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jueves, 19 de octubre de 2023

METERNOS EN UNA CAJA. POR NUESTROS SOLDADOS


"Estás viviendo en una caja y me parece eso insensible."

Dos mujeres estaban conversando acerca de la situación en Eretz Israel y cuando una de ellas dijo que no había visto ninguna grabación de los ataques o de la guerra, su amiga hizo aquel comentario mencionado arriba.

Mientras Hashem se preparaba para inundar el mundo, le ordenó a Noaj que construyera una תיבה, un arca o caja, para que él y su familia pudieran sobrevivir a las devastadoras aguas. צהר תעשה לתיבה, 'hazle una ventana/claraboya al arca,' le dijo Hashem.

El Baal Shem Tov explica que la palabra צהר, que literalmente significa que brilla o resplandece, implica también una “ventana” al secreto de la supervivencia judía.

Usando las mismas tres letras, podemos obtener también la palabra צרה, que significa problema, desgracia, crisis. Si un yehudi está en crisis, R”L, rodeado por un mabul que amenaza con inundarlo, ¿cuál es la solución?

Metete en una caja.

La palabra תיבה, arca o caja, también significa palabra. Cuando enfrentamos problemas, la solución es meterse en las palabras de Torá y Tefilá.

Estas tres letras también pueden leerse רצה, querer. Entrar correctamente en la תיבה significa crear un רצה, un deseo y pasión por las palabras. Date cuenta de que estamos hablando con Hashem y que Él está escuchando. ¡Emocionate!

Y reconocé que nuestras palabras realmente marcan una diferencia. A través de nuestras palabras de Torá y Tefilá, tenemos la capacidad de transformar cualquier צרה, crisis, en צהר, un futuro brillante y resplandeciente.

Todos experimentamos sentimientos de dolor y pérdida, y la necesidad de hacer algo.
Es natural estar profundamente interesado (o incluso simplemente tener curiosidad) acerca de la situación en Eretz Isroel y pasar mucho tiempo siguiendo las noticias, los WhatsApps y demás. Pero una evaluación honesta de nuestras acciones puede ayudarnos a reconocer que podemos estar alimentando un falso sentido de propósito, como si al quedarse mirando los horrores estuviéramos de alguna manera aliviando la carga de una madre en duelo r"l. O que le estoy dando fuerza a los soldados de las FDI si sigo su progreso.

Las 'cajitas' que tenemos en nuestras manos o apoyadas en nuestros escritorios también brillan (resplandecen), pero concretamente no pueden marcar una diferencia real. En la mayoría de los casos, nos dejan sintiéndonos deprimidos, tristes, llenos de ansiedad y deprimidos.

Antes de meternos en esas cajas y permitir que su contenido inunde nuestras mentes y corazones, consideremos meternos en la caja de Hashem, Sus sagradas palabras. Decir Tehilim no sólo puede marcar una diferencia real para quienes sufren en Eretz Israel, sino que también puede ser una experiencia reconfortante para nosotros. Nos hace sentir más optimistas, esperanzados y tranquilos.

¡Imagínate el impacto si por cada minuto que pasamos online, dedicáramos en cambio un minuto a decir Tehilim!

Hashem también le ordenó a Noaj que trajera a otros a la Teivá con él. ¡Imagínate el impacto si en lugar de compartir contenido de nuestras cajas digitales tuviéramos un yehudi más que se sume con nosotros a las palabras de Torá o Tefilá!

¿Por qué Hashem trajo el mabul? “La tierra estaba corrompida ante Hashem y la tierra se llenó de robo.”

La palabra usada para robo es חמס. Seguramente esto no es casualidad.

El Baal Haturim señala que las palabras חמס y גהינם comparten el mismo valor numérico, 108. Hashem castigó a los malvados con el máximo sufrimiento del Infierno.

Dejemos que Hashem se encargue de Su parte para darles a todos los terroristas el infierno que se merecen, y hagamos nuestra parte entrando en nuestra caja donde nos mantenemos seguros a nosotros mismos y, lo más importante, a nuestros hermanos y hermanas.

Que Hashem consuele a todos aquellos que están sufriendo y que dé fuerza a quienes luchan y claridad a quienes toman las decisiones de seguridad. ¡Y que todos tengamos el mérito de ver la salvación definitiva con la llegada del Mashíaj, ya mismo!

A Gut Shabes,
Reb Mordejai Lipsker

miércoles, 18 de octubre de 2023

Heroico teniente de Tzahal se salvó gracias a llevar puesto los Tzitzit

Poco a poco, están comenzando a surgir historias del heroísmo individual frente a un mal indescriptible. Personas que dejaron todo y se apresuraron a salvar vidas, sabiendo muy bien que sus vidas pronto estarían en grave peligro, que estaban solos contra decenas de despiadados terroristas armados. Usando su ingenio e inventiva, muchos de estos héroes evitaron que ocurriera una tragedia mucha mayor aún. 

Uno de estos héroes es el teniente coronel Guy Madar de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Guy, oficial en carrera del ejército, vive más al norte y estaba celebrando Simjat Torá en Kiriat Gat, a 30 minutos en auto de Reim. Al enterarse de la incursión terrorista, Guy se subió a su auto y manejó a toda velocidad hacia el sur, llevando sólo su pistola personal. 

Al llegar a la región de Re'im, Guy vio a un soldado golani gravemente herido y lo llevó a su coche. Al mismo tiempo, un terrorista de Hamás disparó contra su coche, pero Guy maniobró y logró matar al terrorista a tiros. Guy tomó el arma del soldado y mató a otros cinco terroristas andando en motocicletas. 

Tras trasladar al soldado a un hospital de la zona, Guy se unió a un policía que viajaba hacia el sur y una vez más fueron atacados por terroristas. Guy y el policía resultaron heridos en sus piernas y el coche se salió de la carretera. Guy quedó en una zanja, pero desde allí logró eliminar a más terroristas, después de colocarse un torniquete en su pierna herida. Permaneció en la zanja durante dos horas junto a decenas de terroristas muertos cerca hasta la llegada de las fuerzas de Tzahal. Cuando las tropas israelíes lo vieron, pensaron que era uno de los terroristas porque vestía ropa de civil. Guy lloraba tratando de explicarles que era un soldado pero ya estaba muy débil por la pérdida de sangre. 

En el último momento, uno de los soldados dijo: “¡No disparen, tiene Tzitzit!” y así su vida se salvó dramáticamente. Guy fue llevado al Hospital Beilinson, donde fue operado y ahora está recibiendo tratamiento. 

La historia de Guy es inspiradora tanto por el coraje que demostró al viajar solo hacia el peligro como por la forma en que al final se salvó la vida.

lunes, 16 de octubre de 2023

PREVENIR GUERRAS FUTURAS | La respuesta del Rebe a las guerras en Israel - Video Especial


miércoles, 11 de octubre de 2023

50 años de la Guerra de Yom Kipur - Video Especial


NUESTRAS ARMAS ESPIRITUALES PARA DEFENDER A ISRAEL

La historia de la Guerra de Yom Kipur comenzó con reuniones de niños judíos meses antes. Israel debe protegerse por medios naturales, seguir consejos militares y evitar la intervención política.

lunes, 9 de octubre de 2023

Ni en el agua ni en el fuego

Ni en el agua ni en el fuego


Simjat Torá 5730, 1969


Un joven de 14 años observa atentamente a un hombre que bailaba como si no hubiera ninguna preocupación en el mundo. Sus pies se mueven a un ritmo que sólo su alma podría producir. Parece una llama, flameando una y otra vez, alcanzando un lugar más allá de todo lo que jamás haya conocido. "Wow," el muchacho piensa para sí mismo: "¿Cómo puede estar tan alegre ese hombre?"

"¿Cuál hombre?"

Sorprendido, el joven de 14 años no se dio cuenta de que había dicho esa pregunta en voz alta.

"¿Cuál hombre?" Su padre le pregunta de nuevo.

"Ese hombre", el joven señala al bailarín dando vueltas. "Debe ser el hombre más feliz del mundo."

Cuando su padre mira hacia donde señala su hijo y ve al hombre de barba negra con cinco niños a cuestas, sus ojos se llenan de lágrimas y suspira. "Ese hombre acaba de perder a su joven esposa, hace apenas seis días."

"Pero entonces, ¿cómo puede estar tan feliz, cómo es posible que baile así?"

"Porque hoy es Simjat Torá y es una Mitzvá bailar y estar alegre. Esto es lo que hace un yehudi; esto es lo que hace un verdadero jasid."

Aunque esta historia ocurrió antes de que yo naciera, la he oído muchas veces.

Era el año 5730 (1969) y, el segundo día de Sucot, un joven de 42 años perdió a su esposa (a causa de una leucemia ר"ל). Como era la costumbre, ya instituida por el Lubavitcher Rebe, cada año, en Simjat Torá, cientos de jasidim caminan y van, cerca y lejos a donde sea, a celebrar con yehudim de las sinagogas de toda Nueva York. Este hombre era uno de esos jasidim. Cada año, en Simjat Torá, llevaba a sus hijos pequeños a una pequeña sinagoga en East Flatbush donde bailaban con la Torá y se regocijaban con la comunidad. Ese año, 1969, aquel hombre joven hizo lo mismo (como todos los años). La abuela de los niños, la madre de su madre, los vistió con sus mejores ropas y los envió con su padre a East Flatbush.

Fue allí, en ese pequeño Shul, donde tuvo lugar este diálogo entre padre e hijo.

Después que terminó el baile en East Flatbush, el hombre con sus hijos regresaron caminando a Crown Heights. Dejó a sus hijos menores en casa con su abuela y se apresuró a ir a 770, donde el Lubavitcher Rebe estaba en medio de un Farbrenguen. Cada año, en Simjat Torá, antes de las Hakafot, el Rebe llevaba a cabo un emocionante Farbrenguen, en el cual hablaba durante varias horas, desarrollando las energías intrínsecas de Simjat Torá y de las Hakafot. El Farbrenguen consistía de varias charlas, cada una de ellas marcada por el canto de un Nigun, una melodía jasídica que a veces se remonta a cientos de años. El hombre de quien estamos hablando era uno de los que comenzaban los Nigunim en los Farbrenguen del Rebe.

El Shul en 770 Eastern Parkway estaba abarrotado hasta el techo; la gente se aferraba a las gradas y vigas tal como se aferraban a cada palabra del Rebe. Cuando el Rebe terminó un segmento de su Sijá, toda la multitud miró al jasid que acababa de enviudar para ver si comenzaría una melodía. Lo que ocurrió en esos instantes fue una de las experiencias más dramáticas en la vida de quienes asistieron a ese Farbrenguen. Un excepcional momento de la verdad...

Del silencio y susurro suspenso en el aire de miles de personas, su voz suave pero desafiante comenzó a cantar: 
"אוּו ווָאדיֶע מִי ניֶע פַּאטָאנִים,
אוּו אָגְניֶע מִי ניֶע זְגַארִים"
"Mi vadiem nye patonym, ub ognie mi nye sgarim", una vibrante melodía rusa jasídica que significa: "En el agua no nos ahogaremos, y en el fuego no nos quemaremos." El Rebe levantó la vista y miró fijamente al hombre, con una mirada penetrante y cómplice que es imposible de describir. De repente, el Rebe se levantó de su silla, empujándola hacia atrás con tal fuerza que casi se cae. El Rebe comenzó a bailar en su lugar, balanceándose hacia arriba y hacia abajo, balanceándose hacia adelante y hacia atrás, con increíble intensidad y pasión. Quienes estuvieron presentes cuentan que en todos estos años el Rebe nunca bailó -nunca antes y nunca después- de tal manera.

Mientras el Rebe movía sus brazos, dirigiendo el canto, la multitud se energizó cada vez más, cantando al unísono: "Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos! Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos!" Cantaban cada vez más y más rápido, como si estuvieran en trance.
Las personas presentes describieron más tarde la increíble visión de este frágil hombre que acababa de experimentar una devastación total, balanceándose hacia adelante y hacia atrás - rodeado por oleadas de gente, guiado por el propio Rebe - cantando: "Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos", nada puede vencer nuestro espíritu - como si Di-s no acabara de llevarse a su esposa, como si fuera el hombre más feliz del mundo.

Todos se derritieron en el baile y la canción. La alegría y las lágrimas se disolvieron en una danza trascendente; una danza que capturó la esencia de la alegría y el dolor, el éxtasis y la agonía: el núcleo indestructible de la vida misma. En ese momento todo y nada tenía sentido. _"Mi Vadiem Nye Patonym, Ub Ognie Mi Nye Sgarim"_, "Ni en el agua nos ahogaremos, ni en el fuego arderemos."

Momentos como ese se congelan en el tiempo.

~ ~ ~

20 años más tarde - 5750, 1989

Entra una llamada telefónica a una importante organización infantil judía en Crown Heights: Tzivot Hashem.

"Hola", dice la voz al otro lado de la línea. "Soy fulano de tal y me gustaría patrocinar los programas infantiles de Simjat Torá."

"Ok, perfecto", responde alegremente el hombre empleado en la organización. "Pero, si se me permite preguntar, ¿por qué tiene este interés particular en los programas infantiles de Simjat Torá?"

"Bueno, verás, cuando yo era niño, cada Simjat Torá mi padre y yo íbamos a una pequeña sinagoga en East Flatbush para celebrar. Un año, cuando tenía catorce años, mientras observaba a las pocas personas bailando en la ronda, noté a un hombre que parecía tan feliz, como si todo en el mundo fuera perfecto. Me quedé allí estático, preguntándome cómo este hombre podía irradiar tanta alegría. Le hice esta pregunta a mi padre, y mi padre me informó lo siguiente: "Este hombre acaba de perder a su esposa, pero dado que es un verdadero josid y la Torá dice que uno debe alegrarse en Simjat Torá, él está alegre. Esto me dejó una gran impresión: que un judío pudiera dejar de lado todo su dolor y sufrimiento y estar alegre sólo porque alegrarse es una Mitzvá era algo simplemente increíble para mí, así que (ahora que b"h estoy trabajando etc) decidí que me gustaría ayudar a otros niños a celebrar la felicidad y la alegría de Simjat Torá."

~ ~ ~

17 años más tarde: 5767 - 2006

El 23 de Jeshvan del 2006, el hombre de esta historia, Reb Tzvi Hirsh Ganzburg, quien perdió a su esposa en 1969, se re-encontraría con ella para acompañarla en el Olam Habá. Sin embargo, sus nietos, su "vida", siguen vivos. Han formado familias y comunidades, han cambiado la vida de muchísimas personas y continúan haciendo del mundo un lugar mejor.

La historia de aquel jasid joven me ha enseñado mucho: incluso en los momentos más tristes, incluso cuando todo parece perdido, con un poco de alegría, un poco de baile, todo puede cambiar.

Y es cierto: "Ni en el agua nos ahogaremos, ni arderemos en el fuego."
¿Cómo lo sé?
Porque yo mismo soy la prueba viviente. Mi madre era la menor de aquellos cinco niños que caminaban con su padre hasta ese pequeño Shul en East Flatbush 42 años atrás.

Por Mendel Jacobson
Traducido por JasidiNews©

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lunes, 2 de octubre de 2023

Uná Mitzvá costosa - Maise para Sucot


Todo Berditchev estaba en un dilema. Sucot estaba por llegar y no había un solo Etrog en toda la ciudad. El Rebe, Rav Levi Itzjak, le indicó a un grupo de sus jasidim que esperaran en un cruce cercano a la entrada de la ciudad con la esperanza de encontrar algún transeúnte que contara con un Etrog. Efectivamente, pasó una carreta por aquella ruta con un hombre que llevaba consigo un Etrog inusualmente hermoso. Estaba de camino de regreso a su casa. El problema era que su casa estaba en una ciudad lejana y sólo estaba en Berditchev simplemente de tránsito.

Llevaron al desconocido ante su Rebe, quien inmediatamente le suplicó que se quedara a pasar el Jag con ellos y que, al prestarles su Etrog, permitiría a toda la comunidad, incluyendo al Tzadik mismo a cumplir con la Mitzvá de las Cuatro Especies. El extraño no estaba de acuerdo. Iba de camino a casa para pasar el Yom-Tov con su familia. ¿Cómo podía alterar de repente su alegría festiva? El Tzadik le prometió Brajot de riqueza e hijos, pero ni siquiera esto ayudó. Tenía, gracias a Dios, riqueza e hijos, y no necesitaba nada.

Entonces el Tzadik le dijo: "¡Si me haces el favor, te prometo compartirte mi parte en el Oilom Habo! (Mundo Venidero)"

El desconocido cambió inmediatamente de opinión y accedió a quedarse en Berditchev para Yom Tob. El Tzadik estaba encantado, al igual que toda la comunidad, y así también lo estaba el extranjero.

Ahora bien, en ese momento el Tzadik emitió una orden en secreto a toda la gente del pueblo de Berdichev: nadie debía permitir que este invitado comiera en su Sucá. Nadie podía adivinar cuál podría ser la razón, pero era una orden del Rebe.

La primera noche del Jag, aquel hombre regresó ingenuo del Shul en dirección a la habitación que había alquilado en la casa de alguien. Allí, adentro, encontró todo preparado: vino para Kidush, dos Jalot, velas y una comida festiva. Quedó estupefacto. ¿Podría ser que el jefe de familia, un judío tan honrado y observante, no tuviera una Sucá?

Salió al patio y encontró una Sucá construida perfectamente como lo exige la halajá. En su interior pudo ver a su anfitrión y a toda su familia sentados felices alrededor de la mesa. Pidió ser admitido, pero le fue denegado el permiso para comer allí. ¿Por qué?! No hubo respuesta.

Un tanto abatido, procedió a visitar a las familias vecinas, cada una de las cuales encontró sentada felizmente en su Sucá. Suplicó que lo dejaran entrar, sentarse y comer allí, pero en cada caso la respuesta era una misma y desconcertante negativa.

Finalmente concluyó que detrás de todo esto habrá alguna indicación del Tzadik. Consternado, corrió a su casa y le preguntó: "¿Qué está pasando?! ¿Qué hice para merecer esto?"

Reb Levi Itzjak le respondió: "Si renuncias a reclamar la promesa que te hice respecto al Oilom Habo, inmediatamente daré la orden de que seas admitido en una Sucá..."

El extraño estaba sorprendido y shockeado, pero guardó silencio. ¿Qué haría ahora? Por un lado, tenía consigo la promesa del Tzadik de que le compartiría su parte en el Mundo Venidero. Por otro lado, había una Mitzvá esperando ser cumplida: comer en una Sucá.

Luego de pensarlo unos instantes, la Sucá prevaleció. Era impensable; eso es lo que era: que un judío como él, que durante toda su vida había observado la Mitzvá de la Sucá, ¿no lo haga este año? Todo Am Israel sentados en sus Sucot esa noche - y él estaría comiendo como un gentil, en su habitación adentro, D-os libre?

Le dijo al Tzadik que lo eximía inmediatamente de su promesa respecto al Mundo Venidero y (a pedido del Tzadik) incluso le dio la mano en confirmación. Luego se fue y comió calmadamente su Seudá en la Sucá de alguien.

Tan pronto como terminó el Yom Tob, Reb Levi Itzjak lo llamó.

"Ahora", dijo, "por la presente te devuelvo mi promesa. Quería que aprendieras, hijo mío, que no quería que obtuvieras tu parte en el Mundo Venidero a tan 'bajo' precio, mediante una negociación fácil.. Quería que te lo ganaras a través de tus obras. Es por eso que dispuse las cosas de tal manera que debieras ser puesto a prueba con respecto a la Mitzvá de la Sucá. Ahora que has superado la prueba y demostrado el máximo sacrificio personal para cumplir esta Mitzvá, realmente te mereces compartir mi porción en el Olam Habá!"

Fuente: A Treasury of Chassidic Tales on the Festivals (Uri Kaplun)

jueves, 28 de septiembre de 2023

La Sucá Flotante

En el año 1915, el gobernador del distrito de Kiev en Ucrania era el general Dernatalin, un odioso antisemita de origen alemán.

A medida que se acercaba la fiesta de Sucot, el general buscó formas de interferir con la preparación de la festividad por parte de los judíos que vivían en su distrito.

Estaba familiarizado con la tradición judía de comer y estar en la Sucá que construían en sus patios.

Luego de deliberar y consultarse con el círculo de sus conocidos, decidió tomar un curso de acción malévolo.

Aproximadamente una semana antes del inicio del Jag, hizo pública una proclamación de que estaba prohibido construir Sucot en el distrito de Kiev. La Sucá constituía un riesgo de incendio, fue la razón oficial proporcionada. Se amenazó con castigos severos a quienes transgredieran el decreto.

Los agricultores del distrito recibieron órdenes además de no traer madera ni ramas a la ciudad los próximos días.

La ciudad de Kiev estaba alborotada; ¡Quién se imaginaría tal cosa! ¿Impedirle a toda la comunidad judía que celebre la fiesta de Sucot conforme la Halajá?!

Ese mismo día se organizó una delegación, entre ellos uno de los ciudadanos judíos más pudientes, un exitoso hombre de negocios y un conocido y talentoso abogado. Pidieron una reunión urgente con el gobernador. Pero el general Dernatalin, al darse cuenta de por qué se convocaba la reunión, se negó siquiera a reunirse, dando una vaga excusa.

La opinión abrumadora entre la comunidad, muy indignada, era la de no ceder ante el decreto. Pero transgredirlo también era imposible. No se podía construir una Sucá en el interior, ni ocultarla de alguna manera.

La policía incrementó su vigilancia. Cualquier cosa que pudiera interpretarse como un posible inicio de la construcción de una sucá era inmediatamente detenido por ellos.

Los ricos de la ciudad y sus dignatarios convocaron una reunión para encontrar una solución. De repente habló el dueño de la compañía naviera local. "Muchos barcos navegan por el río Dniéper", dijo. "Construyamos una sucá enorme en uno de los barcos, y todos los ciudadanos serán invitados a comer allí."

Después de pensarlo un poco, el abogado comentó que esta idea no implicaba una transgresión del edicto del gobernador. Después de todo, él prohibió construir sucot en el terreno de su distrito, no habló nada de sobre el agua. También descartaba el motivo del decreto: el riesgo de incendio, ya que no era una amenaza en el agua como lo era en tierra.

Los participantes en la reunión quedaron encantados con esta solución. Tomaron la decisión de seguir adelante con el plan en total secreto, para que ni un susurro llegara al general. No tenían dudas de que haría todo lo que estuviera en su poder para obstruirlos.

Dos días antes del comienzo del Jag se preparó uno de los barcos y se construyeron dos enormes Sucot. Se construyó una sucá en la sección de Primera Clase, destinada a los ricos de la ciudad. Se construyó otra sucá en la sección de segunda clase para todos los demás judíos.

Las sucot fueron construidas 100% acorde a la halajá. El personal del barco hizo que las cocinas fueran kosher. Se prepararon enormes cantidades de comida para la multitud esperada. El propietario hizo saber que las comidas serían gratuitas para cualquiera que quisiera pueda cumplir la mitzvá de "Leishev basucá" (morar en la sucá).

La treta se mantuvo en secreto hasta el día víspera de Sucot. Sólo entonces comenzó a circular el rumor sobre la Sucá construida en un barco, que el pueblo judío de Kiev estaba invitado a observar la mitzvá de habitar en la sucá.

Varias horas antes del comienzo del jag, la policía descubrió la sucá en el barco. Se quedaron mirando asombrados la enorme sucá, sin saber cómo reaccionar. Las órdenes que les dieron no contenían instrucciones sobre lo que sucediera en el río Dnieper. Tampoco tenían justificación para ordenar el desmantelamiento de aquellas sucot por considerarlo un riesgo de incendio.

El jefe de policía corrió hacia el gobernador para informarle del inesperado giro de los acontecimientos. El general Dernatalin, atónito, no podía creer lo que oía. Exigió ir a ver por sí mismo la Sucá construida a la orilla del río.

Se hizo de noche y multitudes de yehudim se dirigieron hacia el río para observar la Mitzvá de la Sucá acorde a la halajá.

La comida festiva comenzó con suma alegría, hasta que comenzaron los susurros "¡Dernatalin está aquí!"

Este último estaba fuera de sí de furia. Amenazó con enviar a todos los que estaban allí a Siberia.

En ese momento, el rabino de Kiev dio un paso al frente, y se levantó para hablar. "Señor, honorable Gobernador", dijo, "debe saber usted que no hay nada, nada, que pueda hacer que un judío traicione o falte a  su religión. No hay poder en el mundo que sea capaz de arrancar de nuestros corazones las Mitzvot de la Torá que recibimos del Creador hace más de tres mil años. Nuestra sagrada Torá nos ordenó sentarnos en una Sucá, y aunque hemos estado en exilio cerca de dos mil años, no abandonaremos sus mandamientos."

El general escuchó atentamente las palabras del rabino. Cuando el rabino terminó su emotivo discurso, el general se acercó y, para sorpresa de todos los presentes, le estrechó la mano. Inmediatamente después se fue silenciosamente, junto con los agentes de policía.

Ese Sucot fue celebrado por el pueblo judío de Kiev con una alegría extraordinaria. Celebraban el Yom Teb en sí, como así también la victoria sobre aquellas personas que quisieron impedirles cumplir las Mitzvot y, en cambio, fueron vencidos.

A partir de ese día se notó un cambio en el gobernador. Dejó de causar problemas a la comunidad. Incluso anuló decretos anteriores que había dictado contra ellos.


Fuente:  Yerachmiel Tilles, de AscentOfSafed.com.