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lunes, 15 de junio de 2020

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Desafiando el Status Quo #15

Superando el desafío de Mejitzá

Número 15


"Durante los años '50 (5710), todavía había muchas klipot por ser conquistadas (/quebradas) en los Estados Unidos", relata Reb Najman Sudak A"H. "Una de ellas era el concepto de mejitzá, que implicó un desafío incluso entre frume iden.
“Tenía un amigo que hizo una condición en su compromiso de que habría una mejitzá en la jatuná. Sin embargo, cuando entró al salón de bodas, no se veía ninguna. El bojur estaba enfurecido y salió furioso del salón. 
“Los bojrim, sus amigos, que habían venido a participar en su simjá, estaban desconcertados. Ante tal dilema, telefonearon a la secretaría del Rebe y explicaron la situación. El Rebe indicó que procedieran con la jatuná. Sin embargo, debían disponer mesas a su alrededor que actúen de mejitzot, y alegrarse con el jatan, [e indicó además] "hacer suficiente ruido al punto tal que otros quieran unirse a ustedes." 
“Efectivamente, otros se unieron y trajeron más mesas-Mejitzot con ellos. Las personalidades presentes y los  distinguidos invitados sentados en el estrado, un respetado Rosh Yeshiva entre ellos, solo podían observar a los sinceros tmimim con envidia.”

(Main Najman, página 8)



***

Completamos así una serie más de "Snapshots -  Anécdotas cortas con el Rebe" esta vez alrededor del concepto "Desafiando el Status Quo".  

Beez"H la próxima serie: "El Rebe y su interacción con niños."

Aquí la lista completa de "Desafiando el Status Quo" :



domingo, 14 de junio de 2020

Video: Un reflejo de Di-s

Un reflejo de Di-s

El enfoque revolucionario del Rebe contemplando la capacidad dentro de cada individuo. 





Presentación n° 20 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

miércoles, 10 de junio de 2020

Impresionante: No van a creer quién asistió a la Halevaya en época de coronavirus

Los familiares estaban afligidos y perplejos: no tendrían Minian para el entierro. Hasta que se sumó un judío anónimo, declarando que era un "pariente del difunto". ¿Quién era? No lo vas a poder creer.

Fuente: Hidabroot.org 
Traducido por JasidiNews




El rabino Eliahu Kaler, un Talmid Jajam que vive en el barrio de Guivat Shaul de Yerushalaim, relató esta semana al periódico Yated Hashabua la siguiente historia, sorprendente.

Hace tres años, Reb Abraham Moshe Kaler hizo Aliá a Eretz Israel, luego de haber vivido en Argentina durante casi 80 años. A pesar de haber criado a todos sus hijos en su país, su sueño siempre fue poder asentarse en Eretz Hakodesh, al menos en su vejez.

Cuando llegó a Israel, se instaló en el Bet Abot (hogar para ancianos) Shomrei Hajomot en Yerushalaim. Una cosa le llamaba la atención a todos: en todo lugar donde se encontrase, siempre tenía a mano con él el libro "Kitzur Shuljan Aruj", que estudiaba todos los días. Incluso les enseñaba la halajá a otros. Todos sus conocidos sabían: Reb Abraham Moshé y el "Kitzur Kitzur Aruj" son verdaderos amigos.

Hace aproximadamente un mes y medio, en la noche del 27 de Nisan 5780, falleció Reb Abraham Moshé z"l, de 87 años de edad. Debido a la terrible epidemia del coronavirus, los funerales se llevaron a cabo rápida y reducidamente, sin muchos conocidos.

La familia quería mantener la costumbre de Yerushalaim que el entierro se lleve a cabo esa noche. Y efectivamente, la hora del funeral se fijó para la 1:00 de la mañana.
Según la costumbre, los descendientes del difunto no lo acompañan y, por lo tanto, surgió un lamentable problema: faltaba el décimo para tener un Minian en el entierro. "Yo y mi yerno, que es Kohen y tiene prohibido entrar al cementerio, nos despedimos de papá con unas breves palabras de despedida, debido a que en el mes de Nisan no se hace Hesped, y luego dije el Kadish. La Jebre Kadishe luego llevó el vehículo en su camino hacia el Har Hazeitim (Monte de los Olivos).
 
"Fue entonces que el dilema se hizo evidente: no hay Minian. La costumbre de Yerushalaim es que los descendientes del difunto no acompañan después del funeral al cementerio, por lo que yo, como hijo único, me quedé en "Shamgar". Los nietos tampoco van, y mis dos yernos tampoco pudieron acompañarlo dado que son Kohanim. El tercer yerno se tuvo que quedar en la Argentina cerrada en estos días, por lo que solo quedaban solo unos pocos familiares directos viviendo en Israel. Faltaba un décimo", cuenta su hijo.

"Los miembros de la Jebra Kadisha, contemplando la situación, dijeron que saldrían de su protocolo regular y le pedirían a uno de sus miembros que se organizara para sumarse, pero dudaban en encontrarlo disponible tan tarde en la madrugada.

"De repente, un anciano que parecía tener unos 70 años parado a un lado en aquel momento de la Halevaya dice que se uniría a ellos para ir hasta el Har Hazeitim. Los miembros de la Jebra Kadisha, por cierto, no se interesan ​​en quiénes son los acompañantes, y si ya hay 10 prosiguen su camino. Pero los familiares estaban sorprendidos respecto a este hombre mayor que estaba dispuesto a ir a la 1 de la mañana en época de coronavirus hasta el al Har Hazeitim; estaban seguros de que estaba equivocado, y gentilmente le dijeron: "Reb Id, no tiene que molestarse con este viaje."

"Estaban seguros de que era un residente o un transeúnte que quería ganarse la mitzvá de Halevaya. Por cortesía le dijeron amablemente que no tenía que molestarse, ya conseguirían una persona para el Minian...

"Pero ese judío mayor insiste. Quiere escoltar al difunto hasta después del entierro. Como nadie lo conocía, le preguntaron gentilmente quién era y si conocía al difunto, y él les respondió que era un "Karov", 'su pariente' ...

"El asombro de los familiares aumentó: casi no hay miembros de la familia aquí en el país, y no conocen a ningún familiar en el país que no sean los que están aquí. Estaban seguros de que estaba confundido, tuvieron lugar varios funerales en Shamgar uno tras otro, y le explicaron cortésmente que probablemente había un malentendido, no tenemos familia aquí en el país, excepto los que están aquí, y tal vez él buscaba a algún otro.

Cuando el familiar escucha el nombre, casi se desmaya


"Pero ese judío insistió en que quería ir con ellos al entierro, diciendo que es un קרוב... Entonces, acortando la conversación se subió al auto de uno de los yernos que conducía hasta el Har Hazeitim. El entierro se completó, en presencia de exactamente un Minian."

Después del entierro, cuando el mismo yerno vio al judío parado allí, como sintiendo una fuerte cercanía a la escena, su asombro y curiosidad crecieron aún mas, y preguntó: '¿Cómo es su nombre?'

"Gantzfrid", respondió el anónimo.

El yerno le parecía un nombre totalmente desconocido en la familia, y particularmente no entendía dónde estaba el parentesco.

El mismo visitante se unió a ellos para el viaje de regreso, y otro familiar se unió en el mismo viaje. Durante todo el viaje, los dos familiares hablaron entre sí, y el desconocido se sienta detrás, sin decir una palabra y parece absorto en sus pensamientos.

Fue solo cuando se despidió de ellos en el centro de Yerushalaim que el yerno le preguntó a su pariente (su primo), sentado a su lado: '¿Conoces parientes nuestros de apellido 'Gantzfrid?'

Cuando el familiar escucha el nombre, casi se desmaya. "¡¿Ese es el nombre que te dijo?!", preguntó con sorpresa, dándose la vuelta para mirarlo de nuevo y buscarlo donde lo habían dejado hace un momento. Pero el hombre ya no estaba, y todos sus intentos de localizarlo fueron en vano...

El primo, que recordaba que el autor del Kitzur Shujan Aruj es 'Rab Shlomo Gantzfrid', sentía un escalofrío corriendo por todo su cuerpo: Sabía muy bien el profundo Kesher que tenía el fallecido a lo largo de toda su vida con el libro del rabino Gantzfrid, 'Kitzur Shujan Aruj'.

"Estaba muy emocionado y fue directamente a mi casa a contar lo maravilloso, diciendo que no tiene dudas de que había llegado un mensajero del Shamaim para acompañarlo y completar el Minian en vista de la dedicación del difunto durante toda su vida a su obra", cuenta con suma emoción el rabino Eliahu Kaler, hijo del difunto.


"Cuando mi padre era un pequeño niño, sus padres emigraron de Polonia a Argentina. En ese momento, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, no había instituciones de Torá en la ciudad, pero había un maravilloso judío llamado Rabino Zeev Grinberg, (el "Ribí") un mensajero del cielo para infundir la atmósfera de la Torá entre las grandes olas de inmigración que llegaron a Argentina, Y así traer a cientos y miles al seno del judaísmo.

"Cuando mi padre llegó a la edad de Bar Mitzvá, hace 74 años, fue el rabino Grinberg quien lo acercó y fortaleció, y le dijo: 'Tienes el privilegio de ser un Bar Mitzvá, de recibir las mitzvot, te daré un libro sagrado llamado Kitzur Shujan Aruj, cuyo autor es el Rab Shlomo Gantzfried, y esta obra te acompañará todo el tiempo. Estudia este libro, tendrás el mérito de ser un buen Yehudi, y podrás observar sus leyes, que son fáciles y claras para una conducta de vida judía en todos los temas halájicos, y Di-s estará feliz contigo."

Papá tomó el libro y lo tomó como la misión de su vida. Se aseguró de estudiar todos los días este libro de Halajá. Y soy testigo," señala el hijo, "que desde el día de su Bar Mitzvá hasta su último día del 26 de Nisan, papá Z"L solía estudiar todos los días de este Sefer, sin perder un día; e incluso cuando viajó a Israel, llevaba el libro con él en su bolso de mano, y cuando llegó al hogar de ancianos, el libro estaba tendido siempre sobre su cama.

 

"No puedo decir mucho, solo sé decir Tehilim y estudiar Kitzur Shujan Aruj"


"Puedo testificar de mis recuerdos", continúa diciendo el hijo, "hace 25 años me casé en Argentina, y antes de la boda, papá estudió como de costumbre las halajot de kidushin y otras prácticas halájicas sobre el matrimonio del Kitzur Shuljan Aruj, y cuando vi cómo papá estudiaba con entusiasmo, le pregunté: '¿Cuántas veces has estudiado ya el libro? y me respondió con una sonrisa y humildad "quizás unas treinta veces" ... y eso fue hace 25 años."

"Hace unos años, le celebramos su cumpleaños n° 80 , y le pedimos que dijera algunas palabras en honor al evento", el hijo continúa contando: "Mi papá se levantó y dijo: 'No puedo decir mucho, solo sé algunos Tehilim y estudio Kitzur Shuljan Aruj, así que mencionaré algunas halajot que conozco," y entonces papá comenzó a decir de memoria palabra por palabras las Halajot de aquel libro que tanto aprecio le tenía. Incluso les enseñó a muchos a apreciar este libro tan especial."

"Hace tres años, cuando mis padres decidieron hacer Aliá, nos sorprendimos mucho; a esa edad dejar su país y su familia. Pero papá insistió en que sus últimos años quería pasarlos en Eretz Hakodesh. Cuando estaban por emprender el viaje, papá fue al banco a sacar todos sus ahorros para llevarlos con él". Entonces llegaron ladrones que, en pleno día le robaron todo el dinero que había acabado de sacar y había estado ahorrando toda su vida, además de las joyas en su hogar.

"Mi madre estaba asustada y le preguntó qué haríamos ahora, y él le responde en voz calma: 'Está escrito en el Kitzur Shuljan Aruj que todo lo que hace Hashem es para bien, al parecer Di-s nos está dando un regalo, que seguramente de esta forma lleguemos sanos e íntegros a Eretz Hakodesh, tal como Yaakob Avinu que toda su propiedad se le quedo allí, y no llegó a la Tierra de Israel con ella. Este es un momento propicio de Voluntad y debemos rezar para que lleguemos a Eretz Hakodesh, y así mi padre se puso a hacer Tefilá luego de que le acaben de robar, para una Yeshuá y salvación.

"La madre testificó que durante sus 65 años de matrimonio, no escuchó nunca una palabra despectiva o calumniosa de su esposo, y cuando hablaban algo negativo, él hacía como que no escuchaba, siempre diciendo 'El Kitzur Shuljan Aruj no lo permite'.

"Todos los que conocían a papá", concluye el hijo, "vieron un Irat Shamaim descomunal. Una vez en una charla sincera conmigo, me reveló el secreto del Irat Shamaim que lo envolvía durante toda su vida: "El primer párrafo, al comienzo del Kitzur Shuljan Aruj, comienza con "Shiviti Hashem Lenegdi Tamid, esta es una gran regla en la Torá y de las virtudes de los Tzadikim," y papá vivió con esta oración toda su vida. Cada vez que abría el libro para seguir estudiando de dónde se detuvo, primero leía esta primera oración con la cual comenzaba toda la obra. Así que, para nosotros, si vivió todos los días así, no es de extrañarse el maravilloso evento que haya tenido lugar en su Halevaya."


El hijo señala que consultó a autoridades y maestros si debía publicar la historia. Su respuesta fue que era una Mitzvá publicarla, para enseñarnos cuán grandioso es el estudio de los libros de nuestros Sabios y Tzadikim.

Rab Shlomo Gantzfrid (1804-1886) זצ"ל
Rab Shlomo Gantzfried (זצ"ל (1804-1886

domingo, 7 de junio de 2020

Video especial: América Unida.

Es una crisis. Y una oportunidad para el bien.

Una edición especial que aborda el punto de vista del Rebe sobre las relaciones interraciales, los disturbios sociales, el crimen y el castigo, y otros temas actuales.



Presentación n° 19 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

sábado, 6 de junio de 2020

Los amigos Kohanim de Bujenwald - Fascinante historia

[En relación con Birkat Kohanim, que acabamos de leer este Shabat Parashat Nasó, aquí una historia de Kohanim muy especial:]


Formación de Prisioneros en el Campo de Buchenwald



El rabino Shimon Freundlij, el Sheliaj del Rebe en Pekín, China, y su esposa dirigen un exitoso y muy concurrido Beit Jabad atendiendo a los judíos que viven, visitan o vienen a hacer negocios allí. Su estilo es tan sincero y amigable que todos los que entran en contacto con él o pasan un tiempo en su Beit Jabad les deja una marca.

En el 2007, durante una visita a Nueva York, fue invitado, como invitado de honor, al Tish del Rebe de Satmer en el distrito de Williamsburg de Brooklyn. Satmer es una comunidad de jasidim muy grande, adinerada e influyente que durante mucho tiempo mantuvo fuertes desacuerdos con Jabad por varias razones. Sin embargo, debido a los tantos Satmar Jsidim que se habían beneficiado al pasar por el Beit Jabad de Beijing, le fue concedida la invitación.

Cientos de Jasidim Satmar estaban presentes cuando su Rebe susurró algo a uno de sus asistentes, luego de lo cual el hombre golpeó la mesa y anunció: "El Rebe pide que el invitado "Lubavitcher" diga unas palabras."

El rabino Freundlij comenzó agradeciendo a los jasidim y a su Rebe por invitarlo. Desarrolló una interesante idea de la porción semanal de la Torá, como es tradicional, y luego pidió permiso para contar una historia, algo que había ocurrido recientemente en su Beit Jabad. El Rebe asintió y él comenzó.


“Muchas personas vienen a visitar nuestro Bet Jabad para Shabat, como ustedes ya saben. Un Shabat por la noche hace unos meses, un hombre mayor, de unos ochenta años, que no parecía muy religioso, apareció en compañía de un hombre más joven de unos cuarenta años.

“El anciano encontró un asiento y apenas unos minutos después de que comenzáramos las Tefilot, se tapó el rostro con sus manos y comenzó a llorar. Estuvo así durante casi una hora; se calmaba unos minutos, secaba sus ojos,y luego comenzaba de nuevo.

“Me acerqué a él en silencio y le pregunté si todo estaba bien. Me dijo que no me preocupara. Después del rezo, él y su amigo se sumaron con nosotros (y todo el resto de los invitados) para la cena de Shabat.

“Había más de cincuenta personas allí. Lo senté a mi lado y después de que se haya calmado me preguntó si podía hablar. Quería explicar la razón de su llanto.
Me puse de pie, y después de unas breves palabras lo presenté. Aclaró su garganta y comenzó:

“‘ Mi nombre es Sam Katz (seudónimo). La razón por la que quiero hablar ahora es porque me  emocioné mucho esta noche y quiero contarles al respecto. La última vez que estuve en un Shul (sinagoga) fue hace más de sesenta años en Polonia. Era joven cuando llegaron los alemanes y se llevaron a toda la población judía de mi ciudad a Buchenwald. Estuve allí por cuatro años y en ese tiempo perdí a todos; a mi padre, a mi madre, mis hermanos y hermanas, mis amigos; todos asesinados, algunos de ellos delante de mis ojos. Pero sobreviví y cuando terminó la guerra pasé unos años buscando familiares o amigos sin resultados. Finalmente me mudé a Australia.

“Estaba totalmente solo y enojado con Di-s. Logré tener éxito en los negocios y ganar mucho dinero, casarme y tener hijos. Pero mis heridas y mi ira eran tan profundas que juré no volver a pisar una sinagoga ni tener nada que ver con el judaísmo de nuevo. ¡Nada!

“Justo ayer llegué a China con mi amigo y me sugirió que visitáramos el Beit Jabad. Al principio no quería venir, por supuesto, pero me dijo que ya había estado aquí antes y que la comida es muy buena y de todos modos, no tenía otra alternativa mejor, así que me encogí de hombros y accedí.

“Pero tan pronto como comenzaron las Tefilot, de repente todo me volvía. Recordé lo bueno que es ser judío; qué orgullosos y felices eran mi padre y mi madre. De repente fue como si un muro de hielo se derritiera. Por eso lloré. Pensé que nunca volvería a perdonar a Di-s, pero ahora me siento como un niño pequeño que solo quiere estar en casa. Todo gracias a este Beit Jabad y al Rabino aquí."

La multitud aplaudió, varios limpiándose las lágrimas de sus ojos y lo felicitaron por la hermosa historia. Una mujer se levanta y le pregunta:

“Dígame señor Katz. Si estuvo en Bujenwald hasta el final, tal vez haya conocido a mi padre. Su nombre es Naftali Kogan (seudónimo); él también estuvo en Bujenwald."

El Sr. Katz quedó boquiabierto, sus ojos se abrieron de golpe: "¿¡Naftali Kogan !? ¿Qué? ¿Naftali sigue vivo? Éramos los únicos dos Kohanim del campo y siempre estábamos juntos. Arriesgamos nuestras vidas el uno por el otro, y no solo una vez. ¡Éramos como hermanos! Oy! Naftoli!

“Había tanta confusión en aquellos días; todo estaba dado vuelta. Nos pusieron en diferentes campos de refugiados y nos separaron. Lo busqué durante mucho tiempo después de la guerra, pero finalmente me di por vencido. Pensé que estaba muerto. ¡Ahora dices que está vivo y que eres su hija! ¡¡Es un milagro!!"

El rabino Freundlij terminó su historia diciendo que después de Shabat se organizó una reunión entre los dos viejos amigos, y este es solo un ejemplo de los milagros que suceden en Beijing gracias al Rebe de Lubavitch.

En ese preciso momento, para sorpresa de todos, el Rosh Yeshiva de la comunidad de Satmar, Rab Yaakov Kaplan (seudónimo) que había escuchado atentamente la historia echó atrás su asiento exclamando un grito, con la cara pálida como la tiza y los ojos mirando fijamente al techo. Los presentes se sorprendieron y los que estaban sentados cerca se levantaron para ayudarlo, pero él volvió en sí en cuestión de segundos. Se puso de pie en toda su altura y gritó en voz alta a todos los presentes: "¡Diles que Yaakov todavía está vivo!"

En pleno huracán de emociones, continuó exclamando: "No había solo dos Kohanim en Bujenwald, ¡eran tres! ¡Sam Katz, Naftoli Kogan y... yo!

"Nos mantuvimos unidos como hermanos ... Más que hermanos. Pero unos días antes del final de la guerra me trasladaron a otro campo. Probablemente pensaron que estaba muerto, y casi lo estuve, y estaba seguro de que ellos también lo estaban. ¡Nunca consideré posible que todavía pudieran estar vivos, hasta ahora!

No hace falta decir que, poco después de esta historia, hubo otro emotivo y alegre encuentro.


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Fuente: Adaptado por Yerajmiel Tilles de la versión en ohrtmimim.org/torah de su amigo y colega Rabino Tuvia Bolton y de testimonios orales (directos de primera persona).

jueves, 4 de junio de 2020

Maamar Shavuot Traducido por primera vez al español


Seguimos recibiendo revelaciones de Jasidut en español. Una verdadera difusión de los manantiales al exterior. 

Esta vez, un Maamar del Rebe pronunciado en Shavuot 5729, editado por Jabad Lubavitch Argentina.

Maamar Vaidaber Elokim 5729

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lunes, 1 de junio de 2020

Recibir la Torá Besimjá UbePnimiut



Por Rab Sholom DovBer Avtzon

Un estudiante de Tomjei Tmimim vivía en la misma ciudad donde vivía un josid del Magen Avos (Josid Kopuster). Aquel josid era extremadamente versado en Jasidus Jabad, y cada vez que veía a alguien de Lubavitch, preguntaba acerca del Jasidus del Rebe Rashab.

Inicialmente, el Bojer le mencionaba conceptos desarrollados en varios maamorim. Pero todas las veces el Kopuster le respondía lo mismo: ese concepto ya se desarrolla en los Maamorim del Alter Rebe, del Miteler Rebe y/o del Tzemaj Tzedek. Luego pasaba a mostrarle en qué maamar se hablaba. El Tomim vio que el punto de Kopuster era solo decir que el Rebe no estaba diciendo nada "nuevo", por lo que decidió que era mejor ni meterse en este tipo de debates. No lograba convencerlo de que el Rebe agregaba aclaraciones en estos diversos conceptos, ya que ese josid no quería escuchar nada positivo sobre Lubavitch; después de todo, era Kopust'er.

Durante el famoso Hemshej de 5666 (1906), que todos saben reveló una tremenda profundidad en muchos conceptos de Jasidus, el Tomim trajo consigo una copia de varios de esos maamorim, confiando en que esta vez podría mostrarle al Kopuster algo que tendría que admitirlo.

Efectivamente, al verlo le hizo la misma pregunta, y él ansiosamente abrió su bolso y le dijo: "Aquí, puedes verlo por ti mismo."

El Kopuster tomó los papeles, puso un pie en un taburete y comenzó a leerlo durante aproximadamente una hora. Luego dijo: "Esto es correcto, pero este concepto se menciona en tal y tal maamar, y si estudias aquel maamar correctamente, verás que tu Rebe no reveló nada nuevo. No veo ningún logro."

El Tomim estaba dolido; sabía que el Rebe revelaba nuevos conceptos, pero ¿qué puede hacer cuando una persona tiene una noción preconcebida y se niega a (estar dispuesto a) cambiarla?

Pasaron veinte años. Después de que el régimen comunista comenzara su ataque contra la observancia religiosa. (No sé si esto sucedió antes de que el Frierdiker Rebe fuera arrestado en 5687 (1927) o poco después.) El Tomim ahora era una persona casada y "por casualidad" se encontró con el Josid Kopuster.

El Kopuster le dijo: "¡Ahora veo lo que el Rebe Rashab logró con aquel maamar!"

El Tomim estaba contento de que se había reivindicado.
La pregunta es, qué sucedió que hizo que el Kopuster reconociera que el Rebe Rashab logró algo con su maamar. ¿Estuvo pensando en el maamar durante veinte años y finalmente entendió el jidush (novedad e innovación) que el Rebe presentaba? Eso era muy dudoso; era un Kopuster y no iba a estar repasando los maamorim del Rebe Rashab.

Sin embargo, ahora miraba a su alrededor. Vio cómo la Rusia comunista diezmaba la observancia del Idishkait. Vio cómo grandes talmidei jajamim se veían obligados a ser mejalel Shabat, etc. Aquellos que tuvieron suerte pudieron salir de Rusia, pero respecto al resto la mayoría de ellos cedieron ante las demandas del régimen. Muchos de ellos dejaron de enseñar a sus alumnos, con la esperanza de que se los dejaran solos y no se vieran amenazados. Si nos quedamos callados, el gobierno no se molestará por mi observancia de Shabat y todas las demás mitzvot. Sin embargo, hubo personas que no sucumbieron a la intensa presión y la persecución. Continuaron enseñando a otros, poniendo sus vidas en peligro.

A decir verdad, había personas de todos los trasfondos y comunidades. Sin embargo, no podía ignorar el hecho de que la mayoría de ellos tenían todos una cosa en común, eran Tmimim.

Por lo tanto, no era que él ahora había visto una nueva percepción en el maamar del Rebe, sino que reconoció que el logro del Rebe fue que esos conceptos no solo sean comprendidos como un ejercicio intelectual, sino que se internalizaron y se convirtieron en parte y fibra de los Tmimim. Entonces, incluso si no hubiera jidush, era sin embargo un increíble logro del Rebe, y ahora que su mentalidad cambió, tal vez veía que el Rebe también revelaba una nueva dimensión en esos conceptos.

Tal vez esto es lo que el Rebe nos está bendiciendo: a nosotros como individuos, padres y mejanjim: la Torá que enseñamos o estudiamos, que no solo sea aprendida y enseñada como un tema de conocimiento, sino que se convierta en nuestra esencia.

Que tengamos el mérito de recibir la Torá concretamente B’Simjá U’bpnimiut.