', me dijo. 'En todas las bodas de nuestros hijos hasta ahora, hemos tocado la melodía de Arva Bavot mientras los novios estaban bajo la jupá. Desafortunadamente, en esta boda, mi consuegro me aclaró que (este Nigun) no era nada adecuado con el estilo y línea de su familia, y debo respetar su opinión.

'Pero si podés meter aunque sea algún fragmento... aunque sea pequeño, de esta melodía, te lo agradecería enormemente. Es sabido que durante la Jupá se hacen presentes las almas de los ancestros de los novios, y ciertamente la Neshamá de nuestro ilustre ancestro, el Baal Hatania, estará presente en la ceremonia. Es algo muy, muy importante para nosotros.'

Por el tono de sus palabras, sentí que principalmente quería desahogar su corazón conmigo, pero también comprendí que las probabilidades de que la melodía sea interpretada durante la Jupá eran escasas.

Entendía muy bien sus sentimientos. El momento de la Jupá es sumamente elevado, y no hay melodía más adecuada para ese contexto. Por mi experiencia como músico, puedo decir que la melodía de Arva Bavot es algo único. He tenido la oportunidad de interpretar diversas melodías y Nigunim de diferentes comunidades jasídicas, pero esta tiene algo especial que electrifica de inmediato a toda la audiencia. Desde la primera nota, puedes ver como la gente cierra los ojos, lágrimas brotan y una emoción sacude todo el cuerpo entre los presentes.
No se puede comparar con canciones (compuestas recientemente que están de moda,) pasajeras cuyo impacto emocional es efímero. El nigun de Arva Bavot es algo que toca cada corazón; es un regalo del Cielo, y tengo el privilegio de interpretarlo con reverencia y devoción. El hecho de haber estudiado Tania en la Yeshivá sin duda fortalece la conexión que tengo con el Baal HaTania.

Soy jasid de Zvhil, y nuestro Rebe aprecia mucho esta melodía. Da indicaciones de interpretarla en Seuda Shlishit de Shabat y me honra pidiéndome tocarla con el clarinete en ocasiones especiales, como Januca y Lag BaOmer.

Volviendo a la Jupá. La ceremonia comenzó, y como era de esperarse, se tocaron las melodías tradicionales. No había tiempo para incluir la melodía de Arva Bavot. Para la lectura de la Ketubá, se invitó a un destacado Rabino Posek Halajá, quien comenzó a leerla. De repente, se detuvo. Un silencio absoluto se extendió. Después de unos instantes, susurró a los padres de los novios: 'Hay un problema halájico. Es necesario reescribir la Ketubá.'

El rabino pidió a su asistente que le trajera una nueva Ketubá del auto y llamó a los testigos para que lo acompañaran al salón para reescribirla.
Sentí que era el momento perfecto. Sabía exactamente qué hacer. Alcé mi clarinete, le hice señas al tecladista y comenzamos a interpretar la melodía de Arva Bavot. No sabía cuánto tiempo tomaría solucionar el asunto, así que simplemente la toqué con calma y emoción. No hacía falta ser un experto para notar cómo esta melodía tan especial conquistaba los corazones de todos los presentes y cómo un sentimiento de elevación espiritual los envolvía a todos.

Justo en la última nota, cuando terminaba el Nigun y mientras pensaba qué haría a continuación, se abrieron las puertas del salón, y el rabino y los testigos entraron con la nueva Ketubá en sus manos.

El padre de la novia no pudo contenerse y se me acercó '¿Ves?', susurró, 'El Zeide, el Baal Hatania, es más fuerte que todos...'

La familia me agradeció enormemente la decisión que tomé allí. Todos destacaban la emoción que sintieron durante aquella melodía. Se convirtió en un tema de conversación en la familia, que inicialmente se lamentaba por no poder tocar el Arva Bavot durante la Jupá, pero que, finalmente, bajo las circunstancias de la Hashgajá Pratit, la melodía fue interpretada en su totalidad."



Fuente: Sijat Hashabua Vayesheb 5785

Aunque sea una gota - Yud Tet Kislev

A modo de preparación - A una semana de Yud Tes Kislev


De un Farbrenguen con Reb Sholom Avtzon

Una de las historias más famosas de Lubavitch es el Mashal (la parábola) que el Alter Rebe le contó a Reb Pinjos Koritzer (para calmar su enojo y sus reclamos), cuando se disgustó al encontrar algunas páginas de Jasidut volando por el aire en el patio del Maguid. ¿Cómo pueden los Talmidim del Maguid ser tan descuidados con los secretos de la Torá? ¿Dónde está su respeto?

El Alter Rebe le contó que una vez un príncipe estaba gravemente enfermo y los médicos le informaron a su padre, el rey, que la única forma de curar a su hijo era moliendo cierto diamante y disolviéndolo con agua. Si el príncipe bebía un poco de esa poción, se curaría.

Los sirvientes buscaron ansiosamente entre los tesoros del rey, pero fue en vano; no lo encontraron allí. Pero de repente uno de ellos se dio cuenta de que en realidad era el diamante central de la corona del rey. Sin embargo, a esa altura el príncipe estaba tan enfermo, sus labios se hincharon tanto que nadie podía garantizar que alguna porción de esta medicina logre entrar por los labios del príncipe, y sería una lástima destruir la belleza de la corona del rey para nada.

El rey les ordenó que de todos modos la molieran y la mezclaran con el agua. Explicó: “Lo único que se necesita es que una gota entre por sus labios. ¡Esa gota salvaría la vida de mi hijo! Sí, me doy cuenta de que el 99% restante se derramará en la tierra y se echará a perder. Pero eso no me incumbe en absoluto. ¡¿De qué vale la corona si el príncipe no vive?!

Así lo hicieron y, efectivamente, el príncipe se curó.

Así también, continuó el Alter Rebe, el pueblo judío es el hijo único de Hashem, y su vínculo estaba peligrosamente en riesgo (en los niveles más bajos), por lo que Hashem renunció a la joya de Su corona, las enseñanzas de Jasidut para revivirlos. Así, mientras algunas páginas se las lleva el viento en el patio, lo que no debería suceder, sin embargo, la pequeña cantidad de jasidut que fue absorbido por Am Israel los revivió.

Reb Pinjos Koritzer se apaciguó con esta respuesta y declaró: “¡Dichoso el maestro que tiene un alumno así!”

Si bien esta historia cumplió un propósito en ese entonces y salvó al Maguid de la acusación [que podría generarse de las palabras] de Reb Pinjos, el hecho de que nos la repitieran los Rebeim demuestra que también se aplica a nosotros. La pregunta es ¿qué podemos aprender de ella o cómo podemos aplicarla a nosotros mismos, en nuestra conducta diaria?

Cuando mi hijo estaba estudiando en Toronto (en la Yeshiva Ktaná), los padres de todos los alumnos fueron invitados a asistir a un farbrenguen de Shabat "Abot Ubanim" de padre e hijo. Durante Shabat, se les pidió a todos los padres que hablaran, y durante la comida del viernes por la noche y el farbrenguen dije lo siguiente:

Como todos los Bojrim habrán notado, estuve estudiando un Maamer entre Minjá y Kabalat Shabat. Seré honesto con ustedes, había partes del Maamar que no entendí. Y cuando alguien pasa una hora o muchas horas tratando de estudiar algo y no lo entiende, eso puede ser frustrante y, si le sucede a menudo, una persona puede perder la motivación de estudiarlos.

Sin embargo, hubo un segmento del Maamer que entendí bastante bien y me dio que pensar. Ese 'Vort' (pensamiento e idea) valió y justificó todo el tiempo que dediqué a ese maamar. Sí, hubiese sido bueno si hubiera entendido aspectos adicionales del Maamar, pero ese punto me impactó y valió la pena.

A la mañana siguiente, antes de Shajarit, un padre se me acercó y me dijo: "Gracias por lo que dijiste anoche. Hace casi diez años que participo semanalmente en un Shiur de Jasidut y, sin embargo, todavía no llego a comprender los Maamarim correctamente. Últimamente estaba pensando que tal vez debería dejar de asistir a ese Shiur y utilizar ese tiempo de manera más productiva, para estudiar algo que pueda entender.

Sin embargo, cuando dijiste públicamente que tampoco entiendes todos los aspectos del Maamar, pero que vale la pena por los aspectos que sí entiendes y puedes tomar en serio e incorporar, eso me fortaleció y ahora me doy cuenta de que yo también me he beneficiado mucho de los aspectos que sí comprendí, y volveré a sumarme a esa clase con un entusiasmo renovado."

Sí, el maamar que puedes estar estudiando puede ser largo y complejo, pero como dijo el Alter Rebe en este Mashal, si tan solo una gota de él entra en mi corazón, y el resto queda más allá de mí, esa gota puede revivir mi alma para servir a Hashem correctamente.

Esto se puede comparar con un yacimiento de diamantes o una mina de oro. Una persona pasa un día entero o varios días buscando un diamante u otras piedras preciosas y minerales y finalmente encuentra uno. ¿Se lamentará esa persona por el hecho de que se desperdició tanto tiempo y esfuerzo, o dirá que por el diamante que encontró, todo el esfuerzo valió la pena?

Aunque sea una gota, Jasidut puede revivir la Neshamá de cualquier Yehudí. Vale la pena cada momento invertido. 

domingo, 23 de febrero de 2025

Milagro insondable presenciamos el jueves pasado

הַגּוֹמֵל חֲסָדִים טוֹבִים לְעַמּוֹ יִשְׂרָאֵל



Un suceso increíble tuvo lugar el jueves por la noche, cuando unos terroristas colocaron cinco bombas en diversos colectivos en el centro de Israel con la intención de que exploten el viernes por la mañana, lo que podría haber matado y herido a cientos de personas (ר"ל).

Primero que todo, los dispositivos fueron programados “accidentalmente” para detonar el jueves por la noche en lugar del viernes por la mañana (9:00 pm/am). 

Segundo, que cuando dos de los dispositivos explotaron en autobuses en Bat Yam, lo hicieron minutos después de que haya culminado su ruta y los chóferes de los autobuses hayan estacionado los colectivos vacíos en la estación, por lo que nadie resultó herido B"H.
 
Tercero, que un pasajero de autobús estando alerta en Bat Yam vio a un terrorista que intentaba esconder una bolsa sospechosa debajo de un asiento y se lo informó al conductor unos minutos antes de que detonara. El conductor evacuó rápidamente a los pasajeros, condujo el autobús hasta una terminal, evacuó la zona y llamó a la policía. Poco después, antes de que llegara la policía, el autobús explotó por completo, pero nadie resultó herido. 

Cuarto, que después de las búsquedas, se encontraron dos dispositivos explosivos más en autobuses en Julón antes de que explotaran.

Le preguntaron al Rab Itzjok Silberstein cómo agradecer a Hashem por el inmenso נס.
Respondió: "Quien experimenta un נס debe recitar HaGomel. Entonces, dado que después de Birkot HaShajar, decimos todas las mañanas
 "הַגּוֹמֵל חֲסָדִים טוֹבִים לְעַמּוֹ יִשְׂרָאֵל",
cada persona debería poner especial Kavaná en estas palabras, especialmente por los Jasadim y Nisim que Hakadosh Baruj Hu nos concedió."



©JasidiNews 
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lunes, 16 de diciembre de 2024

La primera celebración y Seudat Hodaá de Yud Tet Kislev con el Alter Rebe

Una vez, en un año en que el 19 de Kislev cayó un viernes, después de las Tefilot de Kabalat Shabat y Maariv, el famoso jasid Reb Itzjok-Aizik de Homil entonó el Kidush con la melodía festiva y característica de Simjat Torá, sobre una copa de un fuerte licor. Luego, después de que todos los presentes también recitaron el Kidush, anunció que nos haría un regalo: nos contaría todo acerca de la primera Seudat Hodaá de Yud Tet Kislev con el Alter Rebe (Rabí Shneur Zalman, fundador de Jabad), celebrada en Liadí en 1801.

"Dos meses antes", comenzó a relatar, "en Tishrei, los jasidim más veteranos habían percibido que algo especial estaba por suceder para Yud Tet Kislev ese año. En Shminí Atzeret y Simjat Torá, el Rebe estaba extraordinariamente alegre y en varias ocasiones les dijo a sus hijos y al círculo íntimo de ancianos jsidim que, por diversas razones (místicas), no había aceptado la sugerencia que sus jasidim le hicieron tres años antes, tras su milagrosa liberación de la prisión en 1798, de establecer el 19 de Kislev como un día de fiesta pública con Seudá y celebraciones. Tampoco él mismo había realizado aún una Seudat Hodaá, (una comida festiva de agradecimiento), aunque esto era considerado un evento de Mitzvá y tenía la obligación de hacerlo.

A partir de todo esto, los jasidim concluyeron, sin lugar a dudas, que el Rebe les instruiría organizar una comida festiva de este estilo cuando llegara el 19 de Kislev, y que él mismo participaría en ella.

Por lo tanto, a principios de Kislev, nosotros, los jóvenes de Homil, Babroisk y otras ciudades cercanas, reunimos todo el dinero que teníamos, alquilamos una carreta y compramos una docena de pares de volikess (botas de invierno forradas de fieltro). Partimos todos juntos a pie, aunque tomábamos turnos para descansar en la carreta. En Brohackov, Yajov y Shklov se fueron sumando más personas, quienes alquilaron dos carretas adicionales. Para el jueves de la semana en que se lee la porción de Vayishlaj, finalmente llegamos —¡éramos ochenta personas!— a Liadí.

Ese Shabat previo a Yud Tet Kislev fue uno de los más maravillosos jamás experimentados por los jasidim. Durante aquel Shabat, el rebe pronunció tres Maamarim: uno antes de Kabalat Shabat, el segundo antes del amanecer y el tercero después de Minjá. Los estudiantes locales, junto con los invitados, repasaron los discursos oralmente bajo la guía de los Joizrim, cuya tarea era memorizar las enseñanzas del rebe y preservarlas fielmente para sus oyentes.

El domingo y lunes, la gente comenzó a llegar a Liadí de todos lados, de cerca y lejos: desde Kiev, Tatarsk, Jotemsk, Jaslavitch, Amjislav, Klimovitch, Pahar, Pochip, Dubrovna, Orsha, Krupka, Tolchin, Barisov, Babinovitch, Dobromishl, Lubavitch, Rodnia, Liozna, y otros pueblos y aldeas de las regiones de Vitebsk y Polotzk. Los habitantes de Liadí anunciaron que todos los huéspedes recibirían comidas sin costo durante una semana completa, hasta después del siguiente Shabat.

Incluso los habitantes no-judíos del pueblo participaron, en cierta medida, en el espíritu de hospitalidad que impregnaba el ambiente. Varios de ellos despejaron sus casas para alojar a los huéspedes que llegaban de lejos. El más destacado fue el administrador de las propiedades del Conde Liubemirsky, quien comunicó a la comunidad judía que todos los días se enviaría un cargamento de alimentos desde las propiedades del Conde, consistente en 75 pud (un pud = 16 kg) de harina, tres vacas y varios terneros para se les haga Shejitá. Además, aportaría varias carretas cargadas de heno para los caballos de los invitados.

El martes, el 19 de Kislev, se anunció que después de un rezo temprano de Minjá, todos debían reunirse en el Beit Midrash que se encontraba en el gran patio, donde el Rebe pronunciaría un Maamar. La abarrotada sinagoga fue sacudida por la potente voz de Reb Shmuel Eliahu der Heizeriger ("el ronco", llamado así en tono jocoso por su rugido atronador; su "¡Shaaaaa!" [¡silencio!] era capaz de estremecer toda la sala). Anunció que el Rebe llegaría pronto y que todos debían guardar silencio. Esta fue la señal para que un grupo de fornidos jóvenes jasidim se abrieran paso entre la multitud, dejando un amplio camino desde la puerta hasta el estrado.

"Tan pronto como el Rebe apareció en la puerta, nos invadió un pavor temible", recordaba claramente Reb Itzjok-Aizik. "Cuando entró, el rebe cantaba la melodía de 'Tzeena Ureena', tomada del Shir Hashirim. Lo acompañaban sus hermanos a ambos lados, luego un tercer hermano y dos ancianos conocidos detrás de ellos; sus tres hijos seguían, con el Tzemaj Tzedek (su nieto y futuro tercer Rebe) detrás de ellos. Al subir los escalones del estrado, entonó la melodía que compuso para las palabras del Tehilim 118: 'Keili Ata Veodeka' - 'Tú eres mi Di-s y te alabaré'". En el estrado había una gran mesa en la que el Rebe se sentó y pronunció un discurso exponiendo el versículo del Tehilim 55: 'Padá Beshalom Nafshi' - 'Ha rescatado en paz mi alma'. Al finalizar su discurso, toda la congregación estalló en una alegre melodía.

En el pequeño salón de estudio utilizado para Yejidut se había preparado una mesa para una Seudá de agradecimiento. Esta fue atendida por el Rebe, sus hijos y hermanos, y algunos Jasidim ancianos distinguidos. El hijo del rebe, Reb Moshe, nos repitió, después de varias solicitudes, las charlas que el rebe había dado en esa comida, pero solo con la condición de que no las transmitiéramos a nadie. "Por esa razón", exclamó Reb Itzjak-Aizik, "no puedo contarles todo lo que se dijo en la mesa. Sin embargo, puedo compartirles una declaración del Rebe de aquella oportunidad:

'He recibido una tradición de mi Zeide (así llamaba el Alter Rebe a su abuelo espiritual, el Baal Shem Tov - el maestro de su maestro) de que la tontería, la melancolía y el orgullo en la propia valía son considerados por los Jasidim como equivalentes a Averot Deoraita (transgresiones explícitas en la Torá). Del mismo modo, la inteligencia con buen sentido, la alegría -al percibir en todo el elemento de bondad que trae alegría- y el entusiasmo templado con deliberación, son considerados por los Jasidim como equivalentes a Mitzvot Deoraita (mandamientos explícitos en la Torá')."

domingo, 8 de diciembre de 2024

La falsificación de una letra que llevó al arresto del Miteler Rebe

"Puedes hacer todo lo que quieras, no tengo miedo de tus calumnias y denuncias" - esta fue la firme y decisiva respuesta del Rebe a aquel hombre vil, que intentó extorsionarlo amenazando con denunciarlo a las autoridades.

Esto sucedió en el año 1826 (5586). En la ciudad de Lubavitch, Jasidut Jabad era dirigido por el Miteler Rebe, Rabi Dobver, el hijo del Baal HaTania. Él era reverenciado no sólo entre los judíos, sino que incluso los gentiles circundantes lo reverenciaban y lo llamaban 'Svittoi Rabi'n' (El Santo Rabino).

Y de repente los jasidim se enteraron de que una grave denuncia había sido presentada ante el gobierno ruso contra el Rebe. Poco a poco se fueron aclarando los detalles.

Un año antes, Reb Pinjos Raises, uno de los mayores jsidim del Baal HaTania y del Miteler Rebe falleció en Lubavitch. Era un hombre muy adinerado y el hombre de confianza de los Rebeim. No tuvo hijos y toda su propiedad fue heredada por su sobrino, que era un hombre malvado.

El heredero encontró entre los bienes de su tío una carta que el Rebe le había escrito cuando hizo su viaje a Lubavitch después del falleciemiento de su padre, el Alter Rebe. Durante el viaje, acumuló una suma de 4.000 rublos de plata y el Rebe le escribió a Reb Pinjos al respecto y le pidió que dos personas más se unieran a él y se encargaran de la distribución del dinero a los necesitados.

Un vil complot comenzó a gestarse en la mente del sobrino. Se dirigió al Rebe y trató de extorsionarlo, amenazándolo con acusarlo de recolectar dinero con fines clandestinos. El Rebe respondió que no le tenía miedo y que no le daría ni un centavo.

El hombre llevó a cabo sus amenazas. Con la ayuda de gente perversa como él, prepararon un informe detallado ante las autoridades. En la carta del Rebe se hizo una leve falsificación: donde estaba escrito cuatro mil (ד' אלפים), los informantes agregaron la letra ק, y así parecía que el Rebe había recolectado ciento cuatro mil rublos de plata, una enorme fortuna. Los denunciantes argumentaron que el Rebe estaba enviando un soborno al sultán turco y acusaciones similares. También afirmaron que el Beit Midrash del Rebe era construido de acuerdo con las dimensiones del Templo y similares.

En Motzaei Shabat de Parashat Noaj del 5587, los oficiales investigadores, acompañados por policías, llegaron a la casa del Rebe. Hicieron una búsqueda exhaustiva por toda la casa. Otro escuadrón de policías allanó el Beit Midrash del Rebe.

Mientras tanto, una gran multitud se fue reuniendo alrededor de la casa. Desde allí se escuchaban las súplicas de los familiares. El único que estaba tranquilo y sereno era el propio Rebe. Estaba sentado en una de las habitaciones y escribía un Maamar de Jasidut. Después comenzó a recibir en Yejidut a diversos invitados.

Por la mañana, subieron al Rebe a un coche de la policía y partió hacia Vitebsk. El rumor acerca del arresto del Rebe se extendió rápidamente. En cada pueblo por donde pasaba la carreta, cientos de judíos salían a saludarlo. Según un acuerdo especial alcanzado por aquellos que intercedieron en pos del Rebe, el viaje se realizó por etapas y con pausas, para no agotar al Rebe, cuya salud era débil.

Cuando la caravana llegó a Liozna, el Rebe fue llevado a la Central de Policía y puesto bajo fuerte vigilancia. ¡Poco a poco se supo que estaba acusado de rebelión contra el gobierno!

El Rebe estuvo encarcelado durante un mes y diez días, pero desde el principio le fueron dadas condiciones especiales. A tres de sus colaboradores más cercanos se les permitió acompañarlo, y tres veces al día los guardias permitieron la entrada de veinte judíos para las Tefilot. Dos veces por semana, al Rebe se le permitió decir palabras de Jasidut frente a cincuenta personas, esto después de que el médico del Rebe les explicara que decir Jasidut constituía para él la esencia de su vida, una necesidad vital concretamente.

Durante todo ese tiempo se realizó mucho trabajo y presión por parte de autoridades de las comunidades y diversos contactos en pos del Rebe. Los ministros, que escucharon acerca de la grandeza del Rebe, se apresuraron a trabajar por su liberación. El propio Rebe fue citado a numerosos interrogatorios, en los que pudo demostrar que no tenía ningún vínculo con el sultán turco, y que no tiene intención alguna de ocupar el lugar del Zar...

Al finalizar las investigaciones, un resumen fue presentado al Ministro de Interior. Revisó el material de la investigación, quedó impresionado por las respuestas del Rebe y decidió tener una confrontación directa entre él y el acusador.

En el día señalado, el Rebe vistió sus ropas blancas de Shabat y su apariencia era como la de un Malaj (ángel) de Hashem. Al entrar en la sala, su apariencia impresionó al ministro, y fue recibido con gran respeto, y,  modo inusual, ordenó a sus asistentes que le trajeran una silla para sentarse.

Comenzó el enfrentamiento. El acusador comenzó a lanzar sus acusaciones y el Rebe las desestimó una por una. Durante el intercambio, el acusador se dirigió al Rebe con el término 'Rebe'. El Rebe inmediatamente se dirigió al Ministro: "Mire usted, dice de mí que soy un fraude y un rebelde contra el Reino, y ahora me llama Rebe..."

Esto lo dejó al delator avergonzado, y de ahí en adelante se confundió y decía cosas incoherentes, hasta que el ministro le dijo: "¡Deje de ladrar!". Avergonzado, sacaron al delator del salón, mientras que el Rebe fue llevado respetuosamente a su habitación, con la promesa de que su liberación estaba cerca.

El 10 de Kislev, mientras el Rebe leía los capítulos de Tehilim de la lección diaria, se le notificó su liberación. Más tarde reveló que recibió la feliz noticia exactamente cuando decía el versículo (en el capítulo 55): "Rescató mi alma en paz".