Esta semana en todo el mundo comenzamos un nuevo ciclo de estudio del Rambam en sus tres maslulim — un perek diario, tres prakim diarios del Mishné Torá, o la Mitzvá diaria del Sefer HaMitzvot (especialmente indicada para mujeres y niños)—, un momento más que ideal para sumarse a esta gran iniciativa del Rebe, una senda de estudio que sin duda sólo traerá brajá.
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Una respuesta especial
Rav Moshe Katzman, shliaj en Staten Island, relata:
Era ya tarde en la noche de Sucot del año 5752 (1991). Caminaba por Kingston Avenue cuando me encontré con el rabino Shmuel Lew, y conversamos. Le compartí que, si bien recibía respuestas del Rebe, sentía que eran respuestas “generales”. Tenía un fuerte anhelo de recibir una orientación directa, como la que los shlujim más veteranos habían tenido el mérito de recibir en años anteriores.
En ese período, el Rebe no respondía a todas las preguntas y solicitudes. En general, alentaba a que las personas consultaran a su rav y a su mashpia. Aun así, yo sentía un profundo deseo de merecer esa oportunidad. Era una especie de 'ietzer hará jasídico' que muchos de nosotros, los shlujim más jóvenes, teníamos.
El rabino Lew me preguntó:
—¿Y qué hay del Rambam? ¿Lo estudias todos los días?
Fui sincero con él: por lo general estudiaba Rambam, pero no era especialmente constante, y a veces lo omitía.
Al oír esto, el rabino Lew me dio un consejo:
—Estudia Rambam todos los días, sin faltar ninguno, y el Rebe te responderá.
Decidí aceptar su consejo y tomé una firme hajlatá de estudiar todos los días.
En aquel momento nos encontrábamos en una verdadera parshat derajim, un cruce de caminos, en nuestro Shlijut: debíamos tomar una decisión difícil entre dos caminos. Ambos eran complejos y estaban cargados de diversos desafíos.
Como correspondía, seguí la directiva del Rebe y traté el asunto con mi mashpia y con los miembros más veteranos de Tzaj, quienes supervisan las peulot de los shlujim en Nueva York.
La orientación que recibí no era con la que me sentía cómodo, pero yo había hecho lo que se esperaba de mí. Entonces me acerqué a Mazkirut y les pedí que escribieran una nota al Rebe en mi nombre, detallando todos los aspectos del asunto. Al principio me dijeron que simplemente pidiera una broje para cumplir con la orientación recibida, pero insistí en que deseaba preguntarle al Rebe sobre esta cuestión.
Escribí acerca del tema, incluyendo el consejo que había recibido de mi rav y de Tzaj. Para mi sorpresa y alegría, recibí una respuesta muy clara del Rebe, en la que señalaba un problema en su sugerencia y recomendaba que hablara con yedidim mevinim (amigos entendidos). El desenlace resultó ser completamente distinto de lo que se me había aconsejado previamente.
"Siento que ese mérito especial que tuve fue un resultado directo de mi hajlatá de estudiar Rambam de manera correcta y constante."
Fuente: "Derher", Tamuz 5781
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