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jueves, 3 de agosto de 2023

Un erudito fenomenal y un verdadero amigo - Rab Shteinsaltz

17 de Menajem Av - Yortzait Rab Adin Even Israel - Shteinsaltz (5780 - 2010)





Gaón y Jasid. Autor de más de 400 libros sobre todos los aspectos de la Torá, incluyendo Kabalá y Jasidut, aunque es más conocido y célebre por su monumental traducción lineal con comentarios de todo el Talmud de Babilonia, que comenzó a la edad de 28 años y finalmente completó en 2010.

Uno de sus discípulos más cercanos contó:

Durante uno de sus embarazos, mi esposa, que tenía diabetes juvenil, sufría de caídas drásticas, peligrosas y descontroladas en los niveles de azúcar en su sangre. Un viernes por la noche me encontré con el rabino Steinsaltz en el Beit Hakneset.

"¿Cómo van las cosas?" me preguntó.

"Para nada bien", respondí y comencé ahí mismo un recuento de toda la difícil situación.

Rab Adin preguntó acerca de los médicos y le respondí que ya habíamos probado todo. Bajó la mirada, esperó un poco, me miró con ojos penetrantes y me preguntó:

"¿Y Tefilá? ¿Estás rezando?"

A decir verdad, su pregunta me irritó. "¿De verdad cree usted que la Tefilá puede hacer algo?" Le respondí. "¿Estas palabras de verdad equilibrarán su nivel de azúcar?"

Rab Adin se puso rojo. Después de un momento me dijo: "Mira, si no crees en el poder de la Tefilá, entonces la única solución es que Di-s te empuje contra la pared. Él te apretará y te causará dolor hasta que finalmente, no solo que harás Tefilá, sino que gritarás. ¡Y entonces Él responderá!

La respuesta del Rab Adin Shteinsaltz me hizo sentir muy presionado e incluso un poco ofendudi. Empecé a sollozar, desconsoladamente. Me miró con compasión y me bendijo con un "Shabat Shalom", después de lo cual me fui a casa.

Sorprendentemente, desde ese día de Shabat hasta el final del embarazo, mi esposa no tuvo una caída glucémica significativa. En otras palabras, ¡nos salvamos!

Rab Adin estaba muy feliz de escuchar las buenas noticias. Cuando le agradecí profusamente, me respondió con una frase que para mí es inmortal:

"Mira, no sé si soy un 'Baba' cuyas Tefilot son más aceptadas que las de los demás. [No creo...]De todos modos, en realidad creo que sucedió aquí algo completamente diferente. Cuando le cuentas a un amigo tu problema desde lo más profundo de tu corazón, desde el punto débil de tu dolor - Di-s escucha.

"Este es el significado explícito del versículo: אָז נִדְבְּרוּ יִרְאֵי ה' אִישׁ אֶל רֵעֵהוּ וַיַּקְשֵׁב ה' וַיִּשְׁמָע' - "Entonces la gente temerosa de Di-s habló el uno con el otro, y Di-s escuchó, y Él oyó."  Hablaste desde lo profundo de tu corazón con un buen amigo y Di-s escuchó."

Fuente: Rab Yerajmiel Tilles 

miércoles, 2 de agosto de 2023

Luna llena

Rabí Shneur Zalman (el primer Rebe de Jabad) fue visitado una vez por un Melamed (maestro) de Klimovitz.

"Tengo un pequeño favor que pedirte", le dijo el Alter Rebe. "En tu camino de regreso a casa, por favor pasá por la ciudad de Yanovitz y pídele Mezuzot a Reb Reuven, el Sofer [escriba]", dijo.

Encantado con la oportunidad de satisfacer el pedido de su Rebe, el jasid partió de inmediato. En el camino, pensó: "Creo que le pediré a Reb Reuven que me escriba algunas Mezuzot a mí también. Sí, a pesar del elevado precio, compraré algunas. Después de todo, ¿hay prueba más grande de su calidad que este hecho que el Rebe mismo compra sus Mezuzot?"

Cuando el jasid llegó a la casa del soifer, le encargó las Mezuzot, tanto para el Alter Rebe como para él. Reb Reuven le dijo que tendría que esperar unos días. Fiel a su palabra, unos días más tarde, las Mezuzot estaban listas.

"Ten cuidado de no mezclar tus Mezuzot con las Mezuzot del Rebe", le advirtió Reb Reuven al melamed mientras se las entregaba, indicando cuidadosamente qué paquete era cuál.

El melamed decidió intencionalmente darle al Alter Rebe las otras y quedarse con las Mezuzot del Rebe para sí. Razonó: "¿Qué posible daño podría resultar de cambiar una tanda de Mezuzot por la otra? Si el Rebe nota el cambio, podré disculparme por haberlas mezclado."

Cuando el melamed llegó a Lubavitch, corrió a la casa del Rebe para darle las Mezuzot. El Rebe examinó cuidadosamente el paquete y miró atentamente cada una de las Mezuzot. Luego se volvió hacia su jasid y le dijo: "¿Son estas las que me envió Reb Reuven?"

El melamed se puso nervioso y respondió a regañadientes: "Tal vez cometí un error y confundí el (paquete de Mezuzot) suyo con las que me compré para mí."

Entonces sacó el segundo paquete y se las entregó al Rebe.

El Rebe las examinó de cerca. Finalmente alzó la vista y dijo felizmente: "Ah, sí. Estas son las Mezuzot que encargué."

Molesto y confundido, el melamed volvió a Yanovitz para enfrentarlo al Soifer, Reb Reuven. "¿Por qué me vendiste Mezuzot que no eran buenas?!" le reclamó en voz alta.

Le contó al sofer que por error le había dado al Rebe el paquete equivocado. Luego describió en detalle la reacción del Rebe al primer paquete (las designadas por Reb Reuven como las Mezuzot del melamed) y luego al segundo (las designadas para el Rebe).

"Debe ser", concluyó, "que las primeras Mezuzot no sirven."

Reb Reuven respondió delicadamente. "Quedate tranquilo, tengo la certeza de que tus Mezuzot también fueron escritas, al igual que las del Rebe, con las especificaciones más estrictas, con la misma concentración de pensamiento (Kavanot) y con todos los requisitos establecidos por el Arizal (de Tzfat). La única diferencia entre los dos sets es que tenía instrucciones previas del Rebe de escribir las suyas solo en día de luna llena. Es por eso que tuviste que esperar varios días en Yanovitz: no podía comenzar a escribir las Mezuzot del Rebe hasta que sea el 15 del mes. El Rebe debe haber visto que las Mezuzot que le diste fueron escritas antes de luna llena y sospechó que eran las equivocadas."

Hay mucho que aprender de esta historia.

Fuente: Yerajmiel Tilles

lunes, 31 de julio de 2023

EL MASHPIA QUE CRIÓ BOJURIM QUE PUDIERAN PENSAR #1



Reb Yejezkel (Jatche) Feigin fue uno de los más destacados talmidim de Tomjei Tmimim en Lubavitch, y fue parte del grupo de bojurim  enviados por el Rebe Rashab en 5672 (1911) para fundar la ieshivá Toras Emes en Jebrón. Se casó con la hija de Reb Yehuda Leib Tzeitlin de Zhuravitz y luego sirvió como mashpia en varias filiales de Tomjei Tmimim en Rusia. Eventualmente, se convirtió en el menahel de todas las sedes de Tomjei Tmimim.

En 5687 (1927), se convirtió en el secretario personal y gabai del Frierdiker RebeDesde entonces, Reb Jatche siempre estuvo a su lado, en Rusia, Riga y Polonia. También estuvo a cargo de la recaudación de fondos para el maamad (apoyo financiero para el Rebe y sus actividades). Fue asesinado al kidush Hashem el 9-10 Tammuz 5701 (1941) en Riga.

*

Durante un farbrenguen, un bojur se quejó con Reb Jatche: "Si supieras qué tipo de problemas tengo..."

R. Jatche le dijo: “Estás equivocado. Es simplemente una cuestión de arrogancia y quieres sentirte especial. No eres tan tonto como para engañarte y pensar que tienes talentos sobresalientes, así que imaginas que tienes problemas únicos, que nadie tiene o nadie los pasa así. Pero tu motivo es el mismo: sentirte diferente. Tienes que aceptar el hecho de que no tienes ni talentos sobresalientes ni problemas sobresalientes; eres como todos los demás…”.

*

En la ciudad de Poltava vivía un zapatero judío que, debido a la presión comunista, comenzó a abrir su tienda en Shabat. En ese momento, tal práctica todavía era extraña. Mientras que en épocas anteriores sus amigos habrían tratado de disuadirlo, bajo el gobierno comunista tal “actividad religiosa” podría enviarlos a Siberia por años.

Cada mañana de Shabat, Reb Jatche, quien era el mashpia en el Tomjei Tmimim local, pasaba por la tienda en su camino a la mikve.

Durante un farbrenguen, Reb Jatche mencionó cómo cada Shabat, cuando pasa por la tienda abierta, siente dolor. Los bojurim asumieron que se refería al hecho de que un yehudi abre su negocio en Shabat, pero inmediatamente aclaró:

“Consideramos y vemos a este zapatero como un mejalel Shabat y halájicamente eso es cierto. Pero luego comencé a pensar: ¿Realmente entiende de qué se trata Shabat y qué significa profanar un Shabat? Parece que nunca estudió las leyes de Shabat y seguramente tampoco su significado interno.

“Pero qué hay de nosotros, qué hay con los que sí saben de qué se trata Shabat, y venimos estudiando en Jasidut acerca la inmensa kedushá de cada momento. Si pasan unos minutos sin aprovecharlos al máximo para servir a Hashem (y en lugar de eso, dedicamos tiempo a una charla banal) , ¡entonces somos nosotros los verdaderos mechalelei shabos!”

*

Una vez, Reb Jatche estaba haciendo farbrenguen en un sótano mientras un bojur estaba afuera, haciendo de vigilante ´por si llegaban las autoridades soviéticas. Mientras, adentro, Reb Jatche les hablaba y exhortaba a los bojurim a que mejoraran sus avoidas Hashem, y muchos de ellos interiorizaron sus palabras, incluso soltaron algunas lágrimas y sollozos, dándose cuenta de lo lejos que estaban de donde debían estar. De repente, la puerta se abrió de golpe y el bojur entró corriendo, avisando que alguien se acercaba a la casa, y todos corrieron rápidamente a esconderse. Pronto se hizo evidente que se trataba de una falsa alarma, y ​​con suspiros de alivio regresaron a la mesa para continuar con el farbrenguen .

Reb  Jatche luego les preguntó: "¿Por qué cuando pensaron que estaban en peligro inminente no lloraron?"

“¿Qué lograrían nuestras lágrimas?” los estupefactos bojurim se preguntaron.

“Si es así”, continuó Reb Jatche, “¿por qué derraman lágrimas durante el farbrenguen sin preguntarse qué harían, cómo reacionarLas lágrimas por sí solas no son suficientes. Necesitamos buscar formas de salir del atasadero espiritual en el que nos encontramos.”

martes, 25 de julio de 2023

La fuerza del ceder

El Din Torá comenzó. Se llevó a cabo una primera audiencia y la segunda audiencia se programó para después de Tisha Beav, exactamente el día en que se suponía que abriría la tienda.



"Aquí tiene las llaves del apartamento. ¡Mazal Tov!" La mujer había estado esperando este momento durante varios meses. Un sueño de años comenzaba a hacerse realidad.

Todo comenzó cuando un día su hija pequeña llegó a casa con una noticia: "El supermercado del barrio cerró." Durante mucho tiempo, ella y su esposo pensaban lanzar un nuevo emprendimiento, pero cada vez que lo intentaban la idea no se concretaba. Ahora tenían la oportunidad de abrir un almacén grande, en lugar del que acababa de cerrar.

La pareja comenzó a buscar un lugar adecuado para su local. En un principio pensaron alquilar ese antiguo supermercado, pero su dueño ya había alquilado el edificio a otra persona. Unas semanas más tarde, encontraron un lugar que cumplía con todos los requisitos: un área espaciosa, un precio razonable y una ubicación perfecta: en la planta baja de su propio departamento.

Se firmó el contrato y la feliz pareja comenzó a instalar estantes y acondicionar el lugar para ser utilizado como almacén. La apertura se fijó para después de Tisha Beav.

Fue el 28 de Tamuz, la hija de la pareja irrumpió alarmada en la casa y contó que vio que la puerta del negocio estaba abierta; ellá pensó que sus padres estaban allí, pero para su asombro vio a un desconocido allí dentro.

La mujer bajó y entró en el local. "Hola", le dijo al hombre que estaba allí de pie, examinando los estantes, "¿puedo ayudarlo?"

"¡No entiendo qué está pasando acá!", respondió el hombre, quien no entendía el significado de la pregunta. "Yo alquilé este lugar y ya pagué el alquiler de un año por adelantado. ¡¿Quién instaló  estos estantes y colocó estos productos aquí?!".

La mujer se puso pálida. Una breve averiguación reveló que el dueño de la propiedad había firmado por error el contrato con el hombre. La verdad fue aún más dolorosa cuando resultó que este huésped era el primero en firmar el contrato, por lo que tenía el derecho a quedarse con el inmueble.

La inmobiliaria (y el agente inmobiliario) expresó su pesar y le pidió perdón a la pareja. "No entiendo cómo sucedió un error así", se disculpó. La pareja trató de hablarle de corazón al primer inquilino, que les ceda el local, ya que esto les permitiría abrir el almacén debajo de su casa y además ya habían invertido muchísimo dinero en la instalación de las estanterías, etc. Pero el inquilino no accedió. Exigió que vacíen el local rápidamente, porque después de Tisha BeAv se dispone a entrar.

La pareja entró en una verdadera crisis. Fueron a buscar con la esperanza de encontrar algún otro lugar para su negocio, en vano.

Como resultado, decidieron demandar al agente inmobiliario a un Din Torá. “El error del que habla nos causó grandes pérdidas”, le dijo la mujer a su esposo. "Tal vez la indemnización que recibamos alivie un poco el dolor."

El de la inmobiliaria les rogó a la pareja que no lo demandara. "Incluso si el dictamen sea que tenga que indemnizarlos, no puedo pagarlo", afirmó. Pero la pareja se mantuvieron en su postura. En un momento, el esposo pensó en dejarlo y listo, pero la esposa se mantuvo firme y afirmó que no podían ceder al dinero de compensación.

"No es sólo el dinero", argumentó acaloradamente. "No tenemos por qué pagar el precio de sus errores" Era evidente que un deseo de venganza ardía también en ella y la guiaba a su obstinada posición.

El Din Torá comenzó. Se llevó a cabo una primera audiencia y la segunda audiencia se programó para después de Tisha Beav, exactamente el día en que se suponía que abriría la tienda. Mientras tanto, la pareja encontró un lugar pequeño e incómodo, con muchas desventajas, para abrir su almacén. Reinstalaron las góndolas y comenzaron a llenar la tienda de mercadería, pero con falta de ganas e ilusión.

Durante el ayuno de Tishá Beav, la mujer quiso descansar un poco. "Por favor, jueguen en silencio", les pidió a sus chicos, pero los niños continuaron jugando ruidosamente, gritando y peleándose. "¡Nu, chicos, ya basta!", gritó enojada cuando tuvo que levantarse y salir de su habitación. "Hagan Vitur (aprendan a compartir y ceder) entre ustedes, ayuden así a construir el Beit Hamikdash. Ahora, hagan silencio. A mami le duele la cabeza y quiere descansar"

La casa efectivamente quedó en silencio, pero la mujer no pudo conciliar el sueño. Algo la inquietaba. De repente entendió: la frase que les acababa de decir a sus propios hijos - "Hagan Vitur (ceder) y ayuden a construir el Beit Hamikdash" - resonó en su mente. "Mis hijos," pensó para sí misma, "cedieron entre ellos, con tal de que sea para que se construiya el Beit Hamikdash, y ¿qué hice yo para que se construya? ¿Dónde está mi Vitur?"

Ahí mismo tomó una decisión en su corazón. Se levantó rápidamente para no arrepentirse y llamó al Beit Din. "Cancelen la demanda", le ordenó a la secretaria. Ahora volvió a su cama más tranquila, sabiendo que había contribuido con su parte a la reconstrucción del Beit Hamikdash.

Pasó Tisha Beav y la pareja abrió su almacén en esa ubicación menos exitosa. No obstante, el éxito resplandeció. La gente acudía en masa a su supermercadito y se ganó un muy buen nombre en toda la zona. El negocio prosperó.

Pasó un año y se hizo necesario ampliar el local. Una breve averiguación reveló que el inquilino que había alquilado el apartamento que inicialmente querían, lo había dejado. La pareja firmó un nuevo contrato y, hasta el día de hoy, la tienda continúa prosperando y generando muchas ganancias. “Creo que el éxito nos acompaña precisamente porque cedimos y cancelamos la demanda”, concluye la mujer su relato.

(Relatado por Rav Tzvi Nakar en su libro 'Emuná Shlomo') Sijat Hashabua #1907, Devarim 5783. 

sábado, 22 de julio de 2023

Una parada del Rebe en Rosh Piná - 5 de Av - Arizal y el Rebe Anterior



En el verano del 5629 (1929) el sexto Lubavitcher Rebe, Rabi Yosef-Itzjak Shneersohn, realizó un viaje desde Riga, Letonia, a Eretz Israel. El propósito expreso de su viaje era rezar en las tumbas de los Tzadikim allí. Visitó las cuatro "ciudades santas": Jebrón, Ierushalaim, Tiberia, Tzfat, como así también otros lugares.

Su itinerario era llegar a Tzfat durante el día de Hei Av (el 5 de Av), el Yortzait del "Ari Hakadosh", Rabi Itzjak Luria, líder de los cabalistas de Tzfat en los últimos años de su vida, 1570-1572. Este es un día muy auspicioso para rezar en el lugar de reposo del Arí.

Sin embargo, problemas con el automóvil alteraron temporalmente los planes y se vieron obligados a detenerse en Rosh Piná, una ciudad en la Galilea a diez minutos en automóvil de Tzfat. El Rebe salió del auto, acompañado por dos de sus jasidim que estaban en el auto con él, y tocaron a la puerta de una casa allí cercana que daba a la ruta.

Aquí es donde aparece el sr. Aviv Keller, la fuente principal de los eventos que siguieron, que no quedaron registrados en el diario del Rebe, ni de ninguno de los jasidim allí presentes.

El abuelo de Aviv, Aharon-Irmiyahu Keller, fue el primer judío en construir una casa en aquella área que hoy es la ciudad de Rosh Piná. Eso fue en 1878. El mismo Aviv nació allí el 27 de diciembre de 1918. Eso hace que tenga 96 años al momento de escribir este artículo [redactado en su original en inglés en julio de 2015] y todavía se mantiene fuerte. Su mente es aguda, su habla es clara y relata eventos de su larga vida, incluyendo su infancia, como si hubiesen ocurrido ayer. Aunque solo tenía diez años en ese momento, insiste en que recuerda cada detalle del notable evento, 86 años después.

La puerta a la que tocó el Rebe era la de la casa del tío de Aviv, Shimon Keller, a unos cincuenta metros de la casa de Aviv. La costumbre de la familia Keller en aquel entonces era reunirse todas las tardes en la casa de Shimon entre las 4 y las 5 de la tarde y tomar un té juntos.

"Una vez, mientras todos se relajaban y conversaban", recuerda Keller, "un automóvil grande e imponente se detuvo al costado de la ruta cerca de la casa. Ninguno de nosotros había visto antes un auto así. Era enorme. Además del conductor, tenía lugar para nueve pasajeros, incluyendo un asiento acolchado especialmente elevado en la parte delantera para el pasajero más importante.

Había un problema con una de las ruedas; se tambaleaba porque la llanta se había aflojado y el volante se había vuelto inestable. El conductor insistió en que debían detenerse. Él y algunos de los pasajeros se bajaron para analizar el problema. Al mismo tiempo, un distinguido caballero con aspecto rabínico descendió del auto, seguido de varios otros que se dirigían a él respetuosamente. Mis tíos no tenían idea de quién era.

Sin embargo, mi abuelo, que había estudiado en la Ieshivá en su juventud, lo reconoció de inmediato. '¡Es el Lubavitcher Rebe!' exclamó emocionado. Aunque nunca lo había visto, había leído acerca de su visita a Israel en uno de los periódicos. Todos notamos que el abrigo largo que llevaba puesto estaba hecho de algún tipo de material especial.

Cuando mi tío abrió la puerta, el Rebe se presentó y preguntó si éramos una familia judía. Mi abuelo saltó y corrió hacia la puerta. Señaló la Mezuzá y dijo: '¡Mire! Por supuesto que somos judíos.' Invitó al Rebe a entrar y también envió a alguien de inmediato a llamar al mecánico del pueblo para que ayudara a arreglar el neumático.

El Rebe se veía bastante alto. Mi abuelo solo le llegaba al hombro. Solicitó un lugar tranquilo para rezar Minjá. Mi tío lo acompañó a un lugar privado, y los hombres de nuestra familia que estaban presentes se sumaron a él en la Tefilá. Cuando terminaron, mi tío le ofreció al Rebe una taza de té, que él aceptó. El tío Shimon agregó hojas de limón recién cortadas de uno de nuestros árboles, lo que le brindaba un aroma tentador.

Era solo un niño. Decidí acercarme y tocar al visitante de aspecto interesante. Cuando lo hice, me miró y sonrió.

El conductor, un no judío contratado, un alemán, entró para anunciar que el automóvil, que resulta que era un Mercedes-Benz, estaba reparado y que podían continuar. Antes de que el Rebe saliera de la casa, miró a cada miembro de la familia y los bendijo a todos con una larga vida.

"Recuerdo sus palabras exactas: "Langlebn un guezunten yohren" - '[que] vivan larga vida y años saludables.'" Aviv sonrió y continuó. "La bendición se materializó ¡y cómo! Y sigue materializándose. Mi tío, el anfitrión, vivió hasta los 96. Mi abuelo vivió hasta los 89 y mi abuela hasta los 92. Ella, Sarah-Lipshe, dicho sea de paso, se sabía de memoria todo el davenen de Rosh Hashaná y Yom Kipur, y desde la Sección de Mujeres corrigía al Jazn si alguna vez cometía un error.

En cuanto a mí, ya tengo 96 años y medio. Cumpliré 97 el 24 de Tevet, si Di-s quiere, y espero tener el mérito de una vida aún más larga si el Todopoderoso así lo permite."

Y así, la visita no planificada a la familia Keller en Rosh Pina llegó a su fin, y el Rebe y su séquito reanudaron su viaje por la empinada colina hacia Tzfat. "Los escoltamos hasta la primera curva. De hecho, corrimos delante del automóvil, ya que se movía muy lentamente."

Aviv Keller sirvió veinte años como jefe del Consejo Religioso de la ciudad y otros quince como administrador de la famosa sinagoga antigua en el barrio de Rothschild, la sinagoga más antigua y más grande de Rosh Pina, y como su Jazan en las Altas Fiestas.

Aviv falleció el 14 de Kislev de este año (5783), teniendo 103 años. Tuvo 3 hijos, 7 nietos, más de 20 bisnietos y numerosos sobrinos y sobrinas nietas y sobrinos nietos. Su hijo mayor, un "jovencito" de 78 años,  vive todavía en Rosh Pina; y proporciona ayuda práctica y comidas diarias en su hogar. Disfruta de los visitantes que caen en su casa (¡avisando con un día de anticipación!), a quienes encanta con recuerdos detallados de la historia de Rosh Pina, de la cual es un legado viviente. Que continúe así, con buena salud y mente lúcida hasta los 120.

miércoles, 19 de julio de 2023

Una extraña visita que causó revuelo

Jacques empezó a venir a mí en mis sueños. Dice que está sufriendo. Me ruega que haga algo. ¡Tengo que hablar con el rabino! ¡Por favor!" La mujer se echó a llorar.

Jackeline A. tenía todo lo que una mujer joven podría desear. Su vida era feliz. Se ganaba la vida (dejándole un buen sustento) con su trabajo como diseñadora independiente, y estaba por casarse con Raúl, un hombre bueno y agradable. Ya habían comprado una casa en el conurbano bonaerense y se disponían a vivir en ella después de la boda.

Había solo un problema. Jackeline procedía de un hogar judío, aunque sin afinidad en absoluto a la tradición, y Raul era católico. Ambos no se sentían comprometidos con su religión y no consideraban nada malo entablar matrimonio.

Una diferencia angustiante, bastante extraña, es lo que único que perturbaba la calman de Jackeline en su su proyecto de matrimonio. Le molestaba y se sentía agobiada por la costumbre judía de 'Kever Israel': recibir un entierro judío acorde a la ley.

No podía recordar cuándo escuchó que era tan importante que un judío fuera enterrado en un cementerio judío, pero este asunto le causaba preocupación. ¿Qué pasará si ella se va antes que su esposo? ¿Le dará un entierro judío, como dice la la costumbre?

Cuando estos pensamientos cruzaban por su mente, los rechazaba. Se concentraba en su trabajo y en los preparativos de su próxima boda.

Un día, le ofrecieron a Jacqueline cierto trabajo en una sinagoga y centro comunitario judío local. La tarea era preparar algunos trabajos de publicación, y para eso ella se sentó en la oficina de la sinagoga y preparó las publicaciones de manera eficiente y profesional.

Al tercer día de su trabajo, la secretaria del rabino la llamó. "¿Te puedo pedir un favor? Mañana tendré que estar en otro lado. Te agradecería si pudieras reemplazarme por un día." Jacqueline accedió con mucho gusto.

La secretaria detalló el trabajo que se le exigiría: “Atender el teléfono y tomar nota de los mensajes. Si alguien viene a ver al rabino, pídele que llene este formulario, indicando su nombre, dirección y número de teléfono. Llévale le el formulario al rabino, y si tiene tiempo, lo recibirá, si no, me comunico con él al día siguiente."

"Y una cosa más", agregó la secretaria. "No sientas necesidad de entrar en discusiones con la gente. Muchos vienen a volcar sus problemas y dificultades. No dejes que descarguen todo sobre ti. Pídeles que esperen una reunión con el rabino."

Al día siguiente, Jacqueline se sentó en la silla de la secretaria y pasó la mañana contestando teléfonos. A las 12 del mediodía se abre la puerta. Una mujer de unos setenta años entró en la oficina. Se veía que estaba alterada.

"Por favor, señora, necesito ver al rabino", dijo la mujer. "Como no,", respondió Jacqueline, "por favor, llene este formulario mientras tanto."

La mujer tomó el formulario y comenzó a hablar. "Sabes, estoy tan preocupada que no sé qué hacer. No puedo dormir por la noche. Tengo pesadillas. Siento que cometí un crimen terrible."

"Está bien", dijo Jacqueline. "No hace falta que me lo cuente. El rabino se reunirá con usted. Él podrá ayudarla."

"Verás," continuó la mujer, ignorando la respuesta de Jacqueline. "Viví toda mi vida en Buenos Aires. Jack, mi esposo y yo estuvimos casados ​​por más de cincuenta años. Él era un buen hombre y murió el año pasado. Éramos muy unidos. Él era judío y yo no lo soy. No fue este un dato relevante. No hizo nada judío. Pero antes de morir me dijo: 'Por favor, enterrame en un cementerio judío. Es importante eso para mí.'

“Después de su muerte no supe qué hacer. ¿Cómo cumplir su última voluntad? ¿Con quién hablar? Estaba completamente sola. Y así fue que lo terminé enterrando en el cementerio de La Recoleta en la calle Junin. Quise cumplir con su pedido, pero simplemente no pude."

Los ojos de Jacqueline se abrieron de par en par. Un escalofrío sacudió su cuerpo. No podía creer lo que oía. La mujer continuó su relato:

"Y ahora Jack comenzó a aparecerme en sueños. Dice que está sufriendo. Me ruega que haga algo. ¡Tengo que hablar con el rabino! ¡Por favor!". Ella quebró en llanto.

Jacqueline trató de calmarla. "No llore. Todo estará bien. El rabino la recibirá pronto." Le entregó a la mujer un paquete de pañuelos y llevó el formulario a la oficina del rabino. Un minuto más tarde salió de la oficina para invitar a la mujer a pasar, pero la habitación estaba vacía. La mujer se había ido.

Jacqueline la esperó atentamente durante todo el día, pero la mujer no regresó. Tampoco apareció al día siguiente. Jacqueline trató de comunicarse con ella, pero el número de teléfono que figuraba en el formulario era incorrecto. Más tarde trató con la secretaria de ubicar su número en una guía telefónica, pero sin éxito. Incluso en la dirección registrada en el formulario no vivía ninguna mujer con ese nombre. El asunto quedó en el misterio.

Pero este suceso causó una transformación en el alma de Jacqueline. Empezó a reconsiderar no solo su futuro, sino también su presente. No pasó mucho tiempo y decidió cancelar la boda.

Empezó a venir al Beit Hakneset y a estudiar acerca del judaísmo. Tiempo después hizo Aliá y se anotó en un seminario de habla hispana en Ierushalaim. Con el tiempo, se casó con un hombre Iere Shamaim y hoy está criando una familia judía en Ir Hakodesh.

(De 'Elíahu Hanabi en la Tajaná Merkazit', del Dr. Eliezer Shur, él y su esposa conocen personalmente la historia de Jacqueline)

Fuente: Sijat Hashabua #1903 (Jukat 5783)

lunes, 17 de julio de 2023

La respuesta del Rebe a un niño curioso y frustrado de 8 años


En el año 1981, un niño de Teaneck le escribió al Rebe diciendo que estaba "curioso y frustrado" respecto a la existencia de Hashem. La respuesta del Rebe continúa inspirándolo hasta el día de hoy.

Por Anash.org


Tengo curiosidad y estoy frustrado porque quiero saber más acerca de Hashem.

Estas fueron las palabras iniciales de una carta escrita por Jaim Eljonon Cohen, entonces de 8 años, de Teaneck, Nueva Jersey, al Rebe en el verano de 5741 (1981). A pesar de las increíbles responsabilidades que asumió el Rebe y las innumerables cartas que recibía, el Rebe se tomó el tiempo de enviarle una carta, corta pero profunda. El destinatario continúa inspirándose con esta carta hasta el día de hoy.

Anash.org se encontró con el rabino Cohen, hoy de Monsey, Nueva York, para escuchar la historia de su correspondencia con el Rebe y lo que significa para él cuatro décadas después.

“Mis padres dejaron Crown Heights cuando yo tenía tres años y se mudaron a Teaneck, Nueva Jersey, donde comencé a asistir a la Ieshivá Rabí Samson Rafael Hirsch, conocida como 'Breuer's', porque era la Ieshivá más cercana, como decían mis padres, que servían leche Jalav Israel.

“En Breuer's, estudiábamos Limudei Kodesh por la mañana y los estudios seculares por la tarde. Durante ese período de tiempo, cuando estaba en cuarto grado, algunos de los estudios de la tarde, o tal vez algunos libros que leía en casa, me hicieron pensar en Hashem.

“El concepto de la omnipresencia de Hashem me dejó muy sorprendido (me volaba la cabeza). ¿Cómo puede existir algo que siempre estuvo ahí?

“Así que le pregunté a mi Moré, quien se molestó bastante conmigo. Me puedo imaginar que estará pensando que yo estaba soltando de mi boca kefirá… Así que me quedé con la pregunta y me estaba molestando mucho la verdad.

“Al notar cuánto eso me inquietaba, mis padres me sugirieron que le escribiera al Rebe”, cuenta el rabino Cohen.

Su madre guardó un borrador inicial de la carta que le envió al Rebe y el rabino Cohen la comparte con el público.

“Tengo curiosidad y estoy frustrado, porque quiero saber más sobre Hashem. Quiero saber de dónde vino Hashem y quién hizo a Hashem y quién lo hizo existir porque todos me dicen la misma respuesta: Él siempre estuvo ahí; y quiero saber más. ¿Podría el Rebe Shlita darme una respuesta?”, dice la carta, antes de que el escritor firme su nombre con el nombre de su madre

“No sé si mis padres esperaban recibir una respuesta o no, pero recibimos una carta”, cuenta el rabino Cohen.

La breve pero increíblemente profunda carta del Rebe dice lo siguiente:

“Recibí tu carta (sin fecha), en la cual escribes que quieres saber más sobre HaShem, etc.

El deseo de tal conocimiento es, por supuesto, digno de elogio (admirable), tal como el Rey David instruyó a su hijo Shlomo: “Conoce al Di-s de tu padre y sírvelo de todo corazón y con entusiasmo” (Crónicas I 28:9). Sin embargo, hay un tiempo para todo, y en este momento lo más importante para vos es concentrarte en el cumplimiento de las Mitzvot y tus estudios de Torá, y a su debido tiempo hablarás con tu Moré o Rabino en tu comunidad. en relación con las preguntas que pueda tener. Seguramente no hay necesidad de señalarte que en lo que respecta a asuntos de Torá y Mitzvot, Naasé (Haremos) viene antes que veNishmá (comprenderemos), y es a través de Naasé que un judío alcanza el veNishmá en su máxima medida posible.”

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“Debo decir que en aquel entonces, en cuarto grado, no aprecié la respuesta del Rebe tanto como la aprecio hoy”, dice el rabino Cohen. “Pero hoy, estoy impresionado por la profundidad de la respuesta que el Rebe le dio a un jovencito confundido.”

“Cuando eres niño, quieres una satisfacción inmediata. Y esa no fue una carta de gratificación y satisfacción inmediata (al instante). Pero el Rebe lo dijo de tal manera que dio a entender y dejó claro que es muy bueno que estés pensando acerca de esto. Es algo fundamental, como lo dice el Pasuk, y finalmente obtendrás tu respuesta, no te preocupes. El Rebe lo abordó claramente de una manera hermosa.

“Además del mensaje en la carta, aprendí un detalle adicional más adelante en la vida. Recientemente, recibí en mi casa al rabino Lima Wilhelm, Mashpia en la Yeshiva de Morristown, quien vino a hacer farbrenguen en casa para mi hijo (y toda su clase), que estudiaba en Morristown. Durante aquel farbrenguen, le mostré la carta. 'Debes saber', me comentó, 'que esta carta es muy singular por otra razón. Durante ese período de tiempo, el Rebe no respondía cartas personales. Miles de cartas llegaban a la puerta del Rebe todos los días, tratando asuntos de vida o muerte, y la palabra del Rebe literalmente podía causar un efecto dominó que se sentía en todo el mundo.”

“‘A pesar de todo eso, el Rebe sintió que era de suma importancia tomarse el tiempo y escribir una carta a un joven niño que estaba frustrado, que sentía que sus preguntas no estaban siendo respondidas, y darle orientación en la vida…'”



El borrador de la carta que le enviaría al Rebe