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martes, 23 de junio de 2020

Kovetz de estudio - Guimel Tamuz

Ponemos a disposición del público el Kovetz Guimel Tamuz, preparado y editado por Jabad Lubavitch Argentina (y con autorización de Kehot Lubavitch Sudamericana), con un completo  material de estudio para aprovechar el día de la mejor manera, uniéndonos al Nasi Hador a través de sus enseñanzas.

Que en mérito al estudio del Jasidut, y a las buenas decisiones tomadas en este día en lo que respecta a la difusión del Jasidut y al incremento en Ahabat Israel, junto con el fortalecimiento en la esperanza y las ansias por la llegada concreta del Mashiaj, podamos encontrarnos con el Rebe este mismo Guimel Tamuz 5780, y salgamos todos del Galut directo a la Gueulá, ya mismo!!


lunes, 22 de junio de 2020

Especial para Guimel Tamuz - Historia conmovedora desde Argentina

Este jueves Guimel Tamuz se conmemorará el 26° Yom Hilula del Rebe. Nuestros Sabios dicen: "Cuando un Tzadik parte, se encuentra en todos los mundos más aún que durante su vida" - Zohar. Esto está explicado en el Tania, significando:  "Incluso en este mundo material, la presencia de un Tzadik se siente con más fuerza después de su fallecimiento que durante su vida."




Historia conmovedora desde Argentina

Imagen ilustrativa


Yehuda Landau nació y se crió en la ciudad de Bahía Blanca, una ciudad ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires. La comunidad judía allí estaba muy asimilada, y Yehuda recibió muy poca educación judía. El recuerdo judío más fuerte de su juventud fue su Bar Mitzvá. Su madre le dijo que dado que estaba por cumplir trece años, había una antigua costumbre judía de celebrar este día. Entonces, lo llevaron a la sinagoga y le dieron una Aliá a la Torá. Se puso Tefilín por primera vez... que sería también la última por muchos años.

Cuando creció, se sintió agradecido de que su vida progresara favorablemente. Se casó con una joven judía, tenía éxito en los negocios y era presentador de un popular programa de radio. Se sentía feliz y seguro.

En 1988 (5748), Yehuda y su esposa celebraron el nacimiento de mellizos, Zejaria y Najum. Estaban muy felices. Yehuda fue a la sinagoga local para organizarles un brit milá a los mellizos.

En la sinagoga, conoció a un nuevo rabino a quien no había visto antes. Se presentó como un Sheliaj, un emisario del Rebe de Lubavitch. El rabino Moshe Fridman había llegado a Bahía Blanca hacía unos tres años. Invitó a Yehuda a participar en algunos programas del Beit Jabad. Yehuda se mostró interesado en lo que el rabino tenía para ofrecer.

Cuando asistió a algunas clases que el rabino daba, quedó muy impresionado. Las ideas que transmitía el rabino Fridman eran en realidad la forma en que él y su familia vivían. Pronto se hicieron buenos amigos. A medida que crecía la amistad con el rabino Fridman, Yehuda y su esposa gradualmente comenzaron a observar más mitzvot, pero aún dudaban mucho en volverse totalmente observantes. Cuando se enteraron de que los Fridman solo consumían leche Jalab Israel para su familia, le pidieron al Rabino que les consiguiera también leche Jalab Israel para sus bebés.

"Son bebés judíos, por lo que deberían tener leche judía kosher", dijeron los padres.

Un día notaron que el bebé, Najum, no podía abrir uno de sus ojos. Lo llevaron a los médicos y les dijeron que tenía un "ojo vago". Los médicos probaron varios métodos para solucionar el problema. Cubrieron el ojo bueno, para que el ojo débil se fortaleciera, pero no pareció ayudar. La familia viajó a Buenos Aires para consultar con un especialista. Hicieron una cita para ver a uno de los oftalmólogos más grandes de Buenos Aires. Cuando revisó al bebé, concluyó que lo único que podría funcionar sería operar cuando el niño fuera un poco mayor y más fuerte.

Cuando Najum tenía tres años, le operaron el ojo. Sin embargo, esto tampoco ayudó. El niño se había acostumbrado tanto a usar solo un ojo que el otro permaneció vago y no se recuperó. Al equipo médico le preocupaba que pueda perder la visión del ojo por completo. Yehuda y su esposa estaban muy preocupados y afligidos.

De vez en cuando, el rabino Fridman visitaba su casa. Alrededor de esta época, cuando llegó, trajo consigo una publicación de Jabad en español que se llamaba "La Enseñanza Semanal". Antes de irse, le ofreció un ejemplar a la pareja.

Yehuda miró el folleto y una de las historias le llamó la atención. La leyó de principio a fin.

Y esta es la historia que Yehuda leyó:

Se trataba de un hombre que no había tenido hijos. El rabino de Jabad que lo conocía lo instó a ir a 770 (la sinagoga del Rebe) y pedirle una brajá (bendición) al Rebe. El hombre siempre parecía encontrar una excusa para no ir. Él y su esposa habían estado en los mejores médicos. No podía imaginar que la bendición de un rabino pudiera ayudar. También le incomodaba la idea que el Rebe le pidiera una gran donación.

El rabino de Jabad no se rindió. Siguió instando al hombre a ir con él a 770 para ver al Rebe.

"¿Qué tienes para perder?" le dijo.

Una vez, cuando el hombre estaba en Nueva York por negocios, ¡inesperadamente se encontró con su rabino local en la calle! Ahora no tenía excusa y se dio cuenta de que debía ser la Divina Providencia. Juntos salieron para 770 pero cuando finalmente llegaron, les dijeron que el Rebe no estaba viendo a nadie en ese momento. ¡Qué decepción!

"No te preocupes", le dijo su rabino amigo, "a las 3:15 pm el Rebe reza Minjá. Nos pararemos aquí en el pasillo junto al ascensor y cuando el Rebe salga, podrás pedirle rápidamente una brajá mientras pasa, de camino a su oficina.”

A las 3:40 pm, cuando terminó la Tefiá de Minjá, se abrió la puerta y salió el Rebe. El hombre dio un paso adelante, y de repente toda la decepción y frustración después de tantos años de anhelo por un hijo inundaron su corazón y comenzó a llorar amargamente.

"Rebe", exclamó, "¿De qué vale todo mi dinero si no tengo hijos?"

"¿Te pones Tefilin?" preguntó el Rebe. Ese no era el tipo de pregunta que esperaba.

"No", respondió. "No soy religioso."

El Rebe sonrió y dijo: “Eres un hombre de negocios. Yo también soy un hombre de negocios. Haré un trato contigo. Ponte Tefilín, en los cuales está escrito: "Enseñarás (estas palabras) a tus hijos", y en el mérito de esta importante mitzvá, Hashem te bendecirá con un hijo."

¡El hombre comenzó a ponerse Tefilín y un año después su esposa tuvo un bebé!

Cuando Yehuda terminó de leer esta historia, se sintió muy conmovido.

Esa misma noche tuvo un sueño increíble. En su sueño, veía al Rebe parado en medio de una habitación, mirándolo con una mirada amable.

"¿Por qué estás tan triste?" le preguntaba el Rebe.

Al principio, Yehuda tuvo miedo al mirarlo al Rebe y no podía responder. Pero luego se sintió muy tranquilo y le dijo al Rebe que era por la salud de su hijo.

El Rebe sonrió cálidamente y preguntó: "¿Tu hijo usa Tzitzit todos los días?"

Él respondió que no.

Entonces el Rebe dijo: "Cómprale Tzitzit para que se los ponga y verás que todo saldrá de la mejor manera."

Yehuda quedó sorprendido. Todavía en su sueño, se preguntaba, ¿cómo podría un Tzitzit ayudar a la condición ocular de su hijo?

Entonces, parecía como que el Rebe respondía su pregunta no formulada.

"Respecto la mitzvá de Tzitzit dice "y los verás" (Parshat Shlaj, Capítulo 15, versículo 39). Si haces tu parte aquí abajo, Hashem seguramente te ayudará desde Arriba.”

De repente, Yehuda se despertó. Estaba cubierto de un frío sudor y se sentía muy confundido. En ese momento, todavía ni él mismo vestía Tzitzit, y estaba lejos de estar listo para comenzar. Nunca se había dado cuenta (de este dato) que la Torá decía que debías mirar el Tzitzit. No fue sino hasta más tarde que revisó un Sidur (en el párrafo del Shemá) y descubrió que era exactamente tal como el Rebe se lo había dicho.

Estaba confundido. Por supuesto, quería desesperadamente que su hijo estuviera bien, y su sueño parecía muy real. Pero personalmente, todavía no quería usar Tzitzit, entonces, ¿cómo podría ponérselos a su hijo?

Una lucha feroz estaba teniendo lugar en su corazón.

No mucho después de eso, Yehuda tuvo que estar en Buenos Aires por negocios. El primo de su esposa, cuya familia es Jabad, lo invitó para Shabat. En la mesa de Shabat de Gabi y Margalit Setton (que hoy son Shlujim del Rebe en Buenos Aires), Yehuda compartió su sueño extraordinario.

Un bajur (estudiante de Yeshiva), Yosi Benchimol, que también estaba pasando el Shabat en la casa, se volvió hacia Yehuda y le dijo:

"Mira, Yehuda, todo está en tus manos ahora. Las personas pueden soñar con muchas cosas, por muchas razones diferentes. Pero cuando una persona sueña con el Rebe, no es solo su imaginación. El Rebe te dijo cómo puedes ayudar a tu hijo. Si no lo haces, será tu responsabilidad."

Yehuda sabía que tenía razón. Habló con su esposa, y decidieron que comenzaría a usar Tzitzit... solo por un período de prueba... solo en casa... para ver cómo se sentían al respecto.

Y luego sucedió algo asombroso. Tan pronto como los niños vieron a su padre usando Tzitzit, dijeron que también querían Tzitzit. Así que ese fue el final del período de prueba. Compró Tzitzit para los gemelos, y comenzaron a usar Tzitzit todos los días.

Una Mitzvá condujo a otra y en poco tiempo, Yehuda y su familia se convirtieron en una familia jasidishe completamente.

Cuatro meses después de que comenzaron a usar Tzitzit, Yehuda llevó a su hijo al oftalmólogo para una visita de seguimiento. De repente, los médicos salieron apresurados a la sala de examen, por todos lados. Yehuda estaba nervioso. ¿Habrá sucedido algo terrible?

El médico superior salió y le dijo: "Sr. Landau, ¿podría decirme qué pasó con su hijo? ¿Hizo algo que no sabemos? ¿Intentaron algún tipo alternativo de curación?

Yehuda sacudió la cabeza, y se preguntaba a qué se estará refiriendo el médico.

"Nunca había visto algo así", dijo el médico. “Tu hijo ve muy bien. Es como si nunca hubiera tenido un problema. Escucha, he sido el Jefe de este Departamento durante muchos años, pero esto va más allá de todo lo que aprendí o experimenté en la medicina. ¡El problema de su hijo con su visión se ha ido!"

Yehuda rebozaba de alegría al escuchar esta gran buena noticia. Luego le contó al médico sobre su sueño.

"Sr. Landau ”, le dijo el doctor. “Debe ud. saber que su sueño suena totalmente irreal; ¡Pero es más real de lo que le ha pasado a su hijo! ¡Su condición actual, sano y curado por completo! ¡Es un milagro!"

Cuando los niños cumplieron seis años, la familia se mudó a Buenos Aires para que recibieran una educación judía adecuada y para que la familia estuviera en una comunidad judía más grande. Los niños asistieron a la escuela Jeider de Jabad.

En 1995, Yehuda se sumó a un grupo de Argentina, que estaba haciendo un viaje a 770, a Nueva York. Lo más destacado del viaje fue que serían admitidos en la sala Yejidut del Rebe (donde el Rebe conducía sus audiencias privadas).

Yehuda estaba seguro de que sería esta una experiencia especial, y decidió que diría Tehilim todo el tiempo. Pero apenas entró en la habitación del Rebe, de repente se sintió abrumado por la emoción y no pudo pronunciar una palabra: Era exactamente la misma habitación que había visto en su sueño... las mismas estanterías, el mismo escritorio, la misma silla.

De repente se puso a llorar. Nadie podía entender lo que estaba sucediendo y él no podía explicarlo.

Cuando las emociones de una persona son demasiado fuertes como para que el corazón pueda soportarlas, es que comienza uno a llorar. Sus lágrimas pueden ser lágrimas de dolor o lágrimas de alegría, lágrimas de amor o lágrimas de gratitud, lágrimas de incredulidad o lágrimas al darse cuenta de la abrumadora verdad. Para Yehuda era todo esto recién mencionado.

Hoy Yehuda y su familia viven en Najlat Har Jabad, en Israel, donde su familia creció, gracias a Di-s.

Hoy, varios de los niños Landau están gracias a Di-s casados, incluyendo Najum y Zejaria, y han formado sus propias hermosas Jasidishe familias. Hace cuatro años, exactamente en Guimel Tamuz, (cuando esta historia se publicó por primera vez), ¡Najum y su esposa celebraron el brit milá de su hijo!


¡Le deseamos a la familia que continúe con simjot en buena salud begashmiut uberujniut!




Un sincero agradecimiento a Yehuda y Reizel por el permiso para compartir su inspiradora historia.

Gracias, Sara Fridman, shlujá dedicada en Bahía Blanca, que continúa dedicándose a la comunidad judía luego del fallecimiento prematuro de su esposo. Los Friedman llegaron a Bahía Blanca en 1985, a un desierto espiritual. Con sumo amor y dedicación, inspiraron a muchas personas y familias a reconectarse con su judaísmo. Cuando la economía en Argentina sufrió una recesión, proporcionaron alimentos y remedios a aquellos cuyos medios de vida se vieron afectados. Esto continúa hasta hoy y aún más. Con la ayuda de algunos de sus hijos, Sara, continúa brindando orientación y asistencia física y espiritual a la comunidad. Para colaborar, ser socio de la Sra. Sara en estos tiempos difíciles, visite www.chabadbahia.com y vea su increíble trabajo.

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Con los niños #2

"Haitojen?!"

Número 2


Reb Guershon Shusterman compartió la siguiente historia personal:
“Tenía doce años, estudiaba en el Jeider en Ocean Parkway, cuando recibí un mensaje de que el director quería hablar conmigo. En la oficina del director, soltó una bomba: ¡Harav Jodakov, el mazkir del Rebe había pedido verme! Tenía que estar a las nueve en punto en su oficina, tocar una vez a la puerta y esperar. Sentía náuseas y estaba literalmente temblando. Pero a la hora señalada, estaba en la oficina, mis pequeñas rodillas golpeando una contra la otra.
“Harav Jodakov tenía un mensaje para mí. Me mostró un examen reciente que yo había hecho en el Jeider (que había sido incluido en los informes que el Rebe recibía regularmente) en el que había recibido una calificación inaceptable.
Al lado de la nota, en lápiz y en la inconfundible letra del Rebe, estaba escrita una palabra: "Haitojen?" - ¿cómo es esto posible?
“El Rebe no dijo que yo estaba mal, ni siquiera que lo había hecho mal. Esta palabra significaba una cosa: Sé que podrías haberlo hecho mucho mejor. Fue (algo) motivador, pero ciertamente muy exigente.”

domingo, 21 de junio de 2020

Video: Un grito a lo largo de todos los siglos


Un grito a lo largo de todos los siglos

Una historia del Talmud adquiere un significado completamente nuevo. 

La fenomenal explicación del Rebe a una anécdota al final de Tratado de Sucá que nos brinda la perspectiva y enfoque general del Rebe hacia todo judío, sin excepción en lo absoluto.



Presentación n° 21 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - El Rebe (y su relación) con niños #1

"¡Me has revivido!"Número 1



Un Moré en el Jeider Lubavitch de Detroit, Michigan le estaba hablando a su clase. Les dijo a los chicos que tenemos que aprender de la forma en que el Rebe aprecia cada palabra del Davenen, cómo el Rebe está (durante el mismo) tan serio y recita cada palabra de dentro del Sidur. Un estudiante internalizó (y tomó a pecho) las palabras de su melamed, y comenzó a partir de ese día a decir Birkot Hashajar por la mañana mirando cada palabra dentro del Sidur.
Después de mantener su hajlatá por un tiempo, el joven le escribió una carta al Rebe, informando lo que estaba haciendo. A pesar de los tantos montones de correo sin respuesta, y el peso de los problemas candentes de Klal Israel sobre sus hombros, el Rebe hizo un tiempo para expresarle al niño lo significante que implicaba su carta. El Rebe le escribió: 
Hejiyitani, kemaim karim al nefesh ayeifa - "¡Me has revivido, como agua fría para un alma fatigada!

jueves, 18 de junio de 2020

Los bandidos y los Tzitzit



Zalman Stern, un joven de Kentucky en los Estados Unidos, ingresó a la yeshiva "Hadar HaTorah" en Brooklyn, orientada a jóvenes como él, que no habían recibido un Jinuj Yehudi. Buscaba complementar el conocimiento de judaísmo que le faltaba. Esto fue en el año 1972 (5732).

Como fotógrafo por profesión, quería combinar los estudios con el trabajo. Durante el día se dedicaba a los estudios, y por las noches salía a trabajar fotografiando bodas. Con el dinero que ganaba se pagaba sus estudios en la Yeshiva.

Pero el Rosh Yeshiva, Reb Isroel Jacobson, vio que después de una noche de trabajo que termina tarde, le es difícil a un joven concentrarse en el estudio al día siguiente. Él le dijo: "No te preocupes por el arancel. Tómate un tiempo libre del trabajo por la noche y dedícate a estudiar". Zalman lo reflexionó y finalmente respondió: "No quiero renunciar a mi medio de sustento, pero reduciré mis días de trabajo".

Una semana después, un sábado por la noche, a las 10 p.m., salió a encontrarse con un fotógrafo de bodas en el barrio de Queens. La reunión terminó a la medianoche. Entró en la estación de subte y luego de una larga espera, subió al tren en su camino de regreso. Los vagones estaban vacíos. El viaje continuó, y Zalman comenzó a temer que pudiera haberse equivocado de recorrido. Intentó mirar el mapa que colgaba al costado del vagón, pero estaba ilegible, arruinado con graffitis.

Cuando el tren se detuvo en la próxima estación, decidió bajarse. Fue a la caja y encontró a un empleado afroamericano leyendo una Biblia. "Señor, ¿podría explicarme cómo llegar a Crown Heights?", le preguntó.

El empleado le dijo: "Debes tomar el tren A a Manhattan y en la 42 Av. cambiar al número 2. Por la noche, el tren A tiene una frecuencia de una vez por hora. Deberías haber seguido en el tren en el que viajabas", agregó.

Zalman miró su reloj desesperado. Eran las tres y cuarto de la mañana.

"Hay un atajo, si estás interesado", dijo el funcionario.

Dibujó una especie de mapa en una hoja: "Dirígete hacia esta salida. Gira a la derecha. En la esquina del edificio encontrarás una valla con un agujero. Atraviesa el agujero y camina por las vías del tren. Al final de esta área encontrarás un pequeño puente viejo, que pasa sobre las vías del tren. Atraviesa el puente. Del otro lado del puente hay escaleras que conducen a un callejón. Gira a la derecha hacia el callejón y camina cinco o seis cuadras. A tu derecha encontrarás la plataforma con una línea adecuada."

Zalman salió de la estación, encontró una cerca oxidada, se arrastró a través de un agujero en la cerca y cruzó un área que estaba en muy mal estado. Llegó al puente y lo cruzó con cuidado. Debajo de él vio residencias quemadas, pilas de basura y garabatos en las paredes. Se dio cuenta de que estaba en una zona nada agradable.

Cuando entró en el callejón oscuro, se escuchó un grito: "¡Vacía tus bolsillos!"

La silueta de un joven sale de la oscuridad. El hombre apuntando una pistola. "¡Vacía todos tus bolsillos!" exclamando nuevamente.

Zalman miró directamente a los ojos que brillaban en la oscuridad. "Quiero decirte algo", trató de ocultar su pánico. "Di-s ha ordenado siete mandamientos para toda persona en el mundo, y uno de ellos es la prohibición de robar. Si robas, perderás tu mundo".

El atacante guardó silencio por un momento y luego soltó: "¡Odio a los judíos!"

Otro hombre salió de la oscuridad, sosteniendo un palo. "¿Por qué tardas tanto?", se quejó.

"Este judío me está volviendo loco", respondió el primero con frustración.

"Dispárale", le ordenó el otro.

Zalman intervino: "Le dije que si robaba, perdería la vida eterna".

El hombre que sostenía el palo le dijo con impaciencia. "¿Tu Di-s es blanco?", Preguntó. "Yo no quiero a un Di-s blanco."

"Mi Dios es invisible", continuó Zalman la extraña conversación, "pero creó todos los colores".

Los dos guardaron silencio por un momento, pero inmediatamente el segundo hombre exclamó: "¡Vaciaré de una vez los bolsillos del judío!"

Metió la mano en el bolsillo de Zalman y comenzó a sacarle las cosas. Al sacar su mano sus dedos se enredaron en los flecos que colgaban de sus pantalones. El hombre se asustó. Estrechó la mano con frenes y logró aflojar los flecos.

"¡Este judío tiene algo ahí, una defensa en sus bolsillos!", Gritó de miedo.

Zalman les explicó acerca del mandamiento de Tzitzit: "Aquí hay cinco nudos y ocho hilos: trece, y con el valor numérico de la palabra hebrea 'Tzitzit' llegamos a 613, que es el número de los mandamientos de Di-s".

Los dos se miraron incrédulos. "¡Quiero ver a tu Dios!", Dijo el hombre del palo, "¿cómo puedo verlo?"

Zalman respondió: "Di-s llena y ocupa toda la existencia, inlcuyéndolos a ustedes, pero si eliges hacer el mal en sus ojos, pasan a ser como un palo en Su mano".

El del palo se fue del lugar. El otro se acercó a Zalman. "¿A dónde necesitas llegar?", le preguntó ahora en un tono amistoso.

"Al tren n° 2", respondió Zalman.

"Puede que mueras seis veces antes de llegar a tu destino... pero no te preocupes, te protegeré". Sosteniendo el arma en una mano y su otra mano envuelta alrededor del hombro de Zalman, los dos caminaron hacia la plataforma de la estación.

Por la mañana, Zalman le contó al rabino Jacobson las experiencias de aquella noche. "Creo haber entendido ya lo que Di-s quería insinuarme", dijo con una sonrisa. Durante los siguientes cuatro años, se dedicó por completo a los estudios, y el rabino se ocupó de todas sus necesidades.


Fuente: "Sijat Hashabua" Shlaj 5780

miércoles, 17 de junio de 2020

Nuevo Maamar en Español para Guimel Tamuz 5780


Sobre el significado de los espías enviados por Moshé y por Yehoshua en la espiritualidad de cada uno y la importancia de la conducta por sobre los sentimientos.
Editado por Jabad Lubavitch Argentina para Guimel Tamuz 5780.


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