הודו לה' כי טוב כי לעולם חסדו!
En los últimos dos años, Klal Israel ha sido testigo de (al menos) tres milagros extraordinarios, de una magnitud comparable a la Partición del Mar. La Mano de Hashem nos ha protegido una y otra vez de enemigos y peligros. Desde la Persia de antaño hasta el Irán de hoy, estamos presenciando milagros de Purim en nuestro propio tiempo.
Al encontrarnos en el alegre y transformador mes de Adar, la festividad de Purim cobra especial relevancia. En este Yom Tov, la Mano de Hashem, actuando tras bastidores, orquestó la salvación milagrosa de todo el pueblo judío del malvado Hamán y del rey Ajashverosh en Persia (la actual Irán).
En el Yahadut, la energía espiritual de este mes y de este Yom Tov no pertenece al pasado: ¡está ocurriendo ahora mismo!
En medio de la agitación de los últimos años, reconocemos los milagros diarios —personales y globales— que Hashem ha obrado para Klal Israel. Agradecer a Hashem por Sus bendiciones y milagros es parte intrínseca del espíritu judío, y esa gratitud misma atrae aún más bendiciones y prodigios.
Recordemos tres milagros, de una magnitud similar a la Partición del Mar, vividos por Klal Israel:
El 5 de Nisán de 5784 (13 de abril de 2024), Hashem concedió un milagro manifiesto: Irán lanzó más de 300 misiles y drones hacia Eretz Israel, una provocación sin precedentes.
Durante la Guerra del Golfo, en 5751 (1991), el Rebe había dicho anteriormente (en la víspera de Sucot 5751) a una delegación de Kfar Jabad que Israel experimentaría milagros que traerían una alegría comparable a la de Purim. Asimismo, se dirigió al Capellán del Ejército el rabino Yaakov Goldstein, (enviado a Irak como capellán del ejército de Estados Unidos), afirmando que la guerra concluiría para Purim.
En aquella ocasión, Irak disparó 39 misiles contra Eretz Israel. Con la ayuda de Hashem, no hubo pérdida de vidas, aunque sí algunos daños materiales. Ese asombroso milagro trajo esperanza y gratitud y, tal como el Rebe había anticipado, la guerra concluyó en Purim: ¡un Purim verdaderamente alegre!
Volviendo a nuestros días:
Exactamente seis semanas después de la primera provocación iraní, el 19 de mayo de 2024, el cerebro iraní detrás de esos ataques murió en un accidente de helicóptero que estalló en una bola de fuego, sin sobrevivientes.
Luego, el 28 de Elul de 5784 (1 de octubre de 2024), otros 200 proyectiles no provocados fueron lanzados hacia Eretz Israel. Una vez más, gracias a Hashem, no hubo víctimas ni daños.
El profesor Maximilian Albitol comentó tras la invasión de misiles iraníes:
«Si el 90% de los misiles hubieran sido interceptados, ya sería un milagro; que el 100% haya sido interceptado sin pérdida de vidas ni daños equivale a la Partición del Mar».
Avancemos al 20 de febrero de 2025 —22 de Shevat de 5785—. Terroristas colocaron bombas con temporizador en autobuses en Yehudá y Shomrón y en otros lugares, programadas para detonar a las 9 de la mañana del viernes, en plena hora pico, para maximizar la destrucción. Su siniestro plan era desbordar los servicios de emergencia y repetir un ataque al estilo del 7 de octubre, ר"ל.
Pero Hashem velaba por Klal Israel. Las bombas fueron programadas por error para las 9 de la noche en lugar de las 9 de la mañana. Tres autobuses ya habían regresado a sus estaciones cuando las explosiones alertaron a las autoridades. Todos los autobuses fueron detenidos y revisados de inmediato; las bombas restantes fueron neutralizadas. Como expresó Hillel Fuld:
«¡Acabamos de experimentar un milagro como Kriat Yam Suf!».
En Shevií shel Pesaj, el séptimo día de Pesaj, Hashem partió milagrosamente el mar para que el pueblo judío pudiera cruzar con seguridad. Los judíos habían salido de Egipto por milagro y se dirigían hacia el Monte Sinaí para recibir la Torá y convertirse en el pueblo amado de Hashem.
De pronto, se vieron perseguidos por sus opresores egipcios. Detrás estaban los enemigos, y delante el Mar Rojo. Milagrosamente, el mar se abrió y los judíos cruzaron por tierra seca. Cuando alcanzaron la otra orilla y vieron que sus enemigos habían perecido en las aguas que volvieron a cubrirlos, estallaron en canto y alabanza.
Moshé condujo a los hombres en el cántico de Az Yashir, que recitamos diariamente en nuestras plegarias, mientras Miriam guió a las mujeres en canto y danza con panderetas.
¡Elevemos también nosotros nuestras voces en alabanza por la bondad y los milagros de Hashem en nuestros días!
En el capítulo 150 de Tehilim, el rey David alaba a Hashem con toda clase de instrumentos. También nosotros debemos reconocer nuestros milagros con alabanza y gratitud. En Eretz Israel, es muy popular el cántico del Tehilim 100, *Mizmor leTodá* —un salmo de agradecimiento a Hashem.
Recemos por la curación milagrosa de todos los soldados y heridos. Supliquemos a Hashem que ponga fin a este galut y nos conduzca a la Gueulá final con Mashíaj ahora. Cuando llegue Mashíaj, que sea pronto en nuestros días, entonaremos el décimo y último cántico de alabanza a Hashem.
Agradecemos a Hashem por seguir velando por nuestro pueblo en Eretz Israel y en todo el mundo.
Que así como vimos en nuestros días milagros abiertos y salvaciones extraordinarias, también este Purim tengamos el mérito de ver milagros y maravillas, tanto revelados como ocultos, en nuestras vidas personales y en todo Klal Israel.
¡FELIZ PURIM — ENTONCES Y AHORA!
Por Blume Wineberg – Overland Park, Kansas
[“Purim Miracles Today” es el título tomado de una sijá del Rebe, publicada el 8 de Adar de 5751 (1991), que conecta los acontecimientos contemporáneos con el proceso cósmico Divinamente dirigido que conduce a la Redención final. Véase: Sichos in English – I Will Show You Wonders, 5751 (1991).]
Fuente: Anash.org
©JasidiNews
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