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domingo, 13 de septiembre de 2020

Maise: No tocamos el Shofar en Rosh Hashaná - Una explicación




Cuando el Rebe Rashab estaba en Lubavitch, recibía gente para yejidus tres días a la semana: los domingos, martes y jueves.
Una vez, durante los primeros años de su nesius, un josid se acercó al Rebe Rashab y entre lágrimas le describió su terrible situación, suplicándole al Rebe que le diera una brajá.

"No puedo ayudarte", respondió el Rebe.

Al escuchar estas palabras, el hombre quedó devastado. A pesar de su desafortunada situación, no había caído en la desesperación hasta ahora, ya que tenía plena fe en que el Rebe podría y ciertamente lo ayudaría. Por lo tanto, había hecho el largo viaje a Lubavitch para suplicarle al Rebe una brajá. Pero ahora que el Rebe dijo que no podía ayudar, ¡significaba eso que estaba condenado! El josid salió de la habitación del Rebe y comenzó a llorar desconsoladamente.

El hermano del Rebe, Reb Zalman Aharon, escuchó el llanto y la angustia del hombre. Sin estar al tanto de lo que había sucedido, se acercó para ver si había algo que pudiera hacer para ayudarlo.

Reb Zalman Aharon preguntó gentilmente qué estaba pasando. Aliviado de poder desahogarse, el hombre volcó su corazón. Explicó su terrible situación y su emuná en que el Rebe podría ayudarlo. "Pero ahora", concluyó, "el Rebe dijo que no puede ayudar, ¡así que está todo perdido!" Con eso, estalló en llantos una vez más.

Al escuchar los problemas del hombre, Reb Zalman Aharon se sintió mal por él. Se acercó a su hermano, el Rebe, y se quejó: “¡¿Un yehudi te pide ayuda y lo despides con las manos vacías?! ¡Tiene el corazón roto!"

Poniéndose su gartel, el Rebe respondió: "Dile que vuelva a entrar a yejidus."

Esta vez, cuando entró en la habitación, el Rebe le dio una brajá y de hecho le fue de ayuda.

Cuando nuestro Rebe repitió esta historia, preguntó: "¿Por qué el Rebe Rashab dijo primero que no podía ayudarlo, causándole tanto dolor, cuando vemos que más tarde pudo ayudarlo?"

El Rebe explicó:

“Inicialmente, cuando el individuo entró al yejidus, estaba en un nivel más bajo, y el Rebe de hecho no pudo ayudarlo. Sin embargo, cuando estalló en llantos y le suplicó a Hashem que tuviera misericordia, esa humildad y ese bitul lo elevaron a un nivel más alto, y entonces pudo ser ayudado.”

El Rebe explica allí que esto es similar a la costumbre de no tocar el shofar en Erev Rosh Hashaná. Uno puede preguntarse: es el último día de Elul, y el shofar juega un papel tan integral en los sentimientos / proceso de teshuvá de este mes. Entonces, ¿por qué quitar este recordatorio e inspiración en el último momento?

Una de las explicaciones es que al no tocar el shofar, se nos está diciendo: “Por muy buenas que hayan sido tus acciones a lo largo del mes, es posible que no hayan sido suficientes. No puedes simplemente confiar en la inspiración recibida con el toque del shofar. En lugar de eso, observa más profundamente en tus pensamientos más íntimos y analiza: ¿Realmente te arrepentiste y cambiaste?" Esto mismo despierta en nosotros un sentido más profundo de lo que se espera de nosotros y nos impulsa a un nivel superior (al igual que al escuchar que el Rebe no podría ayudarlo le generó al josid la capacidad de alcanzar un nivel superior).

Video: 770


La historia alrededor de la adquisición del Shul más emblemático del mundo


Presentación n° 33 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Rescate y promesa




En plena época de pandemia del Coronavirus, un joven israelí de Yerushalaim, Amit Mandel, decide embarcarse en una aventura en velero alrededor del mundo.

Cuando los países comenzaban a cerrar sus puertas, en un intento por defenderse de la propagación de la epidemia, Amit partió. No estaba al tanto de la creciente histeria desarrollándose en el mundo y de las consecuencias que le devendrían.

Su viaje comenzó en la India. A través de "Trempim", 'haciendo dedo' logró llegar, en viajes marítimos a la isla de Santa Lucía en el Caribe. Tiene volcanes, jardines botánicos, selvas tropicales y otras atracciones turísticas populares. Amit disfruta de un viaje a una de las zonas más bellas del mundo. Los paisajes de la Creación no lo satisfacían, y planificó el próximo destino: la isla de Martinica, también en el Caribe.

Pero ahí es donde el viaje empezó a complicarse. Amit conoció a un marinero italiano y éste le aseguró que lo llevaría a Cuba. Los dos partieron. Solo en un futuro Amit descubriría que cometió un error al elegir a su compañero de viaje.

Mientras estaba en medio del mar, estalló una feroz tormenta. El cielo se oscureció, fuertes vientos crearon altas olas y el bote se balanceaba hacia adelante y hacia atrás. El marinero italiano no lograba el control del barco.

Pasaron días difíciles, pero finalmente se alegraron al divisar las brillantes luces del puerto de Cuba. Estaban llenos de alegría por haber sobrevivido a las dificultades del viaje y ya añoraban el momento en que pisarían tierra firme.
Solo que entonces cayeron en la cuenta de que las autoridades cubanas habían cerrado las puertas de entrada al país. La Guardia Costera rechazó con vehemencia su solicitud de atracar en el puerto. Todas sus súplicas fueron en vano. Hay una pandemia, no hay entrada.

Los dos quedaron desconcertados. Sin tener otra opción, giraron la proa del barco y regresaron al gran mar. Decidieron acercarse a República Dominicana. Pero aquí también les esperaba una amarga decepción: soldados armados apostados a lo largo de la costa les apuntaron con sus rifles...obligándolos a regresar al mar.

También recibieron respuestas negativas de Santo Domingo y Jamaica.

Amit y su colega italiano permanecían en el medio del mar, en una pequeña embarcación no preparada para viajes tan arduos, e incluso comenzaba a erosionarse y sufrir defectos. Estaban además preocupados particularmente por la escasez de comida, que iba empeorando. Los víveres y bebidas que se habían llevado con ellos se agotaron rápidamente, y cuando pidieron ayuda a la Guardia Costera de República Dominicana, respondieron para su asombro con una negativa.

No sabían ya qué hacer. Están a poca distancia de una costa segura, pero deliberadamente abandonados a su suerte. En lugar de escuchar a su grito y que rescatistas los asistan, las autoridades cierran los ojos y los abandonan dejándolos a la deriva, con hambre y en pleno mar embravecido.

¿Y por qué? La razón que se les dio fue: "No tienen dinero para pagar". Desafortunadamente, sus tarjetas de crédito habían dejado de funcionar.

El hambre aumentó. Los dos estaban exhaustos y desamparados . Amit era ingenioso: saltó al agua fría y nadó hasta una pequeña isla a cuya orilla anclaron su barco. En esta isla encontró vastas plantaciones de bananos y abundancia de cocoteros y mangos. Recogió tanta fruta como pudo, con la que los dos revivieron sus almas. Incluso construyó una balsa improvisada en la isla, y navegaron de un lado a otro para reponer la reserva de fruta que los sustentaba.

El tiempo pasó perezosamente. Los dos esperaban en el barco algún avance y, mientras tanto, dedicaron gran parte de su tiempo a los pensamientos. De repente, una idea apareció en la mente de Amit: ¡un Beit Jabad! ¿Cómo es que no se me había ocurrido? ¡Me pondré en contacto con la policía local y pedirá localizar el Beit Jabad en Jamaica, para que su gente pueda ayudarme!

Aquí finalmente se ve un punto de inflexión. La policía local se puso en contacto con el rabino Yaakov Raskin, que estaba en Nueva York en ese momento, y se le había prohibido regresar a Jamaica debido al corona. Cuando se enteró del caso no titubeó y activó sus conexiones en Jamaica. Primero, pidió que le proporcionaran alimentos con regularidad al israelí y a su amigo atrapados en el barco.

Mientras tanto, se acercaba Pesaj. Los preocupados padres de Amit intentaron influenciar sobre el embajador de Israel en Jamaica, pero su alcance era demasiado corto para salvarlos. Para ese momento, el estado anímico y mental de Amit y su amigo italiano se deterioraban. Sus padres se dieron cuenta de que tenían que rescatarlos antes de que fuera demasiado tarde. Le rogaron al rabino Raskin que encontrara una solución al problema.

El rabino Raskin comprendió la gravedad de la situación, puso en escena a un conocido abogado y comenzó a emprender acciones legales para persuadir a las autoridades jamaiquinas de que se hicieran cargo de la pareja de marineros. Finalmente, los esfuerzos dieron sus frutos. Se les permitió bajarse del barco e ir a un confinamiento solitario hasta que se cercioren que no portaban el corona virus y podrían llegar a Israel vía Nueva York.

Finalmente, podían respirar aliviados.

Cuando su vuelo aterrizó en Nueva York, Amit decidió salir del aeropuerto y encontrarse con el rabino Raskin, para agradecerle cara a cara por todo su trabajo por él, luego de un mes y medio de permanecer en un bote en medio del mar. Cuando los dos se encontraron, el rabino Raskin sugirió que se pusiera Tefilín en señal de agradecimiento a Di-s por el rescate. 

Amit accedió con entusiasmo, e incluso prometió que de ahora en adelante se aseguraría de ponerse los Tefilín todos los días para devolver las gracias al Creador, en sus palabras.

Amit Mandel en el Tzion/Ohel del Rebe


Amit poniéndose los Tefilin luego de haber sido rescatado


lunes, 7 de septiembre de 2020

Las sanguijuelas de Elul

Cuando Rab DovBer, el segundo Rebe de Jabad tenía cinco años, estudió y recibió Jinuj bajo la tutela de Reb Ber'l el melamed (tutor); (estudiaban) en la casa del médico Reb Avraham. Una vez escuchó al Dr. Avraham exclamando: "¡Ya estamos bien entrados en Elul, y aún no he preparado las sanguijuelas!" [Las sanguijuelas se preparaban y empleaban para fines curativos y solo salían durante los cálidos meses de verano].

Cuando el joven DovBer llegó a casa después del jéider, solía pasar tiempo en compañía de los jasidim que estaban en la habitación contigua a la sala de su padre, Rabi Shneur Zalman, el 'Alter Rebe'. Un día los vio sentados, charlando allí, y se pusieron a reír. Al escucharlos, el pequeño los reprendió: "Estamos ya profundo en Elul, aún no han preparado las sanguijuelas, ¡¿y están sentados aquí riéndose entretenidos?!"
Y salió de la habitación.

Inmediatamente asumieron que se trataba de un vort que había escuchado directamente de su padre, el Rebe, por lo que comenzaron inmediatamente a reflexionar profundamente en su significado. Llegaron a la conclusión de que así como las sanguijuelas se usan para extraer la sangre enferma o sobrecalentada de un paciente, durante el mes de Elul, el último mes del año, uno debe quitarse los deseos y pasiones negativas como preparación para Rosh HaShana.

Cuando aquel desarrollo y Fabrenguen de los Jsidim llegó a oídos del Alter Rebe, dijo: "Así nos indicó el Baal Shem Tov: aprender una lección en avodat HaShem de cada cosa física que uno ve o oye. Quien siga este camino y utilice todas las cosas físicas para la mejora espiritual, inculcará en sí mismo y en sus descendientes una chispa de inspiración para servir a Di-s ".

Durante varias generaciones los Jsidim recordaban que aquel Rosh Hashaná el suelo estaba mojado de las lágrimas por el impacto que hizo el Vort del pequeño futuro Rebe de cinco años; y en Simjat Tora de aquel año los zapatos de los jasidim se desgastaron y rasgaron de los bailes inspirados por la promesa del Alter Rebe

domingo, 6 de septiembre de 2020

Video: Tania por la Radio

El apoyo y el estímulo del Rebe para transmitir las enseñanzas de Jasidut por radio



Presentación n° 32 exclusiva de JEM, parte del proyecto de JEM de 70 presentaciones exclusivas a lo largo del año, en honor a los 70 años del Nesiut del Rebe.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Carta del Rebe para Rosh Hashaná - Traducida Para Rosh Hashana 5781

Snapshots - Anécdotas cortas con el Rebe - Con los niños #13


Cuidado paternal

Número 13


Reb Shabsai Slavatitzki relata la siguiente anécdota:
“En una ocasión, cuando el Rebe distribuía nickels (cinco centavos de dólar) a los niños, para que pongan en Tzedaka, mi familia y yo tuvimos el mérito de estar en 770 para participar. Nuestra pequeña hija recibió un nickel. En la conmoción, nos encontrábamos de repente a cierta distancia de nuestra hija. El Rebe notó que nuestra hija estaba sola, y él mismo se inclinó y la alzó. En brazos del Rebe, logró alcanzar la pushke y dejar caer la moneda adentro.
“Inmediatamente después, el Rebe continuó hacia el Shul para el Davenen. Nuestra hija quedó 'atrapada' en un mar de bojrim que se amontonaron para seguirlo al Rebe. Nuestra hija pasó desapercibida y encontrándose en una situación complicada. De repente, el Rebe se da la vuelta y señaló con el dedo hacia nuestra hija. Casi instantáneamente, se formó un camino que permitió a nuestra hija poder reunirse con el resto de la familia.
“Aún conservamos aquel pequeño abrigo que llevaba mi hija cuando el Rebe la alzó, como recuerdo de aquel momento tan especial.”